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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2018

Juliet Mitchel & Feminismo marxista
Yo sigo siendo feminista marxista, que es algo que no est de moda

Celeste Murillo
www.laizquierdadiario.com

Conversamos con Juliet Mitchell, psicoanalista y feminista marxista britnica, activista durante la segunda ola feminista y autora de Women, the longest revolution. Actualmente, dicta clases en las universidades de Cambridge y Londres.


Juliet Mitchell eligi el viejo teatro The Old Vic para esta conversacin. Google Maps indica que la estacin ms cercana a ese teatro en el sur de Londres es Waterloo, como la batalla en la que Napolen fue derrotado por el Duque de Wellington. A Mitchell le da gracia la pregunta sobre el nombre y menciona el intento frustrado de cambiarlo. En 2018, toda la zona que rodea el teatro sigue llevando el sello de la vieja superioridad imperial.

Naci en Nueva Zelanda, pero desde muy chica vive en Inglaterra. Aunque tiene casi 80 aos, sigue dando clases en la Universidad de Londres y en Cambridge, donde fund el Centro de Estudios de Gnero. La segunda ola feminista la encontr en la Universidad de Leeds y Reading cuando comenz a dictar clases. Fue parte del puado de estudiantes y profesoras que convocaron a la primera Conferencia Nacional del Movimiento de Liberacin de las Mujeres en el Ruskin College de Oxford, junto con las historiadoras Sheila Rowbotham, Anna Davin y Catherine Hall. La conferencia cont con la presencia de 600 mujeres y se discutieron cuatro demandas: igualdad salarial, iguales oportunidades de trabajo y estudio, anticonceptivos gratuitos y derecho al aborto libre y guarderas durante las 24 horas. Esta conferencia sera la primera de diez que concentraran los debates y definiciones del movimiento.

Aunque comenz su carrera en Literatura, sigui su camino poltico y acadmico por el psicoanlisis, en particular en relacin con el feminismo. Adems de su activismo feminista, y como parte de ese movimiento, reflexion sobre los lazos que se desarrollaban entre la lucha contra la opresin y otros movimientos que se rebelaron contra el capitalismo. Autodefinida como feminista marxista, uno de sus (pocos) textos ms conocidos naci como artculo para la legendaria New Left Review en 1966, Women: The Longest Revolution (Mujeres: la revolucin ms larga). El ensayo buceaba en diferentes teoras feministas, con el objetivo de rescatar los puntos ms agudos de la tendencia socialista, minoritaria pero con una importante presencia en el movimiento feminista. Quizs sin saberlo, comparta algo del camino de Lise Vogel que tambin buscaba retomar el anlisis marxista para enriquecer el punto de vista feminista, cuya mxima expresin fue Marxismo y la opresin de la mujer: hacia una teora unitaria (1983).

Feminismos, ayer y hoy

Desde los primeros intercambios, habla de su trabajo sobre las relaciones entre hermanos y hermanas, que en ingls se mencionan con una palabra sin gnero: siblings, porque considera que son poco exploradas. Y aunque aclara que no conoce los debates en todos los pases, sabe del movimiento por el aborto legal que sacudi a nuestro pas durante 2018, y hace muchas preguntas para intentar captar algo de su alcance. El inicio de la conversacin se da por la situacin actual del feminismo y el movimiento de mujeres.

Creo que el feminismo siempre ha sido un movimiento de protesta combinado y heterogneo, y tenemos que aceptar que es as, en lugar de restringir lo que yo creo que es el feminismo para m. Por el ejemplo, el Me Too es algo combinado, tengo crticas, creo que fue en gran medida individualista, tanto los varones defendindose a ellos mismos como las mujeres acusndolos, cuando era algo que necesitaba colectivo (las mujeres deberan haberse organizado como grupo, y la gente podra presentar lo que le haba pasado y tomar decisiones colectivas, eso sera lo negativo para m. Sin embargo, creo que fue algo muy valiente. La denuncia que se hizo contra Kavanaugh [el juez acusado nominado a la Corte Suprema de EE. UU. de abuso sexual] me parece muy buena [...] Creo que tenemos que buscar los aspectos positivos de lo que hacen las mujeres, lo que no quiere decir que no hagamos crticas, desde nuestras perspectivas.

