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Trump reafirma la guerra de Estados Unidos contra Kurdistn

Marcel Cartier
Rojava Azadi


Durante las ltimas seis semanas, la administracin Trump ha confirmado un hecho bsico que a menudo se ha pasado por alto, confundido o distorsionado desde que Estados Unidos (EEUU) entr en Siria en 2015, aparentemente para combatir al Estado Islmico (ISIS).

Esta realidad es que a pesar de la cooperacin militar tctica que ha existido entre EEUU y las Fuerzas Democrticas Sirias (SDF) lideradas por los kurdos, Washington sigue estando -como siempre- en un estado de guerra real con el Movimiento de Liberacin Kurdo, a saber, el Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK), a pesar de que el Representante Especial de Estados Unidos para Siria, James Jeffrey, haya admitido que haba vnculos entre el socio local de Estados Unidos y el PKK.

Por lo tanto, cuando los titulares de las noticias hacen referencia a que Trump decidi abruptamente sacar a los 2.000 soldados estadounidenses de Siria como una "traicin a los kurdos", se oscurece la verdad fundamental de que en realidad, tal traicin nunca fue posible.

Slo habra sido posible si la cooperacin entre las Fuerzas Democrticas Sirias encabezadas por las YPG/J y EEUU en la lucha contra el ISIS no se hubiera basado en una interseccin temporal de intereses, sino en principios y una visin a largo plazo. En otras palabras, si los objetivos militares a corto plazo se extendieran a los polticos. Nunca ha ocurrido.

De hecho, en el mbito ideolgico, EEUU y el Movimiento de Liberacin Kurdo se encuentran en mundos separados, tanto que decir que son diametralmente opuestos est ms cerca de la realidad que la postura de que de alguna manera estn luchando por el mismo concepto de libertad.

La nocin de libertad para la clase dominante del imperialismo estadounidense se basa en el orden explotador del capitalismo global y en la capacidad de Washington de penetrar en los mercados de todo el mundo.

Para las YPG/J y la direccin poltica del Partido de la Unin Democrtica (PYD), el capitalismo es un remanente del pasado que debe ser reemplazado por un igualitarismo arraigado en la modernidad democrtica, la liberacin de la mujer y la ecologa. Estas dos visiones estn profundamente enfrentadas.

Por tanto, la advertencia ha estado ah desde el comienzo mismo de la tentativa de cooperacin que alcanz su punto lgido con la derrota del ISIS en Raqqa en octubre de 2017, despus de la cual EEUU reaccion con furia a la exhibicin de una pancarta de Abdullah Ocalan en el centro de la ciudad.

Esta advertencia slo ha resultado evidente a los ojos del mundo en la etapa ms reciente. Se ha desarrollado en tres actos que, en realidad, son slo los ltimos captulos de una larga guerra que EEUU ha venido librando contra las fuerzas socialistas del Kurdistn y de la regin en general.

Acto I: Recompensas contra el PKK

El 6 de noviembre, la embajada de EEUU en Ankara anunci que se iban a ofrecer recompensas enormes por tres dirigentes del Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK). Las recompensas por informacin sobre Murat Karayilan (hasta 5 millones de dlares), Cemil Bayik (hasta 4 millones de dlares) y Duran Kalkan (hasta 3 millones de dlares) fueron ofrecidas tras una visita a Turqua del Subsecretario de Estado Adjunto de EEUU, Matthew Palmer.

Las recompensas fueron vistas en gran medida como un medio para que EEUU intentara apaciguar a Turqua y a su presidente Erdogan por la amarga relacin entre los dos ejrcitos ms grandes de la OTAN en los ltimos aos. Dado que Turqua haba afirmado durante mucho tiempo que EEUU estaba ayudando al PKK en Siria (debido a que el PYD es un partido hermano del PKK que sigue la misma ideologa del confederalismo democrtico), las recompensas eran esencialmente una rama de olivo para probar a Turqua que EEUU nunca haba abandonado a su aliado.

Es importante entender que mientras EEUU daba armas a las fuerzas kurdas en Siria, esas mismas armas se usaban para asesinar a sus camaradas dentro de las fronteras de Irak y Turqua.

