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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Galileo fue encarcelado y torturado por defender el copernicanismo?

Maurice Finocchiaro
El Viejo Topo


Nota de edicin: El 8 de enero de 1642 mora Galileo Galilei. Fue perseguido, juzgado y condenado por la Iglesia catlica y pas largos aos bajo arresto domiciliario. Pero fue realmente encarcelado y torturado como afirman muchos autores?

 

El gran Galileo, a sus ochenta aos, pas sus ltimos das en las mazmorras de la Inquisicin porque haba demostrado de un modo irrefutable el movimiento de la Tierra. (Voltaire, Descartes y Newton, 1728)

El clebre Galileo [] fue encarcelado por la Inquisicin durante seis aos, y torturado, por decir que la Tierra se mova. (Giuseppe Baretti, La biblioteca italiana, 1757)

Decir que Galileo fue torturado no es una afirmacin temeraria, sino simplemente repetir lo que dice la sentencia. Especificar que fue torturado por su intencin no es una deduccin arriesgada, sino, una vez ms, repetir lo que dice el texto. Son afirmaciones basadas en la observacin, no intuiciones mgicas; hechos probados, no introspecciones cabalsticas. (Italo Mereu, Historia de la intolerancia en Europa, 1979)

Durante los primeros aos del siglo XVII el matemtico y filsofo natural italiano Galileo Galilei (1564-1642) propugn abiertamente la teora del movimiento de la Tierra elaborada en el libro de Nicols Coprnico Sobre las revoluciones de las esferas celestes (1543). A consecuencia de ello fue perseguido, juzgado y condenado por la Iglesia catlica. Pas los ltimos nueve aos de su vida bajo arresto domiciliario en su casa a las afueras de Florencia. Pero fue realmente encarcelado y torturado como afirman los autores arriba citados, y otros muchos?

Galileo no empez a propugnar el copernicanismo hasta 1609. Antes, estaba ya al corriente de la obra de Coprnico y valoraba el hecho de que contuviese un argumento nuevo y significativo sobre el movimiento de la Tierra. Galileo haba estado trabajando en una nueva teora del movimiento y haba intuido que la teora copernicana encajaba mejor con la nueva fsica que la teora geoesttica. Pero an no haba publicado o articulado esta intuicin. Adems, era consciente de las muchas pruebas existentes contra el copernicanismo procedentes de la experiencia sensorial directa, de la observacin astronmica, de la fsica tradicional y de varios pasajes bblicos. En consecuencia, juzgaba que los argumentos anticopernicanos superaban de mucho los procopernicanos.

En 1609, sin embargo, perfeccion un instrumento recin inventado, el telescopio, y durante los aos que siguieron hizo una serie de impresionantes descubrimientos con este nuevo instrumento: montaas en la Luna, innumerables estrellas adems de las visibles a simple vista, densos cmulos estelares y nebulosas en la Va Lctea, cuatro satlites en torno a Jpiter, las fases de Venus, y las manchas del Sol. Describi todos estos fenmenos en Sidereus Nuncius [El mensajero sideral, 1610] y en Cartas sobre las manchas solares (1613).

A medida que Galileo empez a mostrar que la nueva evidencia que aportaba el telescopio converta al copernicanismo en un serio aspirante a la verdad fsica, fue siendo cada vez ms atacado por filsofos y clrigos conservadores. Estos le acusaban de hereje porque crea que la Tierra se mova, y el movimiento de la Tierra contradeca lo que se expona en las Escrituras. Galileo pens que no poda permanecer callado y decidi refutar los argumentos bblicos en contra del copernicanismo. Formul su crtica en forma de unas largas cartas privadas que envi en diciembre de 1613 a su discpulo Benedetto Castelli y en la primavera de 1615 a la gran duquesa viuda Cristina.

La carta de Galileo a Castelli provoc an ms a los conservadores, y en febrero de 1615 un fraile dominico present una queja formal contra Galileo ante la Inquisicin en Roma. La investigacin resultante dur aproximadamente un ao. El propio Galileo no fue convocado a Roma, en parte porque el testigo clave le exoner, en parte porque sus cartas no haban sido publicadas, y en parte porque sus publicaciones no contenan ni una afirmacin categrica a favor del copernicanismo ni una negacin de la autoridad cientfica de las Escrituras.

