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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2019

Tnez
La prxima revolucin deber ser social

Thierry Brsillon
Orient XXI


[El lunes 24 de diciembre, el periodista Abderrazak Zorgui colgaba un mensaje en las redes sociales: "He decidido hoy desatar una revolucin... Estoy harto de las promesas incumplidas". A los veinte minutos se inmol siguiendo el ejemplo de Mohammed Buazizi cuyo suicidio desencaden la revolucin de 2011. Zorgui se suicid en la Plaza de los Mrtires de la ciudad de Kasserine, capital de una de las provincias ms pobres del pas, colindante de Sidi Buziz, donde se desencaden dicha revolucin. Casi inmediatamente se han producido manifestaciones y enfrentamientos en Kasserine, con participacin mayoritaria de jvenes, as como en otras ciudades como Jebiniana, Tebourba. El gobierno ha respondido con polica y detenciones. Para Messud Romdhani, presidente del Foro Tunecino de los Derechos Econmicos y Sociales, "hay una ruptura entre la clase poltica y la juventud, sobre todo la que vive en la precariedad en el interior del pas".

El peridico tunecino Le Quotidien, seala que la inmolacin del periodista "es un signo del rechazo a una situacin catastrfica y un desequilibrio regional, de una fuerte tasa de paro entre la juventud y de la miseria en la que viven nuestras y nuestros conciudadanos en las regiones del interior".

El artculo que reproducimos a continuacin intenta explicar ese desequilibrio regional y sus consecuencias. Ndt.]

Ocho aos despus de la inmolacin de Mohamed Bouazizi y el comienzo del levantamiento popular surgido en las zonas marginales del territorio, la cuestin social parece seguir esperando su respuesta. Ha perdido la clase poltica la oportunidad de sacar a Tnez de la trampa de la extroversin, que est en el origen de las disparidades regionales?

El 17 de diciembre de 2010, cuando Mohamed Bouazizi se inmolaba ante el gobierno provincial de Sidi Bouzid, su protesta no era solo el resultado puntual de una ruptura del pacto moral 1/ implcito entre la gente excluida y las autoridades, que le permita a dicha gente sobrevivir en los mrgenes de la legalidad. Era el sntoma de una quiebra social del modelo econmico, cuyas manifestaciones ms flagrantes eran la agravacin de las disparidades regionales 2/ y el paro. La trayectoria del levantamiento a travs de las zonas ms afectadas por el "proceso de desestructuracin del mundo rural y agrcola y las que se haban beneficiado menos de los frutos del crecimiento econmico" 3/, haba dibujado los contornos de esta lnea de fractura.

La memoria corta

"Las vctimas del mal desarrollo y la gente excluida de un crecimiento extravertido se encuentran hoy en ruptura orgnica con todo lo que compone el establishment, poder y oposicin legal incluidas. Les tienen por responsables de su exilio social y les identifican como garantes y beneficiarios de un sistema de valores econmicos y culturales que les niega.[...] Los clamores que han sacudido Tnez de sur a norte [...] sealan al pluralismo que, si no es el pluralismo de la subsistencia, de la salud, de la vivienda, de la educacin del trabajo y de la expresin cultural, sigue siendo una redistribucin de cartas en un espacio privilegiado y vaco".

Estas lneas podra haber sido escritas en enero de 2011. Sin embargo fueron publicadas, pronto hace 35 aos, en una tribuna de ttulo premonitorio, "La memoria corta" por Mohsen Toumi 4/, tras las revueltas de enero de 1984 cuando el poder, siguiendo las recomendaciones del FMI, aument el precio del pan y de la smola. Tras una semana de disturbios y de represin, Habib Burguiba renunci a los aumentos, pero no modific la orientacin general de la economa: retirada del Estado y bsqueda de competitividad en la exportacin apoyndose en la ventaja comparativa de una mano de obra barata y de una fiscalidad complaciente.

