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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2019

Antisionismo = Antisemitismo?
Lo que se esconde tras una amalgama

Dominique Vidal
Viento Sur


Mi ltimo libro, titulado Antisionismo = Antisemitismo?, se subtitula Respuesta a Emmanuel Macron 1/ . No es un efecto de estilo. Decid escribirlo el pasado 16 de julio, despus de haber odo el discurso del Presidente de la Repblica en la conmemoracin del 75 aniversario de la redada del Veldromo de Invierno. No slo haba invitado por primera vez al Primer Ministro israel a esta ceremonia, no slo le haba tratado de querido Bibi, sino que, al final de su (excelente) discurso, haba soltado: No cederemos ante el antisionismo, que no es sino la forma reinventada del antisemitismo.

Nunca un Presidente de la Repblica, ni siquiera Nicolas Sarkozy o Franois Hollande, haba hecho suya hasta ahora esta extraa amalgama entre antisionismo y antisemitismo. Extraa, en efecto, porque confunde en el mismo rechazo un delito el racismo antijudo, condenado por ley como las dems formas de racismo y una opinin que cuestiona la imposibilidad de la asimilacin de los judos y por tanto la necesidad de un Estado donde se reencuentren todos ellos y, ms all, la poltica de este Estado.

Un antisemitismo en retroceso

El antijudaismo, y ms tarde el antisemitismo, atraviesan la historia de Europa adems de la del mundo rabe. Durante siglos, se han traducido en discriminaciones, expulsiones y masacres durante las Cruzadas, y tambin, sobre todo en el siglo XIX, en los pogromos del Imperio zarista. Estas persecuciones alcanzaron su apogeo con el genocidio nazi, que se dirigi tambin a otras vctimas (gitanos, enfermos mentales, eslavos), pero en el cual los judos formaban el nico grupo destinado a ser asesinado hasta el ltimo: extermin de hecho a la mitad de los judos de Europa, un tercio de la poblacin juda mundial.

En Francia, donde el rgimen de Vichy y su polica colaboraron activamente en la deportacin de 75.000 judos (de 330.000, franceses y extranjeros, una proporcin que destaca la solidaridad de la que se beneficiaron), el antisemitismo no ha dejado de retroceder tras la guerra. Segn todas las encuestas, hoy da representa una ideologa marginal, mientras que la islamofobia goza casi de consenso.

La mejor prueba es, primer elemento, la respuesta de nuestros compatriotas a la pregunta Son los judos franceses como los dems?. En 1946, slo un tercio respondi afirmativamente. Setenta aos ms tarde segn una encuesta de IPSOS 2/ , la proporcin alcanz el 92 %! Aadamos que el 93 % estima que Nada puede excusar un acto o una palabra antisemita. Estos resultados son ms significativos si se sitan en un contexto de rechazo creciente de los musulmanes. No slo el 36 % de los encuestados (12 ms en un ao) les considera mal integrados, sino que el 83 % les hace responsables por estar replegados sobre s mismos y rechazar abrirse a la sociedad frente al 17 % que seala la responsabilidad de la sociedad

En cambio, segundo elemento, los investigadores observan la persistencia de ciertos prejuicios hacia los judos, aunque estn en retroceso: el 52 % de los franceses piensa que los judos estn ms vinculados a Israel que a Francia, el 52 % que los judos tienen mucho poder, el 51 % que los judos son ms ricos que la media de los franceses y el 38 % que los judos estn demasiado presentes en los medios de comunicacin. Pero tambin existen prejuicios y cuntos! contra los corsos, los bretones o los auverneses: se puede hablar por tanto de racismo anti-corso, anti-bretn o anti-auverns?

Por lo dems, Francia conoci, tercer elemento, una oleada de violencias anti-judas a comienzos de los aos 2000. La Comisin nacional consultiva de los Derechos del Hombre (CNCDH) publica cada ao un informe titulado la Lucha contra el racismo, el antisemitismo y la xenofobia, que recoge sobre todo la evolucin de los actos y amenazas racistas. Dado que esta categora de amenaza incluye tanto un email con insultos como una carta annima o una pintada en la va pblica, preferimos referirnos a los actos. En 2002, en relacin a 2001, el nmero de estos ltimos se multiplic por cuatro, y, en su seno, el nmero de actos antisemitas por seis. Sin embargo, desde 2003, se observa un reflujo neto de las violencias antisemitas (- 36 %) y de las otras violencias racistas (- 23 %).

