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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

Con ocasin del 60 aniversario del Triunfo de la Revolucin cubana
60 aos defendiendo la soberana de Cuba del Imperio ms brbaro desde la Segunda Guerra Mundial

Arnold August
Rebelin


Cuando Fidel Castro anunci la victoria del pueblo cubano el 1 de enero de 1959, haban pasado tan slo 15 aos desde el salvaje bombardeo de Hiroshima y Nagasaki por Estados Unidos. Esta atrocidad marc el paso a esa potencia de la barbarie inhumana de la Segunda Guerra Mundial: a partir de aquel bombardeo atmico se ha documentado que, en su insaciable codicia por lograr la dominacin del mundo, ha asesinado a ms de 20 millones de personas en 37 pases. Innumerables invasiones criminales han tenido lugar alrededor del mundo, como sucedi en Corea y Vietnam, y en la intervencin militar de Playa Girn, derrotada por Cuba en menos de 72 horas. Tales actos imperialistas constituyen reminiscencias de la poltica exterior incivilizada de la crueldad de la Segunda Guerra Mundial. Qu habra ocurrido en Cuba y Amrica Latina si la revolucin dirigida por Fidel Castro no hubiese derrotado la incursin de Estados Unidos en Girn?

As como Washington aumenta continuamente su extralimitacin imperial econmica y militar, su actual diplomacia internacional de caonera est respaldada por ms de 800 bases militares (de la gigante Pequea Amrica a estaciones de radar menores), prcticamente en todo el mundo, incluyendo Guant namo. Esta poltica exterior y mucho ms, incluido el creciente uso de Internet como un nuevo camino hacia cambios de rgimen (por ejemplo, en Cuba, particularmente desde 2014), es el alimento diario bsico de arrogantes amenazas, de una agresin criminal y de una cnica injerencia por parte de Estados Unidos. Ello ocurre a diario, en muchas ocasiones por medio de los estados aliados, como el continuo y lento genocidio contra el pueblo palestino por parte de Israel. La violacin de la soberana de los pases y el derecho internacional establecido en la postguerra ocurre prcticamente sin ninguna proteccin, en medio de la crisis de Naciones Unidas. El bloqueo contra Cuba es un caso de impunidad flagrante. Los pueblos del mundo, como el cubano, slo pueden apoyarse en sus propias fuerzas y en pueblos y naciones progresistas del mundo que luchan por mantener un mundo multipolar y resistir a la dominacin estadounidense.

La Revolucin cubana ha frenado los Estados Unidos durante 60 de los 75 aos transcurridos desde la inauguracin de la nueva era, de la barbrica poca posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este perodo, de una crueldad extrema, pas de Europa y Asia oriental a Estados Unidos, a slo 90 millas de las costas de Cuba. Pensar en esta realidad histrica y geopoltica mientras pueblos en cada rincn del planeta, refleja hoy la importancia histrica del 60 aniversario.

Bloqueo genocida

Se puede afirmar que la Revolucin Cubana ha resistido al Imperio durante casi todo el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que el Imperio es el sucesor de la crueldad incomparable presenciada durante dicha contienda, la que, de una u otra forma, siempre ha estado presente en las puertas de Cuba. Este orden mundial histrico posterior a la Segunda Guerra Mundial acarrea consecuencias adicionales en la medida que stas conciernen a Amrica Latina y el Caribe. Las caractersticas adicionales provienen de la pesadilla estadounidense que consiste en percibir una amenaza constante de rebelin latinoamericana en contra del colonialismo y del imperialismo, en la senda abierta desde los tiempos de Bolvar y Mart , en el siglo XIX. As, Estados Unidos ha montado un garrote particularmente cruel en contra de Cuba −dirigido tambin por su influencia no slo en toda la regin al sur del Ro Grande, sino en el mismo corazn de las entraas del monstruo, como llam Mart a Estados Unidos, pas donde vivi gran parte de su exilio poltico, y trabaj. Las draconianas medidas adicionales, impuestas a Cuba apenas un ao despus del triunfo de 1959, slo pueden calificarse de genocidas. Genocidio es el bloqueo estadounidense como lo es EE.UU. en s mismo, que lo ha definido como tal, aun cuando por supuesto no utiliza la palabra genocidio. Mientras su bloqueo busca involucrar a todas las naciones, su objetivo explcito fue establecido en 1960 con el fin de doblegar al pueblo cubano con la prctica de provocar el desengao y el desaliento mediante la insatisfaccin econmica y la penuria.

