Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Yemen, la guerra olvidada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2019

Yemen, el lugar donde nadie escucha tus gritos

Jeffrey St. Clair
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Ahora sabemos qu es lo que se necesita para cambiar, por poco tiempo, el guion sobre Arabia Saud. Hay que asesinar a un periodista en una embajada por orden del prncipe heredero, desmembrar su cuerpo con un serrucho para huesos y despus disolver los restos sacrificados en una cuba de cido. Aunque no a cualquier periodista. Los saudes han matado y encarcelado a muchos periodistas antes. Pero Jamal Khashoggi era un periodista que trabajaba para el Washington Post, un peridico que es propiedad del hombre ms rico del mundo. Por lo general, los saudes se limitan a comprar a sus crticos. Sin embargo, en esta ocasin se han encontrado con que Jeff Bezos es un hombre demasiado rico para poder comprarle.

No obstante, tres meses antes, no se produjo ninguna protesta angustiosa desde el Washington Post o The New York Times despus de que un avin de combate de Arabia Saud lanzara un ataque areo sobre un autobs escolar en la aldea yemen de Dahyan. El autobs se detuvo en Dahyan para tomar un refrigerio tras un da de excursin, y se diriga a la escuela cuando fue alcanzado por una bomba MK 82 guiada por lser, fabricada por Lockheed y vendida a los saudes por el Pentgono. Cincuenta personas murieron en el atentado, todos ellos civiles, treinta de ellos nios, la mayora de una edad de diez aos o menos. Otras 48 personas resultaron heridas.

Una de los maestras de la escuela, Yahya Hussein, iba conduciendo un automvil detrs del autobs. Lleg a Dahyan unos minutos despus del ataque areo y se encontr con una escena de horror indescriptible. Haba trozos de cuerpos y sangre por todas partes, declar a Al Jazeera.

Los saudes no se molestaron en limpiar la sangre ni en esconder las extremidades segadas. En cambio, el prncipe heredero declar que el bombardeo del autobs escolar haba sido un ataque militar legtimo. Unos das despus, los saudes bombardearon un funeral para una de las vctimas, matando y mutilando a otra docena de personas. Los saudes dijeron que las milicias hutes usaban a las vctimas como escudos humanos. Voy a hablar de muchas cosas con los saudes, dijo Trump a Axios recientemente. Aunque, ciertamente, no tendra a gente a que no sepa cmo usar las armas disparando contra autobuses con nios.

Uno hubiera esperado al menos un poquito de introspeccin por parte del Pentgono a raz de esa horrible matanza de nios. En lugar de eso, el general favorito de los liberales, James Mattis, nos cont que el papel de EE. UU. en la guerra ayudaba a evitar vctimas civiles. No hay noticias de cuando los pilotos de la coalicin saud actan con moderacin", declar Mattis. Lo que plantea la pregunta: a quin matan los saudes cuando muestran moderacin con sus armas estadounidenses y la prensa no est en los alrededores para examinar los restos de los cuerpos?

Despus de todo, el bombardeo de Dahyan estaba lejos de ser la primera masacre de civiles perpetrada por los saudes utilizando bombas inteligentes fabricadas en Estados Unidos. En marzo de 2016, 97 civiles murieron cuando los saudes bombardearon el mercado de Kames, en Mastaba. Segn Human Rights Watch, 25 nios murieron en aquel ataque. Siete meses despus, los saudes lanzaron otro misil guiado por lser sobre un tanatorio en Sanaa, matando a 195 civiles. En medio de esas atrocidades, los saudes han seguido bombardeando hospitales, escuelas, centrales elctricas e instalaciones de tratamiento del agua, todo en violacin del derecho internacional.

En total, los ataques areos saudes, apoyados por Estados Unidos, han matado a ms de 5.000 personas, el 60% de ellas civiles. Esta letalidad sin ley result ser finalmente algo exagerada incluso para el propio rey de los drones. Despus del atentado de Sanaa, Obama orden detener las ventas de nuevas armas a los saudes. Claro est que, para entonces, su administracin haba vendido ya a los saudes ms de 115.000 millones de dlares en armas, la mayor cantidad de una administracin en los setenta aos de historia de la relacin entre Estados Unidos y Arabia Saudita. La prohibicin se levant rpidamente bajo Trump, quien no perdi el tiempo a la hora de negociar su propio acuerdo de armas con la Casa de Saud por valor de 110.000 millones de dlares.

La guerra en Yemen, iniciada con Obama y acelerada con Trump, puede llamarse legtimamente la guerra contra los nios. La hambruna que arrasa gran parte al pas como consecuencia del aplastante embargo contra la nacin puede ser, segn Naciones Unidas, la peor del planeta en ms de un siglo. Ms de 1,8 millones de nios estn al borde de la inanicin, y al menos 130 mueren cada da.

A pesar de la creciente cifra de muertos, Yemen sigue siendo un lugar del que pocos estadounidenses han odo hablar o que podran ubicar en el mapa. Sin embargo, es donde Barack Obama orden el asesinato, con un avin no tripulado, de un ciudadano estadounidense, Anwar al-Awlaki, y dos semanas ms tarde orden otro ataque que mat a su hijo de 16 aos, Abdulrahman, tambin ciudadano estadounidense. El presidente del Premio Nobel de la Paz no permiti ningn proceso debido.

Yemen es tambin el lugar donde Donald Trump cometi su primer crimen de guerra autorizando una redada con comandos, ocho das despus de su toma de posesin, sobre un pueblo en el que mataron a 15 civiles, incluida la hija de ocho aos de Al-Awlaki, Nora. Por qu Estados Unidos mata nios en el Yemen? Quin lo autoriz? Cul es el objetivo? Cundo terminar? Nadie dice nada. Y muy pocos en el congreso o la prensa se molestan siquiera en preguntar.

No es una guerra secreta como fue la de Afganistn bajo Jimmy Carter. Es algo peor: es una guerra que a nadie le importa lo suficiente como para mencionarla, evaluarla o debatirla. Yemen es el lugar donde nadie te oye gritar, incluso cuando gritas de horror al ver los cuerpos desmembrados de los nios de diez aos que eran tus alumnos.


Jeffrey St. Clair es editor de CounterPunch. Su nuevo libro es Bernie and the Sandernistas: Field Notes From a Failed Revolution. Puede contactarse con l en: [email protected] o en Twitter: @JSCCounterPunch

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/01/04/yemen-where-no-one-hears-you-scream/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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