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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2019

El laboratorio andaluz

Fran Delgado Delgado Morales
Rebelin


Das experiment es una pelcula alemana en la que un grupo de personas se somete a un experimento en el que debern adoptar el rol de guardia o prisionero en una crcel. En la medida en el que va pasando el tiempo y los participantes van interiorizando su papel, los prisioneros van adquiriendo una actitud sumisa para con los guardias que, por el contrario, ven acrecentada su autoridad, derivndola hacia abusos fsicos y actitudes violentas y humillantes con los prisioneros. El desenlace para ambos grupos, incluidos los vigilantes del experimento, se lo pueden imaginar.

Como todo pareca presagiar, finalmente, se consum el pacto de la derecha y la ultraderecha en el Parlamento andaluz en la eleccin de la Mesa. Todo hace indicar que, salvo sorpresa mayscula, este pacto tendr su refrendo en la investidura de Juanma Moreno como primer presidente no socialista de la Junta de Andaluca. Adems, segn parece, este pacto que podra avergonzar a algunos (Ciudadanos) y, al menos, sonrojar a otros (PP), emerge como el elemento sobre el que la derecha pretende articular los posibles escenarios que aparezcan tras las elecciones autonmicas y locales de mayo de 2019, dada la segmentacin electoral que puede darse con el actual abanico multipardista. El propio Pablo Casado as lo afirm al decir que Andaluca es el prembulo de nuevas mayoras, extendiendo el pacto andaluz a otros posibles territorios y situaciones venideras. Andaluca viene a ser como un mero experimento de la alianza de la derecha y la ultraderecha. Andaluca se convierte, de esta manera, en una especie de laboratorio electoral de cara a los siguientes comicios, con el ojo puesto en las generales al fondo y el objetivo de parar a las fuerzas de izquierda. Slo basta con echar un ojo a las propuestas del acuerdo de gobierno acordadas y al programa de VOX para hacernos una idea de lo que nos espera en Andaluca y, si se hace extensible al resto de CC.AA., ayuntamientos y diputaciones, lo que viene para el resto de Espaa. Santiago y tiembla Espaa.

Para que este pacto se haya formalizado ha sido necesario, en primer lugar, que Ciudadanos acepte entrar en un Gobierno con el apoyo de los voxquimanos y, por otro, la ambicin del PP por gobernar Andaluca aunque para ello se tenga que tragar el revolcn con VOX.

Lo primero no pareca fcil. Por un lado, pretender ser la regeneracin y pactar con un partido sentenciado con una caja b probada y, por otro, querer ser el Macrn ibrico y pactar con el partido homnimo de Le Pen en Espaa deben de ser contradicciones difciles de digerir. Pero en cuestiones de contradicciones el partido naranja se desenvuelve bien, es una constante en su accin poltica: su modus operandi. No obstante, su posicin pretende ser aparentemente fra y distante, vigilante, con todo lo que ocurre. Algo imposible siendo protagonista de lo que acontezca. La eleccin del cortoplacismo de la vicepresidencia de la Junta de Andaluca lo aleja, sin duda, de la posibilidad de presidir el Gobierno en Espaa. En un experimento de esta (contra)naturaleza hasta los vigilantes del mismo terminan (gravemente) perjudicados.

Lo segundo estaba cantado. El devenir de planteamientos cada vez ms escandalosamente escorados a la derecha ultra de Casado no podan acabar de otra manera que abrazando al partido de Abascal, igual que hizo el padre con el hijo prdigo que volva a casa. Porque al final del da, VOX no es algo nuevo sino una escisin de la parte ms a la derecha del partido popular. Una parte que antes permaneca (y mantenan) escondida y ahora saca sus soflamas ultraderechistas a pecho descubierto. No nos engaemos, por mucho marketing y modernidad que le aada el PP, Espaa tiene la singularidad histrica de que su derecha poltica tiene races en las postrimeras del franquismo, lo que la sita en una extraa posicin con la dictadura y con su concepcin de la democracia. Slo as se puede explicar que mientras que en muchas partes de Europa la derecha asla y repudia a la ultraderecha- porque antes que nada es demcrata y antifascista-en Espaa pacta con ella y la blanquea. Este ltimo aspecto es de especial inters. Para que se acepte el pacto como algo natural, es necesario realizar un ejercicio de equilibrismo blanqueador en el que VOX aparece no como un partido de ultraderecha sino como un nuevo actor dentro de la derecha ms conservadora y constitucional. En el peor de los casos, asumirlo como un partido justo en el extremo opuesto a Unidos Podemos en una perversa y asimtrica comparacin ideolgica que por su falaz simpleza puede entender cualquiera. Pero siempre asumiendo la normalizacin democrtica de sus propuestas ms ultras y mostrando una predisposicin hacia el discurso voxquimano hasta tal punto que, en muchas ocasiones, a uno le cuesta diferenciar entre PP y VOX, asumiendo una posicin de sumisin ante el partido de los 12 parlamentarios que en alguna ocasin produce cierto sonrojo.

El PP se encuentra prisionero de los votos de la ultraderecha y cada vez que pretenda sacar alguna iniciativa legislativa adelante deber apoyarse en ella. VOX aparece, por consiguiente, como la mxima autoridad y con el poder suficiente para decidir sobre el futuro de Andaluca. Con su actitud, el PP ha entregado las llaves del Gobierno andaluz a los voxquimanos, carceleros, que de esta manera se convierten en los autoritarios guardias que tienen la sartn por el mango en el acontecer de San Telmo y en las vidas de andaluces y andaluzas. Esta situacin slo conseguir una mayor radicalizacin del PP hasta que se produzca una simbiosis tal que llegue un momento en el que sea difcil diferenciarlo de su (an) pequeo vstago ultraderechista. Alimentar a la bestia envueltos en la posibilidad de gobernar la joya de la corona socialista parece que puede ocultar los nefastos resultados electorales populares, pero el experimento del pacto de nuevas mayoras bajo la idea de radicalizacin del discurso para pescar en el caladero de la derecha ultra slo conllevar una muestra de mayor servidumbre a los dueos de la gobernabilidad. Se equivocan. Para eso ya est a VOX. La reproduccin de esta alianza de la derecha con la ultraderecha, como afirma Casado, plantear escenarios de retroceso en derechos y libertades impensables ahora y el crecimiento del partido ultraderechista. Veremos como acaba el experimento andaluz, pero desde luego, electoralmente, al PP le puede salir como a los presos de Das experiment. Ya se sabe, los experimentos con gaseosa.

Blog del autor: https://frandelgado.wordpress.com/2018/12/28/el-laboratorio-andaluz/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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