En diciembre de 1615, sin embargo, Galileo fue a Roma por propia decisin a defender la teora copernicana. Pese a vencer en el plano de los argumentos intelectuales, sus esfuerzos prcticos fueron vanos. En febrero de 1616, el cardenal Roberto Bellarmino (en nombre de la Inquisicin) le hizo a Galileo una advertencia en privado prohibindole sostener o defender el punto de vista de que la Tierra se mova. Galileo decidi acatarla. En marzo de aquel mismo ao, el ndice de Libros Prohibidos (el departamento encargado de la censura de los libros) public un decreto, sin mencionar a Galileo, en el que se declaraba que el movimiento de la Tierra era fsicamente imposible y que contradeca lo que se afirmaba en las Sagradas Escrituras, y en el que se condenaba hasta que fuese revisado el libro de Coprnico.

Hasta 1623, ao en que el cardenal Maffeo Barberini se convirti en el papa Urbano VIII, Galileo mantuvo silencio respecto al tema objeto de la prohibicin. Pero como Barberini era un viejo admirador suyo, Galileo se sinti con libertad para escribir un libro que defendiese indirectamente y de un modo implcito el copernicanismo. Escribi, pues, un dilogo en el que tres personajes discuten sobre aspectos cosmolgicos, astronmicos, fsicos y filosficos del copernicanismo, evitando los de tipo bblico o teolgico. Publicado en 1632, este Dilogo mostraba que los argumentos a favor del movimiento de la Tierra eran ms poderosos que los que sostenan el punto de vista geoesttico. Galileo consideraba al parecer que el libro no sostena la teora del movimiento de la Tierra porque no afirmaba que los argumentos a favor de ella fuesen conclusivos; no estaba defendiendo la teora porque el libro era un examen crtico de los argumentos de ambos bandos.

Pero los enemigos de Galileo se quejaron de que el libro s defenda el movimiento de la Tierra y que contravena por ello la advertencia de Bellarmino y el decreto del ndice. Se formul un nuevo cargo: el libro violaba un mandamiento especial que se le haba hecho a Galileo en 1616 prohibindole discutir la idea del movimiento de la Tierra en cualquiera de sus formas. El documento acababa de ser descubierto en los archivos del caso precedente, por lo que esta vez fue convocado a Roma para ser sometido a un juicio cuyas deliberaciones empezaron en abril de 1633.

En la primera vista del caso Galileo admiti haber recibido de Bellarmino una advertencia acerca de que no poda sostener o defender el movimiento de la Tierra, pero neg haber recibido explcitamente la orden de no discutir el tema de ninguna forma. En su defensa present un certificado que haba obtenido de Bellarmino en 1616 en el que se mencionaba solamente la prohibicin de sostener o defender la teora. Galileo tambin declar que el Dilogo no defenda el movimiento de la Tierra sino que simplemente mostraba que los argumentos favorables no eran conclusivos, con lo que consideraba no haber contravenido la advertencia de Bellarmino.

A la luz del certificado de Bellarmino y de diversas irregularidades relativas al mandato especial, los funcionarios de la Inquisicin intentaron llegar a un acuerdo extrajudicial: prometieron retirar el cargo ms grave (violacin del mandato especial) si Galileo se confesaba culpable de un cargo menor (transgresin de la advertencia de no defender el copernicanismo). Galileo acept el trato, y as, en las vistas subsiguientes del juicio (celebradas el 30 de abril y el 10 de mayo) admiti que el libro haba sido escrito de una forma que poda dar la impresin a los lectores de que se estaba defendiendo el movimiento de la Tierra. Sin embargo, negaba que esta hubiese sido su intencin y atribua su error al engreimiento.

El juicio termin el 22 de junio de 1633, con una sentencia ms dura de la que Galileo haba sido llevado a esperar. El veredicto le encontraba culpable de una categora de hereja intermedia entre la ms grave y la menos grave, calificada de vehemente sospecha de hereja. Las creencias consideradas inaceptables eran la tesis astronmica de que la Tierra se mueve y el principio metodolgico de que la Biblia no es una autoridad cientfica. Se vio obligado a recitar una humillante abjuracin retractndose de sus creencias. Pero el Dilogo fue prohibido.

