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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

Alargar la excepcin para impedir la solucin

David Fernndez
Naiz


- No conozco esa ley dijo K.

- Pues peor para usted dijo el vigilante.

- Solo existe en sus cabezas dijo K.

- Ya sentir sus efectos.

Franz Kafka, El Proceso (1925)


Ao nuevo con las viejas excepciones de siempre, la agenda poltica catalana arrancar en breve, a la sombra prevista de un 22 de enero marcado en rojo en el calendario y bajo los compases del mayor juicio poltico revivido en Catalunya desde las postrimeras franquistas.

Das de enero y silencio en la sala, se juzgar por rebelin a nueve hombres y tres mujeres: la presidenta encarcelada del Parlament, medio Gobierno cataln entre rejas y los dos portavoces presos de los dos mayores organismos civiles y sociales, mnium Cultural y la ANC. Ah es nada, solo en falsa apariencia demofbica: en realidad, a quien obligan a sentarse en el banquillo de los acusados es a la mayora social catalana y al derecho de autodeterminacin. Pretenden condenar a unos pocos, s, pero para sentenciar a unos muchos. Como mnimo, proceso al procs, a la dignidad de dos millones de catalanes y catalanas, aunque la afectacin ejemplarizante impactar en toda la sociedad. Manuales represivos que triunfan en corto pero fracasan en largo, el Estado espaol ya ha asumido que la hipottica victoria sobre el independentismo solo se puede forjar sobre el rdago de la devaluacin democrtica, la regresin represiva y la degradacin judicial, aunque Estrasburgo lo tumbe dentro de unos aos. Santiago y cierra Espaa, que ancha es Castilla. Patadn y palante.

Tribunal especial mediante, tras una instruccin que arranc tricornialmenteentre McCarty y Torquemada y a denuncia de Vox, el 1-O ver caer antes del verano su primera sentencia. No ser la nica, ni mucho menos, pero s la que fijar el patrn del castigo, el molde de la venganza y la amenaza permanente contra la razn democrtica de la libertad poltica catalana. Ya lo escribi el aorado Javier Ortiz aos ha y con el teln vasco de fondo. Corra 1995: Para que el juego ste de la democracia tuviera alguna gracia, hara falta que la Ley considerara tan delito de rebelin alzarse en armas contra la unidad de Espaa como hacerlo para defenderla.

Eterno retorno represivo, el bnker judicial donde los tutanos del Estado han externalizado la excepcin para impedir toda solucin pretender poner precio y endosar factura a la autodeterminacin. Constante histrica del a por ellos, lo desplegarn con un galimatas legal y un laberinto judicial repleto de piruetas, disfunciones encadenadas e irregularidades constantes. Los mismos hechos se enjuiciarn en cuatro instancias distintas: Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y Juzgado nmero 13 de Barcelona.

Lo nico indudable es que la pauta y la doctrina hoy, ayer, maana la marcar la toga negra del conspicuo Manuel Marchena desde la pieza principal, preludiada por la infausta instruccin de Lamela y Llarena.

La extraa triada simbitica entre Estado, extrema derecha de Vox y Fiscala que compartirn polo acusador dara para unas cuantas metforas inquisitoriales, tras el ao del 40 aniversario de la Constitucin y de la transicin fuera mitos nada o poco pacfica. Entre 1975 y 1983 perdieron la vida 714 personas. Espejo del tiempo que nunca pasa en balde, el 90% de la sociedad catalana aprob entonces aquella Carta Magna. Cuatro dcadas despus, solo el 17% de catalanes y catalanas lo ratificara y el 57% votara abiertamente en contra.

El proceso destituyente es ya una realidad inapelable. Cmo acaba y en qu se traduce est por ver, pero lo slido es que tras el 1-O nada ser como antes, nada ser igual y nosotros ya no somos los mismos. Vzquez Montalbn escribi que la transicin mut como equilibrio de debilidades nadie poda ganar al otro pero hoy, tal vez y a la inversa, asistamos a un equilibrio de fortalezas.

