Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

Microplsticos
Cmo estamos plastificando el planeta

Javier Pizarro
El asombrario

La nueva palabra de 2018 elegida por la Fundacin del Espaol Urgente ha sido microplstico. En 2017 fue aporofobia. Bienvenida la distincin de este neologismo para seguir concienciando sobre el cuidado del planeta, algo en lo que El Asombrario estamos volcados. As que por eso hoy atendemos a uno de los libros para pblico infantil ms impactantes del ao pasado: Un mar de plstico, de Kirsti Bloom y Geir Wing Gabrielse (editorial Takatuka). Queremos arrancar 2019 hacindonos eco de l, pues aproxima a las nuevas generaciones uno de los problemas ms graves que tenemos ya entre nosotros: nos estamos plastificando mientras desviamos la mirada hacia otro lado.


 El cadver de un albatros muerto por ingerir grandes cantidades de plsticos en el ocano. Foto: Creative Commons.

 

 El cadver de un albatros muerto por ingerir grandes cantidades de plsticos en el ocano. Foto: Creative Commons.

 

Usamos y tiramos. Usamos y tiramos, sin cansarnos jams. Y damos a las nias y los nios la sensacin de que el mundo es un lugar mgico donde todo aparece como de la nada y donde todo se autodestruye. Los ms pequeos no ven las consecuencias de nuestro despilfarro, un despilfarro donde les hemos hecho protagonistas y usuarios. Donde son parte de esas 230.000 toneladas de residuos plsticos que flotan en el mar segn diversos estudios y donde son consumidores compulsivos de plsticos. Unos hbitos de vida que hacen que las nias y los nios tambin sean responsables de todo el plstico que se fabrica en el mundo y de ese 10% que acaba en el mar. Y es que hemos llenado el planeta de forma compulsiva de botellas, de bolsas, de envoltorios, de juguetes olvidados Hemos plastificado nuestras vidas y lo usamos como una segunda piel, ya no sabramos vivir sin l. Pero nuestro planeta se asfixia y sufre las consecuencias.

Las nias y los nios tambin generan basura. Una basura que no conoce fronteras. Una basura que las corrientes marinas arrastra y reparte por todo el planeta. En esto s que somos democrticos! Haciendo poco a poco, a un ritmo imparable, que los mares y los ocanos se vayan convirtiendo en cementerios. Donde el agua ya no es un lugar placentero para la vida. Los ocanos que alimentan a la aves marinas y dems especies acuticas se estn convirtiendo en vertederos. Miles de fulmares boreales llegan muertos a las playas y cuando los cientficos examinas sus estmagos, encuentran que nueve de cada diez ejemplares tienen restos de plstico en el estmago. Estas aves nos estn avisando de que en el mar hay demasiadas porqueras. Y es que los restos de este material se parecen mucho a la comida que ingieren habitualmente.

Nos gusta tener nias y nios muy bien educados, que no tiren los papeles al suelo, que den los buenos das, que no tengan la cara sucia, pero nos estamos olvidando de que las nias y los nios tienen que empezar a tener un educacin en consumo responsable. Han de empezar a ser conscientes de sus excesos. Y esto se puede conseguir con pequeos gestos: fuera el uso de pajitas de plstico, fuera el uso excesivo de agua embotellada, nada de meriendas rpidas compradas en el sper, basta de comprar bolas de plstico en mquinas expendedoras que contienen juguetes cutres a los que apenas hacen caso. No les podemos educar en la cultura del usar y tirar. Cada ao que pasa fabricamos ms cantidades de plstico. Su descomposicin es muy lenta. Si seguimos a este ritmo, los cientficos creen que en 30 aos habr ms plstico en los mares que peces.

Y ojo con los juguetes de plstico, que aunque la cosa est muy regulada, hay juguetes que pueden contener metales pesados. Una investigacin denominada Prosafe del Servicio de Vigilancia del Mercado Europeo, llevada a cabo por 17 autoridades, entre las que se encuentra Espaa, pone de relieve la exposicin infantil a materiales txicos a travs de los juguetes de plstico. Al analizar 225 muestras, se encontraron sustancias txicas a niveles que incumplen la legislacin en el 20% de los casos. As que atencin, estamos hablando de algo muy serio.

La buena noticia es que todava podemos hacer algo, ya sea a nivel individual o colectivo. Las nias y los nios todava estn a tiempo de tomar conciencia y acelerar el cambio. Para ilustrar y ayudarles a conocer cmo est el tema recientemente ha llegado a nuestras libreras Un mar de plstico, de Kirsti Bloom y Geir Wing Gabrielse, publicado por Takatuka. Con un texto muy didctico y muy real ,explica con fotografas todo esto que vengo contando desde el principio de este articulo.

https://i2.wp.com/elasombrario.com/wp-content/uploads/sites/1/2019/01/7576773812_198176622d_z.jpg?zoom=1.25&resize=590%2C384&ssl=1

 

Un delfn arrastrando una bolsa de plstico. Foto: Jedi Mentat.

Usando como protagonista a los fulmares boreales, unas aves que son capaces de enfrentarse al fro y los vientos del ocano abierto, nos adentramos en un libro que explica muy claro y de una forma muy pedaggica los resultados de nuestros excesos. Esta preciosa ave que sufre las consecuencias del uso indiscriminado que hacemos del plstico nos har tomar conciencia y, como no puede dejarnos indiferentes, nos invitar a pasar a la accin. Ms de un milln de aves marinas mueren cada ao por ingerir plstico, quedar atrapadas en redes o sedales de pesca. Los residuos marinos tambin afectan a otras 800 especies distintas de animales: tortugas, ballenas, focas que confunden estos restos con medusas o calamares, sus principales alimentos.

Este libro nos hace tomar conciencia, pero no se queda solo en eso, nos ofrece la posibilidad del cambio. De hacer algo. Ofrece soluciones y debate. Y es que debajo de ese mar azul que tanto echamos de menos los nios de ciudad, se esconde un vertedero de basura. Las impresionantes fotografas que acompaan el texto del libro nos van a dejar sin palabras; son alarmistas, duras, impresionantes IMPRESCINDIBLES, porque no podemos evitarlas, porque son la realidad que tenemos. No nos podemos permitir el lujo de censurarlas y de girar las cabezas de nuestras nias y nios para que solo vean el lado amable de la naturaleza. No nos lo podemos permitir si queremos dejarles un planeta mejor.

Fuente: https://elasombrario.com/microplasticos-plastificando-planeta/

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter