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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2019

La tercera posicin

Jos Natanson
Le Monde Diplomatique


Hay espacio poltico para una tercera opcin, de preeminencia peronista pero abierta a otras fuerzas y figuras independientes, capaz de romper la polarizacin macrismo-kirchnerismo? Podr articularse un espacio que contenga a dirigentes como Roberto Lavagna y Sergio Massa, que se apoye en la fuerza territorial de los gobernadores del PJ y que al mismo tiempo incluya a outsiders con ganas como Facundo Manes y Matas Lammens, al socialismo santafesino y al radicalismo anti-macrista de Ricardo Alfonsn y Margarita Stolbizer? En los papeles, s. Las encuestas muestran que los dos polos que protagonizan la discusin poltica son minoras intensas de alrededor del 25/30 por ciento de la poblacin, lo que dejara vacante un espacio del 40/50 por ciento de los votantes, suficiente para construir una alternativa tericamente competitiva. A este grupo de ni-ni se suman adems quienes se mantienen dentro del macrismo y el kirchnerismo ms por rechazo al otro extremo que por una adhesin franca, fronteras blandas de ambos universos que tericamente podran emigrar a una tercera alternativa que muestre decisin y sex appeal. Los empresarios que mantienen su respaldo a Macri slo porque no es Cristina pero que sufren la recesin y el desplome del mercado interno, y los sindicalistas que no adhieren ni a una ni al otro (la mayora), completan el cuadro de posibles apoyos. Finalmente, las PASO son una herramienta ideal para generar una competencia civilizada, con reglas de conducta, que defina candidaturas y potencie al ganador.

El problema es que esto es as en teora. En la prctica aparecen una serie de dificultades que vale la pena revisar.

La primera es de identidad. Qu valores, estilos e ideas expresara este espacio? Aunque todas las alquimias son posibles, una fuerza potente no puede construirse solo como un promedio reactivo a dos opciones parejamente odiadas, como una respuesta al neoliberalismo macrista y al populismo kirchnerista, y exige algo ms que una simple metfora espacial: no puede limitarse a la pobre metfora de la ancha avenida del medio ni a una lectura voluntarista de la historia al estilo del tercer movimiento histrico de Ral Alfonsn, que quiso combinar los valores democrticos del radicalismo con la sensibilidad social del peronismo y termin sepultado por la crisis.

Por supuesto, esto no implica que diferentes fuerzas polticas no puedan convivir en frentes electorales con otras tradiciones, porque la experiencia del peronismo (con el PI), el menemismo (con la UCeD) y el kirchnerismo (con el radicalismo de Julio Cobos) demuestran que, en ciertas circunstancias, la sociedad est dispuesta a apoyar experimentos de este tipo. Pero s supone advertir que la construccin poltica no es un lego que simplemente toma lo mejor de este partido y descarta lo peor de aqul. Una alianza electoral puede permitirse muchas cosas salvo ser ininteligible: la sociedad tiene que entender que le est proponiendo.

En su muy franco, muy interesante y un poco melanclico libro de memorias (1), Felipe Sol revisa la estrategia de Sergio Massa de cara a las presidenciales del 2015. Recuerda que el tigrense arranc la campaa liderando la oposicin pero que con el tiempo fue quedando atrs de Macri, que al principio no tena ni ms apoyos ni ms recursos ni ciertamente ms carisma, pero que s tena la estrategia diseada por Jaime Durn Barba: construirse como la verdadera opcin de la clase media, afirmarse en el voto anti-peronista para a partir de ah ampliar el rango de apoyos, frente a un Massa obstinado en pescar en un lago cada vez menos profundo.

La segunda dificultad es la definicin de los candidatos. Una alianza puede constituirse formalmente, construir un programa, una marca y hasta una identidad, pero al final debe expresarse a travs de una frmula, el verbo encarnado de la poltica. Lavagna, cuya candidatura se agranda conforme la economa se achica, parece un candidato ideal para un pas en crisis, pero las encuestas le asignan la mitad de intencin de voto que a Massa. Por qu debera Massa resignarse? Y los gobernadores, menos conocidos pero dotados de una fuerza territorial de la que carecen los otros? La tercera posicin tiene muchos candidatos: si no logra organizarse, es lo mismo que no tener ninguno.

