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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2018

24 Conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima
Durante la catstrofe, contina la comedia

Daniel Tanuro
Viento Sur


https://vientosur.info/IMG/arton14452.jpg?1545161770

La 24 Conferencia de Naciones Unidas sobre el clima (COP24) acaba de finalizar en Katowice, Polonia. En lugar de apoyarse en el reciente informe especial del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico, por sus siglas en ingls) para tomar las medidas ultraurgentes imprescindibles para mantener el calentamiento por debajo de 1,5C respecto al siglo XVIII, la Conferencia ha logrado penosamente fijar las reglas que cada Estado deber seguir para compatibilizar sus emisiones de gas con efecto invernadero a partir de 2020. Al IPCC se le manda a sus queridos estudios, el "tener ms ambicin" es remitido a una fecha posterior y los pases "en vas de desarrollo" deben contentarse con promesas vagas sobre el Fondo Verde para el clima.

Habla de urgencia a mi c...

La COP21 de Pars haba fijado una direccin: "permanecer bien por debajo de 2C de calentamiento en relacin a la era preindustrial a la vez que se continan los esfuerzos para no superar 1,5C". En la estela de esta decisin, el IPCC haba sido encargado de redactar un informe especial sobre los 1,5 C. Hecho pblico el pasado mes de octubre, este alarmante informe conclua afirmando en particular que la humanidad apenas dispone en estos momentos de una docena de aos (es un mximo) para evitar un cataclismo de enorme amplitud, y que son indispensables cambios importantes a todos los niveles de la sociedad para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero en un 50% en 2030 y anularlas completamente en 2050.

En Katowice, Estados Unidos, apoyado por Rusia, Arabia Saudita y Kuwait, han presionado para impedir que el grito de alarma de las y los cientficos sea tomado en cuenta por los gobiernos del mundo. Lo lograron, porque finalmente la COP24 se ha limitado dar las gracias al IPCC por haber realizado su informe segn los plazos marcados. La declaracin de ocho pginas adoptada por la conferencia no hace ni una sola vez la menor alusin a la urgencia absoluta puesta en evidencia por el IPCC. Mientras los planes sobre el clima de los gobiernos nacionales ("contribuciones nacionalmente determinadas" -CND- en la jerga) suponen la perspectiva de un calentamiento catastrfico de 2,7 a 3,7C, ningn Estado ha tomado medidas para reforzar sus compromisos. Ms tarde se ver cmo llenar el foso entre las palabras de Pars y los actos de los gobiernos... si se llena.

Adis a las responsabilidades diferenciadas

Que diera la espalda al diagnstico del IPCC no es la nica causa de indignacin frente a esta COP. La Convencin marco de Naciones Unidas sobre los Cambios Climticos (Ro 1992) estipula que el calentamiento es una "responsabilidad comn pero diferenciada". Se trata por tanto de repartir los esfuerzos teniendo en cuenta el hecho de que los pases llamados desarrollados son los principales responsables histricos del calentamiento. Desde el comienzo de las negociaciones, esta clusula fundamental para los pases del Sur est en el punto de mira de los pases ricos, particularmente de Estados Unidos. Ahora bien, con el pretexto de la uniformizacin de los procedimientos para contabilizar las emisiones, la COP24 marca una nueva etapa de su progresivo escamoteo.

En efecto, la COP24 ha decidido que las emisiones de CO2 de un pas rico -que perfectamente podra dejar de quemar carbn para producir electricidad de forma inmediata- son puestas en pie de igualdad con las de un pas pobre, que no tiene los medios financieros y tecnolgicos necesarios para desarrollar alternativas verdes. Esta equivalencia estara justificada si, de forma real, la ayuda de los pases desarrollados a la transicin energtica de los pases del Sur fuera real, sustancial, incondicional y proporcional a las responsabilidades histricas. Pero no es ste el caso. Los cien mil millones por ao del "fondo verde para el clima" prometidos a partir de 2020 (una suma muy insuficiente para financiar la transicin y la adaptacin) siguen siendo sobre todo una promesa en el papel, y los pases ricos se hacen los sordos cuando los ms pobres demandan ser indemnizados por las prdidas y los daos (losses and damages) causados en sus pases por tifones ms violentos y dems acontecimientos meteorolgicos extremos.