Este retroceso contina de forma irregular a lo largo de los siguientes aos en lo que se refiere a violencias antijudas. En cambio, las violencias racistas, y en particular islamfobas, se mantienen en un nivel elevado, con una verdadera explosin en 2015, en el contexto de los atentados terroristas: ese ao se triplicaron. Aunque hubo un retroceso de ms del 60 % en 2016. El ao 2017 marc una nueva reduccin: 121 hechos antimusulmanes (- 34,5 %), 311 hechos antijudos (- 7,2 %) y otros 518 hechos racistas (- 14,8 %). Sealemos sin embargo un avance de las violencias propiamente dichas: 72 contra musulmanes (67 en 2016) y 97 contra judos (77 en 2016).

Una vigilancia necesaria en todo momento

Algunos intelectuales hablan, desde hace una quincena de aos, de antisemitismo musulmn. Esta tesis fue incluso objeto de un proceso, cuando el historiador Georges Bensoussan atribuy falsamente al socilogo Sman Laacher, en el programa Rplicas de Alain Finkielkraut, la idea de que en las familias rabes, [] el antisemitismo [se] mama con la leche materna. Absuelto por la justicia de la acusacin de incitacin al racismo, el responsable del Memorial de la Shoah fue sin embargo advertido por el Consejo Superior Audiovisual (CSA), al considerar que algunas palabras dichas por el seor Bensoussan [] eran susceptibles de fomentar comportamientos discriminatorios.

Ms all de los deslices, el debate fue alimentado por un sondeo realizado en 2014 por la Fundacin para la Innovacin Poltica 3/ , que suscit vivas reacciones. La sociloga y politloga Nonna Mayer pidi, en Le Monde, que se hablase de antisemitismo con rigor 4/ . A sus severas crticas de orden metodolgico, la investigadora aada una interrogacin ms general sobre la pertinencia del concepto de nuevo antisemitismo definido sobre todo en relacin a los trabajos de Pierre-Andr Taguieff. Este ltimo, sealaba Nonna Mayer, ve un antisemitismo enmascarado tras la crtica de Israel y del sionismo, en nombre del antirracismo y de los derechos del hombre, y llevada a cabo tanto por el islamismo radical como por las ideologas tercermundistas de extrema izquierda.

Todos estos datos cuantitativos no pueden tapar las realidades cualitativas: lo sufrido por los afectados. Por vez primera desde 1945, en este comienzo de siglo han sido asesinados judos como tales: las cuatro vctimas judas de Mohammed Merah, los cuatro mrtires del Hyper Casher, y tambin Ilan Halimi, Lucie Attal-Halimi y Mireille Knoll. La complejidad de las distintas motivaciones de los asesinos asesinatos crapulosos, incluso acto de locura no impide que sean ante todo percibidos como antisemitas.

La lucha contra el racismo y el antisemitismo sigue siendo ms necesaria que nunca. Y supone una vigilancia en todo momento. Cualquier incitacin al odio racial, cualquier propaganda negacionista, debe ser combatida y sancionada. Desde ese punto de vista, la ley antirracista de 1881, la de 1972, la ley Gayssot de 1990 y el Cdigo penal constituyen un arsenal eficaz.

Aunque hace falta que sea aplicado. Ahora bien, durante muchos aos, un Dieudonn o un Soral han podido jugar impunemente con el antisemitismo y el negacionismo. Adems de las provocaciones de estos hombres de izquierda pasados a la extrema derecha, hay que citar los deslices que sueltan o toleran algunos autoproclamados defensores de Palestina. Quiero decirlo claramente: considerando las acusaciones formuladas, los militantes que profesen ideas antisionistas debern ser lo ms vigilantes. Cualquier exceso les costar muy caro y, ms all de su persona, a la causa que pretenden defender.

Esto sobre el primer trmino de la comparacin de Emmanuel Macron.