Los efectos del despiadado bloqueo, especialmente desde la implosin de los aliados cubanos (el bloque sovitico) hace cerca de 30 aos −casi la mitad de la vida de la revolucin, han sido devastadores. Por encima de los problemas derivados de las lagunas propias de Cuba, cada da en la vida de la familia cubana o de los individuos es afectado por el bloqueo como principal obstculo para lo que debera ser su desarrollo econmico normal.

El transporte recuerda a diario el bloqueo. La adquisicin y la preparacin de alimentos constituyen otros desafos para la inmensa mayora del pueblo cubano. Las drsticas limitaciones a las renovaciones de vivienda, incluyendo a menudo frustrantes y anticuadas instalaciones de plomera y electricidad, son otras expresiones del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Los servicios de salud se encuentran privados de productos farmacuticos y de equipos hospitalarios estadounidenses. Incluso la educacin, que puede ser vista como un bien no material, se ve afectada, por ejemplo, por la necesidad de importar de tierras lejanas el papel necesario para los materiales escolares, como libros.

Sin embargo, la inmensa mayora de los cubanos no se ha entregado −y no se rinde− ante Estados Unidos, ante el guion de Washington. A los 60 aos, la Revolucin cubana permanece tan firme como lo fue en su infancia, en el perodo 1959-1961.

Venezuela en el punto de mira de EE.UU.

Sin embargo, en este 1 de enero de 2019, da histrico para el mundo, se debe reconocer que nunca podr descartarse una poltica ms agresiva de Estados Unidos contra la Revolucin Cubana. Habra que descartar acciones militares abiertas? Tras la cada del bloque sovitico y del endurecimiento planificado del bloqueo de Estados Unidos, que tambin lo hizo extraterritorial en Europa, en los aos 90 Estados Unidos lanz un ataque decisivo.

Poco despus, y con la esperanza de derrotar a Cuba de una vez por todas, Estados Unidos puso en su punto de mira al ms cercano e importante aliado de Cuba, Venezuela. La Revolucin Bolivariana, encabezada por Hugo Ch vez, emergi al final de 1998 despus de la derrota de 1989-1991 del socialismo europeo, como la mayor repuesta en Amrica Latina, y de hecho, en el mundo. Esto sucedi adems en lo que Estados Unidos considera su patio trasero. Cuando el socialismo y la revolucin deban fenmenos obsoletos, en diciembre de 1998 Ch vez complet el primer paso de una larga lucha, en una Venezuela resiliente hacia la revolucin. Podra decirse metafricamente que el periodo 1998-1999 constituye el 1 de enero de 1959 de Venezuela. Estados Unidos nunca acept la nueva revolucin bolivariana de Caracas, puesto que nunca se trag la pldora, amarga para l, de la Revolucin cubana. Este fue an ms el caso dado que, inmediatamente despus de 1989, Venezuela se convirti en un estrecho aliado poltico y econmico de Cuba, con base en el beneficio y el respeto mutuos.

En su cinismo poltico extremo, mientras Estados Unidos tramaba una apertura hacia Cuba durante un ao y medio antes de hacerla pblica en diciembre de 2014, tan slo tres meses ms tarde, en marzo de 2015, el mismo Washington declar a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta desdeosa poltica maquiavlica, caracterstica de su centenaria crueldad, dio lugar a la imposicin de sanciones a los aliados de Cuba, diseadas para obstaculizar y, por supuesto, para estrujar a Cuba con el afn de someterla. Esta poltica de 2015 de Estados Unidos hacia Venezuela prepar adems el camino para justificar una posible intervencin militar de Estados Unidos con el propsito de poner fin a la pesadilla latinoamericana hecha realidad en la Revolucin Bolivariana.