En enero de 2011, el mundo puso cara de descubrir la cara oculta del milagro econmico tunecino 5/, que se conoca desde haca mucho: profundas desigualdades de los estatus y de las oportunidades, la marginacin de las regiones del interior y la captacin de las posibilidades de enriquecimiento en beneficio de los clanes protegidos por el poder. La liberacin de la palabra para denunciar el crony capitalism (el capitalismo clientelista o de amiguetes) 6/ y la humillacin de la gente humilde por una burocracia corrupta, para exigir la libertad de organizarse para reivindicar los derechos sociales y para lanzar experiencias sociales liberadas de la tutela del partido del poder, hicieron que se levantara un viento de revolucin social sobre una Tnez saturada por el sentimiento de injusticia. Pero los actores polticos habituales canalizaron rpidamente el impulso popular y, nueve aos despus, los cambios institucionales no parecen haber producido siquiera la perspectiva de la transformacin econmica y social que deslumbr a las y los manifestantes que acudieron a la capital, en febrero de 2011, para devolverlos a sus casas.

Competencia en la cspide

Desde entonces, el poder de compra se degrada, el paro de las personas diplomadas persiste, la ausencia de perspectiva de la juventud de las regiones interiores y de los barrios populares llenan las embarcaciones clandestinas hacia Italia, la penuria de medicamentos, de leche, traducen los disfuncionamientos sin respuesta de una gestin desbordada. Bajo presin, el Estado ha vuelto a sus mtodos de gestin por inaccin 7/ de la cuestin social. La democracia de la que se esperaba que impusiera la cuestin social, parece haber hecho ms competitiva sobre todo la "redistribucin de cartas, en un espacio privilegiado. Y cerrado".

Durante un primer quinquenio post-transicin, lo esencial de la energa poltica fue absorbida por la gestin de la crisis de Nid Tunes vencedor de las elecciones de 2014, minada despus por las luchas de clanes, incapaz de estructurarse y de alimentar un debate sobre las grandes orientaciones polticas nacionales. Desde 2015, la escena pblica est ocupada por las maniobras para mantener en manos de Hafedh Caid Essebsi (Nid Tunes) las redes de poder construidas por us padre, con el objetivo de neutralizar las ambiciones de Youssef Chahed, primer ministro que se hizo autnomo a ojos del jefe del Estado, y romper la dinmica de la nueva alianza que realiz con el movimiento Ennahda, bien organizado y reforzado por su victoria relativa en las municipales 8/. Aunque lo haga a costa de paralizar el ejecutivo en una crisis poltica 9/ y despertar los viejos demonios para demonizar al partido de Rachid Ghannuchi (Ennahda).

La extraversin de la herencia

Otros elementos del diagnstico planteado en 1984 tambin se muestran de actualidad: el mal desarrollo, la ruptura entre la sociedad y las lites, la dimensin cultural de la fractura social, el carcter confinado del mundo poltico y sobre todo, la extraversin. Un trmino olvidado del debate poltico actual, utilizado para caracterizar los capitalismos postindependencia 10/ y que se aplica perfectamente a Tnez. En una palabra, la extraversin es la magnetizacin de toda la estructura econmica por las necesidades del mercado exterior: la produccin, las circulaciones de mercancas y las infraestructuras que requieren, las posiciones de enriquecimiento y de poder que refuerza.

