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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2019

Los rumbos de la poltica en Nuestramrica

Julio C. Gambina
Rebelin


Mxico y Brasil tienen nuevos gobiernos y animan el debate del rumbo de la regin, con Cuba cumpliendo 60 aos de revolucin contra el orden capitalista. Cambios reformistas, reaccionarios o revolucionarios para la regin?

Venezuela y Nicaragua estn en el centro de la ofensiva de la OEA, es decir, de EEUU y los gobiernos afines del continente, los que predican el libre comercio, aun contra la diatriba discursiva proteccionista desde Washington.

Bolivia encara un tiempo electoral en donde se discute el proceso de cambio inaugurado en 2006.

Gobiernos de derecha y pro mercado se afianzan en varios de los pases en la regin, incluso algunos de los que protagonizaron la oleada reformista.

Nuestramrica est convulsionada y en debate, no solo por sus procesos nacionales y/o regionales, que involucra el proceso de integracin o de desintegracin, sino por lo acontece en el mundo, especialmente con Donald Trump en el gobierno de EEUU y su poltica nacionalista con tasas de inters en alza.

Una poltica exterior estadounidense que en lgica imperial se extiende sobre todo el continente y por ende recela de la presencia de China, de creciente peso comercial, econmico, y financiero en la regin.

El marco de los debates sobre el rumbo ocurren en momentos de crecimiento pobre de la economa mundial, con desaceleracin de la evolucin econmica regional, afectando derechos econmicos sociales ganados con luchas histricas de los pueblos.

Lo que est en juego es la cotidianeidad y la satisfaccin de las amplias necesidades de la sociedad y por eso nos interesa discutir hacia dnde vamos en la construccin del orden econmico y social.

Tal como sealbamos al comienzo nos interrogamos si es este un tiempo de reformas como supone el nuevo gobierno mexicano; de contra reformas sugeridas con la asuncin del gobierno brasileo; o de confirmacin de perspectivas que emanan de los 60 aos de revolucin en Cuba.

Hacia dnde va Nuestramrica?

El cambio de siglo, del XX al XXI, estimul el debate y nuevos procesos emergieron discutiendo la tradicin conservadora por dcadas, especialmente el consenso neoliberal desde los 80 del siglo pasado.

La novedad era el horizonte socialista que ampli la solitaria experiencia anticapitalista y por el socialismo expresada por Cuba desde 1959/61.

En el lenguaje poltico apareci el horizonte del socialismo del siglo XXI en Venezuela, o el socialismo comunitario en Bolivia; junto a caracterizaciones constitucionales por el Vivir Bien o el Buen Vivir, en Bolivia y Ecuador respectivamente.

Tambin emergieron propuestas de distribucin del ingreso compatibles con procesos de integracin novedosa, que incluyeron propuestas inconclusas de una Nueva Arquitectura Financiera, e incluso mecanismos de cooperacin para renovados proyectos productivos y de desarrollo en mbitos que esperan mejor oportunidad para su concrecin, especialmente en materia alimentaria o energtica.

Nuestramrica apareci como una identidad que recuperaba una perspectiva emancipadora por ms de doscientos aos y con capacidad para interactuar con la tradicin ancestral de los pueblos originarios.

Por eso destacamos la experiencia que incluy la emergencia de nuevos sujetos que visibilizaron la complejidad de la lucha social, poltica y cultural de nuestro tiempo.

Destaca en ese sentido el movimiento originario, indgena y campesino, de larga trayectoria en la confrontacin civilizatoria, especialmente en los pases andinos, ampliando la territorialidad de la lucha indgena y constituyndose en fenmeno visible de carcter continental y global desde el proceso de cambio poltico boliviano desde 2006.

En ese orden surge a la consideracin social la lucha de las mujeres y el movimiento feminista en sus diversas corrientes y acepciones, con reivindicaciones por la igualdad de gnero y en contra de toda discriminacin sexual. El movimiento adquiri una dimensin cultural que atraves a toda la sociedad gestando un salto en la socializacin de una reivindicacin que apareca de minora y particular para transformarse en social y general.

Del mismo modo adquiere relevancia la lucha ambiental y en defensa de los bienes comunes, contra el modelo productivo y de desarrollo que afecta y depreda a la Naturaleza y la condicin de la vida sobre el planeta, e involucra las consideraciones sobre el hbitat, la urbanizacin y la colonizacin y subordinacin al capitalismo y al consumismo de la vida cotidiana, en el campo y la ciudad.

La complejidad de la lucha social, poltica, econmica y cultural diversific la tradicin de la confrontacin de clases, de la contradiccin entre el capital y el trabajo, para adquirir desde all otras y articuladas dimensiones que desafiaron el orden vigente, componiendo una nueva singularidad al conflicto social y la lucha de clases.