Sea como sea, el ao empieza como acaba el anterior: con la persistencia de la mayor desautorizacin colectiva y deslegitimacin social del rgimen del 78. Con Monterroso, cuando despierten a 2019 vern que seguimos ah, tras 16 meses de excepciones y represiones. Dscola hemeroteca, no deja de ser elocuente que el 6 de diciembre de 1988, primera dcada constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos emitiera su primera sentencia condenatoria contra el Estado espaol. Motivo? No haber garantizado un juicio justo a los independentistas catalanes procesados en el caso Bult.

30 aos despus, urge monitorizar y detallar la cartografa entera de la doctrina del shock aplicada contra Catalunya desde octubre de 2017, imponiendo por vas represivas lo que ya saben que nunca conseguirn por las urnas. El mapa completo dice todo lo que calla: deposicin del Gobierno autonmico, disolucin del Parlament, imposicin de las elecciones que volvieron a perder, destitucin de 250 altos cargos pblicos, el 80% de los alcaldes investigados, equiparacin de la protesta social de los CDR con delitos de terrorismo y un suma y sigue catico que afecta ya a ms de mil persones. Exilio, represin y crcel, de nuevo, en la realpolitik catalana, que resiste hoy bajo tutela judicial efectiva y efectista.

Memoria de un dolor anterior y lucha contra el olvido como antdoto contra los desmanes del poder, el ciclo represivo de la excepcionalidad vasca el que se agudiz entre el cierre de Egin en 1998 y la legalizacin de Sortu en 2012 deja unas cuantas lecciones a propsito de la madeja del laboratorio represivo espaolista, visible an en su inmvil poltica penitenciaria. Es difcil, por imposible, olvidar las palabras del estimado Mariano Ferrer y recomendar hoy su relectura tras la sentencia del sumario 18/98. Ante la construccin jurdica de un estado de excepcin sin declarar an resuena su cunto tiempo y cunto esfuerzo har falta para reconstruir la razn democrtica?.

La pregunta sigue perdurando diez aos despus: Cmo se deconstruye la basta arquitectura represiva construida? Cmo se vence la siniestra y sineststica razn de Estado? En medio, una terrible por perversa paradoja: si en Euskal Herria la mxima oficial fue que en ausencia de violencia se podra hablar de todo, en Catalunya, mal vamos y a peor, han aplicado la inversa desproporcional: En presencia de pacifisimo no se puede hablar de nada. No hay casualidades en esta historia: los mismos que se negaron a un proceso de paz vasco son los mismos que, porras contra urnas, niegan hoy un proceso democrtico cataln.

En 2019, toda la artillera represiva convivir con una excepcin convertida en normalidad y con al menos dos factores que entrarn en liza enseguida: el contexto estatal la irrupcin de la ola de la alt right espaola y la funcionalidad histrica, como porra extensible del sistema, de la extrema derecha y las tensiones en las diferentes sensibilidades del movimiento soberanista, que triangulan entre crcel, Gobierno y exilio entre lneas divergentes. O un nuevo momentum unilateral en corto, o fase larga de ensanchamiento de la base social, o el mprobo intermedio de una transicin reloaded. Lo que se ve y lo que no, el independentismo adolece y acusa, a las puertas del macrojuicio, de falta de unidad estratgica poltica ni que sea al mnimo comn denominador de afrontar colectivamente la razn de Estado, mientras el 80% de la sociedad se opone a la crcel y se sigue movilizando y llega otro ciclo electoral que todo lo enrarece. A pesar de todos los pesares, este ao seguir silbando que: o hay una va democrtica a la independencia o habr que construir sobre el vaco y en auzolan una va independentista a la democracia. En esa encrucijada seguimos an y todava.

2019? Si el objetivo de la represin poltica siempre es poltico esto es, violentar la voluntad democrtica y hacerla desistir, no habr ni mayor ni mejor respuesta antirrepresiva del movimiento popular por la autodeterminacin que persistir en los objetivos, bajo excepcin, y desobedecer lo proscrito como garanta de libertad. Porque finalmente la resolucin del dilema cataln el anmalo problema espaol radica y pivota de nuevo sobre los mismos ngulos de 1978: poder abrir desde abajo todo lo que pretendern cerrar por arriba. Con una imborrable leccin aprendida y autoconstituida el 1-O: lo mejor de la gente que sigue ah y vino para quedarse contra lo peor de la represin.

Fuente: https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2018-12-31/hemeroteca_articles/alargar-la-excepcion-para-impedir-la-solucion



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