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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

El drama de la deuda en Chile
Ventas rcord de automviles y morosidad en niveles crticos

Paul Walder
Rebelin


La gran mayora de los medios, el establishment, oficiantes del mercado y la industria del transporte han celebrado las ventas de automviles y otros rodados motorizados registradas el ao pasado. Un xito para el sector y sus afines, que puso las ventas en ms de 417 mil vehculos, con un crecimiento del 15,6 por ciento respecto al 2017. Un aumento indito en todos los registros, en un ao deslucido para la economa en su conjunto. De este total, el 60 por ciento se concentr en la Regin Metropolitana, o el ingreso de 686 rodados al da, en una zona ya saturada por otros dos millones de vehculos.

Dejemos de lado los efectos que tiene en la vida urbana y en la salud mental de los habitantes esta cantidad de automviles. S nos interesa en estas lneas comentar la fuente de financiamiento de estos bienes, en su gran mayora procedente de crditos de consumo. Porque al observar los alegres registros de la venta de vehculos, estos parecen aumentar de forma simultnea a los niveles de endeudamiento: A septiembre pasado, el mes con mayores ventas del 2018, el nmero de deudores super los 4,5 millones, con una considerable alza comparada con el mes del ao anterior. Si este registro va en plena alza, tambin vemos que lo hace, y con mayor fuerza, la morosidad en el pago de la obligacin, con un aumento de casi un diez por ciento.

Qu significan estas cifras. De partida, el Banco Central chileno, como expresin y centinela de la economa de mercado, las mira con complacencia. Como tambin lo hace con otros endeudamientos: las empresas chilenas mantienen una deuda con bancos nacionales y extranjeros que supera el producto nacional, que el 2017 sum ms de 250 mil millones de euros. Si ambas cifras, la de los hogares, como el apalancamiento corporativo no es objeto de aprensiones para el Banco Central, el gobierno ni la banca, hay otras derivaciones que s son motivos de inquietud, malestar y dolor diario. El endeudamiento, que es el combustible del capitalismo en su fase actual, nos ha encerrado en un modo de vida expuesto a presiones que estn comenzando a reventar. El caso francs y los chalecos amarillos no es otra cosa que la desesperacin de ciudadanos mutados en unos consumidores que ya no soportan cargar ms con el peso de la comercializacin de sus vidas. En estas latitudes, si bien es lo mismo pero amplificado, la explosin social, y poltica, suponemos que ser cosa de tiempo.

Son demasiados los efectos sobre nuestras vidas de este acceso tarifado no solo al consumo de bienes y servicios, sino a todas las actividades y necesidades humanas. Un modelo, levantado por el gran capital financiero, que ha logrado dividir el mundo entre deudores y acreedores. Por un lado las personas, obligadas al endeudamiento y a su pago mediante la venta de su trabajo, y en el otro extremo el acreedor, beneficiado por los intereses de la deuda, que pueden llegar a varias veces el capital inicialmente invertido. Un esquema que explica por s mismo la concentracin infame de la riqueza en el mundo.

La deuda que nos unifica es nuestro vaco, nuestra gran desposesin. El filsofo francs de origen italiano Maurizio Lazzarato en La fbrica del hombre endeudado nos alerta que estamos desposedos de manera triple: desposedos por un sistema poltico debilitado concedido por la democracia representativa; desposedos de derechos que nuestros antepasados conquistaron en las luchas anticapitalistas, y desposedos, especialmente, de futuro, como sueo, ilusin, como posibilidad. Cuando contraemos una deuda nuestro futuro est convertido y condicionado al plazo de pago.

En ese ensayo, que es una continuidad de los estudios de Deleuze y Guattari, Lazzarato pone la base: la deuda es el fundamento de la economa neoliberal. Ms que una desventaja para el crecimiento, constituye el motor de la economa contempornea. De ah la complacencia de los gobiernos, los bancos centrales y, cmo no, del gran capital. La fabricacin de deudas, la construccin de la relacin de poderes entre acreedores y deudores, es la pieza estratgica de la economa neoliberal. sta su lgica. La macroeconoma se apoya hoy en el dficit, en tanto los trabajadores y consumidores mueven sus propias y reducidas economas en una lnea difusa que apenas distingue lo ganado y lo adeudado. Finalmente todos estamos endeudados, escena neoliberal que abre una nueva relacin de poder y de sometimiento con el capital.

Esta nueva escena, acelerada y profundizada desde finales del siglo pasado, despliega no slo una nueva estructura econmica, sino sociopoltica. El hombre y la mujer endeudada se gesta como un sujeto que condiciona su vida y sus acciones a la profundidad de sus deudas. Si ello es as en las individualidades, lo es tambin en los pases, en las economas, hoy sometidas al poder de los acreedores y sus exigencias. La cristalizacin en Chile de su modelo neoliberal, levantado cual paradigma econmico e institucional, es finalmente parte de las exigencias del gran capital financiero. Las empresas chilenas, vale repetir, estn entre las ms endeudadas del mundo.

En este encierro, de modos de vida y de las ataduras de la deuda, el ciudadano consumidor endeudado ya no soporta ms. Su nica posibilidad de liberacin, que no va de la mano de los falsos representantes polticos, est en la calle y en la evaporacin del modelo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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