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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2019

Cmo soamos nuestra Nacin?

Julio Perns
La Trinchera


La nacin para varios pensadores se puede identificar con las lites que controlan el poder. Aunque tambin prevalece el criterio de que una nacin existe si existe la voluntad de crearla. Haba un filsofo que deca, si usted tiene problemas, cree un estado nacin, eso le traer ms problemas, pero al menos tendr una nacin. (1) Todos estos son conceptos que se discuten desde hace muchos aos y que an no tienen una respuesta definitiva.

Si a cada uno de los lectores le preguntaran qu es la nacin? de seguro formularan tesis bien elaboradas con criterios vlidos, y eso es una riqueza, porque da muestras felices de ser un tema que nos impela en diversos momentos de nuestra vida. Lo que intentamos con este artculo es dar algunas pistas, para esa pregunta que a veces nos hacemos en nuestros barrios debate.

No es nada descabellado plantear la idea de que la nacin es un grupo humano que comparte elementos comunes y se diferencia de otro; a sabiendas de que nos referimos a un concepto que se mantiene en constante evolucin. Para la mayor parte de las personas, sociedad y nacin son sinnimos.

Ahora no es lo mismo cuando hablamos del binomio estado- nacin, que requiere para su consecucin de la existencia de un territorio. Quizs uno de los etnlogos que mejor comprendi la diversidad de criterios para definir nuestra nacin fue Fernando Ortiz, por eso habl de un ajiaco en el que se mezclan lo espaol, lo africano y otros ingredientes diversos. Aunque conozco varios amigos que les gusta mucho ms el singularsimo de Virgilio Pieira, y su acierto a la hora de hacernos comprender que tambin somos interpelados por la maldita circunstancia del agua por todas partes, que aporta una relacin muy especial con lo forneo, incluso de temor, porque al no ser un pas de grandes recursos, dependemos mucho de lo que llega de fuera. (2)

En Cuba el concepto de patria se antecede al de nacin, de ella se habla desde el siglo XVII, incluso dentro de las corrientes reformistas; no podemos soslayar que para ese contexto la nacin estaba indisolublemente ligada a Espaa y al pueblo slo pertenecan aquellas personas con la capacidad de leer. Los dems, eran prescindibles habitantes de un territorio colonial. Para Carlos Manuel de Cspedes la nacin era el estado- nacin independiente, por lo que su consecucin deba pasar con urgencia por un proceso libertario.

El historiador ingls Eric John Ernest Hobsbawm deca que slo se puede entender el nacionalismo, si se comprende cmo se construye la nacin desde abajo. En otros momentos de su obra desde una construccin sistmica del pensamiento de Ernest Gellner, logra establecer que uno de los principios claves de la nacin es de que por s sola, no crea nacionalismo.

Es oportuno mencionar que Cuba tiene un desfasaje histrico con respecto al ciclo independentista que se da en Amrica Latina. Aunque podemos vislumbrar la construccin de una idea de nacin a partir de grandes pensadores como el obispo Juan Jos Daz de Espada, Jos da la Luz y Caballero o el presbtero Flix Varela; ellos sobre todo se acercan a esta concepcin desde la idea de patria o patriotismo. Al hablar del tema nacin no podemos omitir que la conciencia nacional de Cuba toma un sentir muy profundo con el triunfo de la Revolucin.

En el ao 1994 el gobierno convoc a una reunin que se llam La Nacin y sus Emigrantes, algo con lo que alguno de los asistentes como Emilio Cueto (3) no estuvieron de acuerdo y proponan cambiarlo a La Nacin con sus Emigrantes, ya que consideraron que ellos tambin formaban parte de nuestra sociedad; idea que cobra mayor vigencia en los tiempos actuales. Donde podemos hablar de una nacin emigrada que pasa tambin por las familias o el destino de los que se van, a todos nos une un punto crucial, nuestra Casa Cuba, como bien llamara Monseor Carlos Manuel de Cspedes a este chispazo de tierra y de mar. Esperamos no se convierta por la desazn pblica actual en un mero elemento trillado, que slo cobre popularidad cuando aparezca su bandera puesta en la cintura de Laura Pauisini; ya que tambin nosotros los nuevos criollos, tenemos el deber de reinventarnos nuestra Isla da tras da y defender sus smbolos de la vulgaridad.

