Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2018

Mercados sociales, la unin hace la fuerza

Brenda Chvez
El Salto

En estas fechas de furor consumista, los mercados sociales, surgidos desde la economa social y solidaria, nos recuerdan que otro tipo de relaciones comerciales son posibles.


Puede que en su provincia exista un mercado social y an no lo sepa. Eso s, no vaya buscando un mercado convencional con puestos porque, aunque algunos celebran ferias o cuentan con espacios fsicos, estos mercados son ms bien redes de intercooperacin que han emergido los ltimos diez aos por todo el pas entre empresas de la economa social y solidaria, y consumidoras y consumidores responsables.

Su intencin es colaborar y acceder a productos o servicios sostenibles, tejiendo redes desde la produccin a la distribucin, pasando por el consumo con criterios ticos, democrticos, ecolgicos y solidarios, redes que renen en Espaa a ms de 700 entidades y centenares de consumidores.

Los mercados sociales ms consolidados son los de Aragn, Baleares, Catalua, Euskadi, Navarra o Madrid, pero se estn creando ms en Andaluca, Canarias, Extremadura, Valencia y La Rioja: Surgen para fomentar una economa ms justa con implicacin activa de la poblacin a travs del consumo responsable, apunta Susana Ortega Daz, secretara tcnica del de Aragn y coordinadora de todos los mercados a nivel estatal.

Se promovieron por REAS (Red de Economa Alternativa y Solidaria) junto a movimientos civiles y entidades de la economa social. Como hormiguitas fuimos conocindonos, debatiendo, trabajando y soando con esta idea, rememora Ortega Daz: Ahora dan a conocer y ponen en relacin proyectos de productos y servicios locales muy diversos. Para visibilizarse celebran ferias, comparten imagen y catlogo de bienes y servicios que se puede consultar en mercadosocial.net.

ADAPTADOS AL TERRITORIO

En cada provincia, estos mercados sociales adoptan una configuracin diferente de acuerdo al territorio y cada uno lleva su ritmo: Se estn organizando y construyendo partiendo de la singularidad de cada REAS territorial. Algunos territorios han optado porque sea la propia Red/Xarxa de Economa Solidaria quien gestione y articule el Mercado Social, como Navarra y Catalua. En otros, diferentes formas jurdicas aglutinan a todas las entidades de la REAS territorial y a otras entidades de la economa social explica Ortega Daz.

El mercado social de Madrid, que como el de Aragn, posee la forma jurdica de cooperativa, cuenta desde hace poco con un espacio fsico en el mercado de San Fernando, celebra una feria anual, y su balance social evala el buen desempeo de las entidades: El balance implica reflexionar transversalmente sobre nuestro propsito, los compromisos con los socios, trabajadores, clientes, proveedores y la sociedad, sin olvidar la solvencia, el buen gobierno y la responsabilidad social, indica David Snchez Humanes, director general de Seryes, corredura de seguros con oferta tica. El de Seryes es uno de los servicios que accesibiliza esta red en la capital, junto a otros culturales, alimentarios, energticos, de cosmtica, moda, arquitectura, idiomas, comercio justo, educacin o consultora.

De 70 entidades en 2013, el mercado madrileo ha pasado a contar con ms de 169 en 2018, lo que ha conllevado una reorganizacin. Su plan estratgico para los prximos aos pretende llegar a 500 entidades, 10.000 consumidoras y consumidores, el objetivo es que estos puedan realizar el 80% de su consumo dentro de la red.

Creo que el crecimiento nos est poniendo en la tesitura de tener que formalizar nuestras estructuras, nuestra forma de organizarnos y tomar decisiones, reflexiona Sandra Salsn integrante de su Consejo Rector, presidenta de REAS Madrid, e implicada en el proyecto desde su inicio. No es negativo, es consustancial al crecimiento, lo que sirve para estructuras pequeas deja de ser funcional cuando crecen. Pero este era nuestro sueo, crecer, y ahora afrontamos el reto de generar una estructura orgnica, flexible y dinmica, transparente, inclusiva. No es sencillo, pero merece el esfuerzo intentarlo si no perdemos el horizonte transformador, puntualiza.

