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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (IX)
Teora y crtica

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Estamos en el segundo apartado del captulo II del libro de Michel Heinrich (MH). Teora y crtica es su ttulo.

MH describe del modo siguiente la aproximacin de lo que llama marxismo ideolgico (vase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=250534 ) al hacer de Marx: el amigo de Engels ha sido considerado como el gran economista del movimiento obrero [MO], un economista revolucionario que desarroll una economa poltica [EPM] opuesta a la economa burguesa (que seran las escuelas, teoras y tendencias econmicas que hablan positivamente del capitalismo). Marx tom de Smith y Ricardo, los mayores representantes de la denominada economa poltica clsica, la teora del valor-trabajo pero, a diferencia de ellos, desarroll una teora de la explotacin de la fuerza de trabajo y de la necesidad de la crisis del capitalismo.

MH afirma que, desde esa perspectiva, no hay ninguna diferencia fundamental de categoras entre la E.P. clsica y la EPM(arxista), solamente una diferencia de resultados de la teora. Con sus palabras:

Esta es bsicamente la interpretacin de la ciencia econmica moderna: para ella Marx es, por el contenido de su teora, un representante de la escuela clsica que simplemente ha sacado otras consecuencias que Smith y Ricardo. Y ya que para la ciencia econmica moderna los clsicos se consideran como algo superado (la teora moderna ha abandonado la determinacin del valor a travs del trabajo), el economista actual piensa que ya no necesita ocuparse seriamente de la teora de Marx.

No es esa la posicin de MH. La resumimos:

1. Como pone de manifiesto el subttulo de El Capital, Marx no quera hacer una economa poltica alternativa sino una crtica de la economa poltica.

2. Esa crtica no es solo la crtica de las teoras anteriores con el objetivo de probar su propia legitimidad.

3. Marx no se limita a la crtica de ciertas teoras (tambin por supuesto), sino que su crtica, bien interpretada apunta a la EP en su totalidad: es una crtica de los presupuestos categoriales de toda una ciencia, de la ciencia de la economa poltica.

4. MH cita para fundamentar su posicin una carta de Marx a Lassalle de finales de la dcada de los cincuenta:

El trabajo de que se trata, en primer lugar, es la crtica de las categoras econmicas o, if you like, el sistema de la economa burguesa expuesto crticamente. Es al mismo tiempo la exposicin del sistema y a travs de la exposicin crtica del mismo

5. La crtica de las categoras comienza con la categora ms abstracta de la EP: el valor. Marx concede a la EP clsica el haber comprendido el contenido de la determinacin del valor, la conexin entre trabajo y valor, pero la teora econmica clsica [TEC] nunca se ha planteado siquiera la pregunta de por qu este contenido adopta esta forma. Este es el nuevo enfoque, la nueva perspectiva.

6. El padre de Tussy critica, pues, no solo los resultados obtenidos por la TEC sino la forma en que plantea las mismas preguntas, es decir, la diferencia entre lo que la economa poltica pretende explicar y lo que acepta como algo tan evidente que no tiene que ser explicado en absoluto. As, la forma de mercanca de los productos del trabajo humano.

De este modo, Smith partir, como de una especie de postulado que no necesita justificacin, de que los seres humanos, a diferencia de los animales, tienen una propensin al intercambio. Inferencia smithiana y de la economa clsica: esta propensin sera una de las caractersticas del hombre, no del hombre del Renacimiento o el hombre de la era del capital, sino del hombre como tal, el considerar todas las cosas en tanto que mercancas.

Las relaciones sociales como el intercambio y la produccin de mercancas son naturalizados y cosificados dentro de la economa poltica, de modo que se las concibe como relaciones causi-naturales, en definitiva, como propiedades de las cosas (las cosas no poseen un determinado valor de cambio a causa de un determinado contexto social, sino que el valor de cambio es algo que les corresponde en s mismas). A travs de esta naturalizacin de las relaciones sociales parece que las cosas tuvieran las propiedades y la autonoma de los sujetos.

7. Marx califica de absurdas este tipo de relaciones; habla de objetividad espectral y de calidad oculta. MH sostiene que en el marxismo ideolgico, as como en las crticas burguesas a Marx, tales consideraciones se han pasado por alto la mayor parte de las veces o se han pensado como particularidades del estilo marxiano, nada esencial. Para MH, Marx se refera con estas denominaciones a un estado de cosas fundamental para la crtica de la EP. La naturalizacin y la cosificacin de las relaciones sociales, sostiene el filsofo marxista alemn, no se deben a un error de anlisis de los economistas sino que son el resultado de una imagen que se desarrolla por s misma entre los miembros de la sociedad burguesa a partir de su praxis cotidiana.

De ah, sostiene MH, que en el libro III de EC Marx seale que en la sociedad burguesa las personas viven en un mundo encantado, invertido y puesto de cabeza y que esta religin de la vida cotidiana no solo constituye la base de la conciencia espontnea sino tambin el trasfondo de las categoras de la economa poltica.

8. As, pues, la crtica marxiana de la EP pretende disolver el campo terico (las ideas que se consideran evidentes por s mismas y las representaciones que se producen espontneamente) al que las categoras de la disciplina deben su aparente plausibilidad. Aqu confluyen la crtica del conocimiento de la EP clsica, una crtica gnoseolgica, terica, si se quiere, y el anlisis crtico (con diana prctica) de las relaciones de produccin capitalistas. Ninguna de las dos, sostiene MH, es posible sin la otra; se retroalimentan ambas.

9. As, pues, Marx no solo se propuso en EC una crtica de la ciencia burguesa y de la conciencia burguesa sino tambin una crtica de las relaciones sociales burguesas. Dos (o tres) en una. De ah su comentario sobre el misil ms terrible que se ha lanzado a la cabeza de los burgueses (terratenientes incluidos). Para ello el filsofo y revolucionario de Trveris pondr de manifiesto los costes sociales y humanos que acarrea necesariamente el desarrollo capitalista. Todos los mtodos para aumentar la fuerza productiva social del trabajo se realizan a costa del trabajador individual. Todos lo medios para el desarrollo de la produccin, sin excepcin, se transforman en medios de dominio y explotacin del trabajador.

MH cita un importante pasaje (ecologista) del libro I de EC. El siguiente:

La produccin capitalista solo desarrolla la tcnica y la combinacin del proceso social de produccin socavando al mismo tiempo las fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el trabajador.

10. Para MH, estas observaciones no pretende ser una crtica moral. Marx no recrimina al capitalismo (ni tampoco al capitalista individual) que infrinja ciertas normas de justicia eternas. Marx parte de la constatacin de un estado de cosas: al capitalismo le es inmanente un enorme potencial destructivo que se activa de manera constante. Por su modo de funcionamiento, ms all de las caractersticas del capitalista singular, el capitalismo siempre va a lesionar los intereses ms bsicos de trabajadores.

MH sostiene que frente a las exigencias desmesuradas del capitalismo, Marx no trae a colacin un derecho moral a una vida ntegra o algo parecido. Con la comprensin creciente del MPC, de su naturaleza destructiva, la clase trabajadora emprender la lucha contra este sistema no por consideraciones morales sino por su propio inters. Pero no de un inters que busca una posicin mejor dentro del capitalismo, sino del inters de una vida buena y segura, que solo se puede realizar ms all del capitalismo.

Hay mucha tela que cortar en estas ltimas consideraciones de MH. Volveremos sobre ello.

El siguiente apartado de este segundo captulo est dedicado a la dialctica, a un viejo y muy complejo asunto.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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