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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2018

Sobre Contracultura y underground, de Vctor J. Peuela
El secreto de la tirana radica en la ignorancia

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Este ensayo crtico sobre Contracultura y underground, antes que refutar el texto del profesor Peuela (1) pretende dialogar con l, complementarlo, convertir ese dilogo en una forma de felicidad, dira Borges, en la que no importa de qu lado viene la verdad. En Las antiticas, filosofas que identifican un mal general en la sociedad o en la humanidad, se afirma que los jvenes de los 60 se sienten protagonistas de la historia por primera vez, porque entonces ocurren dos eventos fundamentales y solidarios: 1. La aparicin de la juventud. 2. El nacimiento del rock. Es decir, antes de los 60 existan los jvenes, si bien no en sentido estricto, pero no la juventud, segn Aranguren. Peuela llama juventud en su ensayo a aquel pueblo (folk), como lo llama Finkielkraut, o sea, el que aparece a travs de otro fenmeno: el surgimiento del rock. Dice Peuela: El rock es un fenmeno de los 60, el cual inicialmente se llama pop porque llega a impactar en las listas. Uno podra seguir el movimiento del rock a travs del pop ten [sic]. En realidad, es Top Ten. Ahora bien, si los Beatles sustituyeron a Elvis en las listas, no es por azar sino por imposicin de la industria blanca del disco: vende ms un cuarteto (pop) que una figura solista (que exalta a los jvenes con su pelvis): la que, adems, ha regresado de prestar el servicio militar en Alemania, lo cual desvirta su imagen de rebelde y empieza a entrar en la decadencia, mxime cuando cae en cierto tipo de manas: alcoholismo, drogas legales, excesos alimenticios, mirando diez canales a la vez, como dice Calamaro en su tema Elvis est vivo: relato tcito de un hiperconsumista, en pocas en que se hablaba apenas de consumo.

https://www.youtube.com/watch?v=0ylbCz7apdw 

Si los solistas y grupos britnicos de los 60, como Alexis Korner, John Mayall, Eric Clapton, Bluesbrakers, Yardbirds, alcanzan altas posiciones en las listas es, precisamente, porque se alejan del pop de los Beatles, que usan precariamente el blues, y se acercan al concepto de pop, antes que de Rhythm and Blues (R&B) o Rock and Roll (R&R). Claro, ya sin los tintes peyorativos de los inicios (R&R es un eufemismo blanco para una expresin negra como R&B: el DJ de Chicago Alan Freed lo us por primera vez, hacia 1955, para referirse a piedra y rollo, en una alusin al rgano sexual de los negros), a travs de grupos como Rolling Stones, Led Zeppelin, The Cream: grupos que se inspiran en figuras como Robert Johnson, John Lee Hooker, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson, Chuck Berry, Howlin Wolf. Cuando el profesor Peuela dice, y bien se entiende: [] pero para nosotros este pop es rock (p. 14), tambin es necesario aclarar que pop no es rock, porque el primero hace nfasis en el sonido baladstico, ligero, aceptado por el statu quo, mientras el otro, en el sonido rtmico, grave, que reta al Establecimiento, sin concesiones a lo comercial o a la industria del disco: de ah la eterna discusin generacional acerca de qu grupo es ms aceptado por su postura poltica: Beatles o Rolling Stones, el primero, complaciente, el segundo, desafiante. Aqu se cita a un grupo que fundi, como ningn otro, el mejor periodo de la msica llamada clsica, el barroco, con el rock: Jethro Tull, liderado por el cantante y compositor escocs Ian Anderson, quien se inspir para el nombre del grupo en el descubridor de un arado para labrar la tierra, lo que de por s lo vincula a un ethos terrgeno: cultura, viene de cultivo, en este caso, el cultivo del conocimiento, del saber, de la filosofa.

