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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2019

La energa social desatada en 2018 asoma expectante el 2019

Andrs Cabrera
El Mostrador


La energa social se expresa en forma de protesta y movimientos sociales con capacidad de elevar un pliego de demandas de orden reivindicativo y/o transformador, mientras en paralelo asume nuevas formas organizativas, que se despliegan en distintos frentes de disputa que surgen desde las contradicciones irresueltas del modelo chileno. Evidentemente, no porque haya finalizado un ao cronolgico ms, los movimientos subalternos mencionados dejarn de pervivir. Todo lo contrario, su crecimiento, maduracin e irrupcin parecieran ser exponenciales en pocas de aceleracin del tiempo histrico.

La energa social desatada en el Chile contemporneo la cual tiene su principal diagnstico para el perodo en la tesis del malestar social desarrollada por Alberto Mayol a partir de la publicacin de El derrumbe del modelo (2012) se explica en gran medida por: a) las contradicciones que incuba la instauracin y consolidacin del modelo capitalista-neoliberal en Chile; b) las capas de dominacin histrica asentadas en el pas (como, por ejemplo, la dominacin: hacendal-colonial, del Estado chileno en contra de los pueblos originarios, especialmente el pueblo mapuche, patriarcal, etc.); y c) la degradacin institucional del Estado ampliado a partir de distintas formas de corrupcin develadas en los mbitos poltico, empresarial, Iglesia catlica, FF.AA. y de Orden y Seguridad, etc., ltima dimensin trabajada con mayor detencin en la primera columna que abre el presente balance sobre los sntomas que arroj este 2018.

Junto a estos factores explicativos, tambin es dable establecer que la acumulacin de energa social en forma de malestar se expresa en estallidos cada vez ms resonantes, debido a que el Estado subsidiario es incapaz de procesar adecuadamente el torrente de malestar social, desfondando la legitimidad de sus principales entidades hegemnicas (hiptesis de lectura que hemos trabajado al interior de Fundacin Crea).

En estos das, el Estado subsidiario forjado a imagen y semejanza de las necesidades del gran empresariado por la mano cuasidivina de los apologetas del mercado emprende una nueva reforma modernizadora que es necesario mirar con absoluta detencin, ya que el antecedente previo es nada ms ni nada menos que la reforma del ao 2003, consensuada entre el principal lder de la oposicin de ese entonces, Pablo Longueira (UDI), y el ministro del Interior del Gobierno de Ricardo Lagos, Jos Miguel Insulza (PS).

El Acuerdo para la Modernizacin del Estado, la Transparencia y la Promocin del Crecimiento era la principal respuesta por parte de las coaliciones polticas (Alianza/Concertacin) tras el bullado caso MOP-Gate. Ese mundo, el del reparto duoplico del poder, se ha ido y no volver. Qu tipo de pacto buscar posicionar el transversal partido del orden para promover una necesaria reforma de modernizacin del Estado en tiempos donde se han alterado las reglas del consenso poltico? Tendremos nuevamente una reforma del Estado creada a imagen y semejanza del empresariado?

Enhorabuena, uno de los fundadores de la formacin poltica Podemos (Espaa) y de visita en estos das por el pas, Juan Carlos Monedero, ha ofrecido un diagnstico-respuesta al fenmeno recientemente aludido a partir de su ltimo libro, titulado La izquierda que asalt el algoritmo: Fraternidad y digna rabia en tiempos del big data (2018): O las mayoras vuelven a ser necesarias, de una forma u otra, o la revolucin conservadora vendr para quedarse mucho tiempo. Los que recaban y procesan datos venden nuestra indignacin y la convierten en un algoritmo que se convierte en GPS ideolgico. Los que compran datos juegan con las emociones.

Como esto es harina de otro costal, dejmoslo en pausa, y volvamos al tema que nos convoca.

La energa social puede tomar distintos afluentes para expresarse en los ms diversos formatos y sentidos. De ahora en ms, se analizarn dos derivaciones asumidas por la energa social desatada este 2018, las cuales resultan fundamentales para caracterizar en buen trmino el paisaje social y poltico que emerge, en lo que pareciera ser una nueva fase en el ciclo de crisis por descomposicin que experimenta el pas desde el acontecimiento del 2011.

Discurso reaccionario vs. movimientos subalternos

La energa social desatada puede adoptar formas reaccionarias que instalan implcita o explcitamente el odio y el miedo hacia lo diferente, oponiendo por lo general a los ltimos individuos del escalafn social con los penltimos, esto es, a los sectores mesocrticos y populares frente al inmigrante latinoamericano, las minoras sexuales, los pueblos originarios, las activistas feministas y/o el hoy ms que nunca bullado terrorismo.

