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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

La consigna de la felicidad

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Ni siquiera pedimos felicidad, solo un poco menos de dolor
(Charles Bukowski)

 

Pocas fechas son tan propicias como la Navidad para reflexionar sobre ciertas consignas sociales que marcan la vida de los humanos. Fechas establecidas a partir de fenmenos histricos reales o imaginarios cuya impronta se encuentra tan profundamente grabada, como para eliminar todo cuestionamiento y definir la conducta de las sociedades. El origen de la Navidad es el nacimiento de uno de los ms importantes lderes espirituales de todos los tiempos, cuyo mensaje de humildad y amor por el prjimo pudo, quiz, echar races en las comunidades humanas y fundar relaciones de respeto y solidaridad, de no haber sido por la naturaleza egosta y rapaz de esta nuestra especie demasiado imbuida de su propia importancia.

Durante estos das vamos a ser felices porque as debe ser. Vamos a celebrar algo que en el fondo ignoramos porque as lo manda la voracidad comercial y el siempre presente afn de escapar de la dura realidad. La niez, personaje central de las festividades, tendr quiz el consuelo de un presente como compensacin de los adultos por los abusos y la indiferencia que se les han impuesto durante el resto del ao. Tambin estarn presentes en los medios de comunicacin -no faltaba ms!- algunos grupos empresariales interesados en aprovechar las fiestas para lavar su imagen con donaciones de juguetes y alimentos para los nios pobres, financiados con dineros que luego figurarn en la lista de exenciones en sus registros contables.

No hay que ignorar en estas fechas felices a otros lderes quienes, bajo la consigna de la fe, con gran boato y el poder que les otorga su influencia social, poltica y espiritual sobre sus fieles, han amasado enormes fortunas y viven entre lujos y excesos materiales, predicando el amor y la humildad sin el menor sonrojo por sus descaradas contradicciones. Estos especuladores de la fe cristiana forman parte activa de los crculos de poder poltico, los mismos que han condenado a la niez a un futuro de miseria y dolor en un constante atentado contra sus derechos y su dignidad.

Para quienes manipulan el poder desde las esferas de gobierno, la Navidad tambin es un regalo del cielo; porque mientras la ciudadana ms pudiente entra en esa atmsfera rosada de la ilusin de los adornos, los regalos, los pinos decorados, los cohetes, el pavo y los villancicos, sus gobernantes se renen para conspirar y amaar cuanto se pueda, aprovechando el deslumbramiento de quienes suelen complicarles la tarea. El resto de la poblacin, hundida en la miseria y carente de mecanismos de participacin, vivirn como de costumbre un receso navideo humilde, mucho ms parecido al acontecimiento cuyo origen marca esta fecha.

El toque amargo del pastel viene dado cuando nos olvidamos del personaje principal de esta historia: Nias, nios y adolescentes que ya no cuentan como sujetos de derechos porque los objetivos de los adultos sus guardianes, sus protectores y sus ejemplos de vida- han corrido en una direccin contraria. Esta noche, cuando se conmemora el nacimiento de uno de los hombres ms generosos y solidarios, millones de nias, nios y adolescentes pasarn fro en campamentos de refugiados, sin alimentos, sin agua, sin proteccin. Otros la pasarn en chozas de cartn colgando de los barrancos; en las calles, refugiados en una nube de olvido gracias al pegamento; en hogares estatales carentes de condiciones mnimas de abrigo y seguridad; en bares y prostbulos a donde el sistema las ha relegado o en la manipulacin de explosivos, para que usted se divierta quemndolos esta noche.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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