Ahora, el blues no es ese grito remoto ni se transform en una especie de msica, que se llam blues, obviamente en una msica triste, nostlgica (p. 5). No. Esa es la mirada lastimera y falsamente compasiva del que hace las veces del amo (la sociedad blanca) para seguir sometiendo al esclavo (los msicos negros), si se considera la siempre vigente Dialctica del amo y del esclavo, de Hegel, de su libro IV de la Fenomenologa del espritu. Como prueba de ello, se cita el programa del Depto. de Estado, para suministrar droga y alcohol baratos a los negros para obtener barata mano de obra musical, vigente desde las dos primeras dcadas del siglo XX y usada de modo despiadado sobre todo en la tercera, la del periodo ms comercial del jazz: la llamada Swing Era o Era del Swing, el estilo permeado por la influencia de Al Capone. Y como contraste, terrible adems, estn las race recordings de los negros, perseguidas con avidez por el establecimiento blanco para confiscarlas o para meter a la crcel a sus dueos cuando eran pillados vendindolas en los distritos blancos: algo imposible de admitir, si se ve el asunto desde la discriminacin y el racismo e incluso desde la xenofobia. En cuanto a ese blues llevado a la ciudad y que lo llaman rhytm [sic] n blues, que es como un blues urbano (p. 5) es necesario hacer varias aclaraciones claves:

  1. El R&B es bsicamente citadino: ya se han filtrado en la urbe los spirituals y los gospels hasta volverse profanos, lo que luego tomar cuerpo, hacia finales de los 50, en la Soul Music, la de Otis Redding, Aretha Franklin, Wilson Pickett, que no debe confundirse con el Soul Jazz de Charles Mingus, Ray Charles, Horace Silver. Y aqu cabe aclarar que, a la vez, Ray Charles es el padre del R&B, y no del Soul, como lo sostiene en su autobiografa Brother Ray, coescrita con David Ritz (Global rhythm, Barcelona, 2007, 361 pp.: 189): La verdad es que el mo era otro mundo, y si alguna etiqueta se ajusta a lo que hago, es la del rhythm and blues [] Ms tarde se le llam soul, pero los nombres no importan. Es la misma mezcla de gospel y blues, quiz con alguna meloda dulce para rematar la mezcla. Un tipo de msica en el que los sentimientos no se pueden fingir.

  2. El blues arcaico o rural (Mississippi) se traslada a la ciudad (Chicago) y surgen dos transformaciones: se convierte, primero, en Urban Blues o Blues urbano y, luego, con los sonidos propios de la urbe, en City Blues o Blues citadino, algo que poco se cita en los libros de jazz: ver el de Joachim E. Berendt, El Jazz De Nueva Orleans al Jazz Rock (FCE, Mxico, 1986, 763 pp.).

  3. La voz R&B apenas se introduce a finales de los aos 40 pues hasta entonces la msica negra se conoca con el mote de race recordings (Berendt: 263). De manera que, por lo dicho, es imposible decir que ese blues o rhytm [sic] n blues comienza a ser distribuido a travs de las race rcords, msica de negros (p. 5).

Los jvenes en los 60 ven en la revolucin una forma de alienacin (p. 8), sostiene Peuela. No. Los jvenes de esa poca ven en aquella una forma de superar dicha alienacin, situacin a la que se ve reducido el obrero por la plusvala: la diferencia entre el valor creado por su trabajo y el salario que recibe. Como se infiere de lo que dice luego: [] as tambin el trabajo, el estudio, la tcnica, valores inclusive aceptados dentro de la sociedad nuestra, pueden llegar a ser forma de alienacin. (p. 8) El concepto peyorativo que cobra el ocio, de lo que Peuela no es causante, tiene que ver con el que de l tiene el poder: ocio es lo opuesto al negocio porque no produce ganancias. Pero, se olvida que ocio en griego es escuela. Nietzsche deca: El ocio es el comienzo de toda psicologa. Menos para el patrn, claro, que ve en el obrero ocioso un potencial smbolo de peligro. Eso quiere decir que los jvenes piensan en hacer el amor o tocar la guitarra todo el da y esas son actividades ociosas o intiles. (p. 10) Quin dice que lo son, quin podra hacerlo si, al mismo tiempo, son las que permiten a los jvenes adquirir la experiencia de la que se hablaba, justo, en los aos 60 y 70? La amistad y el amor como valores solo valen la pena cuando se dan horizontales, como cabra imaginar la Contracultura y no en trminos verticales, como slo cabe imaginar la nueva esclavitud: lo que hoy, con pompa, se llama flexibilizacin laboral o tercerizacin, el recorte a todas las garantas laborales, hecho visto a la fecha como algo natural.

