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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2018

Italia, Francia, Espaa y el euro

Juan Francisco Martn Seco
Repblica


El premio Nobel Paul Krugman ha sido uno de los economistas ms lcidos a la hora de enjuiciar la Unin Monetaria Europea, uno de sus principales crticos. Ha denunciado la profunda contradiccin existente en el hecho de que un grupo de pases adopten una nica moneda sin aunar al mismo tiempo las finanzas pblicas. Ante las graves dificultades en las que hace unos aos se vio inmerso el euro -hasta el punto de que pareca imposible su subsistencia-, Krugman planteaba para superar la situacin, amn de la actuacin totalmente ineludible del BCE en los mercados, dos alternativas: la primera, la implementacin de una poltica expansiva por parte de los pases acreedores; la segunda, lo que se ha dado en llamar una devaluacin interior en los pases deficitarios.

Era obvio que los pases con supervit exterior como Alemania no estaban dispuestos a instrumentar una poltica expansiva ni haba nada en los Tratados que los obligase a ello. A su vez, pareca que los ajustes y penalidades a que haba de someterse a los pases deudores seran difcilmente asumibles por los ciudadanos. Se pronosticaba, por tanto, una vida corta al euro. El mismo Krugman, aos despus, confesaba haberse equivocado ya que, segn deca, haba infravalorado la capacidad de sufrimiento y tolerancia de las poblaciones europeas de las naciones deficitarias.

No estoy nada seguro de que Krugman y todos los que pensamos que la Unin Monetaria no tena futuro estuvisemos equivocados. Las contradicciones permanecen y todo indica que, antes o despus, se producir la ruptura. Es verdad que la actuacin del BCE y las deflaciones competitivas adoptadas por los pases deudores, especialmente por Grecia, Portugal, Espaa e Irlanda han logrado alejar por ahora los nubarrones que se cernan sobre el euro. Estos cuatro pases han conseguido cerrar la desmedida brecha que en 2008 constituan sus dficits por cuenta corriente de la balanza de pagos (15,8%, 12,6%, 9,2% y 6,3% del PIB, respectivamente), causa de su fuerte endeudamiento exterior y por lo tanto origen de su vulnerabilidad econmica. Pero, por el contrario, los pases acreedores han continuado manteniendo su voluminoso supervit en balanza por cuenta corriente, incluso lo han incrementado, como en el caso de Alemania, que ha pasado del 5,6% del PIB en 2008 al 8% actual. Luego, de alguna forma, la anormalidad permanece.

Por el momento ha desaparecido el peligro, pero ha sido a costa de someter a las clases medias y bajas a sacrificios ingentes, y no existe garanta alguna de que no surjan de nuevo crisis similares a la anterior, ya que no se ha solucionado el verdadero problema: la existencia de una unin monetaria sin integracin fiscal. Es muy dudoso que en el caso de aparecer nuevos choques asimtricos las poblaciones estuviesen dispuestas a soportar ajustes equivalentes a los que han sufrido en esta ocasin. Las dificultades seran mayores, en la medida en la que la capacidad de amortiguar los impactos se ha reducido. Por ejemplo, el nivel de endeudamiento de la gran mayora de pases del Sur est muy por encima del que mantenan en 2008.

El caso de Italia y de Francia ha sido diferente al de los cuatro pases mencionados al inicio. La resistencia a tolerar los ajustes ha sido mucho mayor y la capacidad de las instituciones europeas para imponerlos, ms reducida. En Italia, tras mltiples intentos de reformas en buena medida fracasados, el Gobierno est en manos de dos formaciones polticas que a menudo se han posicionado como euroescpticas y que estn dispuestas a retar a la Comisin con su poltica presupuestaria.

Hollande en Francia tampoco tuvo mucho xito en implantar las medidas que le exigan desde Bruselas y Frankfurt. Es ms, el intento le cost a l la presidencia de la Repblica y al partido socialista francs ser postergado a un puesto marginal en el espacio poltico. El descontento social fue el que introdujo a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y, en consecuencia, convirti a Macron en presidente de la Repblica, al aunar todos los votos contrarios a Agrupacin Nacional.