El prolijo documento de la sentencia tambin relataba los procedimientos iniciados en 1613, resuma los cargos de 1633 y haca constar la defensa y la confesin de Galileo. Proporcionaba adems otros dos detalles sumamente importantes. El primero describa un interrogatorio: Porque creemos que no habis dicho toda la verdad acerca de vuestras intenciones, consideramos necesario proceder contra vos mediante un riguroso examen. Aqu contestasteis de una forma catlica, aunque sin prejuzgar las cosas arriba mencionadas confesadas por vos y deducidas en contra de vos acerca de vuestras intenciones. El segundo le impona un castigo adicional: Os condenamos a una pena de reclusin formal a discrecin de este Santo Oficio.

El texto de la sentencia de la Inquisicin y el de la abjuracin de Galileo fueron los nicos documentos del juicio que se publicaron entonces. La Inquisicin mand copias a todos los inquisidores y nuncios papales provinciales, con el encargo de difundir aquella informacin. De este modo, la noticia de la suerte corrida por Galileo circul ampliamente en forma de libros, revistas y panfletos. Esta publicidad sin precedentes fue el resultado de las rdenes expresas del papa Urbano, que quera que el caso Galileo sirviese de aviso a todos los catlicos y que pretenda de este modo reafirmar su propia imagen como defensor intransigente de la fe.

La clusula sobre la reclusin en la sentencia estipulaba claramente que Galileo tena que ser recluido en una crcel del edificio de la Inquisicin en Roma por un perodo indefinido cuya duracin se dejaba al arbitrio de las autoridades. Todos los lectores de la sentencia dieron naturalmente por supuesto que la Inquisicin haba llevado a cabo la sentencia impuesta.

Aunque la sentencia no utilizaba la palabra tortura, s hablaba de un examen riguroso, un trmino tcnico que implicaba tortura. Adems, el pasaje explicaba el motivo por el que los jueces haban decidido someter a Galileo a un riguroso examen: despus de los varios interrogatorios que le haban hecho, incluido el de su confesin (de haber defendido el copernicanismo), seguan teniendo dudas acerca de si su transgresin haba sido intencionada (aumentando de este modo la gravedad de su delito) o involuntaria (como declaraba). En la prctica de la Inquisicin (y tambin en la de los tribunales laicos) tales dudas justificaban la administracin de la tortura (para resolverlas). El pasaje citado informaba a los lectores de que Galileo haba pasado el examen riguroso al afirmar que haba contestado de una forma catlica. Es decir, Galileo haba contestado como un buen catlico, alguien que no hara voluntariamente algo que la Iglesia haba prohibido. Finalmente, el pasaje clarificaba, una vez ms de acuerdo con la prctica inquisitorial, que la negativa de Galileo de albergar intenciones maliciosas (sus respuestas catlicas) no debilitaban las pruebas incriminatorias procedentes de su confesin y de otras fuentes (por ejemplo, las opiniones del Dilogo escritas por tres especialistas). Los lectores de la sentencia que estaban familiarizados con la terminologa y la prctica legal llegaron lgicamente a la conclusin de que Galileo haba sufrido tortura a manos de sus inquisidores.

La impresin de que Galileo haba sido encarcelado y torturado sigui pareciendo plausible mientras la evidencia principal acerca del juicio de Galileo fue la procedente de estos documentos, la sentencia y la abjuracin. La cosa qued as hasta que tras ms de 150 aos de existencia de la tesis del encarcelamiento, y ms de 250 aos de la tesis de la tortura salieron a la luz una serie de documentos relevantes en el sentido de que Galileo no haba sufrido ni una cosa ni otra.

La nueva informacin acerca del encarcelamiento procede de una serie de cartas de 1633, principalmente las del embajador toscano en Roma (Francesco Niccolini) al secretario de estado toscano en Florencia, y secundariamente de la correspondencia de estos con el propio Galileo. Los funcionarios toscanos estaban es-pecialmente interesados en el caso de Galileo porque este ocupaba el cargo de primer matemtico y filsofo del gran duque de Toscana, porque le haba dedicado el libro a l, y porque le haba pedido y conseguido su ayuda para publicar el libro en Floren-cia. Por ello el gobierno toscano consideraba el juicio como un asunto de estado, con Niccolini discutiendo constantemente la situacin directamente con el papa en las reuniones que celebraba con l regularmente y enviando informes de las mismas a Florencia. Adems, Galileo estaba en muy buenas relaciones con Niccolini y su esposa.

La correspondencia de 1633, que apareci en 1774-1775, muestra que Galileo, respondiendo a la llamada de la Inquisicin, sali de Florencia el 20 de enero y lleg a Roma el 13 de febrero. La Inquisicin le permiti alojarse en la embajada toscana (que era tambin el lugar donde resida Niccolini) a condicin de que permaneciese all recluido hasta el comienzo del juicio. El 12 de abril Galileo acudi al edificio de la Inquisicin para el primer interrogatorio. Permaneci all durante dieciocho das ms siendo sometido a otros varios interrogatorios, pero estuvo alojado en unos aposentos de seis habitaciones puestos a su disposicin por el acusador, juntamente con un criado que le llevaba la comida dos veces al da desde la embajada toscana. El 30 de abril, una vez registrada y firmada su segunda declaracin, Galileo regres a la embajada y estuvo all cincuenta y un das, con una sola interrupcin el 10 de mayo para una tercera declaracin en el palacio de la Inquisicin. El lunes 20 de junio fue convocado para que al da siguiente se presentase ante el tribunal. El martes fue sometido al examen riguroso y permaneci en el palacio de la Inquisicin hasta la tarde del 24 de junio. No est claro si fue llevado a una celda o se le permiti seguir en los aposentos del acusador. El 22 de junio fue al convento de Santa Maria sopra Minerva para escuchar la sentencia y hacer la abjuracin. Dos das ms tarde se traslad desde el palacio de la Inquisicin a la Villa Medici en Roma, un suntuoso palacio propiedad del gran duque de Toscana. El 30 de junio el papa le concedi permiso para viajar a Siena, donde vivira bajo arresto domiciliario en la residencia del arzobispo, un buen amigo de Galileo. Vivi en esta residencia durante cinco meses. En diciembre de 1633 regres a su propia casa en Arcetri, cerca de Florencia, donde permaneci bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 1642, exceptuando un breve perodo en 1638 durante el cual vivi dentro de los lmites de la ciudad florentina.

Con la posible excepcin de tres das (del 21 al 24 de junio de 1633), Galileo nunca estuvo en la crcel, ni durante el juicio (como era costumbre entonces) ni despus (una vez pronunciada la sentencia). Incluso durante estos tres das probablemente vivi en los aposentos del acusador, no en una celda. La explicacin de este tratamiento desacostumbradamente benigno no est del todo clara pero incluye los siguientes factores: la proteccin de los Medici, el hecho de que Galileo fuese una celebridad y la actitud de amor-odio del papa Urbano, un antiguo admirador.

La evidencia a favor del hecho de que Galileo no fuera encarcelado no nos dice nada respecto a si pudo evitar ser torturado. La respuesta a esta pregunta tuvo que esperar hasta que las actas del juicio fueron publicadas y asimiladas a finales del siglo XIX.7 Dos documentos fueron cruciales en este sentido.8 El primero son las actas de la reunin de la Inquisicin del 16 de junio de 1633 presidida por el papa. Despus de emitirse varios informes y opiniones y de una considerable discusin,

Su Santidad decidi que el propio Galileo tena que ser interrogado, incluso bajo amenaza de tortura; y que si se resista despus de una vehemente abjuracin en una reunin plenaria del Santo Oficio tena que ser condenado a prisin a discrecin de la Santa Congregacin, y que tena que ser conminado a no tratar en el futuro de ninguna forma (ni por escrito ni oralmente) del movimiento de la Tierra o de la estabilidad del Sol, ni de su contrario, so pena de reincidencia; y que el libro escrito por l y titulado Dialogo di Galileo Galilei Linceo tena que ser prohibido.

