Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2019

De la judeofobia histrica a la colonialidad israel sobre el pueblo palestino

Andrs Kogan Valderrama
Rebelin


El estado de Israel fue una vez ms el pas ms condenado por la ONU durante el 2018, luego que la Asamblea General aprobara ms de 20 resoluciones especficas el ao pasado en donde destacan la persistencia de construccin de asentamientos ilegales en Cisjordania, la reapropiacin de la ciudad de Jerusaln y violaciones sistemticas de los derechos humanos hacia comunidades palestinas en todo su territorio, las cuales luego de sufrir 70 aos de ocupacin y limpieza tnica, siguen viviendo dentro de un sistema de apartheid. Esto acompaado del reconocimiento y traslado de las embajadas de los gobiernos de Estados Unidos y Brasil a Jerusaln como capital de Israel, no es solamente una provocacin de estos pases, sino tambin la profundizacin de un proceso colonial, que se ha ampliado con el paso de las dcadas y que puede ser fcilmente ilustrado comparando el mapa actual de la zona en relacin a lo que fue la particin original territorial de la ONU de 1947, entre judos y palestinos.

Asimismo, se puede mencionar como prctica colonial, la apropiacin sionista de un bien comn tan importante para nuestros tiempos como lo es el agua, el cual tiene al pueblo palestino en una total dependencia de lo que haga o no con algo tan vital para la reproduccin de la vida. Es as como segn un informe de Amnista Internacional, un organismo que no podra ser acusado de judeofbico, salvo por grupos fanticos nacionalistas, ha descrito como luego que en 1967 el estado de Israel ocupara militarmente Cisjordania, Jerusaln Oriental y la Franja de Gaza, ha controlado el Valle del Jordn y el Mar Muerto. Lo mismo ocurre con toda la infraestructura relacionada con el agua, haciendo que el consumo de este bien por parte de la poblacin palestina sea completamente restringido y desigual con respecto a los colonos sionistas, quienes pueden hacer uso de ella para explotaciones agrcolas, grandes cultivos, parques, piscinas, etc.

Ciertamente, estamos en presencia de un drama socioambiental palestino no muy distinto a lo que han experimentando mltiples comunidades indgenas en Abya Yala por ms de 500 aos, en donde el despojo de agua es un drama de carcter plurinacional. En otras palabras, las coincidencias entre estos dos procesos de colonizacin en Latinoamrica y Palestina son mltiples, ya que ambos son el resultado de lo que Anbal Quijano llam como colonialidad desde nuestra regin, la cual va mucho ms all del colonialismo, entendiendo este ltimo proceso como una experiencia de ocupacin territorial- militar o control poltico de parte de una potencia extranjera como ha hecho tanto el estado de Israel como los distintos estados- nacin latinoamericanos. En cambio, la idea de colonialidad apela al control de todas las formas de la existencia humana y no humana a travs de la raza, que es la categora central de la modernidad. Desde este enfoque, se desprende que se ejerza el ejercicio de la autoridad sobre el trabajo, sexualidad, subjetividad, espiritualidad y la madre tierra, cobrando el agua hoy una importancia fundamental en la era del Antropoceno.

Una colonialidad que se expande mundialmente con la invencin de Amrica en 1492 y que tiene la separacin entre cultura y naturaleza como uno de sus fundamentos dualistas ms efectivo para racializar pueblos enteros, ya que de esa forma ha podido justificar genocidios y ecocidios sin ningn tipo de problema, al animalizar lo que no es blanco-hombre-sano-cristiano-heterosexual y seguir as saqueando territorios. Lo paradjico en el caso del estado de Israel, es que representa a un pueblo que ha sido justamente vctima histrica de esa colonialidad en Europa, la cual tiene sus races en la aparicin de la Cristiandad. Es decir, en el momento en que el cristianismo pas a ser la ideologa oficial del Imperio Romano con la asuncin de Constantino y el judo por ende pas a ser el culpable de la muerte de Cristo.

