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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2018

El botn de las transnacionales est en Guatemala

Gorka Castillo
CTXT

Empresas canadienses, italianas y, sobre todo, espaolas explotan los inmensos recursos naturales del pas apoyados en una legislacin favorable y enfrentada a una poblacin indgena a la que hunden en la pobreza


 <p>Construccin de la central Renace (con inversin de Cobra, filial de ACS) en Alta Verapaz, Guatemala. </p>

 

Construccin de la central Renace (con inversin de Cobra, filial de ACS) en Alta Verapaz, Guatemala. MUGARIK GABE

A la Guatemala profunda, la que cultiva caa y caf como se haca hace mil aos, se llega por carreteras endiabladas. Ms de 4 horas en camioneta han empleado Mara Lucas, de 64 aos, su hija y otros dos vecinos de Sipacapa, un municipio del departamento de San Marcos fronterizo con Mxico, para recorrer los 65 kilmetros que separan sus casas de Santa Cruz. Acuden porque el Consejo de Pueblos del Quich (CPK) ha convocado una asamblea con los lderes y lideresas indgenas que aun aguantan la presin de las todopoderosas oligarquas locales. Los datos de los siete primeros meses de este ao alumbran el desastre: 137 dirigentes comunitarios agredidos, otros 22 asesinados y un nmero indeterminado de detenidos, todos bajo acusaciones que las lites utilizan para aplastar una cultura confrontada con el orden del mercado libre que engorda sus insaciables bolsillos. Mara, su hija y los dos vecinos de Sicapaca son cuatro rostros ms entre los cuatro millones de indgenas sentenciados a vivir en la pobreza extrema.

La matriarca, cara arrugada y los ojos brillantes, participa activamente en la asamblea. Es un debate muy vivo, reflejo de los temores y la desconfianza que quedaron atrapadas en el alma de estos mayas en la noche de los tiempos. Uno de los portavoces pide que se evite cualquier resistencia violencia en las protestas peridicas que diferentes comunidades y aldeas realizan contra la construccin de las grandes infraestructuras proyectadas. En Huehuetenango, en Alta Verapaz, en Izabal, Solol o en el propio departamento del Quich. Porque, compaeros, ese ser el motivo que utilicen para reprimirnos aun ms, suelta a viva a voz. La cuestin se despacha con dilacin porque lo que ms inquieta, de momento, son las consecuencias de esas inmensas instalaciones cuando echan a andar. En San Marcos tuvimos la mina Marlin y fue terrible. Extendieron el miedo, el paramilitarismo, la muerte y la desigualdad, comenta Mara en un castellano frgil que no le impide repetir con fuerza el nombre del engendro. Mina Marlin.

En 2005, la empresa canadiense Goldcorp puso sus ojos en el subsuelo de San Miguel Ixtahuacn, una aldea pobre, fra e inhspita cerca de la frontera con Mxico, para extraer oro puro de la base de una montaa. Para ganarse el apoyo de la poblacin, unos 35.000 habitantes, la transnacional minera forj una suerte de jerarqua comunitaria a base de regalos y dinero que algunas autoridades locales aceptaron de buen grado. Otros, como Mara, vieron en aquellas ddivas los ingredientes inflamables de la codicia, la influencia y la corrupcin que siempre ha utilizado el poder en estas tierras y lo rechazaron. Quienes la siguieron, perdieron su trabajo. La aldea enmudeci. El equilibrio social, ya debilitado desde el genocidio perpetrado en los aos 80, se rompi del todo y la singular relacin que las comunidades mayas mantienen con sus tierras qued marcada con fuego. La bomba que escondan aquellos gestos filantrpicos no tard en estallar. Cuando comenzaron a horadar la mina a cielo abierto, las humildes casas de adobe se resquebrajaron y los ros que abastecan de agua se contaminaron con arsnico. Los rboles se marchitaron como si un otoo perpetuo se hubiera apoderado de ellos y varias especies de animales desaparecieron o simplemente sufrieron un declive tristsimo del que an no se han recuperado. La salud de la poblacin se resinti tanto que a la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no le qued otro remedio que ordenar en 2010 la suspensin temporal de la actividad minera.

Pero la dolorosa suerte de San Miguel Ixtahuacn ya se haba trazado. El coste de la cesta bsica no dej de aumentar y el precio de la tierra se triplic. Y con la especulacin cabalgando libre por estos caminos polvorientos llegaron las cantinas, las armas, la violencia y el miedo. Sabe usted lo que se llevaron los canadienses de all? 200 libras de oro puro al da durante 9 aos! Calcule, pues. Y de cada 100 dlares que la mina produca pagaban uno al Estado. Imagnese, interviene Domingo Hernndez, 64 aos y antiguo miembro del Ejrcito Guerrillero del Pueblo (EGP) que combati a la sangrienta dictadura de Efran Ros Montt que gobern el pas a sangre y fuego entre 1982 y 1983. Para muchos, San Miguel sigue siendo hoy el ejemplo palmario de la explotacin desenfrenada que gobierna Guatemala.