Valores horizontales para los griegos: 1. La amistad. 2. El amor. Que slo son posibles entre iguales: cmo no extrapolar esta idea para aplicarla a los actuales dilogos de paz de La Habana, donde la idea no habita la mente de los interlocutores, porque uno de los dos lados se siente superior al otro, lo considera enemigo, criminal, narcoterrorista, porque el lado que maneja el poder no puede dar al otro un valor humano, jams lo llamar igual, porque subvalorarlo lleva de suyo el desprestigio, as como la tcita censura oficial y social: Por principio de institucin, nunca podr dar un valor humano, ni en lo militar ni en lo poltico, al enemigo que persigue (Alape, Arturo. Tirofijo: los sueos y las montaas 1964-1984. Planeta, 2007: p. 241). Y aqu se recuerda al judo/palestino y gringo por adopcin, Edward Said, quien sealaba: La solucin a un conflicto slo puede darse entre iguales.

Entre la produccin y el consumo, la vida del adulto es cmoda, quizs, pero alienada de forma inevitable. Segn los jvenes de los 60 hay alienacin por la produccin y el consumo e incluso a travs de la moda, la belleza y la misma juventud, como puede demostrarse a travs de la cinematogrfica y mal llamada Nouvelle Vague francesa, que no es movimiento ni tiene un manifiesto y que en realidad naci de la expresin, en ingls, New Look, acuada por la periodista de LExpress Franoise Giroud para referirse a cuestiones de moda y belleza, de juventud y vitalidad, pero no de cine: cuando la escasez de tejidos, rigurosa durante la ocupacin y la inmediata posguerra, pas a ser un mal recuerdo, los modistas en una maniobra de gran estilo lanzaban la operacin as llamada, New Look, que se aplic durante mucho tiempo a todo lo que pudiera considerarse moderno o que estuviera en primera lnea. (Jacques Siclier, La nueva ola, Rialp, Madrid, 1962: p. 29).

Marx ya haba captado la alienacin por el trabajo, como lo recuerda Peuela en su ensayo. El obrero ya no obtiene satisfaccin con su trabajo, como antes un campesino con la tierra o el artesano con sus cermicas. Aqu se recomiendan dos pelculas y una novela: La clase obrera va al paraso (1971), de Elio Petri; El rbol de los zuecos (1978), de Ermanno Olmi; y La caverna (2001), de Jos Saramago, en las que se evidencia la fatiga de la explotacin por el trabajo con la consecuente renuncia del obrero Massa o Lul; el castigo y la expulsin por el seor feudal de un campesino por tumbar uno de sus rboles para hacerle zuecos a su hijo; y el rechazo que la sociedad posindustrial hace de las artesanas de Cipriano Algor en esas nuevas catedrales (Saramago), que son los centros comerciales, raras iglesias en las que la familia miranda no deja diezmos sino que cobra con la mirada lo que no puede comprar.

De manera anloga, los jvenes de los 60 piensan que hay una alienacin en el consumo puesto que el capitalismo es en s una trampa: se cree que hay libertad porque permite consumir hasta el cansancio, pero ese hecho se convierte en una esclavitud de signo actual, ya no la de la crcel cerrada de que hablaba Foucault, alimentada por la idea del consumo y, segn Lipovetsky, del hiperconsumismo, como se ve en La felicidad paradjica (2010, Anagrama, 399 pp.). Aquellos jvenes llamaban a la familia, fbrica de neurosis. A la U. la cuestionan porque no tiene nada que ver con lo que est pasando, bsicamente por su excesivo academicismo y los discursos del profesor, y porque, contradictoriamente, tiene mucho que ver con lo que est pasando. En el primer caso, no afecta, no transforma, no mejora a nadie; en el segundo, la U. se ha convertido en una fbrica que produce obreros a destajo, con una cada vez ms pobre preparacin, a fin de abastecer el mercado laboral: de una sociedad sin nimo de lucro ha pasado a otra: la que es sinnimo de lucro, jejeje.