Tnez se ha provisto de una baza determinante: su fachada martima que la conecta a los flujos de intercambios mediterrneos, en particular con Europa. Una baza, es cierto; pero como toda fuente de renta, tiene dos caras: oportunidad o maldicin, segn la capacidad del poder poltico para conservar sus beneficios en beneficio de la nacin y distribuirlos equitativamente. Desde que Europa se asegur la supremaca martima a partir de 1820, Tnez se ha encontrado no solo en posicin de inferioridad, reforzada por el poder creciente de los comerciantes europeos establecidos en Tnez, sino que la dominacin del litoral sobre el resto del pas se ha acentuado. Tras la expedicin britnica de Lord Exmouth 11/ en 1816 para liberar las personas europeas cautivas, detenidas por los Berberiscos, Tnez renunci a las actividades corsarias y a la trata negrera, dos fuentes de rentas considerables para la regencia. A partir de ah la explotacin fiscal del territorio se decuplic mientras que, progresivamente, la produccin agrcola y artesanal local se transform para adaptarse a las necesidades del negocio europeo. La colonizacin no hizo ms que generalizar este funcionamiento: mientras que el litoral era el lugar de acumulacin de riquezas y de recursos de poder proporcionados por la potencia colonial, la infraestructura terrestre, vial, ferroviaria y portuaria era puesta en pie para extraer del territorio su produccin agrcola y minera (el fosfato). La extraversin desarroll as una configuracin socio-espacial, una relacin de extraccin con el reto del territorio y una lite econmica y poltica bisagra entre la dependencia respecto a Francia y dominacin hacia el resto de la sociedad. Sin duda, una pesada herencia.

"Colonizacin interior"

Esta breve historia de la fractura tunecina muestra hasta qu punto es producto de una larga acumulacin que ha inscrito profundamente sus efectos en la geografa, las relaciones econmicas internas e internacionales, en su propia representacin y en la de los otros, en los modos de produccin del poder... Tan profundamente, que incluso el Estado independiente tras 1956 no lograr salir de la trampa de la extraversin. La colectivizacin agrcola en los aos 1960 responda menos a una conviccin socialista que a la tentativa de poner los beneficios de una agricultura racionalizada al servicio de la industrializacin, con el objetivo de dar cuerpo a un mercado interno y lograr as un desarrollo ms o menos autocentrado. La experiencia fue un fracaso y desde 1970 el poder cambi de estrategia econmica y volvi a dar a las exportaciones el papel de motor del crecimiento.

Tericamente, el Estado ha intentado durante ms de una veintena de aos compensar la asimetra entre territorio y costa mediante dispositivos de descentralizacin econmica y el desarrollo de polos urbanos regionales. Esfuerzos en realidad frustrados por el favoritismo de las lites polticas sahelianas en beneficio de su regin. Y tambin por la opcin de mantener los precios agrcolas por debajo de los precios del mercado "para poder mantener el coste de reproduccin de la fuerza de trabajo empleada en las ciudades dentro de lmites compatibles con las exigencias de una poltica salarial desgraciadamente no muy generosa", segn sealaba Aziz Krichen en 1987 12/.

La adhesin al GATT en 1990 y luego la conclusin de un acuerdo de asociacin con la Unin Europea en 1996, anclaron resueltamente la economa en su vocacin extravertida. En 1997, el segundo esquema nacional de ordenacin del territorio abandon la idea de reequilibrio pretendiendo, por el contrario, maximizar las ventajas del litoral en una perspectiva de eficacia econmica a la vez que consideraba el xodo rural 13/, no ya como un freno al desarrollo, sino como el medio de disponer de una mano de obra abundante y variada en las metrpolis del litoral.

"El [...] esquema nacional de ordenacin del territorio [ha levantado] una lnea divisoria [entre] la Tnez econmica y la Tnez social, un espacio litoral rentable y un espacio interior desamparado al que hay que apoyar", estimaba Amor Belhedi 14/, en enero de 2010. "No se trata ya de regiones favorecidas y de otras desfavorecidas, sino de un pas reducido a su capital, que concentra todos los esfuerzos de equipamiento y de infraestructuras. El resto del territorio no tiene otra vocacin que ayudar a Tnez con el objetivo de esperar un lugar en el tablero de la mundializacin", analiza por su parte Ali Bennasr 15/. Una configuracin que Salhi Sghaier, autor de una obra (en rabe) muy documentada sobre el tema no duda en calificar de "colonizacin interior" 16/.

"No hay cuestin social!"

