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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2018

Un rey de derechas para una monarqua muerta

Domingo Sanz
Rebelin


Como cada 24 de diciembre, apareci en nuestras pantallas una persona que tiene la vida resuelta porque a su padre lo restaur el mayor asesino de la historia de Espaa, un ttulo que le vengo concediendo a Franco en estos artculos y contra el que hasta ahora nadie ha presentado un candidato con mayor cantidad de mritos, digo inocentes asesinados por sus huestes.

Apareci ante nosotros alguien que tambin tiene la vida resuelta porque a este pas se le birl la decisin sobre la forma de Estado cuando pudo y debi haberla tomado por separado, no incluyndola en el mismo paquete de una democracia que solo los asesinos natos como Franco negaban. Pero Roma no paga traidores, y el padre de Felipe VI no agradeci jams aquel inmenso favor que le hizo Adolfo Suarez. Juan Carlos I maniobr hace cerca de 40 aos contra el veredicto de las urnas para poder l, y solo l, sentirse ms seguro.

Y tambin apareci anoche Felipe VI en medio de nuestras cenas familiares porque, a beneficio personal de su padre, y de l mismo, aquella democracia naciente, asustada y gestionada por los franquistas que se acababan de quedar sin Franco ms unos jvenes ambiciosos que haban dedicado ms tiempo a derrotar a sus histricos en Suresnes que a luchar contra nuestro mayor asesino, decidi blindar la monarqua con una inviolabilidad casi sobrenatural para ponerla a salvo de una Justicia que condenara al resto de mortales.

Y tambin pudo aparecer porque, gracias a ese privilegio, su padre amas una inmensa e injustificable fortuna sobre la que hoy solo investiga la prensa extranjera, la misma que solo se atreva con las cosas de Espaa bajo la dictadura del mayor asesino. Los espaoles debern conformarse con lo que los libros de historia digan dentro de mil aos, o no.

Por qu no comenz ayer, el rey, su alocucin navidea diciendo que, cuando le corresponda heredar, entregar los miles de millones de su padre a las ONG que tanto bien hacen, y que l se conformar con el ms que suficiente presupuesto anual que recibe de nuestros impuestos? O que lo devolver todo al Estado, que a fin de cuentas es a todos los espaoles a quienes nos lo ha robado cobrando comisiones por la venta de armas a regmenes dictatoriales, y arrastrando de paso el nombre de Espaa por los peores lodazales?

nimo, rey, atrvete, que hasta podrs desgravar esa donacin a Hacienda, si es que haces cada ao la declaracin de la renta.

Pero vayamos a lo que s dijo el rey para que no nos acusen de panfletarios, como si denunciar las injusticias no pudiera ser tan digno, o tan falso, como proclamar uno mismo sus mritos y virtudes.

S, ayer apareci el rey para hacerse publicidad y cobrando por ello. Dedic ms de medio discurso a los jvenes porque l sabe, mucho mejor que nosotros por culpa de un CIS que no nos informa, que las nuevas generaciones son ms republicanas que monrquicas. Pero l quiere seguir siendo rey a toda costa, y que lo sea su hija, y sabe que para eso tiene que influir en la voluntad de la gente, y nada mejor que aprovechar el privilegio de llenar casi todas las pantallas. Salvo las de los territorios ms libres del Pas Vasco y Catalunya.

En cambio, ni una palabra para los jubilados. O s, pero sin nombrarlos, ni a ellos ni a las pensiones justas que reclaman para seguir ayudando a sus hijos y nietos, esos jvenes que no tienen trabajo, pero s un futuro que construir, y muchos de ellos familia. S que recurri a ellos el rey, a los mayores, pero solo para recordarles el miedo alabando la Transicin, porque a buen entendedor pocas palabras bastan: Os advierto que, si dejis de quererme, mensaje subliminal, regresar el autoritarismo neofranquista, que ya asoma con descaro y no solo por el Sur. Y no ser yo el primer rey de Espaa que, en caso de elegir, apueste por su pueblo en lugar de por el ejrcito que ms golpes de estado ha ejecutado contra la libertad. A caballo ganador, no como cuando lo de Tejero. Rey traidor, Juan Carlos I, que abandon a Armada y los dems porque saba de daran su vida antes de tirar de la manta.