La cultura nacional es el quehacer humano que se identifica con la nacin. En Cuba estamos llenos de cosas que no son autctonas, pero que tambin por adopcin ya son parte de nuestra cultura nacional. Es importante no caer en clichs ni fanatismos, porque pocos nos imaginamos La Habana sin esos carros americanos que nuestro imaginario popular convirti en almendrones. Durante la visita de Obama hubo una persona que hizo un comentario bien entusiasta, l deca: cul es el temor a que nos norteamericanicen, si nosotros cogimos el jazz, la pelota y los carros y se los devolvimos con la etiqueta made in Cuba?(4) Lo importante es que asumamos lo forneo sin desvalorizar lo autctono, podemos ver miles de sper hroes con grandes poderes, pero lo que sera un crimen de lesa humanidad es engavetar a Elpidio Valds.

La nacin tambin es un proyecto econmico sustentable y la manera en la que la diseamos debe ir cambiando da a da en correspondencia con los desafos contextuales. Jos Antonio Saco en una de sus polmicas con Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareo, le dijo que la nacin no es un sentimiento es un clculo. (5)

La nacin tiene que tener elementos estables como el idioma. Jorge Maach durante la Revolucin del 30 habl de la necesidad de completar la conquista de la nacin, en este caso l haca alusin a la alta cultura, un espacio donde todava no haban calado con profundidad los intereses nacionales.

Hoy vemos florecer en algunos sectores importantes de la poblacin cierta apata nacional, vinculada estrechamente con la desesperanza econmica. El pedagogo e intelectual cubano Enrique Jos Varona, siempre que poda trataba de abogar por el rescate de aquello que nos representa sin ocultar sus orgenes. A veces parece sorprendernos cuando nos damos cuenta de que nuestro himno nacional tom inspiracin de la Marsellesa y nuestra bandera fue diseada por un venezolano y onde por primera vez en Estados Unidos, no en Cuba, el escudo incluye en su representacin geogrfica fragmentos de otros territorios y la flor nacional proviene de Asia (6); es decir, que nuestros smbolos son parte tambin de un dilogo con distintos elementos del mundo y eso, no nos hace menos autctonos.

El concepto de Revolucin es algo novedoso que asume nuestra nacin a partir del ao 2000 como uno de los aportes de mayor raigambre nacional. Esto, partiendo de aquella idea que Fidel expres en palabras a los intelectuales: La Revolucin sustituye a la nacin entera.(7) Hoy podemos corroborar que para no pocos cubanos al hablar de Revolucin se habla de todo y eso puede coartar una historia nacional de mayores dimensiones. Esto se puede atestiguar fcilmente cuando seguimos la filatelia del pas y constatamos que pueden variar otras cosas, pero siempre habr un sello dedicado a ese inolvidable primero de enero.

Es oportuno recordar que cuando hablamos de Estado, slo hacemos referencia a ese rgano que representa a la clase dominante que ocupa el poder. En el mundo entero cuando se habla de la nacin cubana, las personas asocian la Isla con las figuras de Mart, el Che o Fidel, cuya imagen no se puede usar; (7) es ineludible apuntar que un pueblo nunca tiene pocos smbolos y siempre ofrece mltiples caminos para ser transitados, slo resta que su gente puede soar un poco ms all.

Hoy tambin existe una generacin en Cuba que asocia nuestro nacionalismo con los inolvidables muequitos rusos. Para cualquier sovietlogo, sera una utopa que un chofer montado en un Moscovich se pregunte por la representatividad de su vehculo, pero nosotros s podemos analizar que dentro de ese artefacto va toda una poca de nuestra historia, como tambin las hay en esas lavadoras y ventiladores soviticos que an siguen funcionando. No debemos dejar de reconocernos como una Isla, ni tampoco podemos minimizar la influencia del elemento ruso, americano y religioso presente en cada una de las etapas de nuestro pas.

Para muchos cubanos el ideal nacional est muy permeado por la ideologa y entonces cuesta trabajo intentar soar una nacin desde otras aristas diferente al sempiterno socialismo. Se hace urgente recuperar esos atributos espirituales que tambin deben formar parte de nuestra identidad, y combatir todas esas lacras histricas que nos acompaan en variopintos escenarios. Por ejemplo, Francisco de Arango y Parreo junto a Jos Antonio Saco estuvieron entre los idelogos de la nacin cubana, pero desde un pensamiento totalmente blanco; hoy continuamos luchando por erradicar ese tipo de mentalidad racista impregnada en el quehacer cotidiano.