Sepa usted que la guerra se acab en 1996 con los Acuerdos de Paz pero el terror ha seguido igualito. Sigue bien vivito porque en Guatemala se eliminan a los indgenas que denuncian el modelo de convivencia, de malconvivencia, que tratan de imponernos. La cultura de la violencia no se termin con la paz, aade Domingo bajando el tono de voz y apretando los dientes. Recuerda a su amiga Lolita Chvez, a la que ametrallaron por impedir el paso de las mquinas madereras dispuestas a arrasar los bosques milenarios que rodean Santa Cruz del Quich, y a Bernardo Caal . Pero tampoco de Berta Cceres, la activista lenca asesinada en Honduras por oponerse al proyecto hidroelctrico de Agua Zarca; ni de Ovidio Xol, un joven de 20 aos desaparecido en 2014 durante la tensa expropiacin de tierras ejecutada en el departamento de Alta Verapaz para construir Renace, una de las mayores plantas hidroelctricas de toda Centroamrica en la que particip a la empresa Cobra, la filial guatemalteca de ACS. Este complejo acaba de ser premiado por S&P Global Platts , la biblia de la informacin energtica y extractivista a nivel planetario, por el valor social compartido que desarrolla desde hace siete aos en Alta Verapaz. Un contrasentido a tenor de los datos oficiales. Un informe sobre violencia del PNUD certific que en lugar de un aumento del desarrollo humano, la paz firmada en 1996 trajo un agravamiento de la inseguridad en la poblacin indgena. Segn datos de la propia polica nacional guatemalteca, la violencia homicida se ha incrementado un 120% entre 1999 y 2006. Y la peor parte, de nuevo, se la llevan las mujeres.

Nadie duda de que el patriarcado racista es la gasolina que alimenta la maquinaria de la desigualdad y amordaza a las vctimas. Una investigacin realizada por el Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) en el rea rural de San Pedro de Carch report en 2016 una veintena de violaciones sexuales perpetradas por los trabajadores de la central Renace que andaban reparando unas torretas de alta tensin. La ausencia de ms denuncias por parte de las mujeres violadas se debe a que, adems de vivir un fuerte trauma psicolgico, sufren el drama personal de ser las causantes de la deshonra familiar ante la comunidad, concluyeron sus autores. El drama no cesa. Algunas mujeres cuentan a la asamblea relatos estremecedores de conocidos o familiares.

Una consulta comunitaria contra la minera en el municipio de Cunen (Quiche). Foto de Mugarik Gabe.

 

Una consulta comunitaria contra la minera en el municipio de Cunen (Quiche). Foto de Mugarik Gabe.

Sus testimonios se suceden, espontneos. Algunas lo hacen en lengua quich, uno de los dialectos mayas ms extendidos; otras se esfuerzan por expresarse en castellano. Priscilla toma la palabra y habla en ambos idiomas con precisin y soltura. En su discurso hace una defensa encendida de la educacin porque la cultura es el mejor antdoto contra el engao histrico. Lean, compaeros, lean y tambin escriban, por favor, proclama. Priscilla es joven y culta. Conoce el Popol Vuh, la biblia Qeqch, cuya parte mitolgica se desarrolla cerca de su casa. La tierra, el aire, la lluvia, los rboles, la energa. Esos son los referentes de nuestra cosmovisin y los que las oligarquas estn destruyendo, explica. Ella, como casi todos los asistentes al concurrido consejo, perdi un familiar en el genocidio perpetrado por el ejrcito hace tres dcadas.

Pese a recordar con todo lujo de detalles la espeluznante noche que impuso el general Ros Montt en estas tierras 400 aldeas arrasadas, miles de personas reubicadas a la fuerza en los llamados Polos de Desarrollo que en realidad eran autnticos campos de concentracin, un milln de desplazados internos, ms de 250.000 refugiados, 200.000 muertes, incalculables desapariciones Priscilla dice que aquello solo fue el primer cimiento de lo que ha venido despus. Hoy somos un pas entregado al dinero extranjero por un gobierno corrupto que bajo el pretexto de modernizar el pas impone leyes que defiendan sus intereses: el saqueo de nuestras tierras y el sometimiento a la pobreza extrema, clama. Hay unanimidad hacia sus palabras.