La Contracultura est ms cerca de los cnicos griegos, aqullos que tenan una cosmovisin vitalista y respetuosa de la naturaleza y que, sin embargo, con el tiempo fueron desvirtuados por los polticos a causa de la manipulacin que de las palabras han hecho hasta convertirlas si no en voces vacas, en las palabras violadas de las que habl Cortzar en Aos de alambradas culturales (1984), que de la cultura medieval, basada en el oscurantismo, la negacin, el feudalismo, con su mirada reductora, castrante, religiosa no en cuanto a religar sino a extraviar a la gente por los inciertos caminos de la fe, esa que Carl Sagan defini as: Fe es la creencia en una falta de evidencias. Los valores de la Contracultura son de contacto y ese contacto es el modelo comunicativo entre iguales en tanto respeto, entendimiento, y no mera cortesa. La de los 60 estara incompleta si no se incluyera en ella a la Contracultura Negra (CN). Cuando se habla de Contracultura, se piensa en beatniks, sus sucesores hippies y en drogas, paz y amor, o en sicodelia, Woodstock y, sobre todo, en la radicalizacin de un pensamiento contestatario blanco. Si cabe subvertir la historia oficial habra que citar a la CN, aquella que tuvo sus primeras y ms fuertes sacudidas al interior de la msica negra. En efecto, si ya en 1964 haba surgido la Jazz Composers Guild, bajo la batuta de Bill Dixon, antecedente directo de la Asociacin para el Avance de los Msicos Creativos (AACM), fundada en 1965 por Muhal R. Abrams, entonces, su grupo emblemtico el Art Ensemble of Chicago (AECO) sera precursor de la CN: no a partir de una oportunista perspectiva cronolgica sino desde sus ms profundos intereses sociales, polticos y, antes que nada, artsticos, de los que poco se habla al interior de la Industria Cultural de la s(u)ciedad blanca.

No se puede pasar por alto el inters del AECO por asumir el doble papel de grupo contracultural/underground, as como por recobrar la importancia de la experiencia teatral dentro del jazz, hecho manifiesto desde el vestuario, el maquillaje, el baile, la pantomima, la comedia, la parodia y los dilogos absurdos, en rutinas que van de lo serio a lo frvolo y viceversa, y en ritos que oscilan entre lo cmico y lo chamanstico, en cuanto tiene que ver con el culto a la naturaleza, a los espritus y a los muertos, y con el arte de curar con hechicera, siempre mediante la msica. Lester Bowie, Joseph Jarman, Roscoe Mitchell Jr., Malachi Favors y Famoudou Don Moye, todos ellos multiinstrumentistas, y creaciones como The Great Pretender, Nice Guys, Urban Magic (del lbum Urban Bushmen), New York Is Full of Lonely People, Coming Back Jamaica, son muestras de una msica que en no pocas ocasiones genera atmsferas contemporneas en las que coexisten ruidos, ecos del caos, restos del pop, residuos industriales, insultos, gritos, gemidos, lamentos, desplantes: mezcla, en suma, de expresiones africanas, afroamericanas, europeas e incluso asiticas y gesto de un sincretismo pan nacional, en el que la palabra comunidad, sucedneo de cooperacin, se opone a la palabra individualismo, sinnimo de ego/vanidad, competencia, xito material.

