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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2019

Migrar no es un crimen

Joanne Liu
EFE


Los desafos de la migracin no son algo que se pueda tratar de forma aislada. Deben abordarse colectivamente y -de forma crucial- humanamente.

Recientemente, Mdicos Sin Fronteras (MSF) se vio obligada a detener las operaciones de bsqueda y rescate en el Mediterrneo central. Una siniestra y concertada campaa de desafos legales y obstculos administrativos, signific el fin de las operaciones del Aquarius, el buque que operbamos junto a SOS Mediterrane. Debido a este sabotaje, desaparece el compromiso humanitario y legal ms bsico: salvar vidas en el mar.

Ciudadanos y alcaldes de Europa se han movilizado para recibir a las personas rescatadas y mostrar su humanidad. Mientras tanto, los Gobiernos europeos se han negado a proporcionar capacidad de bsqueda y rescate, y -lo que es peor- han boicoteado activamente los esfuerzos de otros para salvar vidas. Salvar vidas no es negociable. Salvar vidas es lo que hacemos, por lo que seguiremos luchando, y lo que nos urge que defiendan.

En el mundo, diez millones de personas estn en movimiento. Desde las fronteras de Sudfrica y Mxico, hasta las costas de Malasia, Indonesia y Europa. Desde Libia, pasando por Nauru y el Mar Rojo, los equipos de MSF se enfrentan a la brutalidad de las polticas migratorias actuales.

Estamos sorprendidos por la magnitud de la violencia y el sufrimiento infligido a las personas que estn atrapadas en un limbo legal por las restricciones estatales; aquellas que estn atrapadas por las detenciones arbitrarias; aquellas que han sufrido abusos de los traficantes. Estas polticas oficiales profundizan el sufrimiento de millones de personas.

Debemos enfrentar la realidad: las polticas inhumanas diseadas para impedir la migracin no detienen a las personas en movimiento. Estas polticas fortalecen a funcionarios corruptos y a bandas criminales. Estas polticas criminalizan y arrojan a las personas vulnerables a las manos de traficantes y redes criminales que las explotan despiadadamente.

Como presidenta internacional de Mdicos Sin Fronteras, he presenciado escenas angustiosas. Algunas de ellas de personas que estaban en los centros de detencin de Libia: personas desesperadas, en habitaciones sucias, atrapadas y despojadas de cualquier esperanza. Me hablaron de la extrema violencia y explotacin que sufrieron durante sus viajes. Las mujeres me hablaron de que fueron violadas y, luego, obligadas a llamar a sus familias para pedirles dinero. Menores no acompaados y mujeres embarazadas, encerrados en stanos sin atencin mdica, con lgrimas en sus ojos suplicando por su libertad.

Hace unas semanas estuve en Mxico y Centroamrica, donde las personas huyen de la violencia y las amenazas en sus hogares, solo para ingresar en un espeluznante ciclo de explotacin y abuso. Las mujeres y nias buscan anticonceptivos, porque simplemente asumen que sern violadas durante la ruta. Las personas se ven obligadas a elegir entre la violencia en sus lugares de origen o la lejana posibilidad de un futuro lleno de esperanza.

En Mxico, el 68% de la poblacin migrante atendida por MSF reporta haber sido vctima de violencia durante su trnsito hacia los Estados Unidos. Un tercio de las mujeres han sido abusadas sexualmente. Una cuarta parte de las consultas mdicas de MSF para migrantes y refugiados en Mxico estn relacionadas con lesiones fsicas o traumas intencionales.

En Lesbos, Grecia, una cuarta parte de los nios que asisten a nuestras sesiones de terapia grupales se autolesionaron, tuvieron pensamientos suicidas o intentaron quitarse la vida. Durante ms de un ao, nuestros equipos han alertado sobre la emergencia de salud mental en curso, pero nada ha cambiado para mejor.

Estos son los costes humanos de las llamadas exitosas polticas para restringir la migracin. Son polticas que deshumanizan a quienes simplemente buscan seguridad o una vida mejor. Son polticas que matan. Vemos campaas para criminalizar y deshumanizar a quienes huyen de la violencia y la pobreza, representndolos como algn tipo de virus que debe terminarse y contenerse. Seamos claros, las polticas actuales estn empujando a las personas en movimiento hacia el abuso y la explotacin.

Ayudar a las personas necesitadas no es un delito. Sin embargo, en todo el mundo, nuestros proyectos mdicos que las atienden se encuentran con obstculos burocrticos, acoso legal e incluso violencia. Aquellos que buscan ayudar a las personas en movimiento han sido difamados, intimidados y amenazados.

No podemos ser ciegos ante la violencia que sufren quienes se desplazan. No podemos ignorar su desesperacin. No podemos fingir que no sabemos lo que est sucediendo. Tomemos partido por las polticas humanas. Tomemos partido contra la criminalizacin de la migracin y del acto de salvar vidas. Migrar no es un crimen. Salvar vidas tampoco.

Joanne Liu es presidenta internacional de Mdicos Sin Fronteras (MSF)

Fuente: https://www.efedocanalisis.com/noticia/migrar-no-crimen/



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