Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2019

Entre pobres y ricos, el nuevo Uruguay, o el progresismo de las estadsticas

Eduardo Camn y Nicols Centurin
Rebelin


Uruguay mantiene un paradigma particular de solvencia y eficacia en muchos terrenos, acompaada en algunas ocasiones de cierto amateurismo generado por algunas parcelas de poder bajo el manto de la mediocridad. Por eso a veces r esulta harto difcil comprender e interpretar ciertas estadsticas sin caer en los clsicos estereotipos,  y a la vez sera muy poco pedaggico sistematizar un anlisis estadstico general, sin tener en cuenta algunas particularidades.

Tal vez por el peso de la tradicin occidental, algunos piensan que lo futuro es lo mejor de lo presente, puesto que sobrevive en la seleccin medida de la cultura humana, a la vez que se amplia, observando la realidad. Pero podramos tambin pensar que el concepto de lo mejor est implicado en la vida misma, al igual que todas las funciones de la mente, mientras que la formacin de ideales est sometida a un determinismo, complejo y no menos absoluto.

El pensar, es un camino que nunca pasa dos veces por los mismos lugares sin descubrir de nuevo el panorama del contorno existencial y las resonancias del mismo panorama en el propio espritu. Ocurre con las virtudes y los vicios que, aunque son personales, dependen en muy buena medida de la situacin social; y no solo porque lo que unas pocas se consideran virtudes, otras lo tienen por vicios, sino tambin porque determinadas condiciones sociales afectan a las personas y van generando una actitud generalizada y difcil de superar.

Si bien es cierto que los hombres hacen la historia, el contexto social que ellos contribuyen a recrear los hace a ellos. Estas reflexiones estn motivadas esencialmente por la incertidumbre que nos generan ciertas polticas progresistas.

A lo largo de los aos Uruguay se supo vender al mundo, promocionando sus logros eficazmente, estadsticas mediante, y hoy podemos decir que cuenta con una muy buena prensa a nivel internacional: la venta de marihuana, su insercin digital, leyes a favor de las minoras, su nivel de vida, un pas serio, estn anclados en el imaginario colectivo.

Paradjica actitud de un progresismo que le calzan muy bien las reglas del mercado, lo que antao fue lenguaje de las burguesas asociadas al imperio hoy es objetivo a ser alcanzado. Uruguay se ha convertido en souvenir en la estantera de los moderados alumnos de estas latitudes. Ni muy conservadores para despertar rebelda ni muy transgresores para ponerse a los poderes concentrados de enemigo.

No obstante, hilando ms fino, las pautas establecidas por la leyes muchas veces entran en contradiccin con su praxis. L as estadsticas son datos -en realidad son datos y ms datos- pero qu se debe hacer cuando nos encontramos ante un gran conjunto de datos de los que se pretende extraer alguna informacin, a travs de representaciones grficas o resumiendo los datos en pocos valores que se pueden mirar e interpretar directamente

Las estadsticas estudian cmo recoger datos, cuantos, de qu forma, como analizarlos para obtener la informacin que nos permita responder a las preguntas que planteadas. Se trata de avanzar en el conocimiento a partir de la observacin de la realidad, de forma objetiva.

Pero e l tema que nos convoca es el referente a los niveles de pobreza y marginalizacin, en muchos aspectos una estadstica brillante, llamativa y elocuente del progresismo y sin embargo al ver las calles de Montevideo, no nos deja de interpelar.

A la hora de enfrentarse con la magnitud de la pobreza sevobserva que el mtodo que aplican los estudiosos del tema es el de ir y contar, pero a nivel de contar se debe saber cul es el referente, hogares o personas. Adems, a nivel indicador de pobreza, definir cul sera el dato, ingresos o gasto?

En algunos estudios internacionales las cifras estn estimadas aplicando diferentes metodologas, indicadores, definiciones; algunos trabajos toman como base de la pobreza los ingresos por persona, mientras que otros parten del hogar. Unas veces el umbral a medir es el de la pobreza severa, mientras que en otros es la pobreza moderada.