https://www.youtube.com/watch?v=TVsqX88rPds 

https://www.youtube.com/watch?v=EszVXpfJigs 

https://www.youtube.com/watch?v=IaPg3jh5sw0 

https://www.youtube.com/watch?v=iPNhCHIhikA 

https://www.youtube.com/watch?v=f8X2mKlcrMc 

La cadena de la alienacin podra representarse as: Trabajo Ocupacin Preocupacin Estrs Velocidad Sometimiento Alienacin. Aqu puede verse un nexo directo con La lentitud (1995), de Kundera, cuando en determinado punto de un congreso internacional sobre entomologa, el narrador reflexiona sobre una ecuacin que resume la doble idea lentitud/memoria vs velocidad/olvido: El grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. Y eso a la luz de la portada del libro: ir en el coche de caballos permite hacer conciencia del cuerpo, de los golpes producidos por los huecos del camino, del paisaje; ir en la moto, en cambio, a 180 KPH, impide hacer conciencia del cuerpo, los amortiguadores hacen desaparecer los golpes y el paisaje: tampoco hay memoria; la velocidad la ha suprimido. La velocidad es all y aqu una metfora de la alienacin, el consumo, la inconsciencia, que lleva ms temprano que tarde a la sociedad de control y, hoy, a la sociedad del desempeo, en la expresin (in)feliz del filsofo surcoreano Byung-Chul Han, citado por la brasilea Eliane Brum en El Pas, en la que los seres humanos son amos y esclavos a la vez en el mismo cuerpo, lo que lleva al hecho de la alienacin por el hiperconsumismo (2).

Peuela seala: Paul Virilio [1932-2018] dice que si el tiempo es oro [frase de Benjamin Franklin que contiene la nuez del capitalismo: la plusvala o el plusvalor, como lo llama Nstor Kohan en su brillante exposicin del pensamiento marxiano visto al da de hoy (3)], entonces la velocidad es poder. La gente de una manera ingenua trabaja y trabaja, estudia y estudia, pero eso es una forma de control. [] Insisto en que el trabajo es un valor de la sociedad capitalista, de una sociedad de produccin y consumo. Para los jvenes, en cambio, es el ocio lo que tiene valor. (p. 10). Aqu ellos coinciden con Nietzsche al ver en el ocio lo que la voz griega octium significa: una escuela, gratuita, que no cuesta pero que vale por todo el oro que en apariencia el negocio (del griego neg octium, negacin del ocio) representa. Tras analizar el mal y sus causas, Peuela pasa a intentar hallar una salida. En el caso del marxismo, la solucin se busca por la ruta de la revolucin poltica y social: solo esta puede solucionar la divisin social y acabar la lucha de clases; solo as puede darse fin a la divisin por el trabajo; solo as es posible tener una sociedad ms equitativa, menos injusta y ms proclive a la estabilidad pacfica que a la inestabilidad violenta. En la poca del Establishment (1960), la rebelin, para Peuela, se plantea no en trminos polticos, sociales o econmicos, sino en todos los trminos. Se trata, entonces, de una contestacin antes que de una rebelin contestataria lo que de cierta manera es un pleonasmo. Y cita a Jerry Rubin para recordar, la revolucin es vuestro modo de vivir. Luego aclara: La supuesta democracia nuestra pretende que somos polticos en el momento del voto y el resto de los cuatro aos no hacemos poltica. (p. 12) En sntesis: La va de salvacin no es a travs de la poltica sino de la cultura; la contestacin es de carcter cultural y se presenta como universal y profunda. Pese a su universalidad, la contestacin no tiene el sentido de lo general, de lo abstracto, sino el sentido de lo concreto, de lo singular. La meta sera la contracultura. (pp. 12-13).

