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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2019

Irregulares, ilegales

Lilliam Oviedo
Rebelin


A 225 aos de la internacionalizacin de la proclama Libertad, Igualdad y Fraternidad y a 70 aos de la Resolucin 217, mediante la cual la Organizacin de las Naciones Unidas adopta la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, la libre circulacin de los seres humanos sigue siendo utopa.

Prueba de ello es que, para nombrar un pacto mediante el cual los Estados se comprometen a reconocer a las personas migrantes determinados derechos, es preciso acompaar el trmino migracin con tres adjetivos de uso frecuente en los sectores conservadores. El documento es denominado Pacto Mundial para la Migracin Segura, Ordenada y Regular.

Para no comprometerse a tratar como nios a los menores, acompaados o no, que llegan a sus fronteras en condicin de indocumentados y para continuar poniendo el sello de ilegal a toda persona que no contribuya a la multiplicacin del capital, Estados Unidos se retir de la discusin del pacto en diciembre del ao 2017. "Nuestras decisiones sobre polticas de inmigracin sern tomadas por americanos y solo por americanos", declar Nikki Haley, quien en ese momento era embajadora ante la ONU.

En el ao 2016, con Barack Obama en la presidencia, Estados Unidos apoy la Declaracin de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes. No por ello se puede olvidar, sin embargo, que las repatriaciones durante esa gestin se acercaron a los 3 millones, segn cifras oficiales. En el ao 2013, por ejemplo, la cifra es superior a 435 mil, lo cual representa un 3.8 por ciento de la poblacin indocumentada en ese momento. Se llama soberana tambin ese inhumano ejercicio?

Supeditar a los intereses del capital la movilidad de la fuerza de trabajo es la prctica del poder estadounidense como conjunto y de las fuerzas conservadoras a nivel global.

El apoyo a la Declaracin de Nueva York fue una respuesta poltica demaggica a la llamada crisis de refugiados en Europa.

En diciembre del ao 2015, en su pgina web, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para las Migraciones escribi: Hasta el 7 de diciembre, ms de 911.000 refugiados e inmigrantes han llegado a las costas europeas desde que comenz el ao y unas 3.550 personas han perdido la vida durante el viaje. Ms del 75% de quienes llegan a Europa han huido de la persecucin y los conflictos en Siria, Afganistn o Irak.

A esto hay que aadir que en el ao 2016 llegaron a Italia 181 mil personas a travs del Mediterrneo.

En medio de esa situacin fue firmada la Declaracin de Nueva York, apoyada incluso por los pases que luego se desvincularon del Pacto Mundial para la Migracin Segura, Ordenada y Regular.

Soberana?

Estados Unidos, Polonia, Hungra, Israel y la Repblica Checa votaron contra el Pacto en diciembre pasado. El texto, tras ser aprobado por aclamacin, fue sometido a votacin a peticin de Estados Unidos.

Argelia, Australia, Austria, Bulgaria, Chile, Italia, Libia, Latvia, Liechtenstein, Rumana, Suiza y Singapur se abstuvieron. Repblica Dominicana y Eslovaquia no asistieron a la reunin de la Asamblea General en Marrakech. Por disposicin del ultraderechista presidente Jair Bolsonaro, Brasil ha anunciado su retiro del pacto.

Estas son posiciones de Estado, pero la ultraderecha se ha pronunciado tambin como sector. En Blgica, la firma del pacto provoc la ruptura de la coalicin gobernante y la dimisin del primer ministro Charles Michel. Los sectores ultraderechistas convocaron en toda Europa a marchas y, a travs de dirigentes como Marine Le Pen se pronunciaron contra el pacto.

Los grupos partidarios del cierre de fronteras quieren mantener a toda costa la prerrogativa de poner el sello de ilegales a las personas y criminalizar el intento de emigrar sin documentos.

Hay que puntualizar que el Pacto por la Migracin Segura, Ordenada y Regular no convierte en derecho humano la migracin. Ni siquiera los voceros de la ultraderecha hacen esta afirmacin. Obviamente, no emanara de un organismo de la ONU un documento de tal naturaleza. Desde cundo actan estos organismos en abierto desafo al poder hegemnico?

A la ultraderecha le preocupa que en los escenarios de guerra y de crisis econmica grupos poblacionales se organicen y presionen por ese reconocimiento. Es un temor que no cesa en las instancias que sostienen la sociedad de clases.

El Partido Demcrata, en cmoda posicin, aprovecha polticamente el tema, dado que el gobierno de Donald Trump rechazar todo compromiso con los migrantes. Las dobleces se notan cuando se examinan las cifras de deportaciones y el tratamiento a los indocumentados durante los gobiernos de Obama y de Bill Clinton (para solo citar dos administraciones demcratas).

En las posiciones del Partido Demcrata pesa tambin la evidencia de que el capital podra aprovechar la indetenible migracin y el enorme nmero de refugiados en lugar de oponerse a lo inevitable, pero de todos modos se trata de facilitar la reproduccin del capital, no de favorecer a las personas.

Est lejos el pacto firmado en Marrakech de constituir un paso hacia el reconocimiento del derecho a circular por el planeta sin otra limitante que el compromiso de acogerse a las normas bsicas de convivencia.