No es fcil definir la pobreza, y por ende se hace ms difcil evaluarla: el malestar que una situacin de pobreza causa a la persona que la sufre es imposible cuantificarla directamente y bastante menos compararla con la de otra persona en situacin parecida. Pero si algo que tiene la pobreza es ser tan rica en denominaciones, entre otras razones por la persistencia de las situaciones tan variadas que puede atravesar una persona pobre, alguien que escapa a las normas sociales y culturales ordinarias y que nos molesta por ser diferente

A lo largo de una vida nos acompaan muchos aspectos de la pobreza tradicional, es decir derivada de la precariedad econmica , indigencia , miseria, o de la pobreza cultural como el analfabetismo y la ignorancia o por la pobreza ecolgica referente a la calidad del hbitat, pobreza rural, urbana, pobreza absoluta/relativa, pobreza subjetiva -es decir la incapacidad de comunicar y entender-, pobreza psicolgica- como el abandono, la pasividad.

O la pobreza persistente que conduce al desarraigo y subsistencia en base a la mendicidad, delincuencia, prostitucin y tambin la nueva pobreza ligada a la falta de aptitudes para responder a los cambios introducidos por las nuevas tecnologas.

Si bien la paradoja de las diferentes denominaciones son en s mismas evidencias, ninguna intenta adentrarse en el anlisis de las causas de la pobreza, aspecto que tendra que ser fundamental a la hora de pensar los planes para la erradicacin de la pobreza. La pobreza existe, no es un concepto neutro que se ofrezca, sin mayores consecuencias, a la especulacin, constituye una realidad inapelable, ligada a los efectos muchas veces devastadores de la violencia.

Por eso surge del anlisis los lmites que el propio progresismo se impone al no querer cambiar las estructuras capitalistas. Hasta cundo se puede reducir la pobreza?, qu guarismo da por bueno el sistema y nos permite llevar la indigencia hasta cierto punto?

Esos nmeros (que son seres humanos) tienen un punto y luego tendrn un efecto rebote. Las nuevas tecnologas, el nuevo mundo del trabajo que se est configurando entre la inteligencia artificial y la robotizacin, devienen en nuevas lgicas de segmentacin, gentificacin y mayor desigualdad.

Hace algunos aos, un miembro ejecutivo de la Organizacin Mundial de la Salud seal que "La pobreza es la manifestacin de unas estructuras sociales de dominacin, explotacin, y exclusin" y que "los conceptos de pobreza y desigualdad estn inseparablemente ligados".

En efecto la explotacin (individuos- mercanca) sustentadores con poca o ninguna cualificacin profesional, empleo precario o sumergido, son los ms idneos para percibir salarios ms bajos o mnimos. Adems, la percepcin de estos ingresos es frecuentemente irregular por ser lo ms vulnerables a quedarse en el desempleo ante los vaivenes de la coyuntura econmica.

Las condiciones de estos sustentadores los predisponen a la pobreza permanente ya que la capacidad real y posible de ganar una renta es limitada, por lo que pocas veces los salarios ganados alcanzan el nivel de ingresos de la definicin aritmtica, establecida por los estndares de vida. 

La pobreza se debe analizar desde una ptica de la justicia, la erradicacin de mercanca/marginacin y por extensin la pobreza, que atenaza a las personas, no tolera otro planteamiento que no sea de carcter estructural, pero esto implica un rechazo al sistema capitalista como base de organizacin social y poltica.

Esto compromete a pensar y organizar una sociedad diferente, organizada en funcin de las necesidades de todos sus miembros, y no donde el objetivo motor sea el beneficio para unos pocos. Una sociedad que tenga por principio el todo de todos, y el bienestar para todos y no capitalista donde todo/todos somos mercanca/marginados.

Claro que este tipo de planteamientos exige ser de los que piensan que todo lo grande que se ha hecho en el mundo ha sido porque existan sueos y utopas que un da dejaron de serlo. La utopa que algn da crey la izquierda uruguaya, hoy navega a ciegas, o ms grave an, sta claudic arrastrando a su paso la ilusin pero por encima de todo la justicia.

Se trocaron sueos, por grado inversor, banderas por la inflacin en rango meta, justicia social por polticas sociales atomizadas y yuxtapuestas, el horizonte por la administracin.

Claro que frente a estos argumentos, que sugieren analizar, razonar, exponer o confirmar ideas, nos surge agazapado un (no) argumento tan imparable como nocivo para la retrica... hay pases que estn peores.

Eduardo Camn es periodista y miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU en Ginebra. Nicols Centurin es estudiante de licenciatura de Psicologa, Universidad de la Repblica, Uruguay. Analistas asociados al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter