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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2019

El falso milagro de la revolucin del hidrgeno

Daniel Tanuro
Viento Sur


https://vientosur.info/IMG/arton14486.jpg?1546546267

 

La literatura sobre los medios para salir de la crisis climtica est llena de escenarios tecnolgicos ms o menos elaborados cuyos autores presumen de haber encontrado el medio de satisfacer las necesidades de la humanidad prescindiendo completamente de los combustibles fsiles. Estos escenarios pecan generalmente en tres aspectos.

En primer lugar, se trata a menudo de escenarios nacionales que no integran las emisiones grises (las emisiones resultantes de la produccin en los pases del Sur de bienes consumidos en los pases desarrollados y que deberan ser imputadas a stos). Ahora bien, la amenaza climtica es global y necesita poner fin a las emisiones en el mundo entero, teniendo en cuenta las responsabilidades diferenciadas de los pases del Norte y del Sur.

En segundo lugar, las y los autores no se cuestionan en absoluto la finalidad de la produccin, de los transportes y de los servicios. Se contentan con demostrar que el futuro sistema 100% renovables procurar la energa necesaria para las actividades existentes, como si todas stas fueran intangibles. Un ejemplo llamativo de esta sumisin al orden existente es la actitud frente al ejrcito y a la industria de armamento. En general, este sector es sencillamente ignorado, como si fuera evidente continuar produciendo y utilizando armas cuando el mundo roza la catstrofe. El ecologista estadounidense Amory Lovins va incluso ms lejos: en su obra Reinventar el fuego, el inventor del concepto de Negawat explica ampliamente a los militares cmo las energas renovables podran aumentar la operatividad de las tropas [1] .

En tercer lugar, en lugar de explicarnos cmo pasar del sistema fsil actual a un sistema 100% renovables, estos escenarios nos explican que un sistema 100% renovables es posible. Es un grave error metodolgico, pues la transicin consiste justamente en producir las componentes del sistema que reemplazar al antiguo. Y es ah donde est el problema. Pues cambiar de sistema energtico es una tarea gigantesca, que necesita energa, y esta energa es hoy fsil en un 85%. En otros trminos, si todo lo dems sigue igual, la transicin es fuente de emisiones suplementarias. stas deben absolutamente ser compensadas, sin lo cual se hace estallar el presupuesto de carbono (la cantidad de carbono que puede emitir una economa ndt).

Cmo compensarlas? Se puede mejorar la eficiencia energtica, pero esto no basta. De una parte, las posibilidades no son infinitas; de otra, en un sistema productivista, toda ganancia de eficiencia es explotada para aumentar la produccin (es lo que se llama efecto rebote). Hay por tanto imperativamente que reducir el consumo global de energa, lo que puede implicar suprimir actividades productivas y/o de transporte [2] . En otros trminos, hay que poner en cuestin la vaca sagrada del capitalismo: el crecimiento.

La vaca sagrada del crecimiento

No habindose hecho nada o casi nada desde la Cumbre de la Tierra en Ro en 1992, el presupuesto de carbono se ha ido progresivamente reduciendo (de hecho, si se tienen en cuenta las retroacciones positivas del sistema Tierra, no est excluido que el presupuesto neto sea ya negativo!). Es la razn por la que la supresin de ciertas producciones y actividades se ha vuelto absolutamente indispensable. Esta conclusin plantea evidentemente cuestiones mayores: qu actividades hay que suprimir, en funcin de qu criterios, y cmo evitar una explosin del paro, de la miseria, de las desigualdades?

Los escenarios que hacen como si el paso a las renovables estuviera hecho equivalen a evitar estas preguntas. Por ello la transicin est tratada en ellos como una cuestin principalmente tcnica, reservada a las y los expertos. Ahora bien, el problema es poltico y social, e incluso de civilizacin. La significacin profunda del calentamiento de la Tierra es, en efecto, la siguiente: con su frenes de crecimiento infinito en un planeta finito, el capitalismo nos ha llevado al borde del precipicio. O bien la humanidad derrota al capitalismo, o bien la acumulacin capitalista transformar el globo en un horno y hundir a la humanidad en un cataclismo inimaginable.

No es extrao que escenarios de transicin escritos por tecncratas mainstream disimulen este aspecto poltico de la transicin. La investigacin cientfica est cada vez ms sometida a los imperativos de la produccin capitalista. Esto se expresa en las publicaciones del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico, por sus siglas en ingls). El quinto informe de este rgano lo escribe negro sobre blanco: los modelos climticos suponen mercados que funcionan plenamente y comportamientos competitivos de mercado. Ni hablar de tocar la vaca sagrada. Ni hablar de imaginar una sociedad basada en el reparto ms que en el intercambio, en la cooperacin ms que en la competencia, en las necesidades reales ms que en las necesidades alienadas, en la puesta en comn de los recursos ms que en la apropiacin por la minora y la desposesin de la mayora [3]

La socialdemocracia y los partidos Verdes se alinean con esta tendencia dominante. No es una sorpresa: esos partidos han optado por la gestin del productivismo capitalista. Pero que una organizacin de la izquierda radical silencie el hecho de que la tendencia al crecimiento ilimitado entre en contradiccin con la transicin energtica necesaria, y no plantee ninguna cuestin sobre lo que es producido, es bastante llamativo. Ahora bien, es lo que hace el PTB (Partido del Trabajo de Blgica).

No basta con planificar

En un panfleto distribuido en la manifestacin Claim the Climate, el 2 de diciembre en Bruselas, y en un informe puesto en lnea en su web (Red is the new green), el PTB llama a las masas: Descubrid la gran revolucin del hidrgeno [4] . Temis que la lucha contra el cambio climtico sacuda vuestro modo de vida? El PTB os tranquiliza. El hidrgeno va a resolverlo todo: los trenes marcharn con hidrgeno, los autobuses rodarn con hidrgeno, la energa renovable excedentaria ser almacenada bajo la forma de hidrgeno, la electricidad producida con hidrgeno ser distribuida en un smart grid, el hidrgeno ser utilizado incluso para un funcionamiento ms ecolgico de la industria petroqumica.

Decir que este plan es puramente tecnolgico sera exagerado. El PTB acusa al caos de la competencia por la ganancia y reclama una planificacin ecolgica. OK, estamos de acuerdo -a condicin de precisar que la planificacin debe ser democrtica y descentralizada [5] . Pero el problema climtico no se limita a la falta de planificacin provocada por el caos de la competencia. El nudo de la cuestin es que el xito de la transicin necesita imperativamente romper con el crecimiento -planificado o no- y que el capitalismo es incapaz de ello. Red is the new green no dice nada sobre este tema.

He escrito plan entre comillas, ms arriba, porque la proposicin del PTB solo es una idea general de plan. Un plan debera estar cuantificado. Habra que probar que Blgica puede reemplazar los combustibles fsiles y el nuclear por hidrgeno respetando su parte del presupuesto de carbono, tomando a su cargo las emisiones grises y sin reducir el consumo de energa. Esta demostracin no est hecha y es irrealizable.

Es cierto que el hidrgeno ofrece una solucin racional al almacenamiento de la energa producida por las fuentes renovables, pero esto no es la solucin milagrosa que permitira salvar el clima sin tocar la vaca sagrada del crecimiento. Los artculos que dicen lo contrario estn escritos por adeptos del capitalismo verde. En realidad, el plan del PTB no va ms all de lo que se puede leer en la gran prensa sobre las promesas del hidrgeno. Red is the new green da por otra parte una gran impresin de improvisacin. El PTB logra incluso una hazaa: presentar una proposicin de revolucin energtica planificada omitiendo recordar que demanda la socializacin del sector de la energa sin embargo indispensable para la planificacin!.

A pesar de su optimismo tecnolgico, los tecncratas del capitalismo verde admiten que no basta con reemplazar el petrleo, el carbn y el gas natural por renovables: adems hay que aumentar la eficiencia y la sobriedad energticas. Tratan estas cuestiones como cuestiones tcnicas, vacindolas de su contenido social y poltico. Pero las tratan. El PTB no. Se puede encontrar en el plan una pequea frase que indica que los transportes pblicos (gratuitos) deberan tener la prioridad sobre el coche individual, y otra, an ms pequea, diciendo que el TGV debera ser favorecido para los desplazamientos a media distancia (una alusin implcita al avin). Es todo. De una forma general, la eficiencia y la sobriedad estn ausentes de la gran revolucin del hidrgeno. La experiencia histrica muestra sin embargo que la planificacin no basta para eliminar los despilfarros. Al contrario: una planificacin burocrtica puede ser an ms derrochadora que el capitalismo