Aparece rpido en la conversacin la comparacin entre la segunda ola feminista en los aos 1970 que buscaba conquistar derechos y este momento en el que, despus aos de ampliacin de derechos con una mayor presencia de las mujeres en casi todos los mbitos, incluso con mujeres en posiciones de poder, los movimientos que se desarrollaron como Ni Una Menos de Argentina o Me Too en EE. UU., renovaron las fuerzas del movimiento de mujeres, pero con una matriz de carcter defensivo (violencia, femicidios, abusos). Mitchell reconoce un elemento similar a otros momentos histricos,

Creo que siempre existe un momento antifeminista despus de un movimiento tan expansivo [se refiere a la segunda ola]. Por ejemplo, cuando hicimos el centro de estudios gnero en Cambridge, era un momento contra el feminismo. En ese momento dijimos, ya no se puede pelear en el valle, porque ah solo es discusin contra el antifeminismo, el debate se vuelve repetitivo y ya no es dinmico, y entonces pensamos qu hacemos mientras pasa este momento, cmo debatimos, y como estbamos en Cambridge, empezamos a pensar otra agenda y creamos un programa sobre las mujeres. [...] En ese momento cambiamos el nombre del centro a estudios de gnero porque en ese momento, la historiadora Joan W. Scott haba escrito el artculo El gnero: una categora til para el anlisis histrico (American Historical Review, 1986), y no podamos usar mujer como una categora para analizar los procesos. Ella despus cambi de opinin, pero nosotras seguimos pensamos que gnero es una categora til.
Creo que ahora estamos en una posicin diferente, creo que esta posicin defensiva porque es contra algo que no afrontamos correctamente antes...

Esta reflexin no es aislada. De hecho existen innumerables discusiones en los momentos de cambio, como el que vivimos, especialmente alrededor de la violencia machista, los abusos sexuales, incluso las violaciones, que en otros momentos de la historia estuvieron naturalizados en diferentes grados. Es un proceso muy contradictorio, donde el Estado, las clases dominantes y los medios de comunicacin no son neutrales, toman aspectos del discurso feminista en general o el sentido comn igualitario de esta poca. En este semanario hemos recorrido el debate que abrieron los escraches en Argentina o las denuncias que motorizaron el Me Too.

Acerca de este momento, ella reafirma que a pesar de que se pueda definir como defensivo, ve que el machismo est expuesto y no es posible volver atrs. Justamente, esta idea de que es imposible volver atrs es lo que deja en evidencia las contradicciones de un escenario en el que existen derechos formales, producto de dcadas de movilizaciones y concesiones que se vieron obligadas a dar las clases dominantes, y persisten la violencia y la opresin. A la vez, solo una parte de las mujeres (u otros sectores oprimidos) puede acceder a ellos, mientras para la mayora, materialmente, sigue siendo muy difcil. Juliet Mitchell comenta que muchas mujeres, siguen teniendo miedo de los hombres, nadie dice que no pods usar esos derechos. Y puede existir un componente de miedo, pero el mayor contraste existe entre la conviccin de muchas mujeres que creen (y han escuchado durante aos) que la igualdad es un hecho, pero en la vida real esa igualdad est muy condicionada por la pertenencia de clase, por el lugar donde viven, las medidas de austeridad o medidas de ajuste de los gobiernos. Y la violencia machista, que persiste, es uno de los ejemplos ms crudos de esa contradiccin, porque se sigue reproduciendo incluso cuando existen tantos derechos como nunca antes. Ante este panorama, conversamos sobre un ejemplo cotidiano, la posibilidad de romper una relacin en la que una mujer ya no quiere estar. Si las mujeres no tienen trabajo o tienen una vivienda, ese derecho es un poco un papel mojado, cmo podran divorciarse?