Un ejemplo clave fue el asesinato en agosto de Zek Şengali, miembro de alto rango de la Unin de Comunidades kurdas (KCK) y del PKK en Shengal, Irak, cometido por las fuerzas turcas, un asesinato que se perpetr gracias a la inteligencia facilitada a Ankara por los Estados Unidos.

Tras la decisin de ofertar las recompensas, el KCK emiti una declaracin en la que deca: Esta decisin injustificada de EEUU es una continuacin de la conspiracin internacional contra el lder Apo. Nuestro pueblo y las fuerzas de la democracia deben levantarse de inmediato contra este ataque que es parte del complot.

En otras palabras, la KCK asuma una amplia visin histrica, entendiendo que el leopardo imperialista nunca haba cambiado sus manchas en los casi 20 aos desde que la CIA y la administracin Clinton desempearon un papel clave en la captura del lder del PKK Abdullah Ocalan.

Acto II: Venta de misiles Patriot a Turqua

Antes del segundo acto importante de EEUU en el perodo previo a la repentina decisin de Trump sobre el personal militar estadounidense en Siria, el Estado turco en Irak realiz campaas de bombardeos contra Shengal y el Campo de Refugiados de Makhmur, donde tres mujeres y una nia fueron asesinadas el 11 de diciembre. Se trataba de un ataque flagrante contra zonas con una densa poblacin civil, incluidas personas que haban sido objeto de las campaas de depuracin tnica del ISIS en los ltimos aos.

Una vez ms, la KCK respondi afirmando que EEUU tena que asumir cierta responsabilidad por las acciones de Turqua, declarando que al igual que en la Primera Guerra Mundial, los ataques actuales del Estado turco contra los kurdos y otros pueblos de la regin no tendran lugar sin el conocimiento y consentimiento de las potencias internacionales y regionales. El espacio areo iraqu est bajo control estadounidense. Sin el consentimiento de los EEUU, tales ataques areos no son posibles.

Pero no es slo el control yanqui del espacio areo iraqu lo que alimenta la guerra contra el PKK y, por extensin, contra el movimiento revolucionario kurdo por la autodeterminacin. El Segundo Acto que realmente llev a la conclusin de que la misin fundamental del imperialismo estadounidense nunca ha cambiado en la regin fue entregado horas despus de la decisin de Trump de retirar las fuerzas de Siria, cuando el Departamento de Estado autoriz la venta de misiles Patriot a Turqua por valor de 3.500 millones de dlares.

Aunque tcnicamente se produjo despus del anuncio de Trump (a travs de Twitter), se puede asumir que la decisin del Departamento de Estado se haba finalizado haca algn tiempo.

Se prest mucha atencin al hecho de que la decisin se tom a la luz de una disputa entre EEUU y Turqua por la decisin de Erdogan de comprar un sistema S-400 a Rusia. Aunque ciertamente la decisin ayuda a mitigar las tensiones dentro de la alianza de la OTAN, y parte de la motivacin tiene que ser impedir que Turqua avance en la esfera de influencia rusa, tampoco rompe con la poltica consistente de ayuda del Departamento de Estado a la guerra de Turqua contra el PKK.

En un tpico acoso imperial, EEUU advirti a Turqua que no comprar los misiles Patriot podra resultar en la no venta de aviones F-35, que, por supuesto, se usaran para realizar ataques areos contra el PKK.

Acto III: La llamada telefnica, la retirada y la prxima invasin

El tuit de Trump el lunes pasado que anunciaba que EEUU se ira de Siria caus conmocin en los crculos de poltica exterior y en los principales medios de comunicacin de EEUU.

Segn Associated Press, la decisin fue tomada apresuradamente por Trump -en contra de los deseos de sus asesores- durante una llamada telefnica con Erdogan el 14 de diciembre. La llamada se hizo debido a las conversaciones mantenidas el da anterior entre el Secretario de Estado Mike Pompeo y el Ministro de Asuntos Exteriores turco Mevlut Cavusoglu sobre el plan de Turqua de invadir y ocupar el territorio de las fuerzas kurdas en el norte de Siria.

Durante la llamada, Erdogan supuestamente pregunt a Trump por qu EEUU segua en Siria a pesar de que el ISIS haba sido derrotado, y Trump recurri al Asesor de Seguridad Nacional John Bolton en busca de ayuda.

Segn el informe de AP, Bolton se vio obligado a admitir que [lo dicho por Erdogan] haba sido respaldado por Mattis, Pompeo, el enviado especial de EEUU para Siria, Jim Jeffrey y el enviado especial para la coalicin anti-ISIS, Brett McGurk, quienes han dicho que ISIS retiene slo el 1 por ciento de su territorio.

Con eso, Trump prometi una retirada de las fuerzas estadounidenses, bsicamente otorgndole a Erdogan un regalo que aparentemente no haba visto venir. La AP inform que sorprendido, Erdogan advirti a Trump contra una retirada apresurada, segn un funcionario. Aunque Turqua ha hecho incursiones en Siria en el pasado, no tiene las fuerzas necesarias movilizadas en la frontera para entrar y mantener las grandes franjas del noreste de Siria donde se encuentran las tropas estadounidenses, dijo el funcionario.

Divisiones entre la clase dirigente de los EEUU

La decisin de Trump dej atnito al establishment estadounidense, y comprensiblemente hizo crecer el temor en gran parte de la comunidad kurda, que vea con preocupacin que Trump diera luz verde a una invasin turca de Rojava, que podra resultar en una limpieza tnica mucho ms generalizada que la que vimos en Afrin hace casi un ao.

Inmediatamente despus de la decisin de Trump, tanto republicanos como demcratas se encontraron con la resistencia en los pasillos del poder. Pero su disensin no tena nada que ver con el hecho de que estas fuerzas polticas fueran amigas de los kurdos -aunque trataran de adoptar esa postura- sino con el hecho de que cuando se trata del complejo industrial militar, la guerra es un asunto bipartidista.

Por ejemplo, tomemos la indignacin del senador republicano Marco Rubio, quien tuite que sin nuestra ayuda los kurdos tendrn que volver a casa para prepararse para luchar contra los turcos. Con nadie en el suelo golpeando a ISIS, ste se reagrupar y ampliar las tramas para atacar a estadounidenses. No estbamos en Siria para ayudar a nadie ms. Estbamos en Siria para eliminar a los terroristas que quieren matar a americanos.

Si bien Rubio tiene razn en cuanto a que el ISIS tiene la oportunidad de reagruparse y que los kurdos (es decir, las YPG/YPJ) tendran que abandonar el frente de Deir Ezzor para luchar contra la invasin de Erdogan (como fue el caso de Afrin a principios de este ao), tambin deja claro que EEUU ha estado all por sus propias motivaciones.

Despus de todo, esto viene de Rubio, una figura poltica de extrema derecha que ha construido gran parte de su carrera a partir de la oposicin a los gobiernos socialistas en Cuba y Venezuela, as como en gran parte del resto de Amrica Latina. Por lo tanto, no es de extraar que los intereses de Rubio no tengan nada que ver con la ideologa de lo que l llama irrespetuosamente los kurdos, sino ms bien con las motivaciones geopolticas del poder de EEUU en la regin.

Una evaluacin ms honesta de los intereses de EEUU podra encontrarse en el Secretario de Defensa James Perro Loco Mattis, quien decidi renunciar como consecuencia de la decisin de Trump.

Segn el New York Times, Mattis fue a la Casa Blanca con su carta de renuncia ya escrita, pero hizo un ltimo intento de persuadir al presidente para que revocara su decisin sobre Siria, queTrump anunci el mircoles a pesar de las objeciones de sus asesores principales. Mattis, un general de cuatro estrellas retirado de la Marina, fue rechazado. Al regresar al Pentgono, pidi a los ayudantes que imprimieran 50 copias de su carta de renuncia y las distribuyeran por todo el edificio.

Mattis tambin tiene poco amor por la retrica socialista y la ideologa del PYD y las YPG/J, pero se ha guiado por una poltica de realpolitik que se basa en gran medida en oponerse a Irn en la regin. Esto no significa que Mattis sea msprogresista que Trump; toda su carrera se ha basado en promover los objetivos del imperio estadounidense en un escenario global, particularmente en el llamado Oriente Medio.