No estn claras las TEN

Por qu el combate contra el productivismo es tan importante hoy? Porque, sin restricciones de la produccin y de los transportes, el presupuesto de carbono ser muy probablemente superado a corto plazo, lo que significa que el umbral de peligrosidad del calentamiento (1,5C) lo ser tambin. Los gobiernos capitalistas van a intentar tranquilizarnos diciendo que tecnologas de emisiones negativas (TEN) permitirn enfriar la Tierra en la segunda mitad del siglo, retirando CO2 de la atmsfera. La historia del capitalismo est jalonada de este tipo de huidas tecnolgicas hacia adelante, pero la que se prepara con las TEN podra tener consecuencias gravsimas. Estas tecnologas, en efecto, son hipotticas y podran ser peligrosas. En el marco actual, implican una apropiacin generalizada de los ecosistemas por los mercados. Sobre todo, la situacin es tan grave que una superacin temporal podra bastar para provocar catstrofes definitivas, como una subida de varios metros del nivel de los ocanos.

Lo que es molesto aqu es que el PTB no es claro sobre las TEN. Hace algn tiempo, tres de sus militantes haban escrito que Las nuevas tecnologas para captar el CO2 de los gases de combustin o para retirarlo de la atmsfera estn hoy suficientemente perfeccionadas como para ser aplicadas [6] . Red is the new green retoma la idea y la precisa: el texto propone captar el CO2 liberado por ciertas grandes instalaciones de combustin industriales para combinarlo con hidrgeno y producir as metano y metanol. El metano puede reemplazar al gas natural y el metanol puede servir como materia prima para la petroquimica. As creamos circuitos casi cerrados. Circuitos casi cerrados?. No. En la medida en que el CO2 de los combustibles industriales siga proviniendo de combustibles fsiles, la petroquimica y las instalaciones a gas continuarn utilizando carbono fsil. La produccin de metano y de metanol ser entonces una valorizacin del residuo CO2, no una supresin de ste.

La izquierda radical no puede permitirse jugar con escenarios tecnolgicos que soslayan la cuestin del crecimiento. Tampoco puede -est ligado- aventurarse en las aguas turbulentas de la superacin temporal con enfriamiento posterior por las TEN. Debe, al contrario, decir la verdad sobre la extrema gravedad de la situacin, y responder a ella con reivindicaciones anticapitalistas, por tanto antiproductivistas. Solo la verdad es revolucionaria. La verdad es que no hay salida sin producir menos. La respuesta anticapitalista consiste en compartir ms. Compartir las riquezas, el trabajo necesario, los recursos. Compartir el espacio, acoger a las y los inmigrantes. Compartir los medios, expropiar el capital fsil y los bancos que lo financian. Compartir las experiencias de lucha y de control para aprender a reapropiarse la decisin poltica y la gestin de los territorios. Compartir sobriamente los frutos de la tierra, salir del agrobusinesss para generalizar una agroecologa campesina, de proximidad (es as como hay que retirar el CO2 de la atmsfera, no fabricando metanol). Su gran revolucin gaseosa arrastra al PTB en otra direccin.

Notas:

[1] Amory Lovins, Reinventing Fire . Trad francesa : Rinventer le feu : Des solutions conomiques novatrices pour une nouvelle re nergtique , distribuido por la asociacin Negawatt.

[2] Los espejismos de la eficiencia y de la necesidad de reducir el consumo energtico estn desarrollados en la nota que Grgoire Wallenborn y yo mismo redactamos para la campaa TamTam: La transition nergtique sera politique et sociale ou ne sera pas.

[3] El informe especial del IPCC sobre los 1,5C marca un progreso, pero muy insuficiente, en la toma en cuenta de las ciencias sociales.

[4] https://fr.redisthenewgreen.be/

[5] No est totalmente excluido que el capitalismo de un giro planificador-autoritario-tipo capitalismo de guerra- para intentar yugular la amenaza climtica. Hay por tanto que insistir en la necesidad de una planificacin democrtica, decir que la descentralizacin energtica abre oportunidades formidables para el control de la produccin renovable por las comunidades, en la base.

[6] 9/11/2016, https://ptb.be/articles/cop22-ne-laissez-pas-le-debat-sur-le-climat-aux-diplomates-et-lobbyistes

Texto original en francs: https://www.gaucheanticapitaliste.org/le-faux-miracle-de-la-revolution-de-lhydrogene/?fbclid=IwAR3N0aGB1l_oeiqHl68beljUp_Kfkc1OYKDAlmYKEGBWeH3fONFbPgzw3OA

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14486



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