La propia ONU lo confirma en un resumen dirigido a dar a conocer al mundo la esencia del documento votado en Marrakech:

Los Estados se comprometen tambin a mejorar su cooperacin a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de bsqueda y rescate, y garantizando que no se perseguir legalmente a quien les d apoyo de carcter exclusivamente humanitario, seala. Y contina diciendo: Adems, los Gobiernos prometen garantizar un regreso "seguro y digno" a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un "riesgo real y previsible" de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

En el contenido del texto, nada hay que implique un avance mayor.

Desde Repblica Dominicana

Desde Repblica Dominicana, patrioteros que en las urnas y en las calles han apoyado a dirigentes entreguistas, saqueadores y serviles, enarbolaron para oponerse a la firma del pacto la bandera nacional que el pueblo organizado tiene por tarea arrancar de sus sucias manos.

A esos patrioteros no les causa vergenza citar al dictador Rafael Leonidas Trujillo, a Joaqun Balaguer, a lvaro Uribe, a Donald Trump o a cualquier representante de la delincuencia poltica a nivel nacional e internacional, para pronunciarse contra los migrantes pobres, en particular contra la migracin haitiana.

En un ejercicio politiquero, el presidente Danilo Medina, a travs de su vocero, dijo que la firma del pacto limitara la capacidad de gobierno para hacer valer las normas migratorias en Repblica Dominicana, y anunci que no enviara representantes a la reunin de Marrakech.

Danilo Medina mantiene en la direccin de la Polica Nacional al mayor general Ney Aldrin Bautista Almonte, quien elogi el discurso de un grupo de patrioteros que amenazan de muerte a periodistas y activistas sociales por pronunciarse contra los abusos contra migrantes haitianos en el pas.

Al negarse a firmar el pacto, Danilo Medina neutraliza potenciales acciones en su contra de grupos ultraconservadores entre los que se incluye a los dirigentes de la Fuerza Nacional Progresista (el abogado Vincho Castillo, sus hijos y otros allegados) y a los jefes del despedazado Partido Reformista Social Cristiano. De ese modo, se pone en condiciones de pactar con una parte de esos grupos que apoyan a Leonel Fernndez en el pugilato por el control del Partido de la Liberacin Dominicana.

En otro aspecto del quehacer politiquero, es un punto de coincidencia con la administracin de Donald Trump.

Es preciso destacar esta coincidencia, porque Donald Trump ha anunciado el retiro de la colaboracin econmica a los pases de donde proceden los integrantes de la Caravana de Migrantes, en particular a Honduras, Guatemala y El Salvador, y funcionarios yanquis han afirmado que Nicols Maduro, Daniel Ortega y la oposicin hondurea han organizado la caravana de migrantes que todava intentan ser acogidos en Estados Unidos.

Jakelin y Felipe, como Aylan

Desde esta Amrica, es imposible calificar la migracin como un fenmeno ajeno y lejano, y es imposible tambin desvincular el fenmeno de la accin poltica imperialista.

El pasado da 2, en The New York Times, la periodista Elisabeth Malkin destac que el Gobierno de Guatemala ha sido muy cauteloso al hablar con el de Estados Unidos sobre la muerte de dos menores (Jakelin Caal, de seis aos, quien muri el 8 de diciembre, y Felipe Gmez Alonso, de 7, quien muri el 24 de diciembre) bajo custodia de las autoridades fronterizas yanquis. Destaca que, en un ao electoral en Guatemala, Jimmy Morales no quiere perder el apoyo de Estados Unidos, y dice tambin que las comunidades indgenas mayas han sido tradicionalmente discriminadas en Guatemala y de esas comunidades proceden los dos nios muertos.

El presidente de Guatemala no ha hecho ninguna declaracin pblica y ha dejado que sea su ministra de Relaciones Exteriores, Sandra Jovel, quien informe sobre los avances en las averiguaciones de la causa de la muerte de los menores y sobre el traslado de sus cuerpos a su pas natal, apunta.

Obviamente, de ilegitimidad hablamos, y de aborrecible servilismo.

Quin menciona en este contexto la palabra democracia? Acaso es posible ante un gobierno que menosprecia a grupos nacionales o ante uno que se propone colonizar al mundo?

La muerte de dos nios indgenas no mueve a la accin al presidente de Guatemala ni llama a captulo a las autoridades estadounidenses, que siguen desconociendo los derechos de los migrantes, pero a los hombres y mujeres conscientes de Amrica y del mundo s debe llamar a reflexin.

La desigualdad y la exclusin son dos fenmenos a visibilizar.

En el ao 2015 conmocion al mundo el hallazgo en las costas de Turqua del cuerpecito de Aylan, un nio sirio de tres aos.

Hay que llamar la atencin sobre el hecho de que 640 nios murieron en el Mediterrneo entre los principio del ao 2014 y enero de 2018, y que la cifra es inexacta, dado que muchas desapariciones no son reportadas.

Segn cifras de la ONU, el ao pasado 4,503 personas murieron o desaparecieron mientras intentaban emigrar.

Aylan es el nio muerto de Europa y Jakelin y Felipe son los nios muertos de Amrica, dos inditos de Guatemala que vivan en condiciones deplorables y hallaron la muerte cuando sus padres buscaban asegurarles calidad de vida.

Con sus nombres, se menciona tambin a otros nios vctimas de la violencia y la injusticia, en condicin de ilegales, de irregulares, entes de desorden en la sociedad de clases organizada para pisotear sus derechos.

Los pueblos habrn de juzgar a quienes hoy consideran que es mucho reconocer la humanidad de quienes viajan sin documentos Y no es difcil anticipar la condena.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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