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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2019

Pregonar la democracia y ejercer el fascismo

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


La democracia en amrica, la de norte y la del sur, ya no se parece a la que en 1835 Tocqueville reconoci diciendo que nada lo haba sorprendido ms que la igualdad de condiciones y su influencia prodigiosa sobre la marcha de la sociedad y de su revolucin democrtica. No es la poca de reyes que se arruinan en las grandes empresas, si no de potentados que saquean al estado, no es la de nobles que se agotan en las guerras privadas, si no de lites que se lucran de guerras de beneficio privado adelantadas con recursos pblicos. No es la poca de labriegos se enriquecen con el comercio, si no que son despojados por este y el negocio legal/ilegal es la fuente que nutre la barbarie y alienta a los poderosos y, los financieros ya son un poder poltico al que se desprecia y adula al mismo tiempo.

Colombia hace la sntesis de todo eso y refleja que la mejor forma de decir ya no es hacer, como deca Mart, si no imponer una mentira y sacarla adelante. La relacin USA-Colombia no puede leerse como de equilibrio o amistad reciproca, si no como una formula de sumisin de lites que tienen muy claro que con el gobierno de USA se configura la agenda del poder local y eso no lo discuten. As ha ocurrido en gobiernos civiles o militares y as ser en el 2019, segn la agenda del presidente: reinventar la guerra interna, destruir y reconstruir a Venezuela y hacer de cada bien publico un mal negocio. Es una dinmica de lneas paralelas. Por la lnea interna, empuja el proceso de paz hacia una renegociacin judicial, que doblegue el acuerdo poltico y lo sustituya paulatinamente, a la par que busca una excusa creble que otra vez convierta a la guerra en fuente de inspiracin y legitimacin. El gobierno esta urgido por terminar de crear al enemigo interno, para decretarlo y justificar la violencia que lo reafirme en el poder. Por la lnea externa, se esmera en demostrar que es el aliado perfecto de USA para liderar el complot contra el gobierno hermano y mantener viva la esperanza de concretar una invasin militar, antes que las olas migratorios pierdan su entusiasmo aqu y all y entiendan que despus de la guerra unos se quedarn con las riquezas, otros con el poder y ellos se quedarn con nuevos horrores y con sus propios muertos pero sin tierra para enterrarlos.

Ni terica ni empricamente, puede decirse que Colombia avance en democracia, aunque se pregone o se intente exportar como modelo y referencia de otros. Se sigue matando como en el peor momento de barbarie y se trata a la ciudadana como subalterna y delincuente, conforme a su lugar en el estrato, usado para marcar a las victimas e identificar con mayor precisin a los poderosos que pueden gozar de impunidad y privilegios. El gobierno da muestras de tener angustia por su propio futuro, no por el del pas, porque se le pasa el tiempo y no logra consolidar un mecanismo de escape, que le permita desencadenar su doble propsito de poder basado en la violencia. Del lado interno requiere al enemigo decretado para desplegar su fuerza y tratar de conjurar la presin social que ejercen amplias mayoras inconformes y ahogadas en impuestos impagables, precariedad y deficiencias en todos los sistemas sociales, mientras la injusticia crece entre impunidad y corrupcin y; del lado externo requiere justificar conexiones con ese enemigo interno, que valide su retorica y facilite posibles ataques al territorio vecino con servilismo e intenciones coloniales para que amrica sea toda de los americanos liderados por Trump y sus seguidores Bolsonaro, Duque, Macri y Lenin.

Adentro de las fronteras la depredacin humana, anuncia que hay fascismo, aunque se pregone democracia, si se toma como base la secuencia de asesinatos selectivos, cuya rudeza ya supera al enero de 2018, que con 28 lideres sociales asesinados, vali para que el alto comisionado de derechos humanos en Colombia (Zeid Raad) calificara la situacin de alarmante por el elevado numero de activistas y defensores de derechos humanos asesinados. 2019 en solo 6 das supera la tendencia del destino sangriento, que en fascismo seran simples crmenes o neutralizaciones, a la usanza de los falsos positivos, pero que si es en democracia, hacen responsable directo al presidente de la republica, por tratarse de personas especialmente protegidas (lideres y defensores/as) y que por no ser fortuitas si no sistemticas consecuencias de una violencia criminal (ya no atribuibles a la insurgencia), el gobierno se ve obligado a mirar hacia el nico actor que no ha cambiado su posicin: las elites y junto a ellas militares y terceros, actuando en connivencia o aquiescencia con el estado.

El gobierno, ofreci democracia, pero entrega fascismo, segn su actuar ajeno a las demandas del pas, con nulo inters por desmontar internamente las empresas criminales, con negativa a llevar a juicio a los responsables de delitos de lesa humanidad, incrustados en batallones, brigadas y despachos, y sin ataques al modus operandi de sicarios que ejecutan, paramilitares que ordenan y militares y terceros que planean. Tampoco le interesa eliminar de la doctrina castrense la creencia en que todo individuo descontento o inconforme es un enemigo en potencia. Es decir no le asiste inters democrtico por centrarse en un marco de tolerancia cero ante el ataque a lideres o defensores de derechos, ni tiene inters en superar situaciones graves como el estado de cosas inconstitucional del desplazamiento forzado (encubierto con migracin) o; defender, reconocer y proteger a las victimas del conflicto armado o; fortalecer las estructuras de la Justicia Especial de Paz y buscar la verdad o; garantizar la devolucin de tierras despojadas o; simplemente impedir que agentes del estado o que acten a instigacin suya o con su consentimiento o aquiescencia mantengan su patente de corso para cometer los actos atroces que cometen contra la poblacin civil negando las normas de coexistencia humana. El presidente capitanea el barco colonial hacia el pas vecino y el suyo naufraga.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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