El nacimiento del sionismo y del antisionismo

Y sobre el segundo? Histricamente, el auge del antisemitismo a final del siglo XIX suscit tambin el nacimiento del sionismo. Confrontado a los pogromos de 1881-1882 en Rusia, testigo despus en Pars en 1895 de la degradacin del capitn Dreyfus, Theodor Herzl lleg a la conclusin de que los judos son inasimilables, incluso en el pas que primero les emancip, y que por tanto deben disponer de un Estado propio. En 1896, public El Estado de los Judos y, al ao siguiente, reuni el Primer Congreso sionista mundial: El sionismo, precisa su programa, se esfuerza por obtener para el pueblo judo en Palestina un hogar reconocido pblicamente y garantizado jurdicamente. 5/ El fundador del movimiento se desentendi de la existencia en ese pas de un pueblo rabe autctono, que representaba entonces las nueve dcimas partes de su poblacin, y a las que el sionismo priv progresivamente de todos sus derechos.

Veinte aos despus del Congreso de Basilea, el Reino Unido hizo suyo, con la Declaracin Balfour, el proyecto de Hogar nacional judo en Palestina, sobre el que obtuvo en 1922 el mandato. Sin embargo, hasta la Segunda Guerra mundial y a pesar de Londres, los herederos de Herzl apenas encontraron eco entre los judos: lo esencial de los movimientos polticos judos se opona a su ambicin.

Para los comunistas judos, la solucin de la cuestin juda resida en la revolucin socialista. Desde 1903, Lenin denunci el nacionalismo judo: Absolutamente inconsistente desde el punto de vista cientfico, la idea de un pueblo judo especial es, por su alcance poltico, reaccionario. Para el lder bolchevique, en toda Europa, la cada del feudalismo y el desarrollo de la libertad poltica han ido parejos a la emancipacin poltica de los judos, que abandonan el yiddish para adoptar la lengua del pueblo en medio del cual viven y, de manera general, su asimilacin progresa en la poca.

Por eso Lenin polemiz en esos momentos tambin con el Bund, la Unin General de obreros judos de Lituania, Polonia y Rusia, que tambin era hostil al proyecto de Estado judo. Para este movimiento social-demcrata, la solucin de la cuestin juda supona la realizacin de una autonoma cultural de los judos en los pases donde viven. Los bundistas estimaban que la cultura deba actuar como cimiento de los judos, ms de lo que hara un Estado o un territorio. Consideraban al sionismo como una reaccin de la clase burguesa contra el antisemitismo y la anormal situacin del pueblo judo. Erigiendo como objetivo la creacin de un territorio para el pueblo judo, el sionismo no puede pretender resolver la cuestin juda, [...] ni satisfacer al pueblo en su conjunto.

En cuanto a los religiosos ortodoxos, su oposicin al sionismo fue radical. Imaginar un Estado judo antes de la llegada del Mesas era pura y simplemente una blasfemia. Slo el movimiento religioso Mizrahi no vea contradiccin entre su fe y la visin de Herzl. Hubo que esperar a 1949 para que una parte ms sustancial de los religiosos aceptase un compromiso con el joven Estado de Israel denominado statu quo y que define los deberes recprocos del Estado y de la religin. Entre presiones y concesiones, el primero cedi cada vez ms terreno a la segunda. Hoy da slo una minora de ultra-ortodoxos sigue contestando todava la existencia del Estado de Israel.

Por su parte, Herzl y sus sucesores no dejaron de denunciar a los religiosos: la religin haba hecho del pueblo judo una entidad pasiva, esperando su salvacin y su emancipacin de la llegada del Mesas que permitira la vuelta del pueblo judo a su patria histrica, pero en el marco de un proyecto divino y no de un proyecto poltico concebido por hombres.

La conmocin del genocidio nazi

Los hechos son testarudos: la inmensa mayora de los judos que abandon Europa central y oriental se dirigi a Europa occidental y sobre todo a los Estados Unidos unos 3,5 millones entre 1881 y 1924. En cambio, a comienzos de la Segunda Guerra mundial, la Palestina administrada no contaba ms que con 460 000 judos, el 2,9 % de la poblacin juda mundial.

Una buena parte de la inmigracin proceda en esa poca de Alemania. El ascenso del nazismo provoc una aceleracin de la emigracin juda hacia Palestina: de 1932 a 1939 llegaron 247.000, 30.000 por ao, cuatro veces ms que desde el final de la Primera Guerra mundial. No se trata tanto de una decisin sionista como de una huida ante las persecuciones, facilitada por el llamado acuerdo Haavara (traslado), concluido por la Organizacin sionista mundial con el gobierno nazi, el 25 de agosto de 1933: a diferencia de otros que parten sin un marco en el bolsillo, los judos alemanes que van a Palestina pueden recuperar all una parte de sus bienes en forma de productos exportados por el Reich. Varias decenas de miles de judos alemanes salvaron as su vida. Este acuerdo cost en cambio la suya a su negociador sionista, Ham Arlosoroff, asesinado en la playa de Tel Aviv el 16 de junio de 1933.