La cuestin social en Tnez se ha construido en estos trminos: por una parte, concentracin de las riquezas en la costa y proteccin de las rentas por el Estado y, por otro, caridad clientelista para comprar la paz social. Relacin asimtrica de extraccin contra lealtad. Un equilibrio insostenible que se rompi el 17 de diciembre de 2010 en Sidi Bouzid 17/. No fue tanto la cuestin social sino la cuestin poltica la planteada por la revolucin. En el trptico territorio/nacin-poltica-Estado/mundializacin, la forma en que lo poltico articula las necesidades y las exigencias constituye la bisagra crtica. Desde 2011, el reequilibrio territorial y social se ha convertido en un elemento de legitimacin. Pero de qu herramientas se ha dotado? La Constitucin ha impuesto el principio de discriminacin positiva en beneficio de las regiones desfavorecidas 18/. Pero con qu dispositivos? El Estado parece recuperar el voluntarismo de los aos 1970, aadindole un "planteamiento participativo". Pero, para casi todas las tendencias polticas, el tema no est en la agenda. En 2014 un antiguo constituyente de un partido de izquierdas lanz incluso: "No hay ya cuestin social en Tnez!". Ms que una conviccin producto de la reflexin, era todo un sntoma: en el debate pblico, no se trata de una cuestin poltica, con lo que esto comportara optar entre opciones identificadas y antagonismos asumidos. Se trata de una cuestin tcnica en la que todo el mundo est de acuerdo. Resultado, duda en el reclutamiento de las lites y sesenta aos de consenso total.

En su texto de 1987, Aziz Krichen describa as "la intelligentsia moderna" que haba asumido el movimiento nacional:

"luch contra la dominacin francesa a nivel poltico, pero fue el mejor garante de la perennidad de la hegemona francesa a nivel cultural y lingstico. [...] En lo ms ntimo de ella, estaba espiritualmente dominada por los valores occidentales: interiorizaba la inferioridad de s y la superioridad del otro. [...] se levantan y se indignan, no porque se sientan diferentes sino porque se identifican al opresor, que no quiere reconocerles como sus iguales".

La oposicin modernismo vs. arcasmo u obscurantismo, como forma de distinguir lo legtimo de lo ilegtimo, presenta tambin la ventaja de ocultar las contradicciones sociales. La nueva lite gubernamental ya no es fabricada por la plan escolar franco-rabe del colegio Sakiki sino, como seala Layla Dakhli 19/, por estancias en las multinacionales o en las instituciones internacionales que les predisponen a integrar mejor las exigencias de la extraversin que los resortes del desarrollo regional. Incluso los recin llegados de Ennahda, en su bsqueda de reconocimiento, se esfuerzan por inscribirse en este modelo y han olvidado que ha sido la destruccin social y cultural de la sociedad tradicional, excluida de las esferas del poder, quien ha sostenido histricamente su movimiento.

La descentralizacin poltica puesta en marcha desde la primavera de 2018 no bastar para recentrar la atencin de las polticas pblicas sobre la valorizacin del potencial regional si no va junto a una nueva concepcin del modo de insercin en la economa internacional, del papel econmico de los territorios, a una redefinicin del modelo de produccin agrcola que permita a las zonas rurales desarrollarse con su propio capital y aliviar la dependencia alimentaria del pas, a la apertura de las posibilidades de inversin para nuevas lites econmicas, a la creacin de nuevos marcos econmicos y jurdicos para valorizar potenciales locales...

Ninguno de los grandes trabajos polticos est en marcha. Ahora bien, sin una fuerte regulacin poltica, la extraversin no puede sino continuar produciendo lo que ha producido siempre: la captacin de los beneficios por las lites del litoral, que acumulan las ventajas de la posicin de poder econmico y poltico, y disparidades regionales irreparables y explosivas. La probable conclusin en 2019 y 2020 de un Acuerdo de Libre Cambio completo y profundizado (ALECA) con la Unin Europea va a institucionalizar an ms la extraversin de la economa. Sin embargo, incluso las y los negociadores europeos deploran la ausencia de visin estratgica de sus homlogos tunecinos, sobre los productos sensibles que desean proteger, sobre las modalidades y los tiempos de adaptacin de los sectores expuestos...

