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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2019

Crisis de personalidad

John F Schumaker
Rebelin

Traducido por Eva Calleja


Lo que somos nunca ha sido tan incompatible con lo que necesitamos ser

Viendo cmo la cultura del consumo provoca la destruccin del planeta, por qu no entramos en accin? El psiclogo John F. Schumaker sita al terrible desgaste de la personalidad humana en el centro del problema.

En su clsico de 1883 Los problemas sociales (Social Problems), Henry Gerge escribe que para que una cultura evite su autodestruccin en marcha, esta debe desarrollar una consciencia ms elevada, un sentido de justicia ms entusiasta, una hermandad ms clida, un espritu pblico ms amplio, ms noble, ms verdadero, mientras se asegura de contar con lderes responsables y visionarios que adopten el universo mental y moral. En clara contraposicin, la cultura de consumo moderna se dirige a toda velocidad en la direccin opuesta, creando una variante de persona cada vez ms trivializada e indiferente, desprovista de las cualidades ms nobles necesarias para sustentar una sociedad viable y unos soportes vitales florecientes.

La personalidad humana una crisis

Mientras que la creciente crisis de salud mental es bien conocida, se sabe menos de la crisis de personalidad, que es incluso ms grave, y que ha dejado al pblico consumista incapacitado para la democracia y casi intil ante las mltiples emergencias que requieren de una ciudadana responsable y consciente.

En momentos de crisis, recurrimos por reflejo al estado de la economa sin considerar los posibles colapsos dentro del estado general de la persona o lo que el psiclogo Erich Fromm denomin el carcter social de una cultura. Con esto se refera a la constelacin compartida entre la personalidad y los rasgos de carcter diseminados por unos modos dominantes de inculturacin de la sociedad, que sirven para forjar los valores, las prioridades, la tica, los estilos de vida, las visiones del mundo, y tambin la llamada voluntad del pueblo comunes.

Cuando lo escribi hace ms de 50 aos, Fromm ya se daba cuenta de una creciente crisis de personalidad, utiliz el trmino personalidad marketing para describir al unidimensional, mercantilizado e insensibilizado eterno lactante que estaba, como predeca en su famosa conclusin en "Ms all de las cadenas de la ilusin" (Beyond the Chains of Illusion) en 1962, sucumbiendo a un consenso de estupidez fabricado culturalmente, que podra resultar ser nuestra destruccin definitiva. Desde entonces, el carcter social se ha convertido en algo tan desorientado, y el declive de la verdadera ciudadana tan completo, que algunos hablan ahora de una personalidad apocalptica que propulsa nuestra carrera hacia la autodestruccin. Pero en la actualidad el problema va mucho ms all de una estupidez acordada.

Infantilismo cultural

Como un consenso cultural, la inmadurez ha unido sus fuerzas con un creciente nmero de pensadores sociales que alertan de un dramtico incremento de la neotenia psicolgica, conocida tambin como infantilizacin cultural. El influyente artculo de Hiptesis Mdica de Bruce G. Charlton de 2006 El surgimiento del joven-genio (The rise of the boy-genius) detallaba la evolucin cultural de un perfil de personalidad marcado por una maduracin cognitiva retrasada, una superficialidad emocional y espiritual, y una profundidad de carcter disminuida que se manifiesta en una flexibilidad de actitudes, comportamiento y conocimiento infantiles. Mientras estas personalidades inacabadas pueden haber aumentado la adaptabilidad a una cultura voltil de lealtades inconsistentes, de capacidad de concentracin limitada y de bsqueda compulsiva de novedades, tambin exponen a la sociedad a una crudeza y a una limitacin juveniles que obstaculizan los juicios de orden superior y las habilidades para la toma de decisiones, y que culminan en una cultura de irresponsabilidad.

En su libro de 2017 El pblico en peligro (The Public in Peril), Henry A. Giroux escribe sobre el infantilismo cultural de la vida diaria, que alienta a los adultos a asumir el papel de nios irreflexivos mientras incapacita la imaginacin de la juventud y destruye su papel tradicional de depsito de los sueos de la sociedad. A travs de la ingeniera de una sociedad infantilizada, observa que: La inconsciencia se ha convertido en algo que ahora ocupa un lugar privilegiado, si no celebrado, en el panorama poltico y en los aparatos culturales de masas. El resultado es un sistema social excesivamente dedicado a la ignorancia tica y una esfera pblica muda ante el valor de un cuerpo poltico democrtico y de mente abierta.

En una misma lnea, el libro publicado en 2013 del socilogo Chirstopher Swader, "La personalidad capitalista" (The Capitalist Personality) documenta la prevalencia de una rudimentaria personalidad cultural que exhibe un egosmo explosivo, una ambicin egosta y enfocada hacia el beneficio que se ha convertido en el impulso primario del capitalismo de consumo. Aunque perjudicada por las letales consecuencias a largo plazo, la personalidad capitalista era el resultado predecible de un sistema que funcionalmente depende de niveles bajos de conviccin tica, crecimiento personal y lucidez espiritual.