La tercera cuestin es la sincrona institucional. La reforma constitucional del 94 acort el mandato presidencial a cuatro aos, habilit la reeleccin e hizo coincidir en un mismo ao las elecciones presidenciales y las de gobernadores, que tambin tienen perodos de cuatro aos y en general pueden aspirar a un segundo mandato consecutivo. Como los jefes provinciales pueden adelantar los comicios en sus distritos y como la afirmacin territorial es condicin para cualquier aventura posterior, la mayora de los caciques peronistas decidi desdoblar las elecciones para garantizar su supervivencia (2). Salvo aquellos que, como Juan Manuel Urtubey, ya van por su segundo perodo, el resto tiene pocos incentivos para apostar a un riesgoso armado nacional que, si fracasa, los dejar enfrentados al prximo presidente. Sin el apoyo de los gobernadores peronistas parece difcil que una fuerza con chances de enfrentar al macrismo y el kirchnerismo pueda prosperar.

La ltima dificultad es que los otros tambin juegan. La poltica es una danza con lobos. Juega el gobierno, que apuesta a una polarizacin que le permita concentrar el voto anti-cristinista y opera para que los gobernadores se abstengan de participar en la disputa nacional. Y juega tambin Cristina, que dej de lado el sectarismo inconducente de parte de su entorno y reconstruy la relacin con ex aliados como Hugo Moyano y Felipe Sol, alienta el surgimiento de un kirchnerismo honestista liderado por Juan Grabois e incluso decidi imprimirle un giro herbvoro a su figura, expresado en las declaraciones tranquilizadoras de Axel Kicillof y el renovado rol de Alberto Fernndez como armador poltico, todo lo cual puede interpretarse como un intento por ensanchar su base de apoyos sin resignar su conduccin. Sensata la estrategia de Cristina, sea para negociar desde una posicin de fuerza una articulacin pan-peronista en la que se reserve el lugar de conductora, o para lanzar su propia candidatura.

En este escenario, la posibilidad de que prospere una tercera alternativa no es imposible pero s muy difcil, lo que no deja de ser un problema. En primer lugar, porque el kirchnerismo y el macrismo vienen protagonizando el juego poltico desde la crisis del 2001. Por ms que el macrismo se haya pasteurizado primero y bolsonarizado ltimamente, por ms moderada que se muestre Cristina, ambos espacios conservan sus dirigentes, sus ideas y sus estilos, lo que en ltima instancia revela la dificultad de la poltica argentina para renovarse. Pero sucede adems que las mismas encuestas que confirman la resiliencia de ambas fuerzas muestran el alto nivel de rechazo que generan, que entre rechazos duros y blandos alcanza el 60 e incluso el 70 por ciento: el escenario 2019 es el de una disputa trgica entre dos negatividades.

Pero as estamos, y de hecho las ltimas encuestas muestran una asombrosa recuperacin de la imagen de Macri y un ascenso, menos acelerado pero no menos notable, de Cristina (3). Del mismo modo que la crisis econmica no alcanz a perforar el piso del oficialismo, que an en sus peores momentos se mantuvo por arriba del 25 por ciento, el escndalo de los cuadernos no afect de manera significativa la imagen de la ex presidenta. Habra que ir aceptndolo: aunque el espacio terico para la emergencia de una tercera opcin existe y aunque siempre puede haber sorpresas, el paisaje poltico sigue dominado por los dos actores surgidos de las cenizas de diciembre, los que en su remota presidencia Nstor Kirchner imagin como perfectos enemigos y los que para bien o para mal siguen concitando el mayor nmero de adhesiones.

Notas:

1. Felipe Sol, Peronismo, Pampa, peligro, Paids, 2017.

2. El 2019 estar marcado por una seguidilla de elecciones provinciales: marzo (Catamarca), abril (Entre Ros y Neuqun), mayo (Crdoba, Misiones, La Rioja, Chubut y Tierra del Fuego) y junio (Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, San Luis, Tucumn, La Pampa, Ro Negro y Santa Cruz).

3. Por ejemplo, la encuesta de Poliarqua publicada el 16 de diciembre de 2018 en La Nacin muestra que Macri pas del 32 al 39 por ciento de imagen positiva en el ltimo mes, en tanto que Cristina se consolida como la principal lder de la oposicin con el 30 por ciento de apoyos.

Fuente: http://www.eldiplo.org/235/la-tercera-posicion/



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