Este avance de la sentencia real menciona un procedimiento nuevo: el interrogatorio bajo amenaza de tortura. Las actas del interrogatorio, con fecha de 21 de junio y firmadas por Galileo, revelan que el inquisidor que le interrog le pregunt varias veces si sostena la teora copernicana del movimiento de la Tierra; y cada una de las veces Galileo neg haberlo hecho despus de la condena de dicha doctrina en 1616. Vale la pena citar de un modo ms extenso parte del interrogatorio:

P: Habiendo llegado a nuestro conocimiento por medio del propio libro y por las razones propuestas por el lado afirmativo, a saber, que la Tierra se mueve y que el Sol permanece inmvil, se debe suponer, como se ha dicho, que l sostiene la opinin de Coprnico, o al menos que la sostena entonces, y en consecuencia se le dijo que, a menos que decidiese decir la verdad, se podra recurrir a los remedios de la ley y a tomar las medidas apropiadas en su contra.

R: No sostengo esta opinin de Coprnico ni la he sostenido despus de ser conminado a abandonarla. Por lo dems, estoy aqu en vuestras manos; haced lo que creis conveniente.

P: Y se le conmin a decir la verdad o de lo contrario se recurrira a la tortura.

R: Estoy aqu para obedecer, pero no he sostenido esta opinin desde que se tom aquella determinacin, como ya he dicho.

Y dado que no se pudo hacer nada ms para la ejecucin de la conclusin, despus de firmar, fue enviado a su casa.

Yo, Galileo Galilei, he testificado lo antedicho.

Esta declaracin no deja ninguna duda de que Galileo fue amenazado con la tortura durante el interrogatorio del 21 de junio. Pero no hay pruebas de que fuese efectivamente torturado, o de que sus acusadores planeasen realmente torturarlo. Aparentemente, el examen riguroso mencionado en la sentencia significaba un interrogatorio bajo amenaza de tortura, no un interrogatorio con tortura.

La forma ms comn y corriente de tortura en Roma en aquella poca era la tortura de la cuerda. Consista en atar las manos del reo a su espalda y despus atar sus muecas unidas al extremo de una larga cuerda que pasaba por una polea colgada del techo. El verdugo sostena el otro extremo de la cuerda de modo que el reo poda ser elevado dos o tres metros y se le dejaba as suspendido durante diferentes perodos (una regla estndar especificaba un mximo de una hora). Para aumentar la tensin, a veces se colocaban unas pesas en los pies del reo. Alternativamente, se dejaba caer violentamente al reo desde diversas alturas deteniendo la cada a pocos centmetros del suelo; cuanto mayor era la altura desde la que se le dejaba caer, mayor era el dolor en las articulaciones del reo (de hecho, los valores numricos de la distancia recorrida en la cada proporcionaban una medida cuantitativa de la severidad de la tortura).

Debido a la severidad de la tortura de la cuerda, podemos estar casi seguros de que Galileo no fue torturado de este modo. Dada su avanzada edad, sesenta y nueve aos, y su delicado estado de salud, habra sufrido daos permanentes en brazos y hombros, y no hay pruebas de ello. Adems, si hubiese sido torturado, la tortura habra tenido lugar el 21 de junio y no hubiera estado en condiciones de asistir a la lectura de la sentencia en la que pronunci su abjuracin, el da 22. Por otra parte, las normas de la Inquisicin especificaban que las sesiones de tortura, incluidos los gritos y lamentos de la vctima, fuesen registrados, pero las actas no mencionan este dato. Las normas de la Inquisicin tambin estipulaban que las confesiones obtenidas durante la tortura fuesen ratificadas veinticuatro horas ms tarde, fuera de la cmara de tortura, pero no existe ningn registro ni ratificacin en este caso. Y antes de que un acusado pudiese ser torturado tena que producirse un voto formal de los asesores recomendndolo, aparte de un decreto de los inquisidores; pero las actas del proceso no indican que se tomase ninguna de estas medidas en el caso de Galileo.

