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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2019

Kubrick en las calles de Barcelona

Pepe Gutirrez-lvarez
Viento Sur


Durante un tiempo las calles de Barcelona se han llenado con las imgenes de nuestro Kubrick y de escenas de sus pelculas. El motivo proviene de las exposiciones escenificadas en el Centro de Cultura Contempornea de Barcelona (CCCB). Se ofrece una muestra que comprende un recorrido cronolgico por la obra de uno de los cineastas ms identificados con la generacin del 68 cuyo nacimiento en este mbito tan bien resumido por Luis Eduardo Aute en la cancin Cine, cine, cine- poda ubicarse sin exagerar en el estreno de Spartacus (1960), la primera superproduccin de Hollywood en la que se glorificaba la revolucin y a un personaje que haba exaltado la imaginacin de Lessing, Marx o Rosa Luxemburg. Un nombre que nos retrotrae a discusiones y controversias interminables en las que se poda hablar nada menos que del sentido de la vida.

El montaje presenta una cuidada seleccin de ms de seiscientos tems entre imgenes en movimiento (unos cuarenta audiovisuales); objetos y material procedentes de los archivos personales del director (documentos de investigacin y produccin, guiones, fotos fijas, utillaje, vestuario, maquetas, cmaras y objetivos), y la correspondencia con el talento que lo rode. Toda la carrera del director est documentada y representada, desde sus inicios con los cortos y documentales hasta su ltima pelcula, Eyes Wide Shut (1999) u obras maestras como 2001:Una odisea del espacio (1968), La naranja mecnica (1971), Barry Lyndon (1975) y El resplandor (1980-1999), obras que permanecen en nuestra memorias, entre los visitantes de todas la edades aunque uno no puede pensar cunta razn tena Woody Allen cuando declar que senta lstima por los nios que descubran 2001 desde las pantallas de la televisin

Nacido en Nueva York, en sus comienzos, Kubrick se perfil como heredero directo de aquel cine negro, que tanto odiaba Joe McCarthy. Su estilo conciso, la luz casi expresionista de sus primeros largometrajes, e incluso la singularidad de ese almacn de maniques donde se enfrentan Jamie Smith y Frank Silvera en Killers Kiss, justifican perfectamente esta opinin inicial sobre alguien que desde Spartacus se permiti el lujo de producir sus proyectos, algunos de los cuales que quedaron en el huevo como una adaptacin del Homenaje a Catalunya de Orwell. Tampoco en sus siguientes obras faltarn las huellas inconfundibles de esa violencia entre expresionista y barroca, de esa tendencia a revestir la muerte de teatralidad baste con recordar el asesinato de Quilty (Peter Sellers) en Lolita, y los crmenes de La naranja mecnica heredada tal vez de una ascendencia juda de la Europa central, que enriqueci Hollywood desde que la mayora tuvo que coger las maletas huyendo del nazismo. Pero Kubrick se zaf rpidamente del encasillamiento en un determinado gnero. Adems, al abordar cualquier tipo de gnero thriller, comedia de costumbres, pplum, ciencia (o poltica) ficcin su creatividad rompe moldes y trastoca esquemas, sometindolos a las exigencias de su propia imaginacin.

Una vez superada la etapa de aprendizaje, Stanley entabl una partida, difcil pero sin concesiones, con las grandes compaas. Fue uno de los primeros cineastas estadounidenses de los aos cincuenta, que trabaj al margen de ellas y, tambin, uno de los primeros en poder ir aumentando sus exigencias, a medida que creca la envergadura de sus proyectos. Kubrick ha conseguido, gracias a su obstinacin y a un sentido innato de la produccin (tanto en los detalles como en los aspectos ms amplios), lo que no consiguieron un Fleischer, ni un Coppola, que ha visto su independencia (si no su continuidad) seriamente comprometida. Lucas ha aprendido la leccin, pero lo que no puede aprenderse son la fuerza y la originalidad, la nocin de autor, e incluso la unidad y autenticidad de una obra a la que acompaa la admiracin pero tambin la controversia.

Entre otras cosas se le reprocha lo que jams se reproch a otros: el recurrir a la literatura para crear sus obras (Lolita, de Vladimir Nabokov; 2001: odisea del espacio, de Arthur C. Clark; La naranja mecnica, de Anthony Burgess; Barry Lyndon, de William Thackeray...) pero sobre todo, Kubrick desconcierta, y no suele dar explicaciones. A pesar de todo ello, parece razonable preferir la riqueza de sus obras al anlisis de intenciones: doce pelculas le han bastado para ser considerado, hoy en da, como uno de los ms importantes cineastas de la segunda mitad del siglo, incluso si no volviera jams a rodar. Consumado jugador de ajedrez (como Nabokov), durante cuatro aos trabaj como fotgrafo para Look. Debut en el cine con un corto, que reflejaba un da en la vida de un boxeador (Walter Cartier), y que vendi a la RKO. Ms tarde, rod un reportaje dedicado a un sacerdote de Nuevo Mxico, que volaba de parroquia en parroquia en una avioneta Piper Club (Fliying Padre). Un prstamo de 10.000 dlares, le permiti dirigir lo que apenas podra llamarse un largometraje, Fear and Desire (1953), episodio sangriento y ldico de una imaginaria guerra. Killers Kiss, pudo rodarse gracias al mismo sistema de financiacin que la anterior. Fue entonces cuando Kubrick conoci a James B. Harris (productor y cineasta a redescubrir), joven y rico, que le propuso asociarse a la produccin de esa joya hustoniana (semblanza subrayada por la presencia comn de Sterling Hayden) titulada Atraco perfecto.

Kubrick tena solamente veinticinco aos, y no era ya un desconocido. Haba dado incluso prueba de una profesionalidad que no pasaba por alto ningn aspecto de la creacin cinematogrfica, empezando por su punto clave: la produccin. Trabajaba sobre guiones elaborados con gran minuciosidad, y en los que colaboraba: Atraco perfecto, Killers Kiss, Senderos de glora y todos los ttulos que siguieron a Telfono rojo: volamos hacia Mosc? En sus pelculas, la msica fue paulatinamente abandonando su habitual funcin redundante (con la nica excepcin de la del entierro del pequeo Bryan Lyndon), en provecho de un asincronismo de ndole afectiva o mental; la utilizacin (desechando la creacin del maestro Alex North que haba compuesto Spartacus) del Danubio azul en 2001: odisea del espacio, o de la Novena Sinfona en La naranja mecnica, son ejemplos representativos.

Es importante observar tambin la importancia que Kubrick concede al vestuario y decorados de sus obras, as como la iluminacin; se podra afirmar que no existe, en ninguna de sus pelculas, una sola luz que no haya sido previamente estudiada. Su marcada preferencia por la cmara mvil, que l mismo maneja, no excluye los amplios movimientos de la gra, ni del travelling, que representa una recurrente figura estilstica cuyos recursos nunca se han apartado, ni desvinculado de un marco soberanamente controlado. Tampoco es frecuente que un cineasta goce de un poder de supervisin concedindole el derecho, tras las primeras proyecciones, de retirar las copias (todava escasas), para ajustar el montaje de la pelcula.

El control que tena Stanley sobre sus obras (incluidos los carteles y la eleccin de las salas donde van a proyectarse), es sin duda un caso nico en el cine contemporneo. Este poder, arrancado a fuerza de voluntad o quin sabe? heredado de su ciencia de jugador de ajedrez, ha permitido a Kubrick, ser en gran medida el nico artfice de sus pelculas. Y lo que es evidente cuando se contempla el conjunto de su obra, es que sta, no slo no aparece nunca como ilustracin de una tesis, sino, muy al contrario por su diversidad y complejidad, como una creacin visionaria y pesimista, de rara intensidad potica. Nada de lo que hay de inquietante en la naturaleza humana le es ajeno. El orden y la tecnologa, el Estado y la ambicin, la intuicin (El resplandor) y el amor (Lolita), son destructivos.

Entre los proyectos que Kubrick hubiera querido llevar a cabo, y que diferentes obstculos le impidieron realizar, citaremos El rostro impenetrable, que recuperara Marlon Brando, y una "biografa" de Napolen que se planteaba como una respuesta a la de clebre de Abel Gance redescubierta en los ochenta. El sentimiento que el cineasta guarda con respecto al gnero humano, merece ser recordado por lo que tiene de lcido, en una poca en que la demagogia falsamente humanista siembra la confusin, y porque corrobora fielmente el anlisis crtico de la obra: "A pesar del mayor o menor grado de hipocresa que existe con respecto a este tema, todos nos sentimos fascinados por la violencia. A su parecer, el hombre es el asesino con menos remordimientos de la Tierra. El atractivo que dicha violencia ejerce sobre nosotros revela en parte que, en nuestro subconsciente, no somos tan distintos de nuestros primitivos antepasados."(Newsweek, 1972).

De la sangrienta escapada de los soldados en Fear and Desire a la locura, igualmente sangrienta, de Jack Nicholson en El resplandor, el individuo lleva la cruz de sus atavismos, o (y acaso no es la misma?) la que las sucesivas civilizaciones le han ido construyendo, y en la que llega incluso a morir dos veces, Por el orden y por el ejemplo tropezamos con Espartaco, en realidad obra de la productora de Kirk Douglas que revel a Kubrick en Senderos de gloria, un alegato sin equivalente, a excepcin de la implacable Hombres contra la guerra de la subvalorada Francesco Rosi. La mitologa heroica se desmitifica con la misma sarcstica serenidad (Barry Lyndon) que la nocin, difusa y ambivalente, de progreso (2001: odisea del espacio). Kubrick no prescinde ni de la irona en esa pera-espacial en la que precisamente la msica borra la ilusin de una nueva "Belle poque", ni del recurso a lo burlesco, retornando incluso al slapstick, como en el caso de las tartas de crema en la "guerra fra" de su pelcula Telfono rojo: volamos hacia Mosc?

En su filmografa, la unicidad y la transparencia son slo una apariencia: Barry, al igual que Humbert Humbert, o que el capitn Dax, encuentran detrs de cada representacin (del xito social, la pasin o el deber), la casi ineludible trampa de su anttesis. Hay en todas sus historias fracasos espectaculares o amargos: el de Sterling Hayden contemplando, anonadado, como la maleta conteniendo el dinero de su atraco cae al suelo y los dlares vuelan por el viento provocado por las hlices del avin, en la escena final de Atraco perfecto; o el prolongado y humillante calvario de Humbert (James Masn); la vuelta de Alex a la casilla de salida en La naranja mecnica, su rebelin va desde la cima del asesinato y la terapia de vanguardia, al hoyo del lamentable abismo habitual, en el que podr saciar nuevamente su instinto de violencia; y por ltimo, el fracaso de Jack, asesino petrificado cuya novela no ha sido escrita (El resplandor).

Quin puede olvidar el final abierto de 2001: odisea del espacio? Un cierre que dio pie a muchas especulaciones. Esta esplndida pelcula nos presenta el crimen ms sorprendente y futurista de la historia del cine los grandes logros del cine mundo (Aelita, Metrtpolis) . En ella, vemos a la inteligencia creadora condenada a destruir su propia creacin, el superordenador convertido en asesino. La desviacin no es ms que un reflejo del atavismo humano: cmo paliar, en lo absoluto, la relacin edpica que existe entre la creacin y su creador? La percepcin nunca teorizante de Kubrick, en sus ms barrocos aspectos, como la suntuosa destruccin de los valores del siglo XVIII a medida que Ryan ONeal se encamina al fracaso, a la cada, volviendo a su agujero natal irlands, sin poder valerse por s mismo, lisiado, en el primitivo estado de los Barry, no es acaso la visin demonaca de un mundo considerado como un infierno a veces burln, y a veces siniestro?

La sorprendente unidad de la obra de Kubrick, que enriquecen las correspondencias o las similitudes estilsticas entre sus pelculas, extraordinario cdigo de representacin en los signos, encuadres, o en la iluminacin, con una continua bsqueda de nuevas metamorfosis persigue, y siempre en diferentes campos, al hombre egosta y arrogante, imaginativo y cobarde, inmutable, tan encarnizado destructor como infatigable constructor. El final, "inexplicable", de la aventura espacial, puede quiz significar la regeneracin de Bowman (Keir Dullea), bajo la especie del feto nacido del Padre muerto ms all del infinito... Ese mismo significado podemos encontrarlo tambin en la liberacin del hijo de Espartaco, al que Laughton convierte en ciudadano romano... o en la regeneracin del joven Malcolm MacDowell y la complicada conclusin de La naranja mecnica. Cada uno podr, sin embargo, interpretar todo esto a su modo. En cualquier caso, Kubrick, inventor de formas, ingeniero de imgenes, coregrafo del espacio y de nuestros terrores desenterrados y desnudos, ha conseguido que muchos nios de entonces hayan llegado a crear que la historia del cine empieza con Kubrick, aunque en realidad era ms bien lo contrario: lo que haca era culminar una historia que volva a empezar con una nueva generacin en la cual sigue siendo el ms conocido aunque posiblemente no sea el mejor.

Ciertamente, vale la pena darse un buen volteo visual y mental por la programacin del Centro de Cultura Contempornea de Barcelona que estos das ilumina la Barcelona ms inquieta y cinfila.

Pepe Gutirrez-lvarez es escritor y miembro del Consejo Asesor de viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14483

 



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