Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2019

Las esperanzas de una tercera revolucin en Sudn

Tarek Cheikh
Orient XXI

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Desde hace varios das y lejos del foco de atencin de los medios de comunicacin internacionales (se ha expulsado a muchos periodistas) un movimiento de revuelta sin precedentes contra la dictadura del general Omar El-Bchir inflama Sudn. Hace renacer la esperanza de un cambio an ms radical que los que conoci el pas en 1964 y 1985.

Cuando fue detenido a principios de la dcada de 1970, el poeta popular sudans Mahjoub Chrif rezaba fervientemente camino a la crcel:

Cundo se aclarar

el cielo de nuestro querido Jartm,

cuando sanar

la herida del pas?

Unas dcadas ms tarde parece que su deseo est camino de ser concedido. El 25 de diciembre por la maana la capital sudanesa se despertaba con el ruidoso clamor de una multitud compuesta por las diferentes fuerzas de la oposicin que se apiaban en la manifestacin ms grande e imponente que haya conocido el pas desde el golpe de Estado del movimiento islamista y su toma de poder en Sudn en 1898, aunque otros disturbios hayan sacudido a veces al rgimen.

El llamamiento a la movilizacin lanzado por Rassemblement des professionnels [Agrupacin de los profesionales], que rene sobre todo a los grandes sindicatos de mdicos, ingenieros y abogados, tuvo un amplio eco en el seno de la poblacin y de los partidos polticos, una adhesin sin precedentes desde hace dcadas. Cuando los acontecimientos parecen precipitarse en el pas este llamamiento representa un autntico reto tanto para el gobierno como para las propias fuerzas organizadoras, porque es el primer movimiento de esta magnitud desde la llegada al poder de Commandement rvolutionnaire pour le salut national (Al-Inqaz) [Comando Revolucionario para la Salvacin Nacional] en 1989 tras un golpe de Estado.

En un principio el objetivo declarado de Rassemblement des professionnels en el centro de la capital era presentar al gobierno una nota de protesta sindical contra la poltica econmica. Pero el escndalo poltico elev el listn de las demandas que ahora se materializan en una carta al palacio presidencial pidiendo abiertamente la dimisin del presidente Omar Hassan Al-Bachir. Ante el impresionante movimiento que se apodera de las ciudades de Sudn, ya sean grandes o pequeas, el gobierno parece dudar entre recurrir a la argucia y a una aparente flexibilidad o a la represin con el uso excesivo de la fuerza al que ha acostumbrado al pas durante las tres ltimas dcadas.

Un movimiento sin precedentes

Sin duda Sudn ha conocido desde su independencia en 1956 experiencias de revoluciones populares que lograron derrocar en dos ocasiones una dictadura totalitaria: la del mariscal Ibrahim Abboud en 1964 y despus la del general Gaafar Nimeiry en 1985. Pero la revuelta actual parece diferente en todo de las anteriores. Si las primeras se haban apoyado en un movimiento sindical en el apogeo de su fuerza y en un movimiento poltico estructurado en las grandes ciudades de Sudn, sobre todo en la capital, el levantamiento actual se form en las ciudades del extremo norte del pas a partir de Atbara, la localidad obrera y cuna ilustre del sindicalismo sudans. A continuacin se extendi rpidamente y la onda expansiva lleg a las ciudades cercanas de norte como Berber y Damer y despus Danqala y Karima. La revuelta de las ciudades gan el este con Qadarif, Port Soudan y Kasla, despus el oeste con Abyad y Rahd, y por ltimo el Nilo Blanco.

El movimiento popular presenta un aspecto eclctico ya que rene a varias categoras muy diferentes de la poblacin. El sesmo ha pillado desprevenido a un poder acostumbrado a concentrar las fuerzas del orden en la capital para prevenir en ella un intento de golpe de Estado. Lo que inquieta claramente al gobierno, adems de la fuerza y vivacidad del movimiento, es la claridad de sus objetivos polticos, que ya no son simplemente econmicos, a pesar de una coyuntura dominada por el hambre y la pobreza. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calcul que en Sudn hay ms de 20 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza, lo que supone casi una tercera parte de la cantidad total de personas pobres en todos los pases rabes, esto es, 66 millones de personas. Las consignas coreadas por los manifestantes en las ciudades son esencialmente polticas. Los ms coreados son Libertad, paz y justicia y tambin La revolucin es la eleccin del pueblo. Son una muestra de la profundidad de las aspiraciones populares y la fuerza de la idea revolucionaria.