La culpa ha perdido su poder

De todas las maneras en las que provocamos la autodestruccin, la crisis del clima es la que ms necesita de una ciudadana y de un liderazgo responsable. Es con gran diferencia el mayor reto moral, tico y psicosocial al que se enfrenta nuestra especie. Pero las condiciones culturales que fomentan la responsabilidad colectiva, el desarrollo de otra mentalidad y consciencia han sido minadas. La culpa ha perdido la mayor parte de su antiguo poder de persuasin y limitacin. La construccin del carcter como un camino de socializacin hacia una resolucin tica y un compromiso cvico prcticamente ha desaparecido. El narcisismo, y la diagnosis de desorden de personalidad narcisista, ha aumentado tanto en las dcadas recientes que muchos ahora consideran que la personalidad narcisista es un resultado normal de las actuales condiciones socioculturales. Lo mismo puede decirse de la personalidad anti-social.

Investigadores como los del Centro para el Estudio de la Integridad de la Universidad de Essex, han escrito sobre una creciente crisis en la que la gente est cada vez ms dispuesta a aprobar comportamientos en ellos mismos y en otros, incluidos sus lderes e instituciones, que antes hubiesen sido considerados deshonestos, inmorales, injustos y antisociales. La personalidad anti-social se ha convertido en una parte integrante de los mecanismos del capitalismo de consumo moderno. Pero como tambin apunta el socilogo Charles Derber, el autor de "Sociedad antisocial" (Sociopathic Society) en 2013: El cambio climtico es un sntoma del carcter antisocial de nuestro modelo capitalista.

Adiafora

La empata es la piedra angular de la civilizacin y la facultad de la inteligencia humana sobre la que se sostienen las sociedades plenamente funcionales. Pero la evidencia muestra que est desapareciendo del carcter social global. Usando datos de 127 pases y ms de 100.000 valoraciones, El Informe sobre "Estado del corazn" (State of the Heart Report) de 2016 mostraba que la empata era uno de los componentes de la inteligencia emocional (EQ) general que estaba desapareciendo ms rpidamente. Segn el socilogo Zygmunt Bauman, los mecanismos psicosociales del capitalismo de consumo hacen tales disociaciones morales inevitables. En la "Ceguera moral" (Moral Blindness) de 2013, utiliza la antigua palabra estoica adiafora (que significa indiferentes) para describir el consenso de indiferencia que permite al capitalismo de consumo cumplir su promesa operativa de una siempre creciente destruccin creativa. Como resultado, escribe, estamos en peligro de perder nuestra sensibilidad hacia el sufrimiento del prjimo, algo que se aplica igualmente a nuestra indiferencia, socialmente aprobada, hacia las generaciones futuras y el bienestar del planeta.

Un clima de apata

La ruina de la naturaleza es un supuesto implcito del sistema capitalista actual. Mientras que los trminos fatiga apocalptica y fatiga del fin del mundo se han unido a otros similares como fatiga climtica, fatiga medioambiental y fatiga verde, todos ellos implican, no solo a una ciudadana madura y responsable, sino a una agotada de esquivar la catstrofe ecolgica, lo que por supuesto, es ridculo. De hecho, hace unos 10 aos, una cada especialmente brusca de la preocupacin por el clima coincidi con una avalancha de investigaciones de gran calidad sobre el cambio climtico, que alertaban a la poblacin de la necesidad de tomar medidas urgentes. En el estudio ms completo de su clase, titulado Declive de la preocupacin publica sobre el cambio climtico (Declining public concern about climate change) (Cambio medioambiental global, mayo 2012 - Global Environmental Change), los cientficos polticos Lyle Scruggs y Salil Benegal analizaron datos de los ltimos 30 aos y demostraron que la preocupacin climtica tiene una tendencia a la baja, mostrando en estos ltimos aos su descenso ms intenso.

La actitud aparentemente suicida de abandono de la preocupacin por el clima se achac inicialmente a los problemas econmicos, pero los investigadores medioambientales fueron descubriendo poco a poco que la educacin, en lugar de ser la llave maestra para un comportamiento tico y responsable como podra pensarse, puede en realidad empeorar las cosas. El llamado efecto cultural contraproducente, se refiere a cmo la gente se revela contra los hechos que invalidan sus creencias culturales reforzando estas an ms, incluso cuando son descaradamente equivocadas. Investigadores del Proyecto de Cognicin Cultural de la Universidad de Yale estudiaron este efecto en relacin a las opiniones sobre el cambio climtico de los diferentes partidos polticos de Estados Unidos. Para los republicanos, la mayora de los cuales no creen en el cambio climtico, al aumentar su conocimiento sobre las realidades del cambio climtico, menos inclinados estaban a creer en l. Para los demcratas, al aumentar su conocimiento sobre los hechos, eran ms propensos a creer, incluso cuando conocan menos que los Republicanos. Esto demuestra que nuestras creencias son en menor medida producto de lo que sabemos, o de lo que est bien o est mal, que de quienes somos en virtud de nuestras identidades culturales.

