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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2006

Organicemos la necesaria inmigracin

Jos Carlos Garca Fajardo
revistaamanecer.com


Causan furor en frica los datos aportados por el antiguo primer ministro de la Repblica Centroafricana y actual presidente del Banco de Desarrollo, al afirmar que cada ao ms de 20.000 africanos cualificados abandonan el continente y se aventuran en la emigracin.

Representantes de todos los pases africanos se reunieron en la capital de Mal para abordar el tema "La juventud africana, su vitalidad, su creatividad, sus aspiraciones". Recordemos que los menores de 24 aos representan el 60% de la poblacin africana y se enfrentan al gran problema de la educacin bsica y de sus posibilidades de acceder a una formacin profesional o a estudios superiores.

En los aos 60, los africanos universitarios que emigraban eran menos de 2.000. Esta cifra se triplic entre 1975 y 1984 para sobrepasar actualmente los 20.000 jvenes con formacin universitaria que abandonan cada ao sus pases. frica se vaca de sus mejores cerebros! Qu futuro pueden tener esos pases si desaparecen sus cuadros administrativos o de negocios, sus docentes, ingenieros, mdicos e investigadores mientras en los pases ms adelantados se invierte precisamente en el factor humano? La mayora de esos cerebros emigran a pases desarrollados, hasta tal punto que el Presidente de la Unin Africana, Alopha Umar Konar, no vacila en calificar el fenmeno de autntica trata de cerebros, como en su da lo fuera la trata de esclavos.

Para formar a un universitario en frica se necesita un esfuerzo casi cien veces superior al de cualquier pas de la Unin Europea, as podremos comprender el fantasma que recorre los medios acadmicos, profesionales, econmicos y polticos de esas 53 naciones del continente africano. Si hay un caso en la historia en el que se pueda identificar a los responsables de esa situacin radica en el etnocentrismo de los pases de la vieja Europa, cristiana y prepotente, que hicieron de ese continente una reserva econmica y de mano de obra sumisa y barata.

Las posibilidades de hacer retornar a esos jvenes expatriados tan necesarios para el desarrollo de sus pases son casi nulas porque, una vez conocido el modo y nivel de vida de los pases llamados desarrollados, es imposible convencerlos para que regresen. Que esos jvenes bien preparados, con buena salud y capacidad de trabajo se sientan bien acogidos en los pases europeos, desmonta cualquier racismo o xenofobia cuando se trata de personas cultivadas, preparadas y con ganas de trabajar, porque son como nosotros, dicen sin rubor alguno. No son obstculos el color de la piel, las creencias religiosas o cualquier otro aspecto tnico, al igual que ha sucedido con los buenos deportistas, artistas o estrellas en nuestro firmamento meditico.

Mientras tanto, en diversos pases de la Unin Europea se suceden las encuestas a raz de los sucesos con los jvenes descendientes de emigrantes en los alrededores de Pars y de otras ciudades. La gente no discrimina a las personas trabajadoras y que saben respetar las reglas de juego, el problema es que algunos descendientes de emigrantes olvidan el esfuerzo que sus padres y abuelos tuvieron que hacer para adaptarse y ser admitidos en las sociedades de acogida. Muchos de esos jvenes que hablan correctamente las lenguas de los pases dnde han nacido padecen un desgarramiento de identidad al compararse con sus padres, muchas veces analfabetos. Ah se requiere una seria actividad social formativa por parte de las autoridades porque esos jvenes ya son plenamente europeos y la mayora no sabran conducirse en los pases de origen de sus padres y abuelos.

Es clave la importancia de los medios de comunicacin al hacer comprender a la opinin pblica la necesidad que tenemos en Europa de esos inmigrantes dada nuestra situacin demogrfica. Por eso, es capital que en los pases de origen comprendan la necesidad de adaptar la oferta a las necesidades de cada pas y que es tarea de los gobiernos organizar esos viajes con las mayores garantas de seguridad, puestos de trabajo, acceso a la sanidad, pensiones, educacin y a todos los derechos conquistados por estas sociedades mediante no poco esfuerzo, respeto a las leyes y pago de impuestos. Al menos, en la Unin Europea ya no tienen sentido esas avalanchas descontroladas de inmigrantes pasto de las mafias y de abusos inaceptables. Es preciso organizar ambas necesidades: nosotros, porque necesitamos esa mano de obra cualificada, ms que a universitarios y a cuadros, y ellos porque precisan de esas remesas de dinero y de la formacin que reciben sus emigrantes.

Al igual que sucedi con los millones de espaoles que durante dcadas se vieron forzados a emigrar y que a su regreso fueron pieza fundamental en el desarrollo imparable de nuestro pas. Los dirigentes africanos deberan considerar si la solucin a sus problemas no tendra que comenzar por la erradicacin de la corrupcin en ellos mismos que es el cncer ms letal que dejaron los colonizadores a su paso por esas tierras. Ellos les ensearon a servir como testaferros en aparentes empresas que