Y rememorando los comienzos dice: Tengo recuerdos muy bonitos de tejer relaciones de confianza, apoyo y construccin colectiva, como deca Galeano: Mucha gente pequea, en lugares pequeos, haciendo cosas pequeas, pueden cambiar el mundo.

DIVERSIDAD Y COOPERACIN

El mercado social de Aragn y el de Madrid tienen la peculiaridad de incorporar a los consumidores, una posibilidad tambin para el de Valencia. Complica la gestin pero hace que sea propiedad de todos, les da voz en igualdad de condiciones, participan en la toma de decisiones y en las estructuras de gobierno, explica Salsn del de Madrid.

El mercado social de Islas Baleares, constituido como asociacin, posibilita a las empresas ms visibilidad e intercooperacin. Adems, buscamos ofrecer alternativas a la dependencia estacional del turismo, soluciones a problemas vinculados a su impacto, a la insularidad, al cambio climtico, etc, relata Xavier Moy Melero, de su secretaria tcnica. La 4 edicin de su feria Fira del Mercat Social se celebr a finales de septiembre en Palma.

El de Navarra lo gestiona la Red de la Economa Solidaria e incluye a Landare, un proyecto pionero de distribucin de alimentacin ecolgica con 2.000 socios. Poseen una moneda social el Txanpon y un espacio fsico en la Antigua Estacin de Autobuses de Pamplona. Los cambios en el consumo y en la creacin de nuevas iniciativas son ms lentos de lo que quisiramos, observa Carlos Rey, integrante del mercado: Sin embargo muestran una tendencia ascendente. Las ferias que realizamos son un buen pulso de ese inters y de la participacin de ms iniciativas.

El de Euskadi se uni a la red Olatukoop de Gipuzkoa y durante la crisis tambin ha crecido en entidades y consumidores ofreciendo alimentacin, energa, nuevas tecnologas, finanzas, inmobiliarias ticas, educacin, hostelera, turismo, limpieza, consultora, etc. Cada ao hacemos la Feria de Economa Solidaria en una provincia, rotatoriamente, comenta Manolo Vilabrille Garca, que forma parte del mercado: Eso nos facilita el contacto directo con las diferentes administraciones locales.

REDES DE APOYO MUTUO

Pablo Ortiz es consumidor responsable y miembro del Consejo Rector del mercado social de Madrid. Como consumidores es importante que tengamos dnde adquirir bienes y servicios con respeto a las personas y al medio ambiente, opina. Pertenecer al mercado social es una satisfaccin, por poder contribuir a un cambio social y econmico, pero tambin por encontrar una oferta de calidad, detalla.

Tambin las empresas encuentran en estos mercados ayuda. Crear un proyecto da miedo aunque tengas empuje y lo tengas claro, afirma Victoria Hermida, alma mter de la firma de cosmtica ecolgica Eco-Eko. Por eso me un, me dio apoyo emocional y la posibilidad de compartir inquietudes con personas que entienden la economa no slo desde punto de vista del capital, cuenta Hermida. Adems me permite estar en contacto con proyectos, con consumidores, participar en ferias, eventos, lograr ms visibilidad, intercooperar. Y como consumidora puedo optar por seguros, financiacin tica, energas renovables, etc, mientras me mantengo al da de innovaciones sociales y ambientales.

Uno de los socios fundadores del mercado madrileo es la productora de energa solar sin nimo de lucro Ecooo. Los proveedores y los consumidores no slo encontramos aqu un marco afn a nuestros valores sino tambin una oferta completa competitiva. Adems nos hace ms visibles, explican sobre su experiencia en este espacio.

Gema Gmez, directora de la plataforma de moda sostenible Slow Fashion Next, tambin forma parte del colectivo. Me aporta una red de profesionales de distintos mbitos relacionados con la ecologa, dice.