Un sistema cultural dominante

Sin embargo, la razn por la que la poblacin en general, sin tener en cuenta subgrupos, es tan intil e imperturbable, y sus acciones tan antiticas en comparacin con lo que deben de ser en esta encrucijada tan fundamental de nuestra existencia, es que todo el mundo ha sido asimilado dentro de un sistema cultural dominante cuyos fluidos vitales son la indiferencia y la irresponsabilidad mercenaria de sus adeptos. La cultura del consumo ha dotado a sus personalidades incompletas con una mnima aptitud o motivacin para la desobediencia constructiva. Mientras que la juventud ha sido histricamente el detonador del cambio social, la juventud actual sin ideales, son la generacin ms convencional y conformista de la historia en su mayora apiados alrededor de una misma zona muerta de valores marcados por el mercado, significados comercializados y distracciones digitales.

Alineados con las fuerzas de destruccin

Antao se crea que, si el proceso democrtico se pods perfeccionar, la voluntad del pueblo prosperara al servicio del bien comn. Pero la democracia est resultando intil e incluso contraproducente como solucin a la crisis ecologa y a los efectos secundarios de nuestro sistema cultural obsoleto. Una vez que una masa crtica de poblacin se alinea completamente con las fuerzas de destruccin, como lo est haciendo en la actualidad, la democracia se convierte ms en una carga que en una solucin. En ese punto, una sociedad se encuentra a s misma en un aprieto psico-espiritual tan grande como cualquiera de sus otros problemas polticos, econmicos o tecnolgicos.

Experimentos en eco-religin, o religin verde, argumentaban que el tipo y grado de cambio necesario en la actualidad solamente se puede alcanzar a travs del crecimiento espiritual y de la iluminacin. Pero fracasaron, ya que ninguno fue capaz de competir con una sociedad cada vez ms desmoralizadora, ni con los persuasivos movimientos de la tecnologa de la prosperidad y la tecnologa de consumo que venden menos pecado, menos alma y sacrificio y ms recibir que dar.

Por encima de uno mismo

Solo un biofilo reaccionario o un hippy predican todava que el amor es la fuerza revolucionaria que puede despertar una humanidad ms elevada y darle la vuelta a nuestra marcha hacia la muerte. La gente es cada vez menos encantadora, tanto en trminos de su falta de encanto como de su falta de habilidad para amar. En Hacia una cultura de responsabilidad (Toward a culture of responsibility), Yasuhiko Genku Kimura seala el consenso actual, diciendo: La pandemia de irresponsabilidad indica una pandemia de falta de encanto en el mundo. De una manera ms precisa, Noam Chomsky afirma: Que te importen los dems, es ahora una idea muy peligrosa. Que importe cualquier cosa por encima, o fuera de uno mismo se ha convertido en algo culturalmente peligroso, y lo ms peligroso para la empresa del capitalismo apocalptico sera una poblacin en armona con lo sagrado y lo supremo de la naturaleza, como ha tendido a ser el caso a lo largo de la mayor parte de la historia humana.

La gran ley de los iroqueses requera que todas las decisiones importantes se tomasen teniendo en consideracin a las gentes y a las tierras de las siguientes siete generaciones El Lder Luther Standing Bear, el famoso autor y filsofo, jefe de los iroqueses Oglala Lakota, que se sinti moralmente obligado a seguir siendo un agitador crnico a pesar de su fama, deca que: El corazn de un hombre alejado de la naturaleza se endurece Nuestro aislamiento de la naturaleza sin duda contribuye al abuso incansable que ejercemos contra ella, adems de a nuestra perversin de prioridades y a nuestra prdida total de nociones csmicas.

Lo que somos nunca ha sido tan incompatible con lo que necesitamos ser. En lo que nos hemos convertido es la mayor amenaza contra nosotros mismos y contra el planeta. Hemos sido perfectamente preparados, tanto psicolgica como espiritualmente, para el desastre. Nos hemos endurecido. Somos las gentes del apocalipsis

John F Schumakeres un psiclogo clnico y acadmico que vive en Christchurch, Nueva Zelanda/Aotearoa

Fuente: https://newint.org/features/2018/11/01/human-personality

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin.org como fuente dela traduccin.



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