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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

La Escuela de Frankfurt y la construccin de una teora crtica de la educacin

Marlon Javier Lpez
Rebelin


La as llamada Escuela de Frankfurt despliegua su filosofa en medio de un intenso debate con las corrientes de pensamiento ms representativas de la poca. Su mtodo crtico aparece como una respuesta al fascismo y al nazismo, pero tambin al fracaso del marxismo ortodoxo (Giroux, 2004, pg. 29) . Estos aspectos, en conjunto con la incapacidad de la clase obrera europea para contrarrestar la hegemona capitalista, volvieron imperiosa la tarea de repensar el significado de la dominacin y la emancipacin, situando sobre bases ms slidas los pilares de una teora social para la accin poltica.

En opinin de los tericos de la Escuela de Frankfurt, la lectura ortodoxa que haba recibido el marxismo haba despojado al pensamiento de Marx de su verdadero potencial crtico. Era necesario, por ello, rechazar algunos supuestos doctrinales propios de aquella ortodoxia tales como la nocin de inevitabilidad histrica, la primaca del modo de produccin en el decurso de la historia y la idea de que la lucha de clases y los mecanismos de dominacin tienen lugar nicamente en los confines privados del proceso de trabajo.

En consecuencia, la lnea de pensamiento sostenida por estos autores resta importancia al mbito econmico, dirigiendo la atencin sobre el modo en el que la subjetividad es constituda, as como el modo en que las esferas culturales y la vida cotidiana representan un nuevo terreno para la dominacin.

El positivismo como ideologa de legitimacin

La crtica a la razn instrumental ocupa un importante lugar al interior de la Teora Crtica. La razn instrumental se concibe como una herencia del iluminismo, movimiento que cristaliz el racionalismo que atraviesa toda la modernidad. La razn desempe un papel progresista durante toda la modernidad, alcanzando su punto culminante en la filosofa de la historia de Marx. A partir de este momento es despojada de su dimensin crtica para convertirse en un elemento de legitimacin al servicio de la dominacin. El positivismo constituye la expresin ms acabada de esta tendencia (Friedman, 1986, pg. 123) ste se desarrolla como una sntesis de diversas tradiciones hegemnicas de pensamiento en la teora social occidental, cuya nota comn es el desarrollo de formas metodolgicas de pensar basadas en las ciencias naturales y sustentadas en principios dogmticos de observacin y cuantificacin .

En su crtica al positivismo, la Escuela de Frankfurt evidencia los mecanismos de control ideolgicos propios del capitalismo avanzado. Se trata de una lnea de pensamiento que reduce la ciencia a una metodologa basada en la descripcin, la clasificacin y generalizacin de fenmenos sin preocuparse por distinguir lo esencial de lo no esencial, despojandola as de toda dimensin crtica. El cientfico burgus se ve impotente de obrar autnomamente, en la medida en que naturaliza el estado de cosas existentes, actuando como una unidad individual y aislada, sin preocuparse por cuestionar la realidad (Horkheimer, 1974, pg. 261) . A esto se suma la reticencia de la ideologa positivista a reconocer cualquier forma de saber no susceptible de verificacin emprica y de formulacin matemtica que pueda dar paso a la formulacin de leyes mediante el control de un reducido nmero de axiomas. Con ello la ciencia es separada de los fines y de la tica, en la medida en que ninguno de estos aspectos es capaz de sostenerse sobre una explicacin basada en las matemticas (Giroux, 2003, pg. 69) . Moritz Schlick, un clsico representante del positivismo lgico, explicaba que incluso al ocuparse de la tica, el investigador no busca ms que la verdad: Mientras el investigador de la tica est preocupado por sus interrogantes tericas, debe olvidar que tiene un inters humano adems del inters cognoscitivo en el objeto de su investigacin (Schlick, 1965, pg. 251). Los hechos son as separados de los valores en nombre de una objetividad que impide la posibilidad de cuestionar la propia normatividad de la teora.