La gran aportacin de los Acuerdos de Paz en Guatemala fue la liberalizacin absoluta del pas. Cierto es que para el Banco Mundial sigue siendo la primera economa del istmo pero tambin la ms desigual. Si durante aos se habl de que 22 grandes familias, todas mestizas, controlaban la vida poltica, social y econmica del pas, la seleccin natural ejecutada por el sistema financiero mundial en los ltimos aos lo ha reducido a ocho. No es difcil conocer el motivo. En las negociaciones de paz olvidaron detallar quin y cmo se deba gobernar un territorio poco ms grande que Andaluca donde el 50% de la poblacin es de etnia maya, xinca y garfuna, abiertamente contrarios a un mercado libre que les condena. En este escenario, la trayectoria de las lites guatemaltecas, todos multimillonarios y muchos evangelistas, ha sido compartir beneficios con grandes transnacionales extranjeras. Canadienses, italianas y, sobre todo, espaolas. Segn el Directorio de empresas asentadas en Guatemala que elabora el ICEX hay ms de 120 firmas asentadas en este pequeo pas centroamericano. Y el abanico de sectores que abarcan es extenso y variado. Desde las telecomunicaciones y el turismo al financiero y el energtico. Encuentran muchas facilidades porque los sectores estratgicos han sido desregularizados y, por lo tanto, son fciles de apropiar y explotar, explica Jess Gonzlez Pazos, miembro de la organizacin Mugarik Gabe y autor de un exhaustivo estudio sobre la realidad socioeconmica guatemalteca.

El informe tambin detalla las relaciones ntimas que algunos de estos poderosos terratenientes guatemaltecos, como la familia Gutirrez-Bosch propietaria de la Corporacin Multi Inversiones (CMI) que agrupa a 300 empresas y es la aliada corporativa de ACS en el pas, con el Partido Popular y FAES. Fruto de estos estrechos vnculos es el nombramiento en 2006 de Jos Mara Aznar como doctor honoris causa en la Universidad Francisco Marroqun, cuna de formacin del liberalismo guatemalteco. En 2008 se produjo la muestra ms evidente de esta confluencia de intereses cuando Aznar lleg al Congreso que el PP celebraba en Valencia a bordo de un jet privado que puso a su disposicin precisamente el dueo de la CMI Dionisio Gutirrez, interesado en acudir la convencin de los populares para aprender de la excelente experiencia inmobiliaria de la Comunidad Valenciana y exportarla a su pas, afirma Gonzlez Pazos. El corolario de la gran amistad lleg en 2015 cuando la embajada de Espaa premi a Gutirrez con la Orden del Mrito Civil. Una consulta comunitaria contra la minera en el municipio de Cunen (Quiche). Foto de Mugarik Gabe.

 

Una consulta comunitaria contra la minera en el municipio de Cunen (Quiche). Foto de Mugarik Gabe.

Una delegacin del Parlamento europeo, entre los que se encontraba el miembro de Podemos Xabier Benito, acaba de visitar el pas para conocer de primera mano la situacin de los derechos humanos. Tras la cadena de reuniones oficiales concertadas con miembros del Gobierno que preside el humorista Jimmy Morales, Benito visit Santa Cruz de Quich y Alta Verapaz, dos de los enclaves ms golpeados por la depredacin industrial. Su conclusin es desoladora. Hay un incumplimiento sistemtico por parte del gobierno del derecho a la consulta de los pueblos indgenas sobre la construccin de grandes infraestructuras que afecten los recursos comunitarios y alteren la vida recogido en el Convenio 169 de la OIT y que Guatemala ha ratificado. Y la negacin de estas consultas se asocia a la invasin, marginacin y desposesin que han sufrido a lo largo de la historia y que ahora se reproduce, comenta. A todo esto se le puede unir la ausencia de ttulos sobre la propiedad de las tierras. Es un factor de conflicto y tambin de abuso.

Mauro Vay tiene 64 aos y es agricultor aunque lleve seis aos sin sembrar nada. La explotacin en los campos de algodn le convencieron de que deba dedicarse a otros cultivos. Almas rebeldes, por ejemplo. Formado por un jesuita belga en el compromiso cristiano con los pobres termin levantando al campesinado porque vivan en unas condiciones deplorables. Herido durante la guerra, fue encarcelado aos despus en Huehuetenango por denunciar los atropellos de las multinacionales elctricas que nos secan los ros y no garantizan la luz. Vay habla del caso de Cambalam I y II, en Santa Cruz Barillas, las dos centrales fantasma que la empresa gallega Hidralia Energa-Hidro Santa Cruz iba a construir en 2008 avalado por un consorcio financiero en el que figuraban Bankia y el Banco Mundial. Tambin cita a sus propietarios, Lus y David Castro Valdivia, cuyos caminos empresariales por Galicia estn plagados de oscuras sombras. La protesta fue tan fuerte que en 2016 renunciaron el proyecto. Pese a todo hubo detenciones de compaeros, rdenes de capturas, gente que huy por las montaas a Mxico y un estado de sitio general, rememora. No hay que olvidar que esto es Guatemala, el pas donde priman los intereses econmicos por encima de cualquier otro. Para las transnacionales espaolas es un valor seguro. 

@GORKACASTILLO

Fuente: https://ctxt.es/es/20181226/Politica/23347/Guatemala-empresas-transnacionales-explotacion-de-recursos-naturales.htm



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