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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2019

2019: otro ao de guerras

Alberto Piris
El viejo can


Al concluir 2018 y asomar el nuevo ao, muchas hiptesis se suelen hacer sobre el cariz que ste presentar, a tenor de las preocupaciones personales de cada futurlogo diletante.

En Espaa, en el mbito de esas hiptesis se incluir forzosamente (para nuestro hondo pesar) el conflicto irresuelto en Catalua, seguido a distancia por otros problemas acuciantes, como el paro, la precariedad, la pobreza, el descrdito de varias instituciones bsicas para la democracia espaola, la penosa situacin de la mujer en muchos mbitos sociales, la crispacin poltica que ahoga, y a veces envilece, el normal ejercicio parlamentario y algunas otras ms, sin olvidar entre estas las idas y venidas de los presuntos famosos cuyas vicisitudes traen a mal traer a amplios sectores de la poblacin y que tanto hacen prosperar al llamado periodismo rosa.

Pero hay algo que no atrae mucho la atencin popular y con lo que siempre acertar el aficionado a anticipar acontecimientos futuros: 2019 ser otro ao de guerras. Apostar a esto es una apuesta ganadora.

No merece la pena esforzarse intentando adivinar dnde tendrn lugar esas guerras. Conviene hacerlo, naturalmente, porque sus efectos se abatirn sobre unos u otros pueblos y se extendern en una u otra direccin, siguiendo las lneas que indica la geopoltica de cada momento.

Hay que subrayar que en el desencadenamiento y sostenimiento de las varias guerras que hoy, ayer y maana se extienden por el mundo hay una causa general: la expansin y el acelerado progreso de la industria armamentstica en un planeta al que no es exagerado tildar de militarizado.

Es fcil pensar as observando a EE.UU., donde la Estrategia de defensa nacional (NDS), aprobada el pasado mes de enero, se conoce como 2+2+1. Es una estrategia que prev poder combatir a la vez contra dos grandes potencias (Rusia y China), dos intermedias (Irn y Corea del Norte) y un adversario permanente (terrorismo).

Adems de lo anterior, el programa de modernizacin del arsenal nuclear, que viene desde la era Obama, consumir la increble suma de 1.600 billones de dlares (entendiendo aqu el billn al estilo europeo, como un milln de millones) en los prximos tres decenios: la planificacin en el armamento nuclear se hace a muy largo plazo. No se ha encontrado el modo de utilizar el gran poder disuasorio del arma nuclear contra el cambio climtico, y la previsible evolucin de ste hara intiles tantos esfuerzos para finales de este siglo si antes no se adoptan drsticas medidas, como escrib en la pasada semana.

Conviene que alzar la mirada ms all de EE.UU., porque el gasto militar universal no parece haber sufrido los efectos de la crisis econmica en muchos pases. Rusia y China han venido aumentando sus presupuestos militares a la zaga de EE.UU. Japn adquirir sus dos primeros portaaviones desde la 2 G.M., ms nuevos aviones y armas de ltima generacin. Arabia Saud invierte en armamento cerca del 9% de su cuantioso PIB y otros pases alcanzan el 10% (Alemania, China, Corea del Sur, India).

La oferta armamentstica no ha quedado rezagada respecto a la demanda y se ha extendido a nuevos horizontes: inteligencia artificial, ciberguerra y robtica avizoran provechosos espacios abiertos en los enfrentamientos blicos.

Los grandes consorcios cuyos beneficios se basan en artefactos blicos se frotan las manos y discuten estos das sobre si la agravacin de alguna de las guerras en curso les sera o no beneficiosa: las guerras pequeas les son muy provechosas, pero si crecen y se desmandan pueden crear obstculos a la libre y caudalosa cascada de ganancias que esperan.

As pues, amigo lector, de lo poco que puede asegurarse sobre 2019 es que el espectro de la guerra seguir ensombreciendo el desarrollo de la humanidad. Y amplios sectores de sta seguiremos buscando los resquicios por donde pueda aflorar la paz de la que tanto se habla con floridas palabras en estos das festivos.

Artculo publicado originalmente en el blog del autor El viejo can


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