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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2018

Miedo & Violencias machistas
Ellos dan miedo y yo no finjo

Cristina Fallars
www.publico.es

Sobre el miedo como una forma de violencia machista


La mujer ronda los sesenta. Aparece en la pantalla para que le pregunten por Laura Luelmo, cuyo cadveracaba de ser encontrado junto a un camino, muy cerca de la carretera. Todo indica que la mataron, pero no hay certeza an en ese momento. Nadie habla de ese cuerpo, de qu ven cuando lo miran. La mujer que aparece en pantalla tiene algo encogido en su gesto, as que le pregunto si tiene miedo. Claro que tengo miedo, responde. Y que, en el pueblo, El Campillo, todas lo tienen. Explica que nunca salen solas a dar un paseo, como poco por parejas y normalmente en grupo. Lanza un suspiro y se pregunta en voz alta cmo se le ocurri a la chica salir sola.

Despus interviene otra vecina del pueblo, ms o menos de la misma edad. Yo no salgo sola ni a tirar la basura. Lo comenta como quien habla del tiempo o el precio de la fruta. Es algo que considera normal. Lo normal.

Me interesa el relato de las dos, porque evidencia hasta qu punto es slido el miedo de las mujeres, y lo lanza al pasado y lo muestra como un desde siempre.

Cuando agarro el mvil, lo saco, finjo hablar con mi marido, finjo que est ah al lado, finjo que no tengo miedo.

Cuando andando siento detrs una presencia y finjo que me rasco la oreja para mirar de reojo quin camina, no aprieto el paso, finjo que no tengo miedo.

Cuando entro en un aparcamiento pblico y no hay nadie, el techo es bajo y amplio, finjo a pasos rpidos que no corro, me finjo a m misma que no se me dispara el pulso, finjo que tengo cobertura, finjo que no tengo miedo.

Cuando la hija sale por la noche y s que va a trasnochar, finjo que duermo, que descanso, finjo que no permanezco inmvil, helada, atenta a cada sonido del ascensor, a la luz del mvil. Finjo que no tengo miedo.

Cuando paso delante de un grupo de hombres que me miran sin disimulo y me doy cuenta de su ebriedad, finjo que no miro, finjo que no s que uno o todos van a hacer un gesto, finjo que no tengo miedo.

Pero tengo miedo.

Tenemos miedo.

Todas.

El miedo es una forma de violencia y todas las mujeres vivimos con miedo. O sea, sufrimos una violencia constante. Y entre todas las violencias, la ms bestia es cuando alguien te dice no haber salido sola, cmo se te ocurre. La violencia que supone la tambin violencia de la culpabilizacin, doble y multiplicada.

Y luego vienen los lechuguinos y los garbanceros a decir que si las denuncias falsas. Primero pienso qu sabrn ellos del miedo, qu carajo sabrn ellos de este miedo que es miedo siempre y que desaparece cuando te das cuenta de que la que te sigue es una igual, una mujer, o sea no es un hombre.

Despus pienso que s saben de ese miedo. Los pequeos analistas miserables que escriben sobre las falsas denuncias, los polticos garbanceros que a caballo hablan de reconquista saben que dan miedo. Que ellos dan miedo. Eligen hacerlo y lo hacen. Hablar de reconquista es hablar de guerra, y nosotras sabemos dnde se librar, sabemos que el campo de batalla hace tiempo que es el cuerpo de la mujer.

Ellos no lo esconden.

Los oigo como quien siente el zumbido de una mosca lejana y de pronto se da cuenta de que el zumbido se acerca y no era una mosca sino un enjambre de abejas voraces. Y de nuevo tengo miedo. Pero me doy cuenta de que ya no finjo.


Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/17379/ellos-dan-miedo-y-yo-no-finjo/



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