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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2018

Navidad en el banco central

Alejandro Nadal
La Jornada


La teora convencional sobre la poltica monetaria est basada en una historia curiosa. El hilo conductor de la narrativa es que el banco central determina la tasa de inters que rige en la economa y de esta manera el instituto monetario es capaz de afectar las decisiones de todos los agentes en la economa, empresas, nuevos inversionistas y consumidores. El objetivo es controlar la inflacin y mantener la estabilidad macroeconmica. Pero, como siempre, las cosas no son tan sencillas.

Hasta hace unas tres dcadas los bancos centrales buscaban controlar la cantidad de dinero en circulacin. Bajo la influencia del monetarismo, todava hasta los aos 1990 las metas que tpicamente se fijaba el banco central consistan en asegurar que la oferta monetaria creciera a un ritmo similar a la expansin del producto.

Pero desde 1985 los bancos centrales comenzaron a percatarse de que en el fondo no controlaban la evolucin de la oferta monetaria. Hoy, la realidad es que la oferta monetaria es controlada por los bancos comerciales privados y no por el banco central.

Esos bancos privados son los que generan dinero de la nada y para cada prstamo otorgado crean un depsito equivalente. Tpicamente, 92 por ciento del circulante en una economa capitalista es creado de esta manera por los bancos privados. Los bancos centrales acabaron por reconocer esta realidad y, aunque siguen haciendo toda una faramalla de gestos y movimientos de cuando efectivamente podan controlar la cantidad de dinero en circulacin, en la prctica han abandonado cualquier pretensin de que pueden controlar la oferta monetaria.

En 1990, el banco central de Nueva Zelanda inici un experimento que cambi la conduccin de la poltica monetaria. En lugar de tratar de manipular los agregados monetarios, el banco central simplemente comenz a aplicar un nuevo enfoque consistente en anunciar los objetivos en materia de inflacin y crecimiento para el mediano y largo plazos. Con suficiente transparencia y credibilidad, el simple anuncio del banco central permitira a todos los agentes alinear sus expectativas para hacerlas consistentes con los objetivos del banco central. La nueva poltica de metas de inflacin, como se le lleg a conocer, fue adoptada por numerosos bancos centrales en el mundo.

Muchos de esos bancos centrales atribuyen al nuevo enfoque el xito en la lucha contra la inflacin. Quizs se parecen en eso al gallo Cantaclaro que se vanagloriaba de que su limpio canto en la madrugada era el responsable de que saliera el Sol cada da. El banco central piensa que al fijar la tasa de inters afecta el costo del crdito que ofrecen los bancos y, por tanto, la demanda agregada y su impacto sobre los precios.

En sntesis, el enfoque de metas de inflacin descansa en la idea de que el banco central puede fijar la tasa de inters a la que presta dinero a los bancos privados. De esa manera se supone que influye sobre la tasa que esos bancos cobran a sus prestatarios. Pero en la realidad la nica tasa de inters que fija el banco central es la tasa de muy corto plazo: es la que cobra a los bancos privados por prestarles fondos en el mercado intrada, es decir, a un plazo de 24 horas, que es el relevante en el mercado interbancario. Esa tasa de inters no es la de largo plazo y tampoco es la que cobran los bancos. Por tanto, no es lo que afecta el volumen de crdito y la demanda agregada. La tasa que efectivamente cobran los bancos depende de mltiples factores. Entre otras cosas, de las necesidades del mercado y de la posicin que tiene cada banco en la estructura del sector bancario, por ejemplo, si guarda o no una posicin dominante o de los canales de competencia que predominan en la industria bancaria.

La mitologa que rodea la poltica de metas de inflacin es tan variada como la que prevalece en la poca navidea. El banco central, se supone, es una especie de agente representativo de toda la sociedad y su conducta se rige por una funcin de prdidas cuyos parmetros son la inflacin y el desempleo. Adems, en el largo plazo las fuerzas de la economa tienden a llevar a un equilibrio mtico, en el que la brecha entre el producto que realmente alcanza la economa y un producto potencial se desvanece y la tasa de inters alcanza un nivel natural (parecido a lo que preconizaba el economista Knut Wicksell a principios del siglo pasado). En ese estado de nirvana econmico, la tasa natural de inters corresponde a la que es compatible con el pleno empleo.

El mundo en que viven los responsables del banco central es irreal. El hecho de no controlar la evolucin de los agregados monetarios no necesariamente relega al instituto monetario a un papel de segunda.

El banco central puede y debe regular la actividad del sector bancario. Pero esas instituciones han preferido pasar las navidades en la tranquilidad que ofrece una postura pasiva frente al gigante bancario antes que arriesgarse a ser instrumentos de una poltica para el desarrollo.

Twitter: @anadaloficial


Fuente: https://www.jornada.com.mx/2018/12/26/opinion/023a1eco



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