Claro, no pueden sobrevivir. Claro, tampoco existe la paridad salarial ac [en el Reino Unido], en algunos casos las mujeres llegan a cobrar el 60% del salario de un varn, cambia mucho segn el trabajo. Por ejemplo, ahora en mi facultad hay una pelea para que las trabajadoras de limpieza cobren lo mismo que sus compaeros porque estn divididos en el trabajo dentro y fuera del edificio. Me recuerda a la lucha por la ley de paridad salarial de 1968, de las trabajadoras de Ford, que estaban relegadas a los trabajos menos calificados (...) Las cosas cambiaron desde la segunda ola feminista, ha habido muchas conquistas, y de alguna forma creo que hay que ver incluso en este momento defensivo un aspecto de conquista, porque se puede mostrar [lo conquistado], es de lo que se trata hacer un balance. Y, espero que no pero, te dicen no empieces anlisis de clase, no empieces con el anlisis de gnero... Que no son lo mismo, pueden estar mezclados pero hay que pensar a travs de los dos, no solo a travs de uno de ellos. Para el marxismo, creo que de lo que se trata es de pensarlo dialcticamente, materialmente.

Feministas, discursos e ideas

Yo sigo siendo una feminista marxista, como vos, que es algo que no est de moda en esta parte del mundo, subraya Juliet Mitchell, cuando habla de algo que repetir en otros momentos, que es la poca presencia de las corrientes marxistas en el movimiento feminista britnico.

Trabajo y vivo en Cambridge, donde puse en pie un centro gnero, es una universidad muy clasista, tanto Oxford como Cambridge son universidades de clase. Mis amigas y amigos siempre estn preocupados por la diversidad, dicen, Debemos tener ms estudiantes negros, ms estudiantes LGBT; pero no se puede tener diversidad sin un anlisis de clase para empezar. Por ejemplo hay un rumor de que en Oxford ingresaron ms estudiantes negros y descubrieron que la mayora eran prncipes nigerianos. Qu quiero decir? Que eran varones, de clases altas y provenientes de la educacin privada.

La ancdota lleva la conversacin a cmo las democracias capitalistas utilizaron el discurso de la diversidad que, en parte mostraba conquistas de las personas LGBT como derechos civiles y la pelea contra muchos prejuicios, pero a la vez era utilizado muy hbilmente para invisibilizar otras diferencias, que se hunden en el corazn mismo de una sociedad organizada alrededor de la explotacin del trabajo asalariado y la divisin en clases. La referencia a la descripcin que hizo la filsofa y feminista estadounidense Nancy Fraser, con el nombre de neoliberalismo progresista, es casi inevitable. Pero rpidamente la charla encuentra otro cauce y va hacia Brasil que, para Mitchell, es junto al avance de la ultraderecha en Europa uno de los desafos urgentes para el feminismo y el marxismo:

Creo que necesitamos un nuevo anlisis, frente este nuevo ascenso del fascismo y el lugar de las mujeres en ese discurso. Por ejemplo, pienso en dos amigas que fueron a la embajada de Brasil a votar, fue algo intimidante: haba un grupo de mujeres protestando y un grupo de hombres con remeras estampadas con armas, les gritaban cosas como Putas, vyanse de ac [] En Brasil creo que se movilizaron 4 millones de mujeres, pero hay mujeres tambin oponindose a eso; siempre existe esa dinmica, siempre hay antimujeres entre las mujeres. Creo que es algo para analizar. Como marxistas creo que nos tenemos que preguntar cul es la relacin entre el fascismo del capitalismo tardo y el ataque a las mujeres

Esa reflexin tambin podra plantearse en el sentido inverso y sera vlido. Es el caso de las movilizaciones de mujeres que sirvieron como canal de un descontento mucho ms amplio que las agendas o las demandas que originan esas movilizaciones. Un ejemplo es la Marcha de Mujeres contra Donald Trump, cuando recin asuma la presidencia en Estados Unidos, o la propia movilizacin en Argentina contra la violencia machista o por el derecho al aborto legal que, en diferentes momentos, mezcl diferentes elementos que las hicieron masivas. Esto fue parte de la reflexin que abrimos luego de las marchas masivas el 8M de 2017.