El rey amenaz ayer por la noche a los viejos porque mucho se cuid de repudiar, ni antes, ni en su discurso, ni jams lo har, esa carta que circula desde el 31 de julio de este ao, que es mayor amenaza de golpe de estado real que cualquier otro suceso de los ocurridos desde febrero de 1981, y en la que ms de mil altos mandos militares reivindican la memoria del mayor asesino de la historia de Espaa en el mismo texto en el que defienden al rey que habl ayer. La mayora de firmantes en excedencia, pero eso es lo de menos tratndose de fuerzas armadas con un pasado tal de crmenes indiscriminados contra su propio pueblo que no iguala ningn pas de nuestro entorno.

Y tambin cit el rey ocho veces la palabra convivencia, l, quien en la Nochebuena de 2017 solo la utiliz en cuatro ocasiones, demostrando dos cosas: la primera, el fracaso absoluto de la monarqua durante los ltimos 365 das por lo que a mejorar la convivencia se refiere. Y la segunda, pero mucho ms peligrosa, por su identificacin absoluta con el mensaje embustero y alarmista que cada da divulgan personajes tan peligrosos para la convivencia en libertad como Casado, Abascal y otros, que no hacen ms que insultar a Snchez y a Torra mientras agitan el fantasma de la guerra civil, expresin mxima de lo que para ellos debe ser la manera de convivir. Siempre bajo la amenaza del grande contra el pequeo.

Porque s, tambin era mucho pedir que el rey mencionara en su discurso a la empresa que ms ha arriesgado estas navidades por la convivencia, esa que nos ha regalado un anuncio publicitario en el que uno le dice a otro que si hace un chiste sobre la monarqua perder su trabajo.

Los discursos reales de las Nochebuenas, y de todos los dems, los redacta La Zarzuela y los aprueba el Gobierno. Pero, quin se atreve a enmendarle una coma a un rey del que has afirmado que supo meter en cintura a los rebeldes catalanes? A Pedro Snchez, en su versin ms tonta, le ha colado el rey esta vez la palabra concordia que, por ejemplo, no utiliz en su mensaje de las navidades de 2017. A ver, presidente, es que no te has dado cuenta an de que el rey le ha comprado esa palabra a un Casado que es quien, hablando de cierta exhumacin, ha propuesto este ao una Ley de Concordia que va expresamente dirigida contra la de la Memoria Histrica?

Lo que ha ocurrido en este pas con la monarqua durante los 40 aos de los que este rey presume ms que don Rodrigo en la horca es mucho ms simple de lo que parece. As como Juan Carlos I comenz a intrigar contra el Suarez que ya no dependa de su nombramiento porque haba sido elegido en las urnas y, cuando la cosa se le fue de las manos, apareci como el salvador de una democracia que el 23F no puso en peligro porque habra significado un aislamiento imposible de Espaa, ahora su hijo impone el discurso del 3 de octubre de 2017 para destruir la convivencia en Catalunya, avalando la violacin de su democracia con el 155 que vino despus. Tanta agresividad para salvar la ficcin de una unidad de Espaa que tampoco estaba en peligro, pues nadie iba a reconocer la repblica independiente catalana con el nico aval del resultado del referndum, tan unilateral como polticamente triunfador, del 1 de octubre.

Si, hoy todos sabemos el porqu de aquel idilio entre el hoy emrito Juan Carlos I y el tambin hoy jarrn chino Felipe Gonzlez: no hay nada que consolide mejor unas amistades inexplicables como lo de compartir planes ocultos contra una vctima tan propiciatoria como Adolfo Surez, el elemento a sacrificar por excelencia en la pira de una transicin que se tuvo que quedar a medias para salvar a una monarqua que no ha sido digna de ella. Adems, a aquel rey, tal como tambin sabe hoy Felipe VI, no les cabe la menor duda de que, en Espaa, ningn partido de derechas traer la Repblica, por muy indigno que sea el rey. De nuevo, salvo en el Pas Vasco y Catalunya.

Quien como este rey disfruta del privilegio de la inviolabilidad no puede ejercer tambin el derecho a la palabra en nombre del Estado. Es un principio de justicia natural.

S, ayer apareci una vez ms un rey de Espaa en nuestras pantallas y, como siempre, para ensuciarlas.

Observacin: he contado con mis propios ojos las veces que Felipe VI dijo o no dijo determinadas palabras el 24 de diciembre, y tal da de hace un ao. Si hay algn error, es solo mo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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