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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2018

La estupidez social y ambiental condena a toda la vida

Eduardo Gudynas
Rebelin


Hay circunstancias en las que parecera que la esperanza se detiene y quedamos atrapados en un inmovilismo donde todo lo que vive est bajo condena. Esa fue la dura advertencia que hace ms de medio siglo atrs escribieron Max Horkheimer y Theodor Adorno en las ltimas lneas de su Dialctica del Iluminismo (1). En el contexto de la segunda guerra mundial y la revelacin del holocausto, los dos filsofos alertaron que esa humanidad que abraz a ciencia y la razn, al contrario de sus aspiraciones, caminaba hacia la barbarie y la destruccin.

Los aspectos centrales de esa interrogante persisten en la actualidad y merecen ser analizados al finalizar el ao 2018. Somos testigos de una crisis social y ambiental a toda escala, desde la planetaria pasando a la continental llegando a cada pas. La pobreza est de regreso en cada rincn, y se la ve claramente en las grandes ciudades (2). Estamos atravesados por una fractura cultural que hace que aquellos que viven de un lado muchas veces ni puedan comprender el castellano de los que estn del otro lado. Comemos alimentos repletos de qumicos, bebemos aguas muchas veces contaminadas, y respiramos un aire txico.

Estamos inmersos en un mar de impactos, unos pequeos otro sustantivos, pero casi todos persistentes y repetidos. La situacin es tan dramtica que parecera que los que hoy son los ms jvenes podran perder aos de esperanza de vida debido a la contaminacin (3). La riqueza ecolgica latinoamericana se desvanece ante nuestros ojos; se calcula una prdida promedio del 89% en las poblaciones de especies clave en Amrica Latina en las ltimas cinco dcadas, lo que es el peor registro para todo el planeta (4).

En las comunidades campesinas e indgenas estos deterioros son particularmente dolorosos, ya que ellas estn ubicadas en el centro de la articulacin entre la sociedad y la naturaleza, y sufren simultneamente todos esos problemas.

Ninguna de estas cuestiones son desconocidas. Todo ha sido analizado, medido, experimentado, contabilizado, y descrito. Lo sabemos. Est explicado en castellano, ingls y muchos otros idiomas; en miles de artculos, libros y videos. Cada semana se suman nuevos reportes que reconfirmar la gravedad de la situacin social y ambiental. Pero toda esa acumulacin de informacin cientfica y las alertas de las organizaciones ciudadanas que se especializan en esos temas, siguen siendo insuficientes o incapaces para un cambio sustantivo en los senderos de nuestra civilizacin. Es difcil sostener la esperanza bajo estas circunstancias.

El congelamiento de la esperanza, en el anlisis de Horkheimer y Adorno, estaba enmarcado en la estupidez. Recordemos que esa palabra alude, en castellano, a una torpeza notable en comprender las cosas, y esto es justamente lo que ocurre. A pesar de tener toda la evidencia a la mano sobre las seversimas consecuencias de lo que est sucediendo, los gobiernos, las empresas y buena parte de la sociedad parecen no comprenderlo, como si no aprehendieran lo que les rodea, y persisten en mantener estilos de vida que reproducen una y otra vez el deterioro.

Este componente de la estupidez ya no puede negarse gracias a los desvaros que observamos con Donald Trump en Estados Unidos, diciendo entre otras cosas que el cambio climtico no existe o que es un invento de los chinos. Esa todava ms evidente en los dichos de Jair Bolsonaro y miembros de su equipo en Brasil. Pero siendo sinceros, ya tenamos otros ejemplos de esas torpezas en prcticamente todos los pases, donde siempre es posible encontrar declaraciones infelices de presidentes, ministros, empresarios o acadmicos que desnudan su ignorancia sobre los problemas ambientales o la crisis social. En ellos se mezcla la estupidez con la ignorancia, pero tampoco es raro que la mentira que busca alguna ventaja es disfrazada de tontera. Sea de un modo u otro, la estupidez ya no se disimula.

Navegamos en la extraa condicin donde son millones los que se entretienen en ver quin es ms estpido, si los Trumps o los Bolsonaros en cada uno de nuestros pases. Entretanto la crisis avanza, sin pausa. Denunciamos o festejamos al estpido pero con ello quedamos inmovilizados y en alguna medida nosotros tambin jugamos el papel de tonto. Por ms que se coloquen los videos de las tonteras en Facebook o se reenven a los amigos del WhatsApp, nada de eso asegura solucionar los problemas ni est sirviendo para evitar votar en la prxima eleccin a otro tonto.

Bajo ese inmovilismo, los problemas sociales y ambientales se siguen acumulando. A diferencia de las evaluaciones econmicas, el inicio del prximo ao no implica reiniciar desde cero los indicadores o la contabilidad, sino que, por ejemplo, la deforestacin de este ao se suma a la de los aos pasados, los retrasos educativos se agregan entre s, y de esa manera, cada impacto social o ambiental se asienta sobre los anteriores. Como son tantos y su acumulacin tiene ya se aproxima a dos siglos, la actual discusin cientfica ahora apunta a la posibilidad de un colapso ecolgico a escala planetaria en un futuro cercano (5). Se justifican entonces los dichos de Horkheimer y Adorno de que tanta estupidez termina en condenar a todo lo que est vivo.