Existe una relacin religiosa entre los sujetos que se dicen de una nacin y la nacin misma. Cuando finaliz la guerra de independencia haba pocos cubanos, pero ellos fueron capaces de mantener en vilo el espritu de la nacin, a pesar de recibir una gran influencia norteamericana. Nadie puede absolutizar y decir que en esos primeros aos del siglo XX cubano, la cultura norteamericana se trag nuestra cultura nacional. Un fenmeno que suele repetirse en diferentes momentos de nuestra historia. Por ejemplo, ahora mismo la juventud hace lo imposible por vestir con la marca Supreme; una buena pregunta sera conocer si nuestra cultura est preparada para absolver todos los productos que llegan en un mundo cada vez ms globalizado.

Hay quienes afirman que andamos pisando la frontera de lo cubano y que una gran parte de nuestra nacin se encuentra posicionada en el muro del malecn, preguntndose hacia dnde quiero ir. Aunque resulta oportuno sortear que los artfices de la Revolucin reciban una mayor influencia de la cultura norteamericana que la juventud cubana actual, y eso no les impidi soar y luchar por un proceso autctono de libertad nacional.

A lo mejor en otra poca de batallas ideolgicas nos costaba mayor trabajo asimilarlo, pero ya va siendo tiempo de admitir que la nacin es su gente en cualquiera de los espacios del mundo que ocupen; nuestra Isla dentro de poco pudiera estar en la misma circunstancia que Puerto Rico, con la mitad de su poblacin fuera, y eso es un proceso demogrfico que no est muy lejos de nosotros.

La construccin de una nacin requiere de mitos, las revoluciones son eclosiones que generan smbolos y la clase que detenta el poder los asume de una forma o de otra, pero los mitos tampoco son inmunes al tiempo y cada generacin merece hacer sus propias revoluciones. Aqu de seguro muchos antropfagos del estatismo pueden navegar en una tabla por el pensamiento de Cintio Vitier, quien deca que siempre nos podemos escaparnos de lo que sucede en nuestra nacin, al menos espiritualmente. (9) Pero, espero si no es mucho pedir, que al menos durante algn momento del ao, dediquemos un instante a pensar tambin cmo la soamos.

Notas

(1) Nota tomada por el autor durante la charla ofrecida por Yoel Cordov, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, en el Centro Fresa y Chocolate en un debate sobre la Nacin y su imaginario.

(2) Marrn Karina; La Nacin y su imaginario. 150 aos despus; en http://www.temas.cult.cu/catalejo/la-naci-n-y-sus-imaginarios150; consultado por el autor el 3 de octubre.

(3) Emilio Cueto nacido en la Habana en 1944 reside en Estados Unidos desde 1961, es considerado uno de los grandes culturalistas vivientes de nuestra Nacin. Nota tomada por el autor de la exposicin de la periodista Karen Brito, durante el panel: la nacin y su imaginario, ofrecido en el Centro Fresa y Chocolate el jueves 27 de septiembre.

(4) Ibdem (1)

(5) Ibdem (2)

(6) Palabras de Ral Valds (Raupa), diseador, durante un debate sobre la nacin en el Centro Fresa y Chocolate, nota del autor.

(7) Palabras a los intelectuales; www.uneac.org.cu/noticias/palabras-los-intelectuales; consultado por el autor el 3 de octubre.

(8) Nota tomada por el autor de la exposicin de Emilio Cueto intelectual catlico cubano, durante el panel: la nacin y su imaginario, ofrecido en el Centro Fresa y Chocolate el jueves 27 de septiembre.

Bibliografa

Cuevas Torres Eduardo; Espada y escudo de la nacin cubana; http://www.lajiribilla.cu/autor/eduardo-torres-cuevas; consultado por el autor el 29 de septiembre.

En la alborada de la nacin cubana; http://www.josemarti.cu/en-la-alborada-de-la-nacion-cubana; consultado por el autor el 29 de septiembre.

Marrn Karina; La Nacin y su imaginario. 150 aos despus; en http://www.temas.cult.cu/catalejo/la-naci-n-y-sus-imaginarios150; consultado por el autor el 3 de octubre.

Palabras a los intelectuales; www.uneac.org.cu/noticias/palabras-los-intelectuales; consultado por el autor el 3 de octubre.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/politica-en-cuba/sonamos-nuestra-nacion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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