No obstante, Cuba ha sido −y sigue siendo− heroicamente resistente, incluso bajo estas nuevas condiciones desfavorables, mientras adems viene desarrollando nuevas relaciones econmicas y comerciales con otros pases. Se niega a arrodillarse ante la nacin ms poderosa de la tierra, y ha mantenido esa actitud durante 60 aos. Es un hecho universalmente reconocido que Cuba, Fidel Castro, su legado y seguidores de hoy han enfrentado a Estados Unidos en defensa de la soberana nacional. Ya sea que se ame o que se odie, no hay forma de escapar a este hecho histrico. Los revolucionarios cubanos se han ganado su buena reputacin con sangre, sudor y lgrimas y merecen por tanto el pleno apoyo de todas las personas amantes de la justicia en el mundo. A Cuba le hacen faltan muchos bienes materiales. Sin embargo, la gran mayora del pueblo cubano, tanto individual como colectivamente, se beneficia de la bendicin obtenida por su ardua lucha, de algo que nos hace falta en los pases capitalistas: dignidad! El honor no puede florecer en el occidente capitalista e imperialista que propugna la guerra, la agresin y la injerencia en nombre de los derechos humanos, mientras niega la democracia a estos pases. La dignidad en el occidente capitalista se construye tan slo de abajo hacia arriba, en el desafo al capital y al Imperio, cuyas guerras llevan vergenza y deshonor a los pueblos de las naciones asediadas.

Como resultado de mantener su soberana a toda costa, Cuba puede elaborar sus propios planes polticos, econmicos, sociales, culturales y en otras esferas, sobre la base de sus propias necesidades y sus criterios. Desde 1959 y durante seis dcadas, a lo largo de vueltas y revueltas, decepciones y xitos, esto es lo que Cuba ha venido haciendo. Cada paso importante hacia el cambio de polticas lo hace con la plena participacin del pueblo. A pesar del estereotipo proyectado en Occidente, no hay ningn pas en el mundo comparable con Cuba, si se trata de caracterizarlo a travs del debate.

La cultura poltica del debate

Esta cultura poltica del debate est tan arraigada en la sociedad cubana que forma parte inseparable del paisaje poltico. Los cubanos hablan y debaten abiertamente acerca de la vida poltica. Es una forma de vida en la isla. Esta tradicin se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando los cubanos, bajo la ocupacin espaola, discutan y votaban por los miembros de las cuatro asambleas constituyentes, que dieron lugar a cuatro Constituciones de una Cuba en combate armado por su independencia. Ello comenz hace ms de 150 aos, al mismo tiempo que Estados Unidos −principal detractor de la actual reforma constitucional de Cuba− tena an una Constitucin del siglo XVIII, escrita a puertas cerradas por un puado de esclavistas y unos cuantos ricos.

Cuando, el 1 de enero, hace sesenta aos, gan la Revolucin, Fidel apareci en un histrico balcn de la ciudad de Santiago de Cuba para dirigirse a la multitud de manera interactiva. De hecho, desde aquel da, Fidel ha contribuido a la resurreccin de la cultura poltica del debate, mantenido hasta entonces en gran medida en el fundo de la dominacin colonial estadounidense, aparte de algunos perodos cortos, por ejemplo, cuando tuvo lugar el levantamiento revolucionario en la dcada de 1930 y cuando se aprob la Constitucin de 1940.

La cultura poltica del debate, tal como ha sido mutuamente promovida desde 1959 por los nuevos dirigentes y los humildes a favor de estos ltimos, fue muy bien captada por el Che Guevara:

En las grandes concentraciones pblicas se observa algo as como el dilogo de dos diapasones, cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Destacando cmo el pueblo participaba en la toma de decisiones, Guevara recuerda adems: Fidel y la masa comienzan a vibrar en un dilogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clmax en un final abrupto (...). Admite que para quien no viva la experiencia de la Revolucin, es algo difcil de entender, refirindose a esa estrecha unidad dialctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan. Fiel a la valoracin del desempeo del individuo, Guevara concluye que la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.