Que nadie se imagine un Hitler convertido al sionismo. Durante sus primeros aos, el rgimen nazi no haba concebido todava la solucin final de la cuestin juda. Se dedic en un primer momento a excluir a los judos de la sociedad alemana y a forzarlos a la emigracin. En un segundo momento, pens en trminos de deportacin masiva: hacia Madagascar primero, despus hacia Polonia y por fin hacia Siberia. El proyecto genocida propiamente dicho se radicaliz a partir de la invasin de la URSS, el 22 de junio de 1941.

El genocidio nazi trastorn todo. Seis millones de judos fueron exterminados y centenares de miles de supervivientes no pudieron volver a sus hogares. Pero Washington les neg cualquier visado. Muchos emigraron entonces hacia Palestina, despus hacia Israel, donde la guerra de 1947-1949 expuls a 800.000 rabes. Al igual que entre guerras, los judos que se dirigieron all lo hicieron menos por decisin sionista que por obligacin o clculo, ya se tratase de las oleadas de judos rabes o de los soviticos.

Tanto en un caso como en el otro, la aliya resulta de las circunstancias. En cuanto a los judos rabes, las razones de la emigracin varan de un pas a otro. Algunos fueron expulsados, como en Egipto. Otros fueron importados por las autoridades israeles: de Marruecos, Yemen, Etiopa y, en su mayora, de Irak. La mayor parte de los judos de Argelia se reunieron en Francia, cuya ciudadana posean. Entre todos estos inmigrantes de los aos 1940 a 1970, pocos se dirigieron a Israel por motivo ideolgico. Lo mismo con los judos soviticos, que adems en una gran proporcin no lo eran: la represin de su culto judo haca difcil la identificacin de los judos. La mayor parte de estos emigrados se aprovecharon del acuerdo firmado por Mijail Gorbachov con Itzhak Shamir para poder abandonar la URSS, sin saber que el Primer Ministro israel haba acordado que no pudiesen continuar su viaje hacia Europa o los Estados Unidos, como muchos esperaban.

Setenta aos y varias oleadas migratorias despus de su creacin, Israel cuenta con 6,5 millones de judos y, teniendo en cuenta los territorios ocupados, el mismo nmero de palestinos. Esto es, la mayora de los 16 millones de judos del mundo sigue viviendo en otra parte. Adems, en Occidente, su asimilacin va acompaada de una mayora de matrimonios con no judos. Y centenares de miles de israeles han abandonado su pas, donde ya no viven slo en Berln seran ms de 100.000. Incluso entre los judos de nuestro pas [Francia] que estos ltimos aos efectuaron su alya como reaccin a las violencias antisemitas, una gran parte ha vuelto a Francia.

Degradacin de la imagen de Israel

Habr que considerar que todos estos judos que, generacin tras generacin, han resistido a los cnticos de sirena del sionismo, son antisemitas? O simplemente ciudadanos que han preferido continuar su vida en su patria de larga pertenencia o de adopcin? Histricamente, la frasecita del Presidente de la Repblica es por tanto absurda.

Pero los franceses no se equivocan por ello. Segn la ltima encuesta del IFOP 6/ , el 57 % tiene una mala imagen de Israel(68 % de los menores de 35 aos), el 69 % una mala imagen del sionismo (74 % de los menores de 35 aos) y el 71 % piensa que Israel tiene una gran responsabilidad en la falta de negociacin con los palestinos (68 % de los menores de 35 aos). Segn otra encuesta del IFOP, aunque ms reciente, el 67 % de los encuestados querra que el Presidente Macron cite explcitamente la perspectiva de sanciones durante su encuentro con Benyamin Netanyahu. Son por tanto antisemitas? Evidentemente no. Bajo el ttulo Un antisionismo que no se transforma en antisemitismo, la citada encuesta de IPSOS muestra que los simpatizantes de Francia insumisa y del Partido Comunista son a la vez los ms crticos hacia la poltica de Israel y los ms enfticos hacia los judos de Francia. A nivel individual, concluye la encuesta sobre este punto, no hay relacin evidente entre el antisemitismo y el antisionismo. Y aade que tanto uno como otro son actitudes coherentes entre s, pero que conciernen por lo general a individuos diferentes. Conclusin de Brice Teinturier, al presentar la encuesta en la web Akadem 1/ : No se puede decir, a toda prisa y un poco caricaturescamente, que uno oculte al otro.