Volvemos momentneamente a la comparacin de los momentos histricos y reflexiona sobre los discursos y las ideologas con ms peso en el feminismo,

No creo que estemos retrocediendo, creo que est pasando otra cosa, que es un momento diferente. Y definitivamente tiene que ver con el movimiento de mujeres, con el feminismo, y es muy bueno que haya espacio para corrientes feministas marxistas, es muy alentador. Ac [en el Reino Unido] no hay corrientes feministas marxistas, el movimiento est bastante hegemonizado por las teoras queer... Por supuesto, existen intereses y demandas ms que legtimas.

Esto dispara un cuestionario rpido y recproco sobre las corrientes polticas y perspectivas, especialmente sobre el peso de las visiones que realizan crticas certeras a las polticas identitarias o el discurso del feminismo liberal y sin embargo, con una radicalidad aparente, abandonan la exigencia de derechos democrticos en el capitalismo y la lucha por transformar de raz el orden social, lo cual desemboca inevitablemente en salidas individualistas.

S, ese es un punto muy interesante, y adems muchas corrientes as como el posmodernismo terminan en visiones polticamente anarquistas, que creo que Marx que tena razn cuando sealaba al anarquismo como la otra cara de una misma moneda con respecto a la burguesa. Lo mismo ocurre con el individualismo, como te deca al principio, una de mis preocupaciones con el movimiento Me Too que es muy individualista. Una vez que entrs en el individualismo, pocas cosas buenas pasan. En un sentido, el sujeto del feminismo, que son las mujeres, desaparece para convertirse en individuos. Existe esta idea de Me quiero aislar, bueno hac lo que quieras [...] Creo que tenemos que ser capaces de lograr cambios en las instituciones, en el sentido de lo que sucede en Argentina donde quieren cambiar la ley sobre el derecho al aborto. Tiene que ver con eso y tambin con qu balance o relacin de fuerzas hay detrs de esas instituciones

Creo que hay algo de fuerza en esta posicin defensiva, hay algo positivo. Porque es una fuerza que unifica, seala Mitchell volviendo al problema de los motores de los movimientos actuales. Y aunque compartimos la visin de que son movimientos que tienen la potencia de desnudar la desigualdad y la persistencia de la violencia, volvemos sobre el problema de empezar desde un punto de demasiado bajo. Ante esto, Mitchell responde que, Claro, cuando hablo de lo positivo del momento defensivo, me refiero sobre todo a una cuestin de anlisis.

Como psicoanalista, Mitchell trabaj sobre muchos temas relacionados con la sexualidad femenina, la maternidad y el lugar de las mujeres en la familia. La mayora de sus trabajos son previos a la crisis actual de la reproduccin social a un nivel sistmico en el capitalismo, sin embargo sostiene que,