Mirando el panorama actual, la revolucin contina siendo un sueo eterno, parafraseando a Andrs Rivera, el escritor que recuperaba las expectativas a comienzos del Siglo XIX, en Hait o Sudamrica, y que nosotros proyectamos en los procesos vividos en 1959 en Cuba, en 1979 en Nicaragua, y con matices y especificidades en tiempos recientes en todo el continente.

Un sueo que se funde con diversas expectativas por reformas sociales, las que alimentan un debate de poca sobre reforma y revolucin, e incluso de contra reforma, y nos convoca a resolver el interrogante sobre el presente y el futuro del rumbo en la regin latinoamericana y caribea.

Es posible la lucha por la igualdad bajo el capitalismo?

Ms all de la revolucin o las revoluciones, el Siglo XXI gener expectativas de distribucin del ingreso y satisfaccin de necesidades de los sectores ms vulnerables.

Desde la CEPAL se fundamentaron indicadores socioeconmicos que daban cuenta de una mejora en la distribucin del ingreso, pero no necesariamente de la riqueza. La ilusin de la reforma del capitalismo gan espacio en la poltica y anima nuevas y renovadas ilusiones para repetir la experiencia, ms all del accionar reaccionario de los sectores hegemnicos y dominantes.

La poltica social masiva apareci en escena y moriger los efectos ms nocivos de la concentracin de ingresos y riqueza. Se trat de una poltica social masiva que trascendi procesos nacionales del giro a la izquierda y que se generalizaron ms all de la orientacin de derecha o de izquierda de los gobiernos.

Es ms, en plena ofensiva actual de las derechas, la masividad de la poltica social no mengua, sino que se ampla en la perspectiva de contener el conflicto social.

Bajo esas condiciones de articulacin de una perspectiva de reforma y revolucin, los tiempos de revancha y contra reforma no se hicieron esperar y la hegemona poltica conservadora y tradicional disput el consenso de la sociedad.

Lo hizo con golpes blandos, apoyados por Parlamentos o sistemas judiciales, o electoralmente por la va de la manipulacin meditica.

Para esto se emple a los tradicionales medios de comunicacin, monoplicos, privados o pblicos, junto a nuevas redes sociales emergentes, permeadas por una religiosidad e ideologa individualista del slvese quien pueda, funcional a la lgica de la dominacin capitalista, con eje en la seguridad personal.

El orden capitalista busca as la normalidad de su funcionamiento, es decir, de la ganancia y la acumulacin, alejando la realidad de cualquier perspectiva revolucionaria o reformista.

Ya no acude a la tradicin del golpe cvico militar; sino a novedosos mecanismos asentados en la manipulacin del consenso social, incluso falseando la realidad.

Lo que pretendemos discutir es el orden democrtico y econmico en curso y en su conjunto, lo que supone analizar el horizonte de confrontacin por la igualdad, junto a la libertad de elegir y gobernar.

No alcanza con la lucha por la igualdad, la distribucin del ingreso y la riqueza, si al mismo tiempo no se cuestiona el orden poltico y cultural bajo sus formas democrticas realmente existentes, lo que implica superar el carcter electivo de la democracia para abordar mecanismos de protagonismo de la comunidad en la toma de decisiones.

En Nuestramrica hubo un tiempo en donde las contradicciones aparecan entre dictaduras o democracias constitucionales, pero que ahora, tras la fachada de gobiernos constitucionales que estabilizan el orden capitalista, se requiere discutir una estrategia integral de la economa y la poltica, de la igualdad y la libertad para resolver las demandas de una mayora empobrecida y explotada.

Derechos econmicos y polticos para un futuro de liberacin

Se necesita un horizonte de discusin sobre los contenidos de la emancipacin, al mismo tiempo que se debaten las formas de la participacin poltica de la sociedad.

La soberana alimentaria, energtica o financiera demanda la soberana en las formas decisorias sobre la cotidianeidad. La comunidad necesita expresar los rumbos de los contenidos y formas para resolver necesidades insatisfechas.

No es solo economa o poltica, sino economa y poltica; modelo productivo y de desarrollo, de formas de convivencia de la sociedad en nuestro tiempo, en una bsqueda de superacin del debate coyuntural. Por eso no alcanza con la discusin contenida en procesos electorales limitados al campo de lo posible que recreen momentos anteriores de la construccin social.

En rigor, los cambios provienen de nuevas prcticas desplegadas en el movimiento de la sociedad, que pueden modificar la conciencia colectiva y as, desde la hegemona cultural intentar institucionalizar nuevas modalidades en la produccin, la distribucin, el cambio y el consumo, bajo modalidades de protagonismo y participacin ampliada en la toma de decisiones sobre el orden poltico, econmico, social y cultural.

Pretendemos sealar que no habr distribucin del ingreso y menos de la riqueza, o nuevo orden econmico, si no se modifica en simultneo la poltica, o sea, el ejercicio de la soberana del pueblo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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