Ms all de su contrasentido, la frasecita del Veldromo de Invierno representa sobre todo polticamente un grave peligro para la libertad de pensamiento y de expresin. La maniobra de los dirigentes israeles y de sus incondicionales franceses salta a la vista: intentan criminalizar cualquier crtica de su poltica porque se saben aislados. Como prueba est el reconocimiento creciente del Estado de Palestina, que ha entrado sucesivamente a la Unesco (2011), a la Asamblea General de las Naciones Unidas (2012) e incluso a la Corte Penal internacional (2015). Hace algunas semanas, la Asamblea General de la ONU vot a favor de la autodeterminacin del pueblo palestino por 176 votos contra 7 (Canad, Estados Unidos, Israel, Islas Marshall, Estados federados de Micronesia, Nauru y Palaos) y 4 abstenciones (Camern, Honduras, Togo, Tonga).

Y no parece que este aislamiento vaya a reducirse. La derecha y extrema derecha en el poder en Tel Aviv estn insertos en un inquietante proceso de radicalizacin. Aprovechndose del apoyo de la administracin Trump y de su alianza con Arabia Saudita contra Irn, quieren pasar de la colonizacin, que han acelerado, a la anexin. La Knesset ha votado varias leyes en esta direccin. En un plazo de tiempo, Tel Aviv enterrar la llamada solucin de los dos Estados en favor de un solo Estado, en el que los palestinos anexionados con sus tierras no tendrn derecho de voto: un Estado de apartheid.

La nueva ley fundamental que est discutiendo la Knesset simboliza este giro. La de 1992 defina a Israel como un Estado judo y democrtico: el proyecto votado en primera instancia habla de Estado-nacin del pueblo judo. Y precisa: El derecho a ejercer la autodeterminacin nacional en el seno del Estado de Israel pertenece slo al pueblo judo. Adems priva al rabe de su condicin de lengua del Estado, reservada al hebreo. En resumen, reniega explcitamente de la Declaracin de independencia del 14 de mayo de 1948, que prometa que el nuevo Estado desarrollar el pas en beneficio de todos sus habitantes; se fundar en los principios de libertad, justicia y paz enseados por los profetas de Israel; asegurar una completa igualdad de derechos sociales y polticos a todos sus ciudadanos, sin distincin de creencia, de raza o de sexo; garantizar la plena libertad de conciencia, de culto, de educacin y de cultura.

Por desgracia, no se trata slo de una huda hacia delante de unos dirigentes sin arraigo: segn los sondeos, la mitad de los encuestados no considera imprudente continuar la colonizacin de Cisjordania, y un 53 % se opone a su anexin 8/ . Pero slo el 24 % estima que, en caso de anexin, los palestinos deberan gozar de derecho al voto, y un 30 % estara por darles un estatuto de residente. Este paso de la colonizacin a la anexin no contribuye a mejorar la imagen de Israel en la opinin mundial.

Por eso la extrema derecha israel y sus satlites franceses querran prohibir cualquier contestacin. Primer objetivo de la operacin: la condena de la campaa Boicot-Desinversin-Sancin (BDS). Como no hay ninguna ley que lo prohba, sus censores se apoyan en una circular ministerial, firmada por Michle Alliot-Marie, que pocos juzgados han tenido en cuenta. Y en un auto del Tribunal Supremo, que todava puede hacer rectificar el Tribunal europeo de Derechos Humanos. Sobre todo cuanto la Alta Representante de la Unin para asuntos exteriores y poltica de seguridad, Federica Mogherini, no deja de repetir : La Unin Europea se pronuncia firmemente por la proteccin de libertad de expresin y de la libertad de asociacin, en coherencia con la Carta de Derechos Fundamentales, que es aplicable al territorio de los Estados miembros, incluyendo lo que se refiere a las acciones BDS llevadas a cabo en este territorio. 9/

Hacia la prohibicin del antisionismo?