De forma cnica, quienes como Trump niegan la realidad del cambio climtico antrpico -cuando ellos son los principales responsables- no dudan en pretextar "la urgencia ecolgica" para ahogar el tema de la justicia social. Justicia en las relaciones Norte-Sur, evidentemente, pero tambin en las relaciones entre ricos y pobres, tanto en el Norte como en el Sur. El movimiento de los chalecos amarillos muestra claramente que no hay salida a la crisis climtica a travs de una poltica neoliberal que, por un lado, hace regalos a la gente rica en nombre de la competitividad y, por otro, impone impuestos a la gente pobre en nombre de la ecologa. Sin embargo, esta es la poltica hipcrita e injusta la que los gobiernos quieren intensificar en nombre de la salvacin del clima. En particular mediante el establecimiento (pospuesto a una COP posterior) de un precio mundial del carbono y de un nuevo "mecanismo de mercado" para generalizar la mercantilizacin de los ecosistemas, con derechos de emisiones intercambiables a voluntad.

El crecimiento o el clima? Jess o Barrabs?

Al finalizar esta COP, los comentarios de la mayor parte de las y los observadores oscilan entre la imagen del vaso medio lleno y la del vaso medio vaco. Se deplora la lentitud de la puesta en marcha del buen acuerdo de Pars. Pero esta lentitud no deriva nicamente de la mala presidencia polaca de la COP, de su sumisin a los intereses de la industria del carbn (la COP24 estaba patrocinada por el mayor explotador hullero europeo), o de la crisis que el malvado Trump ha abierto en el modelo multilateral de gestin de las relaciones internacionales... En realidad, se debe fundamentalmente a la imposibilidad de resolver la ecuacin climtica sin romper con la lgica productivista del capitalismo. Lo que nos invita a reexaminar lo no dicho de la COP21, para ver el lado oscuro del buen acuerdo de Pars...

Salvar el clima implica frenar el crecimiento. Es preciso, por decirlo sencillamente, producir menos y compartir ms, algo de lo que el capitalismo es rigurosamente incapaz. Hay, en otros trminos, un antagonismo profundo entre la solucin de la crisis climtica, de una parte, y la lgica capitalista de acumulacin de la otra. Desde hace un cuarto de siglo, las COP no hacen sino dar vueltas alrededor de este dilema: el crecimiento o el clima? Jess o Barrabs? El acuerdo de Pars dio la impresin de que se haba encontrado una solucin, pero no era sino una declaracin de intenciones, un juego de manos. Porque en los pasillos, el "buen acuerdo" estaba sustentado en un proyecto capitalista loco y criminal: la "superacin temporal" del umbral de peligrosidad del calentamiento. Barrabs libre, Cristo en la cruz, y Pilatos se lava las manos.

Un escenario de aprendices de brujo

La idea es la siguiente: el listn de los 1,5 C ser franqueado en 2030-2040 -crecimiento para el beneficio obliga!- pero "tecnologas de emisiones negativas" y la geoingeniera permitirn enfriar el clima en la segunda mitad del siglo. Dormid tranquilas, buenas gentes, todo est bajo control... Implcito en el acuerdo de Pars, este escenario es ya completamente explcito en las publicaciones cientficas que sirven de base a las y los negociadores climticos; incluso en los trabajos del IPCC.