No est de ms sealar que el Gobierno de Sebastin Piera ha utilizado como tctica preferente la activacin de aquellos perfiles a fin de retomar una escurridiza agenda poltica: expulsin de inmigrantes (en oleadas sucesivas durante el ao), combate al terrorismo (presentacin del Comando Jungla en La Araucana en junio), Aula Segura (desacreditacin del movimiento estudiantil ante especficos casos de violencia en liceos metropolitanos entre septiembre y octubre). Son, estas, algunas de las cartas bajo la manga preferentes utilizadas por el Gobierno para intentar retomar el control de una agenda que se le escurre como el agua entre los dedos.

En efecto, es importante observar el ltimo atentado explosivo acaecido a inicios del 2019 en Providencia, siguiendo la secuencia precedente. Despus de condenar enrgicamente el atentado, exigir la mayor rigurosidad en la investigacin, esperar que los responsables materiales e intelectuales de la colocacin del artefacto reciban todo el rigor de la ley, habr no obstante que preguntarse: no hay detrs de todo esto un patrn que se repite por parte de este Gobierno? Desatar la energa social en forma de miedo y rabia, alentar el combate al terrorismo, recuperar algunos puntos en las encuestas, volver a controlar la agenda.

El Gobierno juega con fuego. El auge del miedo demanda consecutivamente la restauracin del orden, generando el caldo de cultivo para la regresin de formas autoritarias. Ya que el anlisis internacional se ha concentrado en Brasil durante los ltimos meses, no est de ms recordar que fue Michel Temer recordemos, designado tras un impeachment contra Dilma Rousseff en Brasil el ao 2016 quien tom una de las medidas ms radicales del ltimo tiempo para frenar la delincuencia en Ro de Janeiro (por supuesto, apoyado por el Congreso y el actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro), con lo cual tambin esperaba subir su dramtica popularidad (que en ese entonces bordeaba el 5% de apoyo en las encuestas). La medida: entregar al Ejrcito el control de los servicios de mantenimiento del orden pblico de Ro durante el transcurso de 10 meses. En Chile, la lnea editorial de La Tercera celebr, destacando la Positiva intervencin de la seguridad en Ro (21/02/2018). Quin ser el poltico que incentive, ya no solo la militarizacin de La Araucana, sino de Chile entero? Y es que todo esto no pasaba cuando estaba mi general!.

En esta atmsfera, Sebastin Piera ha guardado la capa de guardin del consenso aylwinista con la que comenz este Gobierno, adems del atuendo de juglar moderno asociado a sus inesperadas piericosas (aunque algo de este gesto mostr en una de las exhibiciones ms deplorables en la historia de la diplomacia moderna, a partir del icnico meme que Piera obsequi a Donald Trump en su segunda visita a la Casa Blanca). Incluso, ha deslucido su mejor traje: el de autocrtico de su propio sector, contraviniendo la frmula de los cmplices pasivos que haba lanzado durante la conmemoracin de los 40 aos del golpe de Estado.

A cinco aos de lanzada su crtica a los cmplices pasivos (varios de sus actuales ministros son representativos de la categora), Piera cambia nuevamente sus valores al momento de dar cabida al pinochetismo desacomplejado en la interna de Chile Vamos. Es parte de la diversidad de pensamiento del conglomerado. Hoy en da, la confeccin del nuevo traje discursivo de Piera se parece cada vez ms a la frmula del Chilezuela utilizada durante la fase ms lgida de su ltima campaa.

La derivacin de la energa social en forma de discursos de odio y miedo hacia un otro diferente, ha sido apropiada y reproducida tanto en Chile como en el extranjero, por posiciones de extrema derecha que horadan la eficacia poltica de las posiciones centristas y/o liberales profesadas en el mismo sector. En Chile, quienes celebraban la entrada de RN a la Internacional de Partidos Demcratas de Centro, conquistada a inicios del 2018, hoy lloran la ovacin que el ltimo Consejo RN del ao otorg al pinochetismo.

En los discursos que exaltan la sensacin del temor por medio de lo polticamente incorrecto, no muestran como principal objetivo tctico al menos por ahora la construccin de mayoras sociales (a diferencia del movimiento de masas expresado por los fascismos tradicionales incubados en el perodo de entreguerras). Hoy en da, les resulta ms efectivo conquistar posiciones de poder explotando los suculentos dividendos polticos que otorgan las redes sociales y, por sobre todo, la promocin de fake news.