Para complementar esto, cabra hacer mencin de la manera como Carlos Fuentes define la contestacin, esa va de salvacin por la cultura de la que habla Peuela, porque cada vez se hace ms urgente la necesidad de devolver la coherencia, no solo a un sistema universitario sino a un mundo que parece haberla perdido definitivamente tras la ms reciente de sus guerras. Y aqu se impone la rpida respuesta de los estudiantes, la contestacin, definida por Fuentes, en Los 68, como cuestionar, poner en duda, someter a examen, desafiar sin tregua, debatir a todos los niveles, impedir la consagracin esclertica de las cosas: contestacin, respuesta, poner las cosas en su lugar, en situacin crtica permanente. Es decir, todo lo que hoy se niega a los estudiantes que reclaman y exigen educacin pblica gratuita y de calidad, as se les haya concedido un monto de 4.5 billones por los prximos cuatro aos, que sirven apenas para poner a funcionar de nuevo a la U. Pblica; a los profesores que hagan parte de la libre ctedra, pero no a los que se ajustan a la universidad como confesionario, al discurso oficial y ceido a los intereses del statu quo; en fin, a los periodistas de RTVC, de la RNC, Carlos Chica y Andrea Olano, a quienes se les dijo que no le podamos preguntar nada al presidente Duque, en el extremo de la mordaza a la libertad de expresin y de opinin, as como de censura/autocensura a la prensa en una democracia, como la que se dice que hay, pero no hay, como se infiere de las palabras del Nobel Jos Saramago: El poder real es econmico, entonces no tiene ningn sentido hablar de democracia (4).

Todo lo que hoy no aceptan capital, bancos, sistema, gobiernos. Contra esto, hay que negarse a hacer parte de un sistema que pueda considerarse ms cercano al mundo empresarial que al de la cultura. Cultura que para Cortzar es la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visin de la realidad; que no es un almacn de libros ledos, sino una forma de razonar, segn Ribeyro; que, crea Rojas Herazo, consiste en el refinamiento de los sentidos, propio de la cultura, ya no del orden empresarial y del todo ajeno al bolsillo roto del capitalismo, que no neoliberalismo porque no es nuevo ni liberal. Solo debe haber una patria, la poesa de ser hombre en la tierra, como deca Cortzar, aunque tambin la de vivir en poesa sin la espada de Damocles encima.

En apoyo de lo expresado por Peuela en cuanto a que en la Contracultura, primero en el beatnikismo y luego en el hipismo, se da un neoprimitivismo, una recuperacin de las culturas primitivas muy prximas a los orgenes chamnicos, es decir, una reaccin contra la modernidad, hay que mirar a la premodernidad, con lo que viene, entonces, el mito de la Wilderness y aparecen unos componentes arcaicos en la Contracultura: a) un retorno a la Naturaleza, en el que la ciencia comenz a ser cuestionada desde el punto de vista de la responsabilidad tica, ya que dej de ser una forma de pensamiento para convertirse, como investigacin cientfica, en un aliado del poder y en un factor de poder econmico, poltico y social: Internet surgi como un programa de investigacin cientfica y militar como lo muestra El eros electrnico (2000), de Romn Gubern; b) Un retorno al cuerpo, en el que hombres y mujeres hacen conciencia de l para, en compaa de medios naturales, la meditacin, y de artificiales, la marihuana, el LSD (Timothy Leary), el alcohol, redescubrir el placer. Epicuro deca que si una actividad no est acompaada de placer, mndala a paseo y Aristteles que hay una gran diferencia entre una actividad que est acompaada por el placer y otra que no: la acompaada por el placer es mucho ms perfecta.

En conclusin, el mal que nos aflige es quizs el peor de los conocidos hasta ahora: la semicultura, con la cual los medios masivos bombardean a la poblacin, bajo la directriz meditica de EE.UU, y que es peor que la ignorancia porque engaa al que cree que sabe y le impide saber que no sabe; su engao mantiene atados a los hombres, subyugados por quimeras: es la ilusin de saber. Los diarios surten a diario estmulos y noticias, pero al servicio de grupos dominantes que los manejan a su antojo: para servirlos de modo adecuado, necesitan del xito a toda costa, lo que los hace caldo del sensacionalismo: el afn por exagerar la noticia ms trivial, manda a la basura los hechos fundamentales. Las noticias/problemas/conceptos que se difunden estn manipulados, para luego manipular a la incierta opinin pblica: aqu concreta, porque es la que a la entrada de la U. recibe toda suerte de pasquines que si no le cambian el corazn le daan la cabeza, y a los que termina por aceptar, de momento, sin reparo alguno. Situacin que se espera cambie en el futuro para que el ADN informativo de los lectores no sea el que ofrece gratuitamente El Tiempo, hoy en manos del dueo del sistema financiero en Colombia: con lo cual el coctel explosivo prensa + banco, dinamita la ya muy precaria situacin econmica de los contribuyentes. Con un agravante: el 80% de la informacin que se difunde no ha sido confirmada. El mismo LCSA, hoy en serios problemas, primero, por la prdida de ms de dos mil millones de dlares, tras la muerte, probablemente no por suicidio, de acuerdo con la reciente renuncia del director de Medicina Legal (?), Carlos Valds, del ingeniero Jorge Enrique Pizano, as como por el envenenamiento con cianuro de su hijo Alejandro; y, luego, por el llamado a juicio, como cabeza del grupo Aval, por haber quebrado la ley anticorrupcin, hecho gravsimo (no solo) para la polica del mundo, entindase EE.UU, sino para sus bancos, cuyos depsitos, en un 70%, provienen de actividades ilcitas como trfico de drogas, trata de blancas (y de negros), guerras producto de invasiones hechas por los mismos gringos, etc.