Este proyecto de "superacin temporal" es digno de aprendices de brujo, al menos por dos razones: 1) las tecnologas en cuestin son hipotticas, incluso peligrosas (ecolgica y socialmente) y 2) catstrofes irreversibles -por ejemplo, una dislocacin de los casquetes glaciares que provoquen una subida de varios metros del nivel de los ocanos!- podran producirse durante el intervalo. Pero las lites prestan mucha atencin a los aprendices de brujo, pues su solucin parece permitir retrasar el dilema del crecimiento para ms tarde. Como consecuencia, deja a las multinacionales del sector de los combustibles fsiles y a los bancos que las financian el tiempo necesario para la rentabilizacin de sus enormes inversiones en el carbn, el petrleo, el gas. De facto, la alianza entre sector fsil y el de las finanzas dicta el ritmo y las formas de la transicin energtica.

Totalmente dedicadas a los imperativos de la ganancia, de la competitividad (entre empresas, pero tambin entre Estados protectores de sus empresas), los negociadores y negociadoras solo demandan creer que el Dios de la Tecnologa vendr al rescate de su economa de mercado y de su corolario: el crecimiento infinito. De ah su indiferencia ante la catstrofe en curso y su entusiasmo, incluso su sinceridad, en (intentar hacernos) creer que han realizado un acuerdo histrico; uno ms. Durante la catstrofe, la comedia contina.

Justicia social, justicia climtica: un mismo combate

Tras esta COP24, una cosa debera quedar clara como el agua: no hay nada, estrictamente nada que esperar de los gobiernos, de Naciones Unidas, del "dilogo de Talanoa"[1], de la "High Ambition Coalition"[2], etc. Hay que abandonar radicalmente toda ilusin sobre la posibilidad de convencer a toda esa gente responsable del caos, quienesquiera que sean, de la ventaja que tendran en "tomar el liderazgo" para "realzar las ambiciones" pilotando una "transicin justa" hacia un "desarrollo sostenible", etc,, etc. Les importa un pimiento y punto. Todo ese bla-bla-bla, toda esa escenificacin solo tiene un objetivo: adormecer a los pueblos, neutralizar su reflexin, paralizar sus organizaciones. Es la estrategia de la araa. Colaborar, es dejarse atrapar en su tela de araa.

En Blgica, el callejn sin salida de la colaboracin de las grandes asociaciones medioambientalistas (y de las direcciones sindicales que las apoyan) se ha hecho evidente. En efecto, al da siguiente de la enorme manifestacin sobre el clima de comienzos de diciembre (75.000 personas en Bruselas), la Coalicin clima y el Clima express rogaron al gobierno de derechas que no dimita, mientras que Greenpeace suplicaba al rey que convenciera a la clase poltica de la urgencia climtica. Sin xito, evidentemente. No es evidente que esta va no tiene salida? Cuando todos los recursos terrestres hayan sido agotados, no quedar sino implorar una intervencin divina...

Este callejn sin salida es completamente similar al que las direcciones sindicales se hundieron, a finales de 2014, deteniendo su plan de accin "para dar una oportunidad a la concertacin". Se sabe lo que ocurri: el gobierno de derechas se sinti ms seguro y ha ido desmantelando una tras otra numerosas conquistas sociales.

Ya sea en materia social o en materia medioambiental, la conclusin es clara: el nico lenguaje que comprenden las y los dirigentes es el de la fuerza. Hay por tanto que construir una correlacin de fuerzas y, para ello, solo hay un medio: unir las luchas por la justicia climtica y por la justicia social en una perspectiva anticapitalista.

Notas:

[1] Para hacerse una idea de lo que es el Dilogo de Talanoa, en versin "oficial", ver https://actionlac.net/dialogo-de-talanoa-redoblando-los-esfuerzos-en-la-lucha-ante-el-cambio-climatico/ y https://unfccc.int/es/news/la-onu-lanza-un-portal-para-el-dialogo-de-talanoa-con-el-objetivo-de-aumentar-la-ambicion-climatica ndt.

[2] High Ambition Coalition: Coalicin que desde 2015 impulsan la Unin Europea y algunos Estados -una treintena en total- en vas de desarrollo en las negociaciones climticas ndt.

Texto original en francs: https://www.gaucheanticapitaliste.org/cop24-pendant-la-catastrophe-la-comedie-continue/

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14452



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