Enhorabuena, uno de los fundadores de la formacin poltica Podemos (Espaa) y de visita en estos das por el pas, Juan Carlos Monedero, ha ofrecido un diagnstico-respuesta al fenmeno recientemente aludido a partir de su ltimo libro, titulado La izquierda que asalt el algoritmo: Fraternidad y digna rabia en tiempos del big data (2018): O las mayoras vuelven a ser necesarias, de una forma u otra, o la revolucin conservadora vendr para quedarse mucho tiempo. Los que recaban y procesan datos venden nuestra indignacin y la convierten en un algoritmo que se convierte en GPS ideolgico. Los que compran datos juegan con las emociones.

En relacin con esta ltima coordenada, la derivacin de malestar social en forma de movimientos sociales y de protesta ha sido apropiada y reproducida tanto en Chile como en el extranjero por la izquierda. Para este sector, la irradiacin y aglutinacin de las demandas enarboladas por los sectores subalternos es la tarea ms importante para el actual perodo, proyectando como horizonte estratgico la posibilidad de articular las distintas luchas particulares en la construccin de un bloque histrico pro transformador, que no solo busca cambiar el Gobierno ganando el predominio de la posicin ejecutiva del Estado, sino tambin, y por sobre todo, busca transformar la descomposicin de la va chilena al neoliberalismo, promoviendo un orden donde impere el bien comn y los derechos sociales.

Suena utpico y descabellado, pero es la nica solucin viable frente lo que verdaderamente es utpico y descabellado hoy en da, esto es: pensar que la descomposicin sistmica que reina a plena luz del da dentro del concierto global ser recompuesta mediante meros ajustes tcnicos. En este contexto, el Frente Amplio se constituye como una derivacin poltica de distintos organismos y demandas surgidas al calor de la lucha durante los ltimos aos. Evidentemente, esto ltimo no quiere decir que la coalicin emergente agote y/o sea plenamente coherente con los diversos organismos surgidos al calor de las contradicciones que engendra el Chile contemporneo.

Los brotes movilizadores que origina una crisis por descomposicin no pueden ser fcilmente morigerados por la capacidad administrativa de un gobierno restaurador. Por supuesto, la energa social desatada rebasa con creces los esfuerzos de un conglomerado emergente que avanza posiciones en la estructura del Estado; con potencial, pero con un primer ao de instalacin al debe.

Con todo, las fuerzas que (re)aparecen con fuerza este 2018 son: la ola feminista (abril-mayo), la defensa de la memoria y los DD.HH. ante la instauracin de un converso negacionista en la cabeza del Ministerio de Cultura (agosto), la protesta de las comunidades convertidas en zonas de sacrificio (agosto), la movilizacin del pueblo mapuche en contra del Estado chileno y las principales empresas forestales de la zona en el contexto del asesinato de Camilo Catrillanca (noviembre-diciembre), adems de la accin sindical portuaria de nuevo cuo en Valparaso (noviembre-diciembre).

La energa social expresada en forma de protesta y movimientos sociales con capacidad de elevar un pliego de demandas de orden reivindicativo y/o transformador, mientras en paralelo asume nuevas formas organizativas que se despliegan en distintos frentes de disputa que surgen desde las contradicciones irresueltas del modelo chileno. Evidentemente, no porque haya finalizado un ao cronolgico ms, los movimientos subalternos mencionados dejarn de pervivir. Todo lo contrario, su crecimiento, maduracin e irrupcin parecieran ser exponenciales en pocas de aceleracin del tiempo histrico (estas caractersticas, por supuesto, no pueden ser consideradas como positivas a priori, ya que el proceso en s mismo no est exento de conflictos y tensiones).

Si la energa acumulada no es ms que la condicin de posibilidad de nuevos estallidos que revelan la incapacidad estructural del Estado subsidiario para procesar el conflicto social, cabe preguntarse: qu forma particular y colectiva asumir el torrente de energa social este 2019? Asumir la forma de la deriva autoritaria o, por el contrario, la forma de la radicalizacin democrtica?

El momento populista, al menos en Chile, es un campo de disputa poltica abierta y en juego.

https://m.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2019/01/07/la-energia-social-desatada-en-2018-asoma-expectante-el-2019/?fbclid=IwAR1rPFCbKnri_JC280l6vbDK_zoGqZjpN_ZLAAIrmo8eG35v5hUq7k5BofM



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