Racionalidad instrumental y Teora crtica

La racionalidad positivista representa un atentado para la subjetividad y el pensamiento crtico. Al despojarse de todo compromiso tico, el positivismo proclama la absolutidad del mundo de los hechos, restando importancia a la discusin entre el mundo como es y el mundo como podra ser. La ciencia es reducida a una mera metodologa basada en la recoleccin y clasificacin de los hechos sin que los mismos sistemas conceptuales que median en la seleccin, organizacin y que en definitiva, definen los mismos hechos sean considerados. De manera que al ocuparse la filosofa de problemas tales como el fundamento de la verdad, lo nico que en realidad busca es el punto de contacto entre el conocimiento y la realidad (Schlick, 1965, pg. 232) . Los factores que se encuentran detrs del hecho quedan sin considerar, el ser humano lo mismo que la historia es congelado.

La teora crtica de la Escuela de Frankfurt proporciona un rico estmulo para contrarrestar las visiones de la educacin ligadas a paradigmas funcionalistas asentados en supuestos provenientes de la racionalidad positivista. Al introducir la importancia de la conciencia histrica se abre la posibilidad de concebir la interaccin entre lo social y lo personal, la historia y la experiencia privada. La sociedad industrial contempornea instaura el pensamiento nico enmarcado en la formulacin de un lenguaje funcional en el que se tuerce el contenido de las palabras, volvindolas su contrario, tenemos as una democracia sin contenido democrtico, una igualdad basada en la desigualdad y una libertad cuyo fundamento es la explotacin, dejando de lado su dimensin histrica (Marcuse, 1993, pg. 128). Al recuperar la conciencia histrica obtenemos una perspectiva radical capaz de instruir a los individuos acerca de su propia situacin en un contexto de relaciones especficas de dominacin y subordinacin. Con ello, se dota al conocimiento de la capacidad de sealar los aspectos que posibilitan la construccin de un discurso emancipador que a su vez posea la fuerza para motivar la accin misma (Giroux, 2004, pg. 60) .

Conocimiento y poltica

En contraposicin a las corrientes conservadoras que exaltan el progreso capitalista, es preciso concebir que la significacin de la historia descansa en las rupturas que separan a los individuos y clases sociales de los imperativos de la sociedad dominante; aquella no es sino una constelacin saturada de tensiones (Benjamn, 1973, pg. 190). Su importancia reside en evidenciar las posibilidades revolucionarias de una sociedad dada. El educador radical debe utilizar la historia para ver hacia adelante y luchar contra el espritu de los tiempos (Giroux, 2004, pg. 61).

Importante es tambin la forma en la cual se puede politizar la nocin de conocimiento, el cual se convierte en objeto de anlisis en dos sentidos. La atencin recae primeramente en su funcin social, como modo de legitimacin del poder y en segundo lugar sobre los elementos de verdad no intencionada escondidos tras su estructura, los cuales evidencian una serie de prcticas radicales y potencialidades de futuro. Este aspecto dialctico del conocimiento es el que se necesita desarrollar como parte de una pedagoga radical (Giroux, 2004, pg. 61).

La teora crtica tambin ofrece conceptos nuevos, que ayudan a analizar el papel de las escuelas como agentes de reproduccin cultural y social. La sociedad avanzada reduce la cultura a una mercanca administrada por una industria de masas que le confiere la funcin de cerrar todos los sentidos del hombre, convirtindola en el medio ms eficaz para encubrir la dominacin (Horkheimer y Adorno, 1998, pg. 176). En general, la crisis cultural del capitalismo avanzado se puede puntualizar en tres aspectos. En primer lugar, el arte como tal se ha vuelto imposible, perdiendo su autonoma, su autenticidad y por tanto su esencia. En segundo lugar, la cultura propiamente dicha y tomada en su totalidad, abandona su dimensin negativa, desarrollndose como el oscurecimiento y total negacin de la conciencia. Finalmente la cultura se organiza como una institucin superestructural reducida a industria masiva para el consumo (Friedman, 1986, pgs. 175-176). Al sealar el vnculo entre el poder y la cultura, se pone de manifiesto la forma en la que las ideologas dominantes se constituyen a travs de las distintas formaciones culturales. La cultura establece, bajo esta perspectiva, un vnculo particular con la base material de la sociedad. Ello hace posible entender problemticas tales como su articulacin con los intereses de los grupos dominantes, su gnesis, y roles desempeados en la constitucin de las relaciones de poder y resistencia, permitiendo analizar a las escuelas y universidades como parte de una organizacin ms amplia de la sociedad.