En consecuencia, desde ah en adelante se instalaron la judeofobia occidental y sus mltiples persecuciones, como con la Iglesia Ortodoxa en el Imperio Ruso o con la Iglesia Catlica en el Imperio Espaol, por ejemplo. En este ltimo, durante la Inquisicin, tanto judos como musulmanes fueron perseguidos o convertidos en marranos y moriscos, respectivamente. Se puede sealar, que la islamofobia actual hacia los palestinos, de parte de las elites del mundo occidental, funciona de manera similar a como sucedi con la judeofobia previa al nacimiento del estado de Israel.

No obstante, no es sino finalizado el horror del holocausto judo de manos del estado nacionalsocialista y su plan de exterminio hacia comunidades enteras en Europa, que se busc en 1947 una salida moderna a un problema moderno, como lo es la judeofobia, a travs del fortalecimiento del nacionalismo judo a nivel mundial a travs del sionismo, el cual gener las bases ideolgicas para la creacin del estado de Israel luego de un plan de particin de la ONU de Palestina. En adelante, el judasmo termin siendo la ideologa oficial del estado de Israel, as como pas con el cristianismo con el Imperio Romano. Se puede decir, que tanto la cristiandad como el sionismo son ambos proyectos constantinianos, enemigos de la pluriversalidad del mundo. El caso judo es un claro ejemplo de aquello, ya que la riqueza juda histrica de los miembros de sus distintas comunidades, como sefarditas, mizrajes, yemenitas, falashas, askenazis, etc., se vio limitada con el sionismo, ya que ste forz una identidad nacional, la israel, negando a otra, la palestina.

Lo paradjico en todo esto, es que la salida para acabar con la judeofobia fue justamente sacar a los judos de Europa, as como la cristiandad lo quiso siempre, en vez de pensar de manera plurinacional y cuestionar las bases mismas de la colonial modernidad que puso a los judos como un grupo de seres racialmente inferiores, impuros y culpables de la muerte de Cristo. Ms sorprende que los grupos catlicos y protestantes ms fanticos e islamofbicos de pases como Estados Unidos y Brasil, representados por Donald Trump y Jair Bolsonaro en la actualidad, sean ahora aliados incondicionales del estado de Israel.

En el mismo sentido, el problema se puede atribuir a que aquel estado de Israel no fue otra cosa que la continuacin del colonialismo europeo, por lo que no hizo ms que cambiar con el paso del tiempo al enemigo interno para occidente (de judos a musulmanes). Consiguientemente, se puede decir que el estado de Israel es el hijo menor de Occidente, ya que con la formacin de un estado fuerte militarmente, termin replicando sus lgicas racistas con otras poblaciones, como lo es la palestina. La frase sionista un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo ilustra la colonialidad subyacente en ella.

Sin embargo, afortunadamente dentro del pueblo judo han existido histricamente miradas crticas del sionismo, como han sido las de Albert Einstein, Hannah Arendt, Martin Buber, Edgard Morin, como tambin de una larga lista de personas contrarias a su racismo estatal. Es el caso de Noam Chomsky, Yakov M. Rabkin, Norman Finkelstein, Iln Pappe, Gilad Admon, Liliana Crdova-Kaczerginski, David Comedi, Naomi Klein, Judith Butler y Silvana Rabinovich. Lo mismo con respecto a mltiples organizaciones judas crticas del estado colonial de Israel, como son Los otros judos, Jewish voices por peace, Red de Judos Antisionistas, Boycott from Within, Coalition of Women for Peace, South African Jews for a Free Palestine, International Jewish Anti-Zionist Network, Jews of Color & Sephardi and Mizrahi Jews in Solidarity w/ Palestine, etc.

Por ltimo, se hace necesario resaltar los planteamientos descolonizadores y en bsqueda de alternativas al sionismo mismo, planteadas tanto por Marc Ellis en la teologa juda de la liberacin como por Santiago Slabodsky en el judasmo decolonial, las cuales son propuestas que estn repensando desde otro lugar las identidades, ms cercanas a propuestas provenientes de Abya Yala. Dichas miradas, se presentan ms conectadas con otros pueblos y territorios, y alejadas de esa concepcin nacionalista del mundo, que solo ve divisiones en vez de articulaciones, en tiempos no solo de guerra entre humanos sino de guerra contra la vida en el planeta.


Andrs Kogan Valderrama, Socilogo / Editor Observatorio Plurinacional de Aguas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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