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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2019

Manifiesto Comunista. Prlogo de la edicin rusa de 1882

Karl Marx- Friedrich Engels
El Viejo Topo


Nota de edicin. La crisis persiste. Las desigualdades aumentan. Marx est de vuelta. Cerramos el ao conmemorativo del bicentenario de su nacimiento con uno de sus ltimos textos, tan breve como enjundioso por sus reflexiones sobre la comuna rural en Rusia.


La primera edicin rusa del Manifiesto del Partido Comunista, traducido por Bakunin, fue hecha a principios de la dcada del 60 en la imprenta del Klokol. En aquel tiempo, una edicin rusa de esta obra poda parecer al Occidente tan slo una curiosidad literaria. Hoy, semejante concepto sera imposible.

El captulo final del Manifiesto, referido a la posicin de los comunistas frente a los diversos partidos opositores en los diferentes pases, demuestra con la mayor claridad el terreno restringido que por entonces (diciembre de 1847) ocupaba an el movimiento proletario. Pues en l faltaban, precisamente Rusia y los Estados Unidos.

Cun reducido era el terreno de accin del movimiento proletario en aquel entonces (diciembre de 1847) lo demuestra mejor que nada el ltimo captulo del Manifiesto: Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposicin en los diversos pases. Rusia y los Estados Unidos, precisamente, no fueron mencionados aqu.

Era el momento en que Rusia formaba la ltima gran reserva de toda la reaccin europea y en que los Estados Unidos absorban el exceso de fuerzas del proletariado de Europa mediante la emigracin. Estos dos pases provean a Europa de materias primas y eran al propio tiempo mercados para la venta de su produccin industrial. Los dos eran, pues, de una u otra manera, pilares del orden vigente en Europa.

Cun cambiado est todo hoy! Precisamente la emigracin europea ha hecho posible el colosal desenvolvimiento de la agricultura en Amrica del Norte, cuya competencia conmueve los cimientos mismos de la grande y pequea propiedad territorial de Europa. Es ella la que ha dado, adems, a los Estados Unidos, la posibilidad de emprender la explotacin de sus enormes recursos industriales, con tal energa y en tales proporciones que en breve plazo ha de terminar con el monopolio industrial de la Europa occidental, y especialmente con el de Inglaterra. Estas dos circunstancias repercuten a su vez de una manera revolucionaria sobre la misma Norteamrica. La pequea y mediana propiedad agraria de los granjeros, piedra angular de todo el rgimen poltico de Norteamrica, sucumben gradualmente ante la competencia de haciendas gigantescas, mientras que en las regiones industriales se forma, por vez primera, un numeroso proletariado junto a una fabulosa concentracin de capitales.

Y ahora en Rusia? Al producirse la revolucin de 1848-1849, no slo los monarcas de Europa, sino tambin la burguesa europea, vean en la intervencin rusa el nico medio de salvacin contra el proletariado, que empezaba a despertar. El zar fue aclamado como jefe de la reaccin europea. Ahora es, en Gtchina, el prisionero de guerra de la revolucin, y Rusia est en la vanguardia del movimiento revolucionario de Europa.

El Manifiesto Comunista se propuso como tarea proclamar la desaparicin prxima e inevitable de la moderna propiedad burguesa. Pero en Rusia, vemos que al lado del florecimiento febril del fraude capitalista y de la propiedad territorial burguesa en vas de formacin, ms de la mitad de la tierra es poseda en comn por los campesinos. Cabe, entonces, la pregunta: podra la obshchina rusa forma por cierto ya muy desnaturalizada de la primitiva propiedad comn de la tierra pasar directamente a la forma superior de la propiedad colectiva, a la forma comunista, o, por el contrario, deber pasar primero por el mismo proceso de disolucin que constituye el desarrollo histrico de Occidente?

La nica respuesta que se puede dar hoy a esta cuestin es la siguiente: si la revolucin rusa da la seal para una revolucin proletaria en Occidente, de modo que ambas se complementen, la actual propiedad comn de la tierra en Rusia podr servir de punto de partida a una evolucin comunista.

Karl Marx, Friedrich Engels, Londres, 21 de enero de 1882


Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/manifiesto-comunista-prologo-a-la-edicion-rusa-de-1882/



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