Este salto cualitativo elev la lucha, sin preliminares, a un nivel indito: a pesar de la pobreza y el hambre, el pueblo expres claramente su voluntad de acabar con el poder de los Hermanos Musulmanes y de ver surgir un nuevo amanecer. Tambin est claro que el movimiento islamista ha agotado totalmente su misin dejando tras de s un terrible legado: la disgregacin del Estado en todos los planos, econmico, poltico, cultura e incluso, paradjicamente, en el religioso si se tienen en cuenta los estragos causados por la diablica mezcla entre religin y corrupcin.

Durante su encuentro con los directores de los medios de comunicacin sudaneses el jefe de los servicios de inteligencia, Salah Quoch, calific el movimiento de revuelta espontnea, alejada de los partidos polticos. Pero al eximir as a los partidos polticos de cualquier implicacin lo que sobre todo quera sealar el jefe de los servicios de inteligencia era que se trataba de un movimiento popular sin futuro, afirmacin que los hechos iban a desmentir rpidamente. Salah Qoch atribuy entonces la responsabilidad de los acontecimientos a unas fuerzas subversivas y unos agentes provocadores infiltrados entre los manifestantes y formadas, adiestradas y teledirigidas por el Mossad israel. En particular se refera a los miembros del Movimiento de Liberacin de Sudn (MLS), un grupo rebelde de Darfur dirigido por Abdul Wahid Al-Nour. Esta acusacin trasluca la conmocin experimentada por el partido gubernamental frente a la revolucin. Las regiones en las que han quedado destrozadas las delegaciones del partido en el poder, el Congreso Nacional, en Atbara, Damer o Berber se caracterizan por un tejido social en el que el componente darfuniano es mnimo y ms bien son consideradas, al menos por el rgimen, bastiones del movimiento islamista.

La manifestacin ms impresionante

El movimiento popular contina y todo indica que la poblacin de las ciudades ha tomado la iniciativa y sigue desafiando al gobierno. En muchas ciudades la poblacin desafi el estado de emergencia y el toque de queda. Sin duda el acontecimiento ms importante y significativo se produjo el 25 de diciembre en la capital donde todos los barrios se vieron desbordados por las masas de manifestantes. A la cabeza de las manifestaciones estaban tanto los representantes de todo el abanico sindical y de diferentes sectores profesionales, como los lderes de los partidos polticos. Fue la manifestacin ms impresionante celebrada en el pas desde el golpe de Estado de Omar Al-Bachir en 1989.

A pesar del uso excesivo de fuerza y del uso de municin real para dispersar a los manifestantes, la poblacin expres por medio de su determinacin de desafiar el poder un mensaje claro de que ahora la revolucin estaba en marcha con ms fuerza y vitalidad que nunca. El centro de la capital parece un campo de batalla con el despliegue masivo de vehculos blindados y soldados. No obstante, por ahora se ha cumplido la misin de los sindicatos, como demuestra el comunicado de Rassemblement des professionnels en el que se denuncia el hecho de que las autoridades hayan desplegado miles de agentes de las fuerzas de seguridad y de soldados, apoyados por vehculos blindados, y que disparaban fuego real contra los manifestantes para impedir que junto con sus socios de la sociedad civil, los partidos polticos y las masas populares sudanesas llegaran al palacio con el fin de entregar el memorando exigiendo la dimisin del presidente.

Los sindicatos se felicitaron por haber conseguido una unidad sindical desconocida desde hace dcadas. Hemos expresado con fuerza nuestra postura, la de la voluntad del pueblo reunido . Hay un clima de recuperacin de la confianza ya que las fuerzas reunidas tienen la impresin de haber ganado la primera partida a pesar del terrible balance de cuarenta muertos segn fuentes mdicas .

