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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2019

Flexibilizadores y privatizadores

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin


De acuerdo con la Constitucin de 2008, que rige al Ecuador, corresponde al Estado garantizar los derechos individuales, sociales y comunitarios.

La educacin es un deber ineludible e inexcusable (Art. 26) y rea prioritaria de la poltica pblica. La salud debe ser universal (Art. 32) y es otro derecho fundamental. Se suma la seguridad social, que debe ser pblica y universal y que, adems, no podr privatizarse (Art. 367). La Constitucin reconoce los esenciales derechos laborales, que son, adems, irrenunciables e intangibles (Art. 326). Pero especficamente prohbe la tercerizacin, el trabajo por horas y la precarizacin (Art. 327).

De otra parte, los sectores estratgicos son de decisin y control exclusivo del Estado (Art. 313): energa, telecomunicaciones, recursos naturales no renovables, transporte y refinacin de hidrocarburos, biodiversidad y patrimonio gentico, espectro radioelctico, agua y otros; el Estado provee una serie de servicios pblicos; debe crear empresas pblicas; (Arts. 314-318); y se prohbe toda forma de privatizacin del agua (Art. 318). Sin embargo, existe la posibilidad de delegar sectores estratgicos y servicios pblicos a empresas mixtas en las cuales el Estado debe tener mayora accionaria (es decir, al menos 51%, que es poco, pues debiera ser del 80% o 90%); y excepcionalmente se puede delegar a la iniciativa privada y a la economa popular y solidaria las actividades estatales sealadas, pero siempre en los casos que establezca la ley (Art. 316). Al mismo tiempo, se reconocen diversas formas de propiedad (Art. 321), y se proclama la democratizacin de los factores de la produccin (Art. 334).

Los ecuatorianos que aprobaron la Constitucin mediante referendo, quisieron que as sea la economa nacional y no de otro modo. Pero el alto empresariado privado del pas o no quiere respetar la Constitucin o quiere imponer sus intereses sin importarle leyes ni derechos.

Porque exigir que se precarice y se flexibilicen las leyes laborales, as como abogar por la reimplantacin del trabajo por horas o el tercerizado y desconocer los derechos de los trabajadores es pedir, abierta y claramente, que no se haga caso de lo que dispone la Constitucin.

De otra parte, el Estado nacional es el que, a lo largo de la historia republicana, ha invertido en infraestructuras, carreteras, obras pblicas, hidroelctricas, comunicaciones, explotacin minera y petrolera, etc., adems de proveer un sinnmero de servicios. Todo eso ha sido posible gracias a los impuestos pagados por los ciudadanos y a su generacin de riqueza, porque la evasin y elusin tributaria en proporciones millonarias ha sido, histricamente, un asunto de las capas ricas. De manera que el Estado ha hecho inversiones utilizando recursos sociales, no de unos cuantos particulares.

Sin tomar en cuenta esta situacin, aquellos lderes empresariales que vuelven a la carga para exigir privatizaciones de bienes, infraestructuras y servicios pblicos, quieren que lo que la sociedad ha acumulado por dcadas de inversiones estatales pase a contadas manos. La privatizacin es un robo a la sociedad.

Esa misma elite desconoce o no le importa la historia, porque la experiencia neoliberal de Amrica Latina y del Ecuador a fines del siglo XX con flexibilizaciones, privatizaciones, retiro del Estado y auge empresarial, solo ha sido nefasta para el progreso social general. A esa elite le interesa exclusivamente el nivel de sus negocios y las rentabilidades que logre quitando de por medio al Estado, a los impuestos y al trabajo regulado. De eso depende su eficiencia, lo que demuestra su rudimentaria capacidad competitiva.Y sobre esa base, se difunden los mitos sobre la modernizacin social en manos privadas.

Es absolutamente falso que Ecuador tenga un Estado obeso. Hay un esfuerzo histrico por construir un Estado nacional fuerte, con capacidades y atribuciones para imponer el bien comn a los intereses privados, que se remonta a los inicios de la vida republicana, y que pasa por lo que hicieron presidentes como Vicente Rocafuerte, Gabriel Garca Moreno o Eloy Alfaro. El desarrollismo de las dcadas de 1960 y 1970 fue impresionante para la transformacin material del pas con obras e inversiones estatales.

Tampoco es cierto que hay excesivos impuestos, pues los estudios internacionales y particularmente los de la Cepal demuestran que Ecuador no llega a la media latinoamericana.

Es un mito creer que para ser competitivos se requiere acabar con derechos laborales que en el pas son todava tibios frente a lo que deberan avanzar. La historia mundial del trabajo niega ese mito. Con esclavos o con huasipungueros, que carecan de leyes laborales, nunca progres el Ecuador.

Tampoco es cierto que primero hay que generar riqueza para luego repartirla, porque la riqueza ya est acaparada y centralizada en una elite econmica que se niega a observar las polticas sociales, de modo que Ecuador sigue en la lista de los pases ms inequitativos del mundo.

Ecuador no ha sido capaz de generar al menos un capitalismo social (tipo europeo o canadiense, por ejemplo), que incluso convendra para mejorar las condiciones de vida y trabajo generales. El giro econmico que se sigue en la actualidad conduce a la construccin de un capitalismo oligrquico, porque la primaca que se ha dado al supuesto emprendimiento privado no ha tomado en cuenta que en el sector empresarial hegemoniza una elite conservadora, atrasada, sin mentalidad social ni afanes modernizadores, sino que ha revivido los viejos principios y moldes en los que se desenvolvi el Estado oligrquico, que en la teora social latinoamericana fue largamente estudiado y que se consider superado desde mediados del siglo XX.

Flexibilizar el trabajo y privatizar la riqueza socialmente generada y que se representa en los bienes, recursos y servicios pblicos, es la frmula para la reconstitucin de los poderes oligrquicos privados sobre el Estado nacional. Un retorno a la dominacin poltica similar a la poca plutocrtica del gran cacao (1912-1925), o a las dcadas pre-desarrollistas entre 1930 y 1950, o comparable con la poca bananera; y, sin duda un retorno, con retoques, al primer modelo empresarial que rigi entre 1983 y 2006. As no progresaremos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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