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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2019

El ltimo adis a Osvaldo Bayer

Editorial Virginia Bolten


Trabajar el sueo fundamental: un mundo con abejas y pan, y sin hambre ni balas.

 Osvaldo Bayer


Chicos intentaban rescatar una pelota que estaba atrapada en uno de los arboles de la Plaza Alberti y un perro se recusaba a volver a la casa despus de su paseo diario. Marcelo venda sus revistas Hecho en Buenos Aires y preguntaba a la gente si podra robar unos minutos de su tiempo. Unos tomaban mate y de lejos se escuchaba alguien tocar la guitarra, mientras otros caminaban con les nies.

De a poco, la gente se iba acomodando en el pasto. Un seor pregunta qu se est armando y se espanta al saber que Bayer era su vecino y l, quien lea sus escritos, nunca se haba enterado. Las caras conocidas de periodistas siempre presentes en las marchas que nunca salen en las tapas de los peridicos, se iban multiplicando y tambin se multiplicaban los ojos nostlgicos y los largos abrazos.

El amarillo, azul, blanco, rojo y verde de la bandera Mapuche daba la bienvenida a las cenizas y a la silla de Bayer, casi como una promesa de renovacin, un futuro de abundancia, un gesto de curacin, un reconectar de fuerzas, una semilla sobre la Tierra. Aplausos infinitos y rostros contemplativos miraban al horizonte de los relatos, como quien lee a Bayer y nunca ms vuelve a reconocerse a s mismo.

El ltimo anarquista romntico, el maestro, intelectual, historiador, rebelde pacifista, periodista y, sobre todo, militante de las causas justas. La belleza es perenne fue una de las ltimas frases de Bayer en uno de sus das en el hospital, lugar que le toc frecuentar a menudo antes de su partida, pero no sin protesta. Bayer lleg a armar un plan de escape del hospital dijo Bruno Napoli, amigo y compaero de la vida y de las idas y venidas entre el hospital y la casa.

Reconocido amigo de los pueblos originarios, de las putas, de los fusilados de Santa Cruz, de las personas forzadamente desaparecidas, de quienes aprecian cerebros creadores de genialidades. La tica y compromiso con el hacer colectivo fueron acordados a cada minuto del encuentro en homenaje a Bayer; en los relatos, cartas, poemas, canciones, gritos bajo el cielo que amenazaba no poder contener sus lgrimas.

El Bayer constructor de la memoria colectiva se fue dejando la leccin a todes nosotres: hacer poltica desde las entraas, rescatar a quienes fueron demonizados por la historia y trabajar el sueo fundamental: un mundo con abejas y pan, y sin hambre ni balas.

Fuente: http://virginiabolten.com.ar/editorial/el-ultimo-adios-a-osvaldo-bayer/?fbclid=IwAR29ByO-pdOLIsNTWb0yU70esoUYnQ_2TMwBJmeCW8dnFCZP0YJt_owfumI



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