Hay un segundo objetivo, al que pueden abrir el camino las palabras de Emmanuel Macron: la prohibicin del antisionismo propiamente dicho. El pasado noviembre, Francis Kalifat, Presidente del Consejo representativo de las instituciones judas de Francia (CRIF), peda al Primer Ministro que la definicin (de la International Holocaust Remembrance Alliance - IHRA) que considera al antisionismo como una nueva forma de antisemitismo, sea trasladada al arsenal legislativo francs. Elaborada por la IHRA el 26 de mayo de 2016 en Budapest, presenta al antisemitismo como una cierta percepcin de los judos, que puede expresarse como odio hacia ellos. Las manifestaciones retricas y fsicas de antisemitismo se dirigen contra individuos judos o no judos o/y sus bienes, instituciones y lugares de culto judos.

A este texto se aade una especie de modo de empleo, que dice en particular: Estas manifestaciones pueden incluir el hecho de atacar al Estado de Israel, concebido como colectividad juda. Pero el anexo aade: Sin embargo, la crtica de Israel similar a la emitida contra cualquier otro pas, no puede ser considerada como antisemita.

Esta nocin de similitud plantea un problema evidente: cmo tratar por igual a Estados que no violan el derecho internacional ni los derechos humanos, a y aquellos otros que, como Israel, los violan abiertamente? La ocupacin y la colonizacin de los territorios palestinos desde hace medio siglo son una burla de las Convenciones de Ginebra y de las resoluciones de la ONU Y el Parlamento Europeo adopt dicha resolucin el 1 de junio de 2017.

Si la propuesta de ley para prohibir el antisionismo no constituyera una maniobra tan grave, casi podramos rernos. Se imaginan a los comunistas pidiendo la prohibicin del anticomunismo, a los gaullistas la del antigaullismo, a los neoliberales la del altermundialismo? La pretensin de los ultra-sionistas demuestra un pensamiento que bien podra calificarse de totalitario.

Si este proyecto tomase forma, seguramente el Consejo constitucional lo bloqueara en el camino. En caso contrario, sera la primera vez desde la guerra de Argelia que Francia reinstaurase el delito de opinin. Por desgracia soy lo bastante mayor para acordarme de las pginas de peridicos salpicados de blancos, impuestos por la censura.

Pero el artculo 10 de la Declaracin de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 afirma: Nadie debe ser molestado por sus opiniones, ni siquiera religiosas, siempre que su manifestacin no altere el orden pblico establecido por la Ley En cuanto a la Constitucin de la V Repblica, su primer artculo asegura que Francia respeta todas las creencias. Y, por su parte, la Convencin Europea de Derechos Humanos estipula en su artculo 9: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religin; este derecho implica la libertad de cambiar de religin o de conviccin, as como la libertad de manifestar su religin o su conviccin individual o colectivamente, en pblico o en privado.

Este debate, como se puede ver, va ms all de las cuestiones relacionadas con el conflicto israel-palestino. Podra incluso amenazar nuestras libertades. Sin duda por esta razn el Ejecutivo parece retroceder. En la cena del CRIF, el 7 de marzo, Emmanuel Macron no repiti su amalgama entre antisionismo y antisemitismo. Tambin su Primer Ministro, douard Philippe, que lo haba hecho suya en octubre de 2017, la abandon, el 19 de marzo de 2018, al presentar el plan anual del gobierno contra el racismo y el antisemitismo.

Habr que concluir que la lucha paga? Para afirmarlo y suprimir la seal de interrogacin, habr que continuar esta batalla con determinacin y sangre fra.

 

NOTAS

1/ ditions Libertalia , 128 pginas, 8 euros.

2/ Encuesta en lnea en octubre de 2017: www.ipsos.com/fr-fr/la-relation-lautre-e...

3/ www.fondapol.org/wp-content/uploads/2014...

4/ El 6 de diciembre de 2014.

5/ http://akadem.org/medias/documents/Congr...

6/ Encuesta realizada en mayo de 2018: www.ifop.com/wp-content/uploads/2018/05/...

7/ www.akadem.org/conferencier/Teinturier-B...

8/ Sondeo del Instituto de la democracia israel (IDI), 8 de febrero de 2017.

9/ Middleeasteye.net, 18 de abril de 2017.

Texto original en francs: https://npa2009.org/idees/antiracisme/antisionisme-antisemitisme-enjeux-dun-amalgame

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14455

 



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