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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

Resulta difcil imaginar que se logra justicia para los presos cuando los propios cimientos de Israel violan el derecho humanitario internacional
Nael al-Barghouthi, cuatro dcadas en la crcel por luchar por una Palestina libre

Ahmed Abu Artema
Middle Easte Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.



Foto: La mujer de Nael Barghouthi muestra su retrato durante una rueda de prensa en Ramalah el 26 de febrero de 2017 (AFP)

Nael al-Barghouthi, un palestino del pueblo cisjordano de Kobar, ha pasado casi cuatro dcadas en crceles israeles. En 2009 bati el rcord Guinness al ser el preso poltico que ms tiempo ha estado en la crcel.

Las fuerzas de ocupacin israeles detuvieron por primera vez a Barghouthi en abril de 1978, pero fue liberado en un acuerdo de intercambio de presos en 2011 antes de ser detenido tres aos ms tarde.

Cuando fue liberado en 2011 Barghouthi trat de volver a una vida normal, pero se haba perdido toda una generacin. Haba cambiado el estilo de vida sencillo que conoci dcadas antes, muchos de sus seres queridos haban muerto y los edificios y campos que recordaba de nio haba sido devorados por el desarrollo urbano.

Races profundas

Mientras estuvo fuera de la crcel Barghouthi se cas con su novia desde haca mucho tiempo, Eman Nafe, que tambin haba pasado diez aos en una crcel israel.

La mayor parte del tiempo la pas rodeado de olivos, lo que alivi su nostalgia y mostr la importancia de unas races profundas ante el paso del tiempo. Esos rboles eran la herencia de sus antepasados, la identidad de la Palestina a la que am Barghouthi y luch por ella, y la razn por la que pas tanto tiempo de su vida en la oscuridad de la crcel.

En los pocos aos que estuvo en libertad Barghouthi trabaj en olivares regando, podando y recogiendo la cosecha. La ocupacin le dio poco tiempo para disfrutar de esa paz: lo volvieron a detener en el verano de 2014 y fue condenado a 30 meses de crcel bajo la endeble acusacin de haber quebrantado las condiciones de la libertad condicional. Justo cuando estaba a punto de cumplir esa condena un tribunal militar israel emiti una sentencia restableciendo su condena a cadena perpetua, adems de aadir otros 18 aos.

La historia de Barghouthi y su sufrimiento a lo largo de todas estas dcadas suscita muchas preguntas. De dnde se sacan fuerzas para pasar casi toda la vida en la crcel? Cuatro dcadas es un periodo muy largo para vivir en medio del dolor, la tristeza, la opresin y las privaciones. Cuntas personas nacieron durante ese espacio de tiempo y cuntas murieron?Cuntos momentos de alegra, tristeza, encuentro y separacin? Cuntas noches clidas con familia y amigos perdidas?Cuantas oportunidades y experiencias perdidas?

Lleno de esperanza

Todas esas cosas ocurran en un mundo que estaba tan cerca pero tan distante. Barghouthi fue excluido del mundo, solo vea oscuridad y solo oa las cadenas.

Hablamos por telfono cuando fue liberado en 2011. Era imposible un encuentro cara a cara dada la separacin entre Cisjordania y Gaza. Cuando hablamos no o la voz de una persona destrozada por aos de sufrimiento. Su voz era vehemente y fuerte, llena de esperanza y de energa positiva. Habl de la inevitabilidad de la libertad para Palestina. Me habl de sus planes personales de trabajar y crear una familia. Yo me preguntaba de dnde sala esa esperanza que derrot la opresin y me di cuenta de que su profunda creencia en la causa por la que fue encarcelado era ms fuerte que su preocupacin por perder todos esos aos de su vida.

La nueva detencin de Barghouthi viol los trminos del acuerdo de intercambio de presos negociado por Egipto en 2011, el cual estipulaba que no se poda volver a detener o volver a juzgar por las antiguas acusaciones a aquellas personas que haban sido liberadas. Esta violacin pone de relieve la politizacin del poder judicial de Israel, una herramienta en manos del gobierno para presionar polticamente a los palestinos sin base legal alguna.

Y Barghouthi no est solo: segn el grupo de defensa de los derechos de los presos polticos palestinos Addameer, a fecha del mes de septiembre [de 2018] haba ms de 5.600 presos polticos palestinos, cientos de ellos condenados a cadena perpetua. Entre los presos hay decenas de mujeres y cientos de nios.

Un alto precio

Israel viola a todas luces el derecho humanitario internacional en su trato de los presos palestinos, desde denegarles una adecuada atencin mdica hasta obligar a las madres a dar a luz esposadas a la cama del hospital. Tambin se utiliza la tortura tanto fsica como psicolgica durante los interrogatorios, se deniega el derecho a las visitas, hay presos en aislamiento y en detencin administrativa sin acusacin. Estas violaciones demuestran la confianza de Israel en que la comunidad internacional no va a emprender accin alguna, lo que sienta las bases para otras violaciones de los derechos de las presas y presos polticos palestinos.

Mientras pedimos justicia para nuestros presos, no podemos olvidar el problema central de la ocupacin. Resulta difcil imaginar que se obtiene justicia para los presos cuando los propios cimientos de Israel como Estado suponen una flagrante violacin del derecho y las normas humanitarias internacionales.

El castigo de Barghouthi por buscar la libertad para su pueblo y el sufrimiento de todos sus compaeros presos recuerdan al mundo el devastador impacto de la ocupacin. Las naciones establecidas sobre las ruinas de los derechos de otros pueblos no pueden convertirse en Estados normales. Los cimientos construidos sobre la injusticia y la hegemona siempre provocarn resistencia entre aquellas personas que aman la libertad. Siempre elegirn revolucin y confrontacin, aunque les cueste todo.


Ahmed Abu Artema es un periodista y pacifista palestino. Nacido en Rafah en 1984, es un refugiado del pueblo de Al Ramla. Es autor del libro Organized Chaos.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/columns/nael-al-barghouthi-decades-punishment-seeking-free-palestine-1396239225

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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