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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2018

A propsito de los recientes episodios de violencia en la Serrana del Perij
El dilogo intercultural entre Yukpa y campesinos es la nica alternativa para abordar el conflicto territorial existente

Asociacin Campesina del Perij - ASOPERIJ
Agencia Prensa Rural

Regularmente este tipo de hechos han sido materializadas al poco tiempo que las autoridades Yukpa han sostenido reuniones con el Gobierno nacional, en las que, al parecer, les han hecho promesas sobre la compra de tierras.


Entre el sbado 15 y el domingo 16 de diciembre de 2018 un grupo de indgenas Yukpa ingresaron abruptamente a la vereda El Once del corregimiento de Llerasca en Agustn Codazzi, Cesar, y arremetieron con inusitada violencia contra las viviendas y los campesinos que all se encontraban, los cuales fueron atacados con una lluvia de piedras y flechas que le ocasionaron heridas a un campesino que adems de recibir una fuerte pedrada en la base de la cabeza fue atravesado por una flecha que se le incrust en el abdomen. En el marco de esta accin claramente depredadora, desplegando sus flechas y, segn algunos testigos presenciales, disparando con sus escopetas, una de las viviendas fue incinerada y la otra destruida luego de haber sido ambas previamente saqueadas, varios animales menores que encontraron a su paso fueron muertos, fue macheteado el ganado vacuno que tuvieron a la mano, inutilizados los elementos usados en las labores agrcolas y afectados los cultivos ms cercanos.

A partir de este virulento asalto, no slo resultaron afectados los dueos de las dos fincas que fueron arrasadas y los campesinos que soportaron directamente la agresin fsica, sino que presas del miedo al menos cuatro familias campesinas de esta vereda se vieron forzadas a desplazarse hacia la cabecera urbana de Agustn Codazzi, sin que hasta el momento nadie tenga la certeza de un pronto retorno, no slo por la percepcin de inseguridad que an se mantiene en la regin sino por las precarias condiciones de vulnerabilidad en que quedaron luego de haberlo perdido todo.

Estas acciones repudiables no pueden continuar siendo abordadas como casos aislados ni mucho menos como asuntos inherentes a problemas locales de convivencia entre vecinos, sino que deben ser comprendidas como la expresin ms visible del profundo conflicto territorial que se ha venido configurando entre el pueblo Yukpa y las comunidades campesinas, el cual ante determinadas circunstancias, termina irrumpiendo con violencia, situacin que ha tendido a agravarse desde que los campesinos comenzamos a plantear como una de nuestras ms sentidas demandas la creacin en la Serrana del Perij de Zonas de Reserva Campesina (ZRC), como alternativa para que nuestras tierras nos sean tituladas y podamos permanecer en ellas para consolidar nuestra cultura, identidad y modo de vida como campesinos perijaneros.

En buena medida este conflicto territorial se ha venido exacerbando a partir de la forma coyuntural y espasmdica con que la institucionalidad pblica concernida ha intervenido histricamente en el territorio y a la manera asimtrica y desigual como ha establecido relaciones con los distintos sujetos sociales que lo habitamos, lo cual, lejos de favorecer escenarios de equidad, est ocasionando protuberantes desigualdades y abismos entre las demandas territoriales que cada uno esgrime, instalando una lgica perversa en la que los derechos que se les garantizan a unos pareciera lograrse a expensas de los derechos de los otros, stos ltimos en el actual contexto, resultamos siendo los campesinos, ciertamente los ms vulnerables en cuanto que no estamos ni siquiera reconocidos constitucionalmente como sujetos colectivos de derechos y no hay la intencin de que esta situacin se transforme en el inmediato plazo si nos atenemos a la reciente abstencin de Colombia en la votacin en la que se aprob la Declaracin de los Derechos de los Campesinos en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Desde una perspectiva Yukpa estos reiterados asaltos dirigidos contra las tierras y propiedades de los campesinos se inscriben en una matriz explicativa de recuperacin y apropiacin de tierras que consideran como parte de su territorio ancestral, mediante la cual pretenden que los campesinos, cansados, atribulados y sumidos en la desesperanza por los recurrentes golpes sobre los que, valga decir, la justicia ordinaria en la prctica se inhibe de cualquier actuacin, se vean obligados a venderle al Estado para que las tierras posteriormente les sean entregadas como parte de sus resguardos. En este contexto, la violencia inherente a estas acciones generalmente tiende a ser explicada con los argumentos que afirman que el Yukpa es un pueblo guerrero y con una naturaleza de cazador y recolector. Regularmente este tipo de hechos han sido materializadas al poco tiempo que las autoridades Yukpa han sostenido reuniones con el Gobierno nacional, en las que, al parecer, les han hecho promesas sobre la compra de tierras. Sin embargo desde nuestra propia perspectiva, incorporando un enfoque diferencial campesino, el resultado de estas acciones es tierra arrasada que termina favoreciendo el despojo y expulsin de nuestras tierras y el desconocimiento de nuestros derechos territoriales, por lo que manifestamos nuestro total desacuerdo a que se apele a determinados valores identitarios y tradicionales, para justificar lo injustificable y ningunear los derechos de los otros, nuestros derechos.

Los episodios de violencia protagonizados por los Yukpa, por si mismos ya sumamente preocupantes, se complejizan an ms si se tiene en cuenta la configuracin de un contexto que ha propiciado la emergencia de un sentimiento generalizado de desesperanza y frustracin entre los campesinos de la Serrana del Perij especialmente en los municipios de Manaure Balcn del Cesar, La Paz, San Diego, Agustn Codazzi, Chiriguan, Curuman, Chimichagua y Pailitas, debido a que el proceso de reconocimiento de los derechos territoriales del pueblo Yukpa est avanzando significativamente, en tanto que los procesos referidos a la cristalizacin de la titulacin de tierras para los campesinos y, sobre todo, la creacin de Zonas de Reserva Campesinas (ZRC), fueron suspendidos unilateralmente y sin siquiera dialogar con los campesinos directamente involucrados. Precisamente lo que ms preocupa es que se estn adelantando diversos procesos territoriales claves en la Serrana del Perij sin que los campesinos, pobladores de vieja data de este territorio, estemos siendo tenidos en cuenta y sin que nuestra voz sea escuchada. De otro lado, como si lo anterior no fuera suficiente, recientemente tomamos conocimiento que luego de habrsenos informado que las declaraciones que como Sujetos de Reparacin Colectiva (SRC) hiciramos entre 2017 y 2018 varias comunidades campesinas de Agustn Codazzi, La Paz y Manaure Balcn del Cesar a la Defensora del Pueblo, efectivamente s haban sido incluidas en el Registro nico de Vctimas (RUV), recientemente se nos ha comunicado que se presentaron unos errores que ponen en cuestin y siembran de incertidumbre esos reconocimientos que ya se daban por hechos.

Con todo lo anterior y pese a la indignacin y rabia naturales que en los campesinos han despertado tanto los hechos violentos que se han venido sucediendo como, especialmente, el que nunca stos hayan sido asumidos por la justicia y ms bien hayan cado en el hoyo de la impunidad, para la inmensa mayora de los campesinos que estamos vinculados a organizaciones sociales que promueven la defensa de los territorios y la creacin de Zonas de Reserva Campesina (ZRC) en la regin, es claro que el pueblo Yukpa es una vctima ms, al igual que nosotros los campesinos, de un modelo de desarrollo que histricamente ha pivotado sobre la acumulacin y el acaparamiento de tierras con destino al extractivismo y a la agroindustria, por lo que en nuestros relatos y narrativas siempre hemos sido insistentes en afirmar que con los Yukpa, fruto precisamente de una historia comn y compartida de una atvica vulneracin de derechos por parte del Estado, tenemos ms puntos de encuentro que de desencuentro, ms coincidencias que desaveniencias, y que en razn de la vorgine de intereses codiciosos que se ciernen sobre la Serrana del Perij, es imprescindible y urgente la unificacin de criterios y el establecimiento de alianzas en direccin de defender una Serrana del Perij intercultural en el que cabemos los Yukpa, los campesinos y los afrodescendientes.

En todo caso, hay que decirlo, nos entristece y desconcierta enormemente el que las autoridades del pueblo Yukpa se hayan negado reiteradamente a participar en diferentes escenarios de dilogo a las que fueron expresamente invitadas principalmente se ech de menos su participacin de stas en los foros realizados el 13 de octubre en Manaure Balcn del Cesar, el 17 de noviembre en el corregimiento de Media Luna en San Diego y el 1 de diciembre en Agustn Codazzi, en los que esperbamos intercambiar ideas y reflexiones sobre el futuro de la Serrana del Perij en donde los derechos de unos y otros sean garantizados y puedan armonizarse y, a la vez, socializar la propuesta de creacin formal de una Mesa de Dilogo Intercultural en la que en presencia de las instituciones del Estado, y contando con el acompaamiento de los organismos internacionales, los Yukpa y los campesinos podamos sentarnos de manera equitativa para resolver el conflicto territorial que se ha estado presentando. As las cosas, hacemos un llamado a las autoridades del pueblo Yukpa para que participen en las prximas jornadas que se organizarn y se sienten con nosotros a construir estrategias para la solucin del conflicto territorial que cada cierto tiempo emerge con lamentables episodios de violencia.

En mrito de lo anteriormente descrito demandamos de las instituciones concernidas del Estado y del Gobierno nacional, adelantar en el inmediato plazo posible todas y cada una de las gestiones necesarias en la direccin de lo siguiente:

Primero: Organizar y convocar en el inmediato plazo posible una reunin interinstitucional de alto nivel en la que los campesinos puedan expresar ante interlocutores institucionales vlidos sus preocupaciones, dudas, interrogantes y propuestas acerca del conflicto territorial que se ha configurado entre Yukpa y comunidades campesinas, con el propsito de llegar a acuerdos estables y duraderos.

Segundo: Constituir y garantizar su funcionamiento, mediante la formalidad que se considere ms pertinente, de la Mesa de Dilogo Intercultural (MDI), a fin de contar con un espacio de alto nivel en el que las autoridades del pueblo Yukpa y los dignatarios campesinos puedan construir consensos y acuerdos sobre las dinmicas territoriales de la Serrana del Perij.

Tercero: Solicitar a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU DDHH) y a la Misin de Apoyo al Proceso de Paz de la Organizacin de Estados Americanos (MAPP-OEA), en el marco de sus respectivas misiones, para que brinden asesora tcnica a las instituciones y entidades territoriales respecto del tratamiento adecuado de la conflictividad social asociada a los episodios de violencia que hemos vivido los campesinos y el pueblo Yukpa y para que hagan un acompaamiento a nuestras organizaciones sociales..

Cuarto: Se definan e implementen, lo antes posible, las acciones humanitarias a que haya lugar encaminadas a prestarle atencin y asistencia a los campesinos vctimas de la agresin reciente por parte de los Yukpa, quienes actualmente se encuentran en un alto grado de vulnerabilidad.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23802



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