Conclusiones

El principal mrito de los tericos de la Escuela de Frankfurt es la puesta en escena de una forma crtica de pensamiento, desarrollada en sus intentos por reconstruir la nocin de cultura como fuerza poltica. La cultura seala, una serie de ideas que ilustran el modo en el que se construyen las subjetividades dentro y fuera de las escuelas.

En resumen encontramos en esta lnea de pensamiento una serie de postulados de gran valor para el desarrollo de una teora crtica de la educacin. Como seala Abraham Magendzo, la pedagoga crtica encuentra en la teora crtica una de sus fuentes ms importantes, condicin que se evidencia con toda claridad en el inters perseguido por esta ltima en empoderar a las personas, otorgndoles mayor control sobre sus vidas. Este objetivo solamente se puede realizar mediante la emancipacin, en tanto acto a travs del cual los sujetos transforman sus circunstancias. Para ello, resulta esencial la toma de conciencia crtica, por parte de los propios sujetos oprimidos (Magendzo, 2003, pgs. 20-21).

Otro aspecto destacable es la crtica hacia el positivismo. Al problematizar nociones como las de verdad y ciencia, se plantea un importante reto y estmulo a todos aquellos educadores crticos de las teoras educativas basadas en paradigmas funcionalistas atados al positivismo. As como la teora crtica cuestiona la teora tradicional, evidenciando como opera al servicio del poder, la pedagoga crtica cuestionar la educacin formal, sealando su papel reproductor de las injusticias sociales.

El anlisis de la cultura realizado por la Escuela de Frankfurt toma en consideracin las distintas esferas culturales en las que se reproduce el poder, enfatizando la relacin existente con la base material y direccionando la mirada sobre los contenidos de cada cultura especfica en relacin a los grupos sociales dominantes y dominados. La politizacin de la cultura se vuelve fecunda, al otorgar una posicin destacada a la historia y al capital social que acompaa a los estudiantes hasta el saln de clase. De este modo, se abre tambin para ellos la posibilidad de afrontar crticamente su propia insercin en la sociedad, permitindoles contemplar de manera clara y directa lo que la sociedad ha hecho de ellos y los aspectos de su historia que necesitan negar y afirmar con el fin de comenzar el proceso de lucha en favor de una existencia autogobernada. Una pedagoga que tome en cuenta los aspectos que hemos brevemente expuesto, puede ser capaz de dotar a los estudiantes de las habilidades, conocimientos y formas de cuestionamiento que les permitan analizar la realidad, contemplando la forma en la que aquella incide en sus propias metas y aspiraciones, posibilitando la imagen de una vida distinta a la que hoy prevalece.

Referencias bibliogrficas

Benjamn, W. (1973). Tesis de filosofa de la historia . En W. Benjamin, Discursos interrumpidos I (pgs. 174-191). Madrid: Taurus Ediciones.

Friedman, G. (1986). La filosofa poltica de la Escuela de Frankfurt. Mxico, D. F.: Fondo de Cultura Econmica.

Giroux, H. A. (2003). Pedagoga y poltica de la esperanza. . Buenos Aires: Amorrortu.

Giroux, H. A. (2004). Teora y resistencia en educacin. Una pedagoga para la oposicin. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Horkheimer, M. (1974). Teora tradicional y teora crtica. En M. Horkheimer, Teora crtica (pgs. 223-271). Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Horkheimer, M., y Adorno, T. (1998). Dialctica de la Ilustracin. Madrid: Editorial Trotta.

Magendzo, A. (2003). Pedagoga crtica y educacin en derechos humanos. Paulo Freire. Revista de pedagoga crtica (2), 19-27.

Marcuse, H. (1993). El hombre Unidimensional. Buenos Aires: Editorial Planeta.

Schlick, M. (1965). Qu pretende la tica? En A. J. Ayer, El positivismo Lgico (pgs. 251-268). Ciudad de Mxico: Fondo de Cultura Econmica.

Schlick, M. (1965). Sobre el fundamento del conocimiento. En A. J. Ayer, El positivismo lgico (pgs. 215-232). Ciudad de Mxico: Fondo de Cultura Econmica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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