El capitalismo idealiza la maternidad, por un lado, y la hace imposible, por el otro. Y ahora esa combinacin idealizacin-imposibilidad es cada vez ms fuerte, por ejemplo ac [en el Reino Unido] es cada vez ms difcil para ms y ms mujeres convertirse en madres, cada vez crece ms la brecha entre ricos y pobres. Y simplemente es imposible, pero a la vez la maternidad es el nico lugar donde se les permite capacidad de accin o eleccin a las mujeres. Es decir, son sujetos de eleccin en la maternidad y en ningn otro lugar. Pero no se dan las condiciones para que puedas realizar esa capacidad de elegir [...] La socializacin del cuidado y la crianza de nias y nios es muy buena, en comparacin con una familia aislada. No puedo estar ms a favor de los jardines de infantes. Y el sistema de Bowbly [se refiere al psicoanalista John Bowbly, creador de la teora del apego para la crianza, N. de R.] era un sinsentido de la segunda posguerra [cuando existi una poltica fuerte para que las mujeres regresaran hogar despus de haber ingresado masivamente en la fuerza laboral por falta de mano de obra masculina, N. de R.]. Yo crec en la guerra, ninguno de nosotros tena a su mam en casa, todas trabajaban, y estbamos bien, crecamos juntos. Creo que una instancia colectiva es esencial para nias y nios. La maternidad, en cambio, se construye de forma aislada y ese es el problema, no es que haya algn problema en ser madre. La maternidad no fue siempre algo aislado, en las sociedades basadas en la agricultura no era algo aislado. Desde el siglo XX se fue aislando, centrada en algo individual, y a eso se suma, otra vez, que no existen condiciones para una maternidad aislada, es un ideal inalcanzable, que en realidad no es un ideal. Insisto mucho en la colectivizacin de la crianza, es parte de mi visin marxista. El gran problema de las mujeres siempre ha sido el aislamiento. Y el nico lugar donde se les permite ser sujeto es la maternidad, que es una ocupacin de 24 horas y completamente aislada.

Cuando estamos cerca de terminar la conversacin y el bar del teatro Old Vic se llena de gente y crece el murmullo, conversamos su ensayo de mediados de los aos 1960, The Longest Revolution, y la vigencia o no de una de las ideas que desarrolla alrededor de la conciencia feminista:

Creo, entonces, que necesitamos desarrollar nuestra conciencia feminista al mximo, y al mismo tiempo transformarla mediante un anlisis socialista cientfico de nuestra opresin. Los dos procesos deben avanzar de forma simultnea la conciencia feminista no se desarrollar naturalmente en socialista, ni debera hacerlo: ambas coexisten y deben trabajarse juntas. Si solo desarrollamos la conciencia feminista lo que conseguiremos es, no una conciencia poltica, sino el equivalente al chauvinismo nacional de las naciones del tercer mundo o el economicismo entre las organizaciones obreras; una mirada que se ve a s misma, que solo ve el funcionamiento interno de un segmento; los intereses de ese segmento. La conciencia poltica responde a todas las formas de opresin.

Sigue pensando as?

S, sigo pensndolo. S, absolutamente. Pero sobre la cuestin de por qu hay ms ataques a las mujeres, creo que hay pensarlo en este momento, que es diferente [...] No es que toda opresin sea parte de la misma opresin, pero hay que observarlo en su tiempo, y los tiempos son diferentes. Y el lugar de las mujeres en esta situacin las pone en un lugar de vanguardia en la lucha de la opresin, porque estn en un lugar de vanguardia al ser atacadas. Y no es que eso sea ms importante que otra cosa en ningn sentido, pero polticamente, creo que las mujeres estn en una posicin estratgica importante en este momento [] Y eso era diferente en el momento que escrib ese texto, a mediados de los aos 1960 y no estbamos en una situacin as, ms bien una gran parte del pas atravesaba un momento bastante liberador [] Por qu hoy hay un retroceso en el derecho al aborto, en los derechos de las mujeres. Creo que siempre por debajo de la idealizacin, como la que el capitalismo construye alrededor de las mujeres y la maternidad, hay un ataque tanto a la maternidad como al derecho al aborto, porque lo que est bajo ataque es el derecho de las mujeres a decidir.

Juliet Mitchell es psicoanalista y feminista, dos frentes que no terminan de amigarse pero cuya relacin es inevitable para comprender la situacin de las mujeres en la cultura.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Yo-sigo-siendo-feminista-marxista-que-es-algo-que-no-esta-de-moda

 


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