Es evidente que el vecino de la esquina no tiene que ser un experto en polticas sociales, ni la vecina de la prxima cuadra serlo en conservacin de la biodiversidad. Todos ellos de unas y otras maneras esperan, y en muchos casos confan, que exista un liderazgo poltico para enfrentar estos temas. En ese esquema ideal son los polticos, como legisladores o ministros, quienes deben promover cambios en las polticas y la gestin, articularse con los saberes de acadmicos y actuar sobre el mundo empresarial. Debemos aceptar que ese entramado no funciona por muy diversos factores, sin dejar de reconocer que hay una debacle de la poltica en varios pases (aunque de distinto tipo, posiblemente los casos ms extremos al finalizar 2018 se encuentren sobre todo en Nicaragua y Venezuela).

La torpeza en entender la problemtica socioambiental azota no slo a los polticos profesionales sino tambin a buena parte del empresariado e incluso la academia. Estamos ante una estupidez sistmica, ya que al estar tan diseminada termina arrastrando a casi todos. Incluso quienes aparecen como inteligentes y sagaces pueden terminar en conflictos polticos que llevan a resoluciones tontas en la gestin gubernamental, como alertaba Rick Lewis, editor de la revista Filosofa Ahora (6). Incluso all donde realmente prevalecen los tontos, sern aprovechados para que sobre ellos se enfoque la atencin, mientras que los que no tienen nada de estpidos controlan la economa y la poltica escondidos en las penumbras.

La estupidez contribuy al giro que convirti a la razn en una antirrazn, para seguir con los razonamientos de Horkheimer y Adorno, y que en sus tiempos describan como una lucha en lo alto por el poder fascista mientras que el resto deba adaptarse a cualquier precio a la injusticia para sobrevivir. Se podr argumentar que aquel diagnstico de la pareja de filsofos era adecuado para un mundo inmerso en una guerra mundial, pero no sera del todo aplicable a la actualidad. Pero vale la pena preguntarse si aquello es realmente muy distinto de lo que sucede en este joven siglo XXI.

El inmovilismo de la estupidez sistmica actual tambin encaja con otro de los significados de la palabra estpido, un poco ms antiguo, y que invoca el quedar aturdido, paralizado. 2018 se cierra en un aturdimiento generalizado en mltiples campos y temas; el ltimo de ellos ocurri con la cumbre gubernamental de cambio climtico, donde no se logr ningn acuerdo concreto y efectivo, y en cambio se repitieron todo tipo de tontearas.

Sin duda hay muchas resistencias y conflictos, y ellas tienen una enorme importancia en salvaguardar a comunidades o naturalezas. Son, adems, ejemplos de alternativas posibles. Pero a pesar de ellas, este ao como en los anteriores, la situacin ha empeorado un poco ms. Se suman las circunstancias en las que ya no es posible un retorno, como ocurre con el asesinato de jvenes en barriadas populares, el mercurio acumulado en el cuerpo de los nios amaznicos, o la extincin de una especie en una selva tropical. No existe reparacin, compensacin o remediacin posible para la muerte, y sea la de la naturaleza como la de los humanos, no pueden ser separadas una de otra. Cuando muere la Naturaleza tambin muere parte de nuestra esencia como humanos. Estamos tan aturdidos o somos tan tontos que no nos damos cuenta de ello. Es tiempo de reaccionar.

Notas

1. Dialctica del iluminismo, M. Horkheimer y T.W. Adorno, Sudamericana, Buenos Aires, (1944) 1987.

2. La pobreza en nmero absoluto de latinoamericanos viene creciendo desde un mnimo reciente en 2014, con 168 millones de personas, a 187 millones en 2017; en porcentaje de la poblacin pas de 28,5 % a 30,7% en el mismo perodo; Panorama Social de Amrica Latina 2017, CEPAL, Santiago.

3. Air pollution reduces global life expectancy by nearly two years, 20 noviembre 2018, Phys.org, http://phys.org/news/2018-11-air-pollution-global-life-years.html

4. Calculado para 1040 poblaciones de 689 especies (mamferos, aves, anfibios, reptiles y peces); es el peor indicador en todo el mundo; Living planet report 2018: aiming higher, Zoological Society London y WWF, Gland.

5. Por ejemplo Trajectories of the Earth system in the Anthropocene, W. Steffen y colab., Proceedings National Academy Sciences 115 (33): 8252-8259.

6. The worlds biggest problem is stupidity, R. Lewis, Telegraph, 15 diciembre 2011, http://www.telegraph.co.uk/comment/personal-view/8958079/The-worlds-biggest-problem-is-stupidity.html

Eduardo Gudynas es analista en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES), Montevideo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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