Adems, las autoridades de la Inquisicin en Roma raramente practicaban la tortura, lo que reduce an ms la probabilidad de que Galileo sufriese este castigo. Las normas inquisitoriales eximan de la tortura a las personas viejas y enfermas (adems de a los nios y a las mujeres embarazadas), y Galileo no slo era viejo sino que tena artritis y una hernia. Las normas tambin exoneraban a los clrigos, y ahora sabemos que Galileo haba recibido la tonsura clerical (el corte de pelo ceremonial que se haca a los hombres que eran investidos como clrigos) el 5 de abril de 1631 para as beneficiarse de una pensin. Por motivos que resulta fcil adivinar, las normas de la tortura estipulaban que un reo no poda ser torturado antes de transcurridas diez horas desde la ltima vez que haba comido; pero el ritmo al que se celebr el juicio no dej ningn perodo de esta duracin. Finalmente, otra norma deca que el acusado no poda ser torturado durante la investigacin de un delito a menos que la transgresin fuese tan grave como para requerir un castigo corporal. El supuesto delito de Galileo no llegaba siquiera a ser una hereja formal, lo que hubiera justificado el castigo corporal; en consecuencia, torturarle hubiera sido inapropiado.

Naturalmente, todas las normas y prcticas recin mencionadas estaban sujetas a excepcin. Por ejemplo, aunque los viejos no podan ser sometidos a la tortura de la cuerda, s podan sufrir la tortura del fuego en los pies. Y aunque los clrigos no podan ser torturados por un laico, s podan serlo por otro clrigo. Adems, algunos funcionarios se saltaban a menudo las reglas o las interpretaban de un modo abusivo.12 Haba adems varios pasos intermedios entre los dos extremos de la amenaza durante el interrogatorio fuera de la cmara de tortura y la tortura real infligiendo dao fsico en la cmara de tortura, como mostrar al acusado los instrumentos de tortura o desnudarlo y atarlo a dichos instrumentos como si se dispusieran efectivamente a torturarlo, etc. Para referirse a estos pasos intermedios se utilizaba la expresin territio realis (intimidacin real), para distinguirla de la territio verbalis (amenaza verbal). Algunos estudiosos han conjeturado que Galileo fue sometido a territio realis. Esta versin de la tesis de la tortura no es incompatible con las rdenes papales del 16 de junio ni con el hecho de que Galileo no mostrase signos de dislocacin despus del 21 de junio, que tuviese fuerzas suficientes para asistir a la lectura de la sentencia y a la abjuracin el da 22, que no hubiese ratificacin de la confesin mediante tortura real, y que no hubiese un voto de los asesores recomendando la tortura ni un decreto de los inquisidores imponindola. Sin embargo, es inconsistente con la declaracin del 21 de junio, que no contiene ninguna descripcin de estos pasos intermedios. Por consiguiente, esta versin de la tesis de la tortura presupone la inautenticidad de dicha declaracin.

Se podra objetar que aunque Galileo no fuese torturado fsicamente, el tratamiento que recibi o sea, la amenaza de tortura en su ltimo interrogatorio y el arresto domiciliario perpetuo tras la condena equivale a una forma de tortura moral o psicolgica. En efecto, desde mediados del siglo XIX han sido muchos los autores que han sostenido la tesis de la tortura moral.14 Pero este argumento de la tortura moral es un camino resbaladizo sin un final a la vista.

A la vista de la evidencia disponible, la postura ms sostenible es la de que Galileo fue interrogado con la amenaza de ser torturado pero que no sufri una tortura real ni una territio realis. Aunque permaneci bajo arresto domiciliario durante el juicio de 1633 y los nueve aos siguientes de su vida, nunca fue a la crcel. Hemos de tener en cuenta, sin embargo, que durante 150 aos despus del juicio la evidencia pblica disponible indicaba que Gallileo haba sido encarcelado, y durante 250 aos que haba sido torturado. Los mitos de la tortura y el encarcelamiento de Galileo son, pues, mitos genuinos: ideas que de hecho son falsas pero que en su da parecan verdaderas, y que siguen siendo aceptadas como verdaderas por las personas poco informadas y por algunos estudiosos poco rigurosos.

Captulo 8 del libro editado por Ronald Numbers Galileo fue a la crcel y otros mitos acerca de la ciencia y la religin.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/galileo-fue-encarcelado-y-torturado-por-defender-el-copernicanismo/



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