En una Tnez sobreexpuesta desde 2011 a los requerimientos exteriores, a las injerencias ms o menos bien intencionadas en sus debates internos, en los que los polticos parecen deber ms su legitimidad a sus apoyos exteriores que a las y los electores, la soberana se anuncia como el prximo tema movilizador. Pero para proteger exactamente qu? Un Estado al servicio de rentistas y las ventajas relativas en la asignacin de recursos pblicos de las que gozan las y los tunecinos integrados? O para atreverse a una verdadera ruptura de paradigma? Una revolucin social.


Notas

1/ https://www.cairn.info/revue-politique-africaine-2011-1-page-5.htm n.ed.

2/ https://nawaat.org/portail/2016/02/09/disparites-regionales-etat-des-lieux-dune-discrimination/ n.ed.

3/ Alia Gana Aux origines rurales et agricoles de la Rvolution tunisienne , Maghreb - Machrek, vol. 215, no. 1, 2013, pp. 57-80

4/ Mohsen Toumi, La mmoire courte , Le Monde, 10 janvier 1984.

5/ https://www.ritimo.org/IMG/pdf/EuroMed-Rapport_Tunisie.pdf n.ed.

6/ El capitalismo de amiguetes es una expresin que designa a una economa capitalista en la que el xito en los negocios depende de relaciones estrechas con los representantes del gobierno ndt.

7/ https://aoc.media/analyse/2018/01/30/tunisie-la-democratisation-ou-loubli-organise-de-la-question-sociale/ n.ed.

8/ https://orientxxi.info/magazine/en-tunisie-une-democratie-sans-citoyens,2484 n.ed.

9/ https://orientxxi.info/magazine/tunisie-faux-coup-d-etat-vraie-crise-politique,2533 n.ed.

10/ https://www.persee.fr/doc/criti_1290-7839_1999_num_5_1_1505 n.ed.

11/ Se refiere al bombardeo neerlando-britnico de la ciudad de Argel el 27/08/1816 ndt

12/ Aziz Krichen, La fracture de lintelligentsia, Problmes de la langue et de la culture nationales , in Michel Camau (dir.), Tunisie au prsent : Une modernit au-dessus de tout soupon ?, Iremam, 1987.

13/ https://nawaat.org/portail/2016/03/09/migration-interne-marche-de-lemploi-et-disparites-regionales/ n.ed.

14/ http://amorbelhedi.unblog.fr/2010/01/22/le-mouvement-moderniste-tunisien-et-la-question-spatiale/ n.ed.

15/ https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00741164 n.ed.

16/ https://nawaat.org/portail/2018/04/05/interview-avec-sghaier-salhi-les-non-dits-de-la-tunisie-postindependance/ n.ed.

17/ Sobre el contexto de Sidi Bouzid, leer el trabajo de Mourad Ben Jelloul, Contestations collectives et soulvement del 17/12/2010. La rvolte des quartiers populaires de Sidi Bouzid, Les Cahiers dEmam, 2014.

18/ Artculo 12: "El Estado tiene por objetivo realizar la justicia social, el desarrollo sostenible, el equilibrio entre las regiones y una explotacin racional de las riquezas nacionales refirindose a los indicadores de desarrollo y basndose en el principio de discriminacin positiva; el Estado trabaja igualmente por la buena explotacin de las riquezas nacionales".

19/ https://nawaat.org/portail/2018/12/10/entretien-avec-leyla-dakhli-lexception-tunisienne-ses-usages-et-ses-usagers/ n.ed.


Thierry Brsillon es periodista y corresponsal en Tnez.

Fuente original: https://orientxxi.info/magazine/tunisie-la-revolution-a-venir-devra-etre-sociale,2821

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur



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