Es un sentimiento general: las fuerzas polticas de la oposicin representadas principalmente por la coalicin Fuerzas del Consenso Nacional (Ijmaa) y el Frente Revolucionario Sudans (Nidaa As-Soudan) haban celebrado el martes 25 de diciembre, antes de la manifestacin de Rassemblement des professionnels, una reunin en la sede del Partido Comunista en Jartn. Tras decidir olvidar sus diferencias, estas fuerzas pretendan coordinar sus esfuerzos para obtener la cada del rgimen. As se lleg al consenso acerca de la destitucin del presidente Omar Al-Bachir, la formacin de un consejo presidencial transitorio y de un gobierno de tecncratas encargado de preparar la vuelta a una vida poltica marcada por un verdadero pluralismo de partidos y la llegada de un nuevo rgimen, objetivo que supona intensificar la lucha para obligar al presidente a dimitir.

Entre los diferentes componentes islamistas del gobierno, por su parte, hay un fuerte desacuerdo acerca de cmo reaccionar ante la revuelta de las ciudades. En una carrera febril por el cambio incluso celebraron una reunin el 21 de diciembre. Los dirigentes del movimiento islamista, dividido en varias corrientes rivales entre las que se encuentran el Parido del Congreso Popular dirigido por Ali Al-Hadj, el movimiento Al-Islah bajo la direccin de Ghazi Salahuddine, el Consejo de la Sura del Movimiento Islmico presidido Al-Fateh Ezzeddine, se reunieron con el general Kamal Abdoul Maarouf, jefe del Estado Mayor del ejrcito. En la reunin se mencion la idea de que el ejrcito tomara el poder, principio que habra aceptado Abdel Maarouf y se habra encargado de consultar a los dems miembros del Estado Mayor.

Ese mismo da la delegacin se reuni tambin con Sadek Al-Mahdi, presidente del partido Al-Oumma, y con dirigentes de la oposicin, como la coalicin Nidaa As-Soudan presidida por Al-Mahdi, con el objetivo de preparar el terreno para futuras negociaciones referentes a la dimisin del ejecutivo, la instauracin de un periodo transitorio y de un gobierno de tecncratas.

La incgnita de la juventud

Sin embargo, ha entrado en juego un nuevo actor que debera cambiar el curso de los acontecimientos: las fuerzas de la juventud, verdadero motor de la revuelta popular en todas las ciudades sudanesas. Ahora bien, esta joven generacin ha nacido a la sombra del poder islamista, en una ruptura con el pasado que pudieron conocer los partidos polticos antes de Omar Al-Bachir. Se trata de una generacin totalmente rebelde, que ha crecido al margen de la polarizacin confesional. Muchos jvenes tratan de situarse por encima de los arreglos habituales entre partidos y quieren que el movimiento actual supere los compromisos habituales consistentes en contentarse con un cambio de gobierno. Su objetivo, por el contrario, es cambiar de rgimen, lejos de la influencia religiosa sobre la poltica (1).

Esta aspiracin a una verdadera revolucin es lo que expresaban las consignas coreadas por la juventud: Liberta, paz, justicia. En otras palabras, a partir de ahora un factor activo y decisivo forma parte de la ecuacin poltica. Aporta una visin diferente del futuro y quiere romper con las antiguas prcticas, instaurar un Estado moderno basado en la igualdad, el derecho y unos valores nuevos para una nueva vida. La mayora de los dirigentes polticos, sobre todo en la oposicin, son de edad avanzada. La calle tender naturalmente a volverse hacia los jvenes que reclaman un verdadero cambio. Por consiguiente, se espera que el periodo que se avecina sea de una mayor agitacin poltica ante unas opciones cruciales y graves peligros.

O bien el movimiento islamista trata de pillar desprevenido a todo el mundo por medio de una revolucin palaciega, que sin duda sera recibida con una fuerte oposicin popular, o bien los ltimos grupos de islamistas se entienden con las fuerzas polticas influyentes como las de Sadek Al-Mahdi, que parece ms inclinado a las soluciones de compromiso, conforme a su visin y su programa de un aterrizaje suave: poner fin al poder del Congreso Nacional, establecer una fase transitoria con un congreso de todas las fuerzas polticas sudanesas, incluidas las islamistas, para debatir acerca del poder futuro. Esta solucin tambin sera rechazada por la poblacin, sobre todo por la generacin joven, pero tambin por otras fuerzas, como la coalicin de oposicin Ijmaa, lideradas por el expresidente del Colegio de Abogados rabes Farouk Abou Issa.

La tercera opcin posible, que sera a todas luces la preferida por el pueblo, sera la del cambio radical en el que se aleje a los islamistas del poder y se rompa con el pasado poltico. Lo paradjico es que esta solucin, la preferida por la juventud y las fuerzas de las revolucin, y la ms apta para volver a situar a Sudn junto a los Estados modernos, es precisamente aquella contra la que lucharn con ms virulencia las fuerzas confesionales tradicionales y el movimiento islamista.

El movimiento actual podra chocar con las milicias del movimiento islamista decididas entrar en accin sin dudar en abrir fuego.

La pregunta es hasta qu punto las fuerzas militares y policiales podrn permanecer impasibles ante estos peligros. Entrarn en escena para apoyar el movimiento como esperan algunas personas y resolver el conflicto a favor del pueblo, como sucedi durante los levantamientos populares de 1964 y 1985?

Todo indica que la revuelta popular sudanesa prosigue y aumenta su fuerza con la firme voluntad de acabar con el rgimen actual mientas prosiguen paralelamente unas negociaciones maratonianas entre diferentes partidos y fuerzas polticas con la esperanza de encontrar una salida a la crisis.

Cronologa: de la independencia a la fragmentacin

1 de enero de 1956: Fin de la presencia britnica y acceso a la independencia. En las provincias del sur estalla una rebelin en el verano de 1955. Noviembre de 1958: Golpe de Estado militar. Octubre de 1964: Insurreccin popular, cada de la dictadura, instauracin de un rgimen parlamentario. 25 de mayo de 1969: Golpe de Estado de los oficiales libres dirigidos por el general Al-Nemeiry. Julio de 1971: Fracaso de un intento de golpe de Estado de extrema izquierda. El poderoso Partido Comunista es reprimido de forma sangrienta. 1972: Las Acuerdos de Addis-Abeba ponen fin a la guerra civil con el Sur iniciada hace diecisiete aos. El Sur obtiene una autonoma regional. 1983: Nemeiry instaura la saria. Se reanuda la guerra en el Sur. Marzo-abril de 1985: Una insurreccin popular unida a un golpe de Estado ponen fin al rgimen de Nemeiry. 30 de junio de 1989: Oficiales islamistas dirigidos por Omar Al-Bachir se hacen con el poder. Se intensifica la guerra con el Sur. 9 de enero de 2005: Firma de un acuerdo que prev un referndum de autodeterminacin en el Sur. 4 de marzo de 2009: La Corte Penal Internacional emite una orden de detencin contra Omar Al-Bachir por crmenes contra la humanidad. Al ao siguiente se aade la acusacin de genocidio. Enero de 2011: El Sur vota masivamente a favor de la independencia antes de sumirse en la guerra civil.

Nota:

(1) En Sudn hay dos movimientos religiosos principales, el de los partidarios del imn Al-Mahdi (Ansar Al-Imam Al-Mahdi), encabezados por Sadek Al-Mahdi, presidente del Partido de la Nacin (Al-Oumma), primer partido poltico de Sudn, y el de los partidarios de Mirghani, encabezados por Mohamed Othman Al-Mirghani, del Partido Nacional Unionista (Al-Hizb Al-Watani Al-Ittihadi), segundo partido ms importante de Sudn.

Tarek Cheikh es un periodista sudans.

Este artculo ha sido traducido del rabe al francs por Nada Yafi.

Fuente: http://orientxxi.info/magazine/les-espoirs-d-une-troisieme-revolution-au-soudan,2834

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter