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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2019

La revolucin alemana de noviembre de 1918: la hora de la revolucin mundial?

Jos Luis Martn Ramos
De Re Historiographica


La orden del 28 de octubre de 1918, del alto mando de la marina alemana, para que la escuadra fondeada en Kiel abandonara el puerto y se dirigiera hacia el Mar del Norte, inici acto seguido un proceso de desobediencia de la marinera, que impidi su cumplimiento y acab derivando en una cadena sucesiva de sublevaciones populares en toda Alemania, con absoluto predominio de los trabajadores y participacin destacada de los dos partidos socialistas entonces existentes, el mayoritario, que mantena la denominacin de SPD, liderado sin discusin por Ebert , y el independiente, USPD, nucleado en torno al rechazo del apoyo a la poltica de guerra pero sin un claro liderazgo. El motivo principal fue el choque entre el hartazgo de una guerra -que se daba por perdida despus del fracaso de las ofensivas de primavera y verano y la ruptura del frente alemn el 8 de agosto- y las ltimas maniobras de altos mandos militares, apoyados en el emperador Guillermo II, que no buscaban ya la victoria sino, resignndose a su renuncia, descargar sus responsabilidades en los dirigentes polticos y salvar su supuesto honor. Esas maniobras, fueran polticas como las de Ludendorf o expresamente militares como las del mando naval, hicieron temer una prolongacin del conflicto que ya no fue aceptado de ninguna manera por quienes eran sus primeras vctimas. Ludendorf, adjunto del jefe del Estado Mayor Hindenburg pero de hecho quien ejerca el poder real, exigi a finales de septiembre atender a las condiciones de Wilson, pedir un inmediato armisticio e iniciar la reforma parlamentaria del Imperio para conseguir la paz definitiva; desplazaba as las responsabilidades hacia el poder civil, que hasta entonces haba ninguneado. Una parte de ese giro radical, para evitar la que las tropas aliadas entraran en territorio alemn y se consumara la derrota, se cumpli con la formacin el 5 de octubre de un nuevo gobierno imperial encabezado por el prncipe Max de Bade, en el que por primera vez se integr el SPD que hasta entonces se haba circunscrito a defender la poltica de guerra desde el parlamento. Pero no la segunda, Wilson se neg a negociar el armisticio hasta que no se produjera un cambio real en la cpula del Imperio, apuntando al Kaiser y al poder militar, dejando sin espacio de maniobra al gobierno Max de Bade, si no se produca la abdicacin de Guillermo II para empezar. La crisis de la poltica de guerra fue una evidencia pblica, pero las reacciones de Lundedorf, rectificando y planteando seguir la guerra ante las exigencias de la Entente, la orden dada a la armada y, al da siguiente de sta, el abandono de Guillermo II de Berln para instalarse en Spa, sede del Estado Mayor, sin comunicarlo al gobierno, dispar por todas partes el mismo temor que haba motivado el amotinamiento de los marinos de Kiel y la insurreccin popular que implosion el Imperio.

El 3 de noviembre estall la insurreccin en Munich que cuatro das ms tarde derroc a Luis III de Baviera, el 6 de noviembre el levantamiento se extendi a Hamburgo y Bremen, el 7 a Hannover, el 8 a Colonia, Brunswick, Dsseldorf, Leipzig y Frankfurt y el 9 de noviembre lleg a Berln; Guillermo II, que rechaz la abdicacin que le vena proponiendo el gobierno Max de Bade desde el 1 de noviembre, no tuvo ms remedio que abandonar y marchar de Alemania ante la constatacin de que ni Hindenburg estaba dispuesto a defender su continuidad. El levantamiento popular se haba convertido en revolucin, y constituido por todas partes consejos de diversa composicin, integrados muy mayoritariamente por miembros del SPD y del USPD y en las fuerzas armadas por soldados y marinos que tendan a alinearse con esas dos fuerzas obreras principales. Aunque Max de Bade dimiti y pas la responsabilidad de la cancillera a Ebert, lder del SPD, con la esperanza de que ste pudiera contener la insurreccin y dar una salida de continuidad, formando un nuevo gobierno del Reich con los mismos integrantes polticos que el ltimo de Guillermo II, Ebert solo pudo ser un canciller nominal entre el 9 y el 10 de noviembre. El cambio poltico e institucional desde arriba, para conseguir el armisticio y la continuidad del Reich, fue desbordado desde abajo y Scheideman, del SPD, y Liebknecht, del USPD proclamaron cada uno por su parte y respectivamente la Repblica a secas, desde el Reichstag, y la Repblica Socialista, desde el Palacio Real. Ebert abandon la operacin continuista que le trasladara Max de Bade y accedi a constituir en Berln un Consejo de Delegados del Pueblo compuesto por 3 representantes del SPD , l mismo, Scheidemann y Landsberg, y tres del USPD, Haase, Dithmann y Barth. La protesta de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, lderes del grupo espartaquista integrado hasta entonces en el seno del USPD, no tuvo ningn eco. La frmula del gobierno revolucionario compartido entre los dos partidos socialistas se extendi por toda Alemania, incluyendo en Baden y Meklenburg-Schwerin tambin a los denominados por aquellos partidos burgueses. La revolucin iniciada por el levantamiento popular en Kiel, sin que respondiera a ninguna consigna partidaria explcita sino al rechazo de la guerra y de sus responsables, se haba impuesto cul sera, empero, su connotacin definitiva? una revolucin poltica republicana, como la anunciada por Scheidemann o una revolucin social cuya forma poltica habra de decidirse desde abajo, como haban defendido Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht y, a pesar de no haberlo conseguido en un primer momento, era tambin deseada por gran parte de los insurrectos y del USPD? La disyuntiva, semejante a la planteada en el Imperio zarista en 1917, de cuya revolucin se importaba el trmino consejo (soviet) habra de resolverse entre diciembre y enero, en condiciones muy diferentes de las de 1917; pesando sobre ella no la guerra sino su fin, sin que se produjera un hundimiento generalizado del aparato estatal cuyo desarrollo era incomparable con el zarista -, atendiendo a una correlacin de fuerzas que no era desfavorables a la socialdemocracia reformista, sino al contrario, y con el fantasma de la prolongacin de la guerra acabada la mundial- en trminos de guerra civil e intervencin militar de la Entente como se haba producido en el extinto Imperio zarista.

No se trataba nicamente de un interrogante nacional. Desde que la amenaza de una gran guerra fue cada vez ms verosmil, en el movimiento obrero europeo, en la socialdemocracia en particular, surgi la idea o la esperanza, si se prefiere- de que la nica respuesta para evitarla, o para acabar con ella si aquello era imposible lo que era lo ms probable es que fuera al mismo nivel una gran revolucin ; as lo defendieron Rosa Luxemburgo, Lenin y Martov en el Congreso de Stuttgart de la Segunda Internacional, en 1907, en una mocin en la que proponan que si la guerra estallaba haba que intervenir para hacerla cesar rpidamente y utilizar con todas sus fuerzas la crisis econmica y poltica creada por la guerra para agitar a las capas populares ms amplias y precipitar la cada de la dominacin capitalista[1]. El holands Anton Pannekoek dio a esa respuesta el trmino preciso de revolucin mundial y con esas dos palabras amenaz el viejo Bebel fundador del SPD- al Reichstag en 1912. Tras estallar la guerra, Lenin sostuvo de nuevo, con subjetiva objetividad, que la catstrofe que se estaba produciendo no podra no desencadenar esa revolucin mundial. Y cuando la rusa estall en febrero de 1917 uno de sus argumentos para proponer que su salida fuera una revolucin social y no solo poltica fue que aquello no era sino el inicio del proceso mundial; por eso mismo, al tiempo que orientaba a la faccin bolchevique de la socialdemocracia rusa en ese sentido, propuso ir hacia la constitucin de una nueva Internacional, que en coherencia con sus concepciones organizativas y sobre la relacin entre masa y vanguardia se constituyera en el estado mayor (el lenguaje militar haba acabado contaminndolo todo) de la revolucin. Una nueva internacional, ni continuadora ni reconstructora de la Segunda, que nacera del propio hecho revolucionario para, actuando como partido mundial, darle esa orientacin correspondiente. La nueva internacional habra de contar con los sectores de la socialdemocracia que se haban enfrentando resueltamente al revisionismo y a las polticas reformistas(los liderados por Rosa Luxemburgo en Alemania, Pannekoek en Pases Bajos, Bordiga en Italia), as como con otros segmentos del movimiento obrero, de orientacin revolucionaria, presentes en el nuevo sindicalismo industrial (la CGT francesa, la Industrial Workers of the World de Estados Unidos, la Unin Sindical Italiana), pero, sobre todo, necesitaba y haba de partir, de acuerdo con el criterio de Lenin, del hecho revolucionario; no poda ser fruto de ningn movimiento de oposicin, como el aglutinado en la Conferencia de Zimmerwald contra la guerra, ni de ningn esfuerzo estrictamente orgnico. Era la revolucin mundial como hecho presente el que hara posible y al propio tiempo imprescindible a la nueva Internacional. La revolucin rusa, su desenlace en octubre, abra la puerta a la revolucin y al partido mundial; sin embargo, Lenin y la direccin bolchevique no dieron de manera inmediata ningn paso para para impulsar a este ltimo. La revolucin rusa se haba anticipado, pero no slo haba de atender en sus primeros meses a su supervivencia lo que no estaba en absoluto claro en 1918 sino que por s misma, sola, no poda significar todava la revolucin proletaria mundial. En su defensa de la paz de Brest-Litovsk ante el Comit Central del Partido Comunista Ruso (bolchevique) en marzo de 1918, Lenin rechaz la idea de una guerra revolucionaria que partiera de desde Rusia hacia el Oeste para promover el levantamiento en los pases centrales del capitalismo y sostuvo que haba que mantener la supervivencia del estado sovitico para lo que era imprescindible el tratado de paz a la espera de que tal levantamiento se produjera por s mismo y la revolucin mundial dejara de ser un magnfico cuento, un hermoso cuento. Cuando estall la revolucin de noviembre en Alemania el hermoso cuento pareci empezar a hacerse realidad, exactamente un ao despus de que su anuncio se hubiera hecho en el Imperio Ruso; confirmado por el hecho de la fundacin del Partido Comunista Alemn, KPD, el 30 de diciembre de 1918, por la fusin de la Liga Espartaco de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht y el grupo marxista revolucionario de Bremen seguidor de las tesis de Lenin desde el comienzo de la guerra. Fue entonces, y no antes, cuando el PCR (b) decidi convocar mediante un comunicado, publicado en Pravda el 24 de enero de 1919, la celebracin de un Primer Congreso de la Internacional Comunista[2].

La historia iba a ser muy diferente a esa previsin. Para empezar el desarrollo de la revolucin alemana no sigui la pauta de la rusa y tuvo un desenlace muy diferente, aunque en sus primeras horas no lo pudiera parecer. Todos los territorios del Imperio quedaron rpidamente bajo el gobierno de ejecutivos similares al que se autoconstituy en Berln: integrado por partes iguales por el SPD y el USPD en Prusia, Sajonia y Baviera; con participacin de ambas formaciones y mayora de los independientes en Hamburgo, Bremen y Brunswick; y con mayora de los mayoritarios en Wrtemberg y Hesse; e incluso integrado por partidos burgueses en Baden y Mecklemburgo-Schwerin. La revolucin haba triunfado, y el nuevo poder una primera diferencia con lo que haba sucedido en el Imperio Zarista se consolid muy rpidamente, en das. De entrada, el sustituto de Lundendorf, Groner, se puso a disposicin de Ebert y del Consejo el mismo da 10; al siguiente, se firm el armisticio, consiguindose el objetivo que haba sido razn de la insurreccin iniciada en Kiel. Resuelta la cuestin de la guerra, el Consejo recibi otras dos noticias que consolidaban su posicin. El 15 de noviembre se firm el pacto Stinnes-Legien entre la patronal y los sindicatos, por el que se reconoca a stos como interlocutor colectivo, la aceptacin de los comits de fbrica, la jornada de ocho horas, la prohibicin de los sindicatos amarillos de empresa, un vago principio de reconocimiento de la participacin social de los trabajadores en las empresas y otras mejoras materiales a cambio del reconocimiento por parte de los sindicatos del sistema empresarial de las relaciones de propiedad existentes[3], implcito en la constitucin del organismo conjunto de la ZAG (Comunidad Central de Trabajo de los Empresarios y Trabajadores Industriales y Profesionales de Alemania) ; un acuerdo que vena a apoyar, por el hecho mismo de su firma y por lo que prometa de mejora de las condiciones materiales de las clases trabajadoras, la opcin reformista de la socialdemocracia y a reforzar el liderazgo de Ebert, resuelto defensor de esa opcin y de que la revolucin de noviembre no desbordara el marco de una revolucin poltica democrtica. Das ms tarde, el 25, el Consejo de Delegados del Pueblo fue reconocido formalmente como nuevo gobierno de Alemania por la reunin en Berln de todos los consejos territoriales que se haban venido constituyendo.

La movilizacin social, las ocupaciones de los cuarteles, la presencia en las calles y los centros de trabajo de las organizaciones obreras segua en pie; sin embargo, el estado no haba hundido, slo el rgimen imperial que ya nadie quiso defender, y el nuevo poder, en el que Ebert y el SPD tenan la principal iniciativa, confirmaba su autoridad a un ritmo muy acelerado, nada que ver con la fragilidad e inestabilidad de los gobiernos provisionales en Rusia. Quedaba por decidir cul era el contenido de la revolucin y la va para concretarlo; algo que, en la prctica, estaba en manos de los protagonistas del levantamiento y la formacin de la nueva red de poder, en ltima instancia de sus organizaciones, el SPD y el USPD. En la confrontacin de sus propuestas el SPD tuvo siempre una posicin de ventaja: la suya era nica, coherente, defendida de manera homognea por el partido y apoyada por los sindicatos, y todo ello se traduca en un liderazgo claro, el de Ebert. La propuesta del SPD era circunscribir la revolucin a la instauracin de una repblica democrtica, en la que el liderazgo socialdemcrata pudiera desarrollar el programa reformista que habra, segn sus concepciones, de llevar a Alemania hacia el socialismo, de manera evolutiva; si eso ya se corresponda con el ideario reformista, la deriva de la revolucin rusa hasta la ruptura de octubre de 1917, la toma del poder por los bolcheviques y la posterior guerra civil, reafirmaba al SPD en el objetivo y la va de la repblica democrtica, para cuya instauracin el primer paso habra de ser la celebracin de elecciones para una Asamblea Constituyente. Ebert no era slo un lder, expresaba la posicin unnime en su partido, de una buena parte de las clases trabajadoras, empezando por las encuadradas en los sindicatos que haban firmado el pacto del 15 de noviembre con la patronal, y tuvo tambin la aceptacin de parte de las clases medias que no podan confiar en ninguna otra formacin y ningn otro lder para encauzar el hundimiento del imperio hacia una salida que no fuera la revolucin social. Para Ebert tena que haber una lnea de continuidad en el estado alemn, en su cambio de imperio a repblica, en el que era imprescindible el mantenimiento del aparato de estado y el funcionamiento de la administracin pblica, de manera que todas las reformas sociales se habran de producir a partir del acuerdo final de la Asamblea Constituyente y no antes. Por el contrario el USPD era un partido de conveniencia, surgido de la coincidencia de revisionistas, reformistas y revolucionarios de la socialdemocracia opuestos al apoyo del SPD a la poltica de guerra; en l figuraban desde Bernstein y Kautsky hasta Rosa Luxemburgo, pasando por una amplia gama de pacifistas revolucionarios como Kurt Eisner, lder de la revolucin en Baviera, o Hugo Haase, presidente del partido. No tenan una posicin ni comn ni clara sobre el desenlace de la revolucin y sus instrumentos. El sector ms moderado, aquel en el que militaban Bernstein y Kautsky, defendan el camino de la Asamblea Constituyente, aunque a diferencia del SPD preconizaban que el Consejo de los Delegados del Pueblo desplegara ya una poltica de reformas sociales que consolidara la hegemona de la socialdemocracia e iniciara la evolucin hacia el socialismo; las elecciones a la Asamblea Constituyente no haban de ser convocadas hasta que aquel camino se hubiese emprendido. Frente a l la mayora del USPD, con Haase, Eisner, Ledebour, proponan la instauracin inmediata de una repblica socialista sobre la base de los consejos a travs de la toma en ellos de esa decisin por mayora; en esa posicin general se encontraban tambin los espartaquistas de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, aunque con un matiz diferencial: no haba que esperar pasivamente a aquella toma de decisiones mayoritaria y haba que desbordar al Consejo de los Delegados del Pueblo mediante una constante movilizacin en la calle, una gimnasia revolucionaria que sellara, ms que cualquier decisin institucional, el destino de la revolucin.

Lastrado por su divisin interna el USPD no pudo imponer una agenda propia y Ebert, consciente del momento de la revolucin, en el que la calle estaba todava por encima de las decisiones institucionales, tampoco pretendi sin ms imponer la del SPD. La disyuntiva habra de resolverse en el Primer Congreso de Consejos de obreros y soldados de toda Alemania (405 obreros y 84 soldados), que se desarroll en Berln entre el 16 y el 20 de diciembre. La correlacin de fuerzas presente entre los asistentes reflej una ms que amplia mayora del SPD, partido al que pertenecan 292 delegados, frente a 84 del USPD y solo 10 de la Liga Espartaco, en proceso ya de ruptura con el USPD. En consecuencia, el Congreso de los Consejos vot por 400 votos contra 50 la convocatoria de elecciones a Asamblea Constituyente para el inmediato mes de enero; no solo haba ganado el SPD sino que buena parte de los delegados afiliados al USPD haban votado a favor de la propuesta de Ebert y eso se produca no en un parlamento de democracia representativa, sino en una asamblea del movimiento de los consejos. Qued claro a quin apoyaba la mayora de la clase trabajadoras alemana; por ms que Rosa Luxemburgo quiso consolarse diciendo que el congreso haba representado a los soldados[4], equivocando el anlisis y situando en el aislamiento al KPD. No fue la nica que se equivoc, tambin lo hizo el USPD cuando decidi retirarse del Consejo de los Delegados del Pueblo y de los consejos gobernantes en Prusia y Sajonia como protesta por el violento desalojo el 24 de diciembre de un grupo de marinos que haban ocupado la Cancillera y secuestrado al socialdemcrata mayoritario Otto Wels, que haba sido nombrado comandante militar de Berln por el Consejo de obreros y soldados de la ciudad. Esa retirada dej al USPD sin capacidad de maniobra institucional, das despus de que el Congreso de los consejos reforzase desde abajo la autoridad de Ebert.

Las elecciones a la Asamblea Constituyente se celebraron el 19 de enero de 1919, con derecho a voto de hombres y mujeres a partir de los 20 aos y una participacin del 83%, dejando en evidencia el fracaso de las llamadas a la abstencin, hechas en el campo del movimiento revolucionario por el KPD. Ni siquiera los graves sucesos que se produjeron de nuevo en Berln, entre el 4 y el 15 de enero, en protesta por la destitucin por el nuevo gobierno de Prusia del Prefecto de Polica, Eichhorn perteneciente al USPD, torcieron la agenda de Ebert. Un comit revolucionario encabezado por el Ledebour, del USPD, llam a la huelga general armada. Al movimiento insurreccional propiciado por los independientes se sum inicialmente el KPD; aunque al comprobar que no haba ninguna posibilidad de extenderlo por toda Alemania la direccin comunista se retir del comit y pas a proponer consignas defensivas (el desarme de los cuerpos contrarrevolucionarios que haban empezado a constituirse, la eleccin de nuevos delegados en los consejos de obreros y soldados), pagando, a pesar de todo, el alto coste del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht por alguno de esos cuerpos armados cuya disolucin se reclamaba. En esta ocasin Rosa Luxemburgo haba comprendido sin autocomplacencias la situacin real en su artculo El orden reina en Berlin, publicado el 14 de enero en la prensa del KPD, reconociendo de hecho el xito y progresiva acotacin de la revolucin democrtica (Ferran Gallego, 2001). La revolucin socialista no poda hacerse contra la revolucin democrtica. Aunque la revolucin democrtica quedase manchada a su vez por la dura represin emprendida por Noske, al que el Consejo de los Delegados del Pueblo le dio plenos poderes y en cuyo uso recurri a la forma de una tropa con mandos del antiguo ejrcito imperial y cubri, en la prctica, la accin de los incipientes cuerpos francos contrarrevolucionario[5]; las tropas fusilaron a detenidos aplicndoles la ley de fugas (Noske lo justific) y los cuerpos francos fueron responsables del asesinato vengativo de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, el 15 de enero cuando haca tres das que el movimiento insurreccional en Berln haba quedado neutralizado. Se puso ya entonces en evidencia que recurrir al aparato del estado imperial tena costes elevados, no tanto por lo que lleg a suceder en los aos treinta (el ascenso del nazismo al poder tiene un complejo de causas diferentes que van desde las cargas que la paz cartaginesa de Versalles arroj sobre la nueva repblica hasta la suicida respuesta deflacionista a la crisis de 1929, que permitieron amalgamar el nacionalismo con el descontento social de las clases medias en torno al rechazo de la repblica) sino porque estimul la reaccin contrarrevolucionaria que se manifest en la multiplicacin de los cuerpos francos generando un clima de confrontacin civil no creo acertado hablar de guerra civil -, asesinatos polticos como los de Kurt Eisner y Hugo Haase en febrero y noviembre de 1919 y finalmente el putsch de Kapp y Ludendorff, entre el 13 y el 17 de marzo de 1920, que estuvo en un tris de derribar a la recin constituida repblica y llev a Noske a dimitir del gobierno, ante la evidencia de las concesiones que haba realizado a los enemigos de la revolucin democrtica en su obsesin de sofocar la continuacin de las movilizaciones revolucionarias.

La insurreccin de enero, impropiamente calificada como espartaquista, y su sangrienta represin no impidieron ni la celebracin de las elecciones a la Asamblea Constituyente ni el xito obtenido en ellas por Ebert y el SPD que obtuvo once millones y medio de votos, el 38%, y 165 diputados del total de 423. Un resultado suficiente para seguir liderando el proceso de la revolucin democrtica, pero insuficiente para gobernarlo en solitario, aunque ello redundaba en la previsin preferida por la direccin socialdemcrata, la de la alianza con el Partido Demcrata y con el Partido del Centro, catlico. La situacin en las calles distaba de estar controlada, hasta el punto de que Ebert impuso que la Asamblea Constituyente se instalara en Weimar, a salvo de las presiones sociales que se mantenan en Berln; en sta sigui instalado el gobierno, integrado a partir del 18 de febrero por el SPD y sus dos aliados, as como Ebert elegido Presidente del Reich, republicano, el 11 de febrero. Prosiguieron las movilizaciones revolucionarias que seguan reclamando una repblica de consejos (en Bremen y el Ruhr en enero, en marzo en Berln, tambin en Brunswick, Leipzig, Magdeburgo, en abril en Munich) y su represin sangrienta por las tropas de Noske y los cuerpos francos, con un saldo de algunos millares de vctimas, muchos ms que el levantamiento general de noviembre de 1918. No se alter el desenlace marcado entre el acuerdo del Primer Congreso de Consejos de toda Alemania y las elecciones a la Asamblea Constituyente, pero la permanencia de aquel estado de movilizacin y la prdida de apoyo del SPD en favor del USP (en las elecciones de junio de 1920 el SPD obtuvo solo algo ms de seis millones perdiendo casi la mitad de sus votos, en tanto que el USPD salt de los 2,3 millones obtenidos en 1919 a 5, amenazando invertir la correlacin entre ambos) sigui alentando la esperanza de que Alemania, ni tan pronto ni tan rpidamente como se haba esperado en 1918, fuera el nuevo eslabn ste central roto de la cadena capitalista, un paso definitivo hacia la revolucin mundial, la justificacin histrica de la Internacional Comunista cuya constitucin haba sido convocada en diciembre de 1918 y llevada a cabo a partir de marzo de 1919. Esa ser otra historia; la de la Repblica de Weimar no se alter en lo fundamental despus de superar la grave crisis de marzo de 1920, a pesar de los fracasados intentos insurreccionales comunistas de marzo de 1921 y de octubre de 1923 que esperaba capitalizar el ao terrible de la ocupacin del Ruhr por las tropas francesas y el brutal clmax final de la superinflacin. No slo no se alter, entr a partir de 1924 en un breve edad de oro abruptamente interrumpida por la crisis general de 1929.

Notas:

[1] Citado por Amaro del Rosal, Los Congresos Obreros Internacionales, vol 2. Grijalbo, Mxico, 1958.

[2] Aldo Agosti, La Terza Internazionale. Storia documentaria, volumen 1, primera parte, Editori Riuniti, Roma, 1974. Tambin Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista. Primera parte. Cuadernos de Pasado y Presente. Crdoba (Argentina) 1973, que incluye el estudio de Ernesto Raggioneri Lenin y la Internacional Comunista.

[3] Ferran Gallego, De Munich a Auschwitz. Una historia del nazismo, 1919-1945, Plaza Jans, 2001. El primer captulo es una sntesis de la revolucin, con amplias referencias bibliogrficas.

[4] De acuerdo con el testimonio de Paul Frlich, Rosa Luxemburgo. Vida y obra (1939), versin en castellano de Editorial Fundamentos, Madrid, 1976.

[5] Gustav Noske, La revolucin alemana. Seix Barral, Barcelona, 1921, traduccin castellana de Manuel Revents.

Jos Luis Martn Ramos es catedrtico emrito de Historia Contempornea. Universidad Autnoma de Barcelona. Especialista en historia del movimiento obrero y de la guerra civil espaola. Su ltimo libro: Guerra y revolucin en Catalua. 1936-1939, Crtica, Barcelona, 2018.

Fuente: https://derehistoriographica.wordpress.com/2019/01/07/la-revolucion-alemana-de-noviembre-de-1918-la-hora-de-la-revolucion-mundial/



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