Macron, en un exceso de petulancia y autosuficiencia, crey que era capaz de conseguir lo que su antecesor no pudo. Su estrategia pasaba por lograr un pacto con Merkel. A cambio de aplicar en Francia las reformas que desde Europa se le venan exigiendo, reclamaba a Alemania y a los pases del Norte avances sustanciales en la integracin de la Eurozona. Lo cierto es que comenz a implantar las medidas prometidas, entre ellas una reforma laboral similar a la que Rajoy haba aprobado en Espaa. Y, sin embargo, Merkel se limit a darle buenas palabras sin comprometerse a nada en concreto. De hecho, la totalidad de las reivindicaciones europeas planteadas por Macron estn inditas y as seguirn indefinidamente; por supuesto la creacin de un presupuesto comn para la Eurozona, pero tambin parece descartable la creacin de un seguro de desempleo europeo o la de un fondo de garanta de depsitos unitario.

Por si haba alguna duda, ha quedado despejada en el Consejo Europeo del pasado fin de semana. Toda la reforma a la que parecen estar dispuestos Alemania y el resto de los pases del Norte es la modificacin casi cosmtica del MEDE y un cierto avance de la Unin Bancaria, sin demasiada concrecin, ampliando tan solo la capacidad de actuacin del Fondo nico de Resolucin Bancaria, pero por supuesto, sin que implique mutualizacin de costes. La Unin Bancaria se ha convertido en una historia interminable. Seis aos ms tarde de su aprobacin solo existe sobre el papel. Los nicos elementos implantados son los relativos a la transferencia de competencias (supervisin, liquidacin y resolucin) de las autoridades nacionales a Bruselas, pero no ha entrado en funcionamiento ninguno de los componentes que deberan constituir la contrapartida a esa cesin de competencias.

Total, que Macron no ha logrado casi nada de la Unin Europea, pero s ha aplicado en su pas buena parte de las reformas reclamadas. Quizs ah se encuentre la explicacin de la enorme prdida de popularidad que el presidente de la Repblica ha sufrido y de la revuelta de los chalecos amarillos, que estos ltimos das estn arrasando toda Francia. Han hecho capitular al Gobierno no solo desdicindose y dejando sin valor la tasa anunciada sobre el gasleo, que fue el fogonazo que prendi la mecha de la contestacin, sino tambin teniendo que hacer concesiones adicionales, tales como la subida del salario mnimo o desgravaciones fiscales y mayores gastos que van a tener, segn parece, un coste de 10.000 millones de euros. El dficit puede situarse por encima del 3,5% del PIB, con lo que Francia entrara en la zona de vigilancia por parte de las instituciones europeas.

La realidad est sobrepasando a la Unin Europea. Los tres pases mayores y ms importantes de la Eurozona, despus de Alemania, van a desafiar, de alguna forma, a Bruselas y a alcanzar dficits superiores a los pactados, aun cuando lo oculten, como en el caso de Espaa, con previsiones incorrectas. Pedro Snchez va a tener suerte, ya que es previsible que la Comisin termine haciendo la vista gorda ante los desajustes de Francia e Italia y, por lo mismo, de Espaa. Como siempre ocurre en Europa, la realidad se disfrazar de tal manera que parecer que los tres cumplen, aunque en realidad no lo hagan. Y es que por fuerza la poltica tiene que imponerse a la economa. Los ciudadanos no entienden de teora econmica, solo de su economa, maltratada por las circunstancias creadas por la Unin Monetaria, y las protestas aparecen por todas las latitudes, aunque con pelajes diferentes.

Pero cuando un pas no es soberano (como les ocurre a los de la Eurozona), las restricciones econmicas existen. Lo de menos es lo que imponga o no imponga la Comisin, lo importante son las condiciones que rodean a cada Estado. Una poltica econmica expansiva por parte de los pases acreedores se debe y puede hacerse (el problema es que no quieren). Lo que no es seguro es que sea conveniente y posible para los estados del Sur. Los tres pases citados presentan un stock elevado de deuda pblica: Francia y Espaa, alrededor del 100% del PIB, e Italia a la cabeza con el 130%. Una variable crucial es el saldo en la balanza por cuenta corriente. Francia mantiene an un dficit del 3%, con lo que ao tras ao incrementa su endeudamiento exterior. Tanto Italia como Espaa en estos momentos presentan saldos positivos, pero durante cunto tiempo podrn mantenerlos con una poltica expansiva si la economa mundial y ms concretamente la europea se desacelera? Por ltimo, los tres pases presentan elevadas cifras de desempleo. Francia e Italia alrededor del 10% de la poblacin activa; Espaa a la cabeza con el 15%. El contraste con Alemania donde la tasa de paro se sita en el 3,4%, es evidente.