El ms reciente ejemplo de esta cultura poltica del debate, quiz uno de los ms extraordinarios desde 1959 (aun cuando eso nunca se sabe al apoyarse en la prensa corporativa de Occidente), acaba de ocurrir. Los debates tuvieron lugar del 13 de agosto al 15 de noviembre de 2018, con el fin de revisar el Proyecto de renovacin de la Constitucin cubana de 1976. En todos los centros de trabajo, instituciones educativas y barrios se sugirieron cambios importantes. Uno de los ms significativos para muchos cubanos es la cuestin del trmino comunismo. ste fue originalmente contenido en la Carta Magna de 1976 como meta del proceso revolucionario, pero fue eliminado en el nuevo Proyecto. Vino otra vez como resultado de la discusin pblica, como una expresin colorida de la cultura del debate poltico de Cuba, tan arraigada que ninguna fuerza puede sofocar. La batalla de ideas fue librada fundamentalmente por blogueros y escritores revolucionarios y, sobre todo, por las masas, en la base de la sociedad.

De la democracia participativa hacia la protagnica?

Resumiendo los cambios, la Constitucin de 1976 fue as redactada: Los altos fines de la construccin del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista. El Proyecto presentado al pueblo para su debate y aportes, despus de la reunin del Parlamento en julio de 2018 fue redactado as: Organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construccin del socialismo. El final fue adaptado as en diciembre de 2018, teniendo en cuenta el debate y los aportes de los ciudadanos: hacia la sociedad socialista y comunista.

Este ltimo cambio en el artculo 5 no es un asunto menor. Cuando el pasado mes de julio de 2018 se dio a conocer la noticia, en cuanto a que el Proyecto haba eliminado la palabra comunismo, la prensa internacional en Occidente grit victoria: Cuba elimina la palabra comunismo! Sin embargo, la idiosincrasia de la cultura poltica del debate de Cuba apag la euforia y, a la vez, vol en pedazos el continuo terrorismo meditico, a saber, que el comunismo es impuesto desde arriba. Como un vuelco potico del destino, lleg desde la base. Mientras que los debates se organizaron desde ella y brindaron la posibilidad a cada ciudadano de expresar y argumentar sus respectivas opiniones, se tena que ser muy pro-activo para elevar la controversia del comunismo. Despus de todo, el Proyecto fue propuesto por todo el liderazgo y el Parlamento cubano. As, esta ltima experiencia en la democracia cubana pas de la democracia participativa a la democracia protagonista que, en mi opinin, es una forma cualitativamente superior de democracia participativa. No es la primera vez que, en la experiencia nica de consulta de Cuba, los cambios radicales provienen de los sectores populares. Sin embargo, este debate acerca del comunismo, observado en todo el mundo, forma parte de una clase propia. As, muy convenientemente, en vsperas de la celebracin del 60 aniversario de la Revolucin Cubana, tiene lugar un homenaje a la Revolucin y a su arquitecto, Fidel.

Ahora que, con el legado de Fidel, la Revolucin cubana ha recargado las bateras del debate e intercambios, est preparada para confrontar todos los intentos actuales por parte de la barbarie del Norte y sus aliados para dividir al pueblo y a los dirigentes de los Consejos de Estado y Ministros, y denigrar del Presidente Daz-Canel. Este desesperado intento de saboteo del movimiento de renovacin, basado en principios, ser derrotado por un S rotundo en el referndum del 24 de febrero y por un voto de confianza hacia el nuevo liderazgo cubano de Miguel D az-Canel.

No hay fuerza en la Tierra capaz de sofocar la cultura de debate poltico de Cuba. sta puede derrotar cualquier campaa de desinformacin y de divisin liderada por Estados Unidos.



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