En sntesis, la Contracultura juvenil de los aos 60 constituye toda una pragmtica tica que se enfrenta a la cultura moderna y pretende socavar sus bases; no ha muerto, solo ha dado lugar a un fenmeno ms universal. En vez de ser aislado, es parte de un proceso muy antiguo y transcurre paralelo a la cultura dominante: la que responde, en primer lugar, a un imperialismo, el europeo, y luego a otro, el estadounidense, como resultado de sendas revoluciones industriales: la de 1771, cuando las fbricas de tejidos de Richard Arkwright inauguraron la industria tal como se entiende hoy, seguida de la de comienzos del siglo XX, con la fabricacin de los carros Modelo T, de Henry Ford, y todas sus derivaciones: conductismo, taylorismo, fordismo y dems secuelas del capitalismo industrial. Una frase resume lo que no solo ha sido la I Rev. Industrial, Vapor/Fbricas textiles, sino las otras tres (II: Carbn/Hierro/Acero; III: Microelectrnica; IV: IA): La revolucin industrial de hoy ha creado la esclavitud moderna, lo cual indica que ya son cuatro o igual una sola que no ha cambiado para nada el orden-natural-ms-bien-artificial de las cosas: gatopardismo puro. El de la eterna peticin de cambio, que pregona que todo cambie para que todo siga igual (5). 

Muchos entre nosotros pueden no estar de acuerdo con la guerra, el racismo, la desigualdad entre los hombres, las diferentes formas de autoritarismo y el ejercicio sdico de poder. Pueden incluso sospechar del carcter masculino de la cultura oficial, de la sociedad del dinero y de la intil bsqueda del poder. Pero nunca antes, no de una manera tan decidida, se haba combatido todas estas ideas y se haba logrado un entusiasmo como el que se dio en la llamada dcada dorada de los aos sesenta. (p. 24) Lo anterior le sirve a Peuela para mostrar que, en vez de ser un fenmeno aislado, la contracultura es parte de un proceso antiguo proveniente de la sociedad chamnica y que transcurre en paralelo a esa cultura dominante Occidental: la que por tratarse de un proceso marginal se le ha llamado underground. Underground y contracultura tienden a confundirse, pero la voz primera es ms amplia que la segunda. Segn Racionero, underground es la tradicin del pensamiento heterodoxo que corre paralela y subterrnea a lo largo de la historia de Occidente, desde la aparicin de los chamanes prehistricos hasta nuestros das.

Es un pensamiento sin sujeto que circula por toda poca y pas y se reconoce quiz por un espritu prximo a la tierra, a la vida, a una figura superior. Caracteriza el pensamiento underground a travs de la idea de una solidaridad mundial, la idea de cooperacin como opuesta a la de divisin que entraa el capitalismo; la resistencia a sistemas de poder y a todo tipo de entes autoritarios, ahora hiperautoritarios (Trump, Bolsonaro, Le Pen, Orbn, Salvini), en tanto son ejercidos por hombres informes, voraces y faltos de vida; y la importancia que se le concede a la vida sobre el pensamiento, dado que, para los jvenes de hoy, es ms importante la experiencia directa que cualquier forma de aprendizaje intelectual, como ya lo deca en la dcada de 1960 el padre del neorrealismo italiano, el catlico/marxista Roberto Rossellini (1906-1977), en su bello libro/universidad Un espritu libre no debe aprender como esclavo.

Con base en l se propone una lectura de izquierda, desde el nacimiento del mundo contemporneo (la I Rev. Ind. y el reinado de la mquina), pasando por la necesidad de una educacin integral, hasta llegar a la crisis de la cultura y los medios, haciendo nfasis en la s emicultura, la propia de dichos medios hoy, basada en un dilogo con modernismo y marxismo a travs de la cual se pretende mostrar que ante la alienacin del hombre actual solo queda transformar la estructura mental, mxime si se considera el incesante flujo de descubrimientos cientfico/tcnicos. Lo que hace imperativo cambiar los mtodos de aprendizaje del pensamiento: revolucionar la escuela; modificar los hbitos de enseanza; dejar atrs los paradigmas/espejismos de la memoria y la repeticin. Para as consolidar el oficio de hombre y seguir dialogando crticamente, no sin contradicciones, con las venas abiertas de la creacin de otros mundos no solo posibles sino necesarios, como digo en el ensayo Un espritu libre: Sobre la crisis de la Cultura y los Medios, del libro Modernismo e Marxismo em poca de literatura ps-autnoma , edicin digital de UFES, Vitria (6).

De ah se infiere, para concluir, que la Contracultura no es, ni por error, solo blanca, sino que su sociedad tiende de por s a opacar toda luz de Contracultura Negra que pueda poner en evidencia los histricos atropellos contra su Comunidad; y que lo que se llama Underground es mucho ms que un movimiento clandestino, por subterrneo, con un carcter reflexivo, crtico, contestatario, al margen de habituales circuitos comerciales. Y, ms all, de la aconductada e irreflexiva Industria Cultural, la misma que hoy, en Colombia, habla de una cultura y/o economa naranja, en la que la palabra cultura se traduce en simples y vulgares nmeros al servicio de los interesados fines mercantiles de una burocracia inculta, que por igual ignora a los creadores, as como impulsa a analfabetos funcionales a que funjan de artistas, sabiendo de antemano que la labor les queda grande y, lo ms pattico, sin que le importe al Gobierno o al Sistema: el que de por s es una trampa que conduce a la esclavitud. No en vano, Robespierre sostena que el secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tirana est en mantenerlas ignorantes. Quizs por eso, tampoco en vano, Colombia es hoy considerado el sexto pas ms ignorante del planeta y de ello los dirigentes no creen ser para nada responsables, apenas vctimas de una desproporcionada e injusta calumnia: como si ellos fueran practicantes de la mesura, la justicia o la verdad (7).

Notas:

(1) https://es.scribd.com/document/133278560/4-Contra-Cultura Por: Vctor Peuela

(2) https://elpais.com/internacional/2016/07/05/america/1467744562_472863.html

(3) https://www.youtube.com/watch?v=lqKWh33Hs7w&feature=youtu.be

(4) http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/nos-dijeron-que-no-le-podiamos-preguntar-nada-al-presidente-periodistas-de-rtvc/20181219/nota/3840076.aspx

(5) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236836

(6) UFES, Vitria, Brasil, pdf, 980 pp.: Cap. XLIX: 609 a 635 .

https://www.academia.edu/18460126/Marxismo_e_Modernismo_em_%C3%89poca_de_Literatura_P%C3%B3s-Aut%C3%B4noma

(7) http://www.radiosantafe.com/2018/12/15/encuesta-indica-que-colombia-es-el-sexto-pais-mas-ignorante-del-mundo/

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de El Espectador (EE). Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo y Dos Antologas, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Editores, 7/may/2017). Mencin de Honor por su trabajo Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Corresponsal en Colombia de la revista Matrika, de Costa Rica. Autor, traductor y coautor, con Luis Eustquio Soares, de ensayos para Rebelin. Desde el 23/mar/2018, columnista de El Espectador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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