Macron, para desactivar a los chalecos amarillos, ha prometido subir el salario mnimo interprofesional 100 euros mensuales. Pedro Snchez para contentar a Podemos, el 22%. La subida del salario mnimo en principio no tiene ningn coste sobre el erario pblico, incluso puede ser que proporcione ingresos adicionales. Es en ese sentido una medida tentadora para un poltico, ya que el gasto recae sobre los empresarios. Otra cosa es el impacto que la medida pueda tener sobre la economa.

En el caso de Espaa, el FMI se han apresurado a criticarla, juzgando excesivo el incremento que se propone. No hay por qu extraarse. Estamos acostumbrados a que critiquen toda medida social. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha estimado que su aprobacin har que en el prximo ao se creen 40.000 empleos menos. El Banco de Espaa ha revisado por este motivo sus previsiones de creacin de empleo para el prximo ao. Soy de los que piensan que los informes del banco emisor suelen obedecer ms a motivos ideolgicos que a criterios tcnicos. Sin embargo, en esta ocasin hay algo que dispara las alertas.

En los dos ltimos trimestres el incremento de la productividad ha sido nulo. Qu significa? Pues que una parte importante de los puestos de trabajo que se estn creando son empleos basura, de muy baja calidad, en actividades de productividad muy reducida, situacin que hace descender la productividad media de todos los puestos de trabajo. Los salarios y las condiciones laborales son, en consonancia, infames. Una subida del salario mnimo interprofesional puede hacer o bien que este tipo de empleos se sumerjan o se escondan bajo la frmula, por ejemplo, de falsos autnomos, con lo que no se habr conseguido nada excepto que las cotizaciones sociales se reduzcan, o bien que los empresarios prescindan de ellos, reduciendo, tal como afirman el Banco de Espaa y la AIReF, el nmero de empleos creados en los prximos aos. Bien es verdad que habra que preguntarse si estamos en presencia de verdaderos puestos de trabajo, o si se trata ms bien de pseudoempleo, es decir, de ocultacin del nmero de parados bajo la frmula del falso empleo. Ello cuestiona tambin el modelo de crecimiento econmico seguido en nuestro pas.

Existe el peligro de que, dado el estancamiento de la productividad, la subida del salario mnimo interprofesional en un porcentaje tan notable y de golpe pudiese producir la subida generalizada del nivel de salarios y de precios, disparndose el diferencial de inflacin con el resto de pases, lo que no representara demasiado problema si se pudiese ajustar va tipo de cambio, pero al estarnos vedado ese recurso, el resultado sera la consiguiente prdida de competitividad con el impacto negativo sobre el saldo de la balanza de pagos y el endeudamiento exterior, causa de todos nuestros males en la crisis pasada.

La medida en s misma rebosa justicia y equidad, pero el carecer de moneda propia nos fuerza a ser precavidos, puesto que en esto como en todo el margen de maniobra se estrecha. Por otra parte, habra que plantearse si la solucin no debera ir ms bien por la creacin de un seguro de desempleo con suficiente extensin y profundidad que impidiese por s mismo estos empleos basura, ya que nadie estara dispuesto a ocuparlos, pero que al mismo tiempo no dejase en la miseria a los que hoy, a pesar de todo, los prefieren a la alternativa de no tener nada. Claro que ello implicara incrementar la presin fiscal, cosa que los polticos rehyen, o bien que la Unin Monetaria lo fuese realmente y que un seguro de desempleo comunitario sirviese de colchn para amortiguar las desigualdades creadas por la propia moneda nica.

www.martinseco.es

 

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2018/12/20/italia-francia-espana-y-el-euro/#


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