Como dijo el Morning Star en un editorial publicado el 21 de diciembre, Seamos claros. Cualquier medida que limite el poder de EEUU para intervenir en los asuntos internos de otros pases es, sin calificacin, algo bueno La carrera de este hombre Mattis es un viaje de placer de aventuras militares estadounidenses. Su primera incursin en el extranjero fue para proteger a Arabia Saudita en la guerra del Golfo de 1990-1991 En un despliegue posterior en Afganistn, apoy este enfoque con un mandato de ser educado, corts y tener un plan para matar a todos los que conozcas.

La revolucin slo puede ser fortalecida

Pero qu hay de la propia Revolucin de Rojava? Es lo suficientemente fuerte para resistir la retirada del ejrcito estadounidense? Tal pregunta slo puede venir de aqullos que no entienden el empuje de lo que implica una verdadera revolucin.

En primer lugar, la Revolucin de Rojava comenz mucho antes de la intervencin de EEUU en la esfera de las operaciones anti-ISIS en Siria en 2015. Data del verano de 2012, pero en realidad es parte de la revolucin kurda y de la lucha de liberacin nacional que tiene su gnesis en la fundacin del PKK en 1978.

Los acontecimientos que tuvieron lugar en el norte de Siria en 2012, con la declaracin de autonoma y la retirada del ejrcito rabe sirio, no podran haber tenido lugar sin las dcadas de trabajo poltico que los cuadros del PKK han orquestado durante dcadas en toda la regin.

Contrariamente a aqullos que han considerado al PYD y a las YPG/J como nada ms que apoderados estadounidenses, el Copresidente de Relaciones Diplomticas del PYD, Salih Muslim, declaraba a la luz del anuncio de Trump: En cualquier caso, no estaban aqu para protegernos. Confiamos en nuestra propia fuerza y defensa. Estamos en un punto de legtima defensa. Eso nunca ha faltado. Es asunto de ellos decidir si se quedan o se van. Nuestros intereses coincidieron, actuamos juntos, pero nunca nos apoyamos en ellos.

Es absolutamente cierto que la retirada de EEUU acelera la amenaza de una invasin turca; de hecho, parece que ambos estn inextricablemente unidos. Este peligro no puede ser exagerado y es muy real. Sin embargo, en trminos de la revolucin social en Rojava, nunca podra tener xito a largo plazo mientras EEUU permaneciera en Siria. La presencia de EEUU fue, en el mejor de los casos, una molestia y un acuerdo necesario con el diablo, pero en el peor de los casos signific los intentos siempre coherentes de Washington de diluir el contenido de la transformacin social.

Una clara manifestacin de esto es la reciente demanda de los EEUU a las autoridades de Rojava de que permitieran el despliegue de los llamados Peshmerga de Rojava en Siria. Se trata de las fuerzas armadas afiliadas al Partido Democrtico del Kurdistn Iraqu (KDP) de Masoud Barzani, que el PYD considera agentes del Estado turco.

El camino hacia adelante

El camino a seguir estar evidentemente plagado de dificultades, as como de contradicciones, tal y como lo ha estado la Revolucin de Rojava en sus seis aos y medio hasta la fecha.

No hay necesidad de animar agresivamente a EEUU a retirarse de Siria, as como no hay necesidad de revolcarse en la desesperacin ni de hacer un llamado a los imperialistas para que se queden.

Como ha dicho el Dr. Hawzhin Azeez: Si quieres libertad, tienes que tomarla. No se puede apelar a la conciencia de los imperialistas, los colonialistas, los opresores y los creadores de su condicin de marginados desposedos. Tus mrtires no murieron por esta ideologa, murieron luchando contra ella.

Siria ha estado en medio de una tercera guerra mundial a pequea escala durante casi ocho aos. Rojava ha sido el bastin del progreso dentro de esa guerra durante casi todo ese perodo. Debemos reafirmar nuestro compromiso con los revolucionarios de Rojava de la misma manera que EEUU ha reiterado su posicin real, del lado de los reaccionarios de la regin y del mundo.

Elegir bando debera ser ms fcil ahora que nunca.

Texto original en ingls: https://theregion.org/article/13308-trump-reaffirms-u-s-war-on-kurdistan

Traducido por Rojava Azadi

Fuente: https://rojavaazadimadrid.wordpress.com/2018/12/27/trump-reafirma-la-guerra-de-estados-unidos-contra-kurdistan/

 



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