Compartimos un imaginario comn sobre cmo deben ser las relaciones comerciales y los servicios, comentan desde Fiare Banca Etica, parte de la oferta financiera de muchos mercados. Nosotros facilitamos servicios a compaas con vocacin de transformacin social, por lo tanto pertenecer al mercado social nos sita en un entorno empresarial y cultural prximo donde ofrecerlos, explican.

ETICS, LA MONEDA SOCIAL

El mercado social madrileo, desde hace cuatro aos, posee una moneda social, el boniato, que hace poco ha sido renombrada como Etics. Actualmente se est transformando en un aplicacin de mvil que ser un sistema de pagos, una herramienta de gestin, de descuentos, geolocalizar tiendas, y facilitar la comunicacin entre consumidores y proveedores. Llevamos ms de un ao y an no est terminada, entre otros motivos, por nuestro carcter asambleario de toma de decisiones conjunta con procesos respaldados, narra Genoveva Lpez Morales, una de sus artfices.

Esta es una experiencia seguida de cerca por el Mercado Social de Aragn, que desea lanzar tambin una moneda, as como por el de Euskadi, que quiere un sistema de bonificacin en sus comercios. Aunque las casusticas son diferentes, cuando se demuestre la utilidad de Etics, espero que haya ms mercados que se animen a partir del 2019, aprecia Lpez Morales.

UN INTERS CRECIENTE

El mayor auge en los ltimos aos de estas experiencias de economa social y solidaria se debe: A que una parte importante de la poblacin se ha dado cuenta de que el modelo neoliberal aumenta las desigualdades y destruye el planeta, valora Ortega Daz. Muchas voces piden un cambio basado en las personas, en la cooperacin y en el respeto medioambiental. Reivindicamos una financiacin, produccin, comercializacin y consumo como medio, no como fin, al servicio de los pueblos y de la sostenibilidad de la vida, subraya.
 
Moy Melero, del mercado social de Baleares, coincide: La crisis supuso un estimulo al consumo responsable al poner de manifiesto las malas prcticas empresariales. Provoc una crisis de reputacin de sectores como la banca, o las empresas energticas, que ha revertido en un crecimiento de la economa social y solidaria. En la medida en que el sector se consolida, aumenta la posibilidad de relacionarse con las instituciones, es ms fcil que se creen nuevas empresas y atraer la atencin de personas consumidoras. En nuestro contexto es un proceso lento, pero que empieza a brotar.

Rey, del mercado de Navarra, aade: Los excesos de la economa capitalista y la concentracin de la riqueza cada vez entre menos acentan la necesidad de denuncia y de resistencia, pero tambin, y es esencial, el desarrollo de alternativas donde la mayora social pueda ejercer su soberana econmica.

Por su parte, Vilabrille, del mercado social de Euskadi, aade: Ha aumentado el nivel de conciencia crtica en el consumo directo por parte de las personas consumidoras y de alguna manera se han empoderado. Todo esto indica una realidad: la economa solidaria fue necesaria, ha sido necesaria en tiempos de crisis y ha llegado para quedarse.

Ya no podemos considerarlo una tendencia, como en los aos 90 y comienzos del 2000, corrobora Salsn. Tras la crisis es una realidad, somos parte de una brecha en el sistema que traza una camino posible hacia formas de organizacin postcapitalistas y no somos los nicos. Vamos de la mano de movimientos ecologistas, feministas, pacifistas, que cuestionan el modelo aportando prcticas que conviven con l, explica. Y concluye: Somos muchos los que queremos generar propuestas virtuosas, el cmulo de nuevas economas (circular, azul, verde, colaborativa, social, solidaria) surgen y se visibiliza por una demanda social. La gente quizs desconoce esas etiquetas pero buscan opciones que encajen mejor con estilos de vida ms conscientes.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/economia-social/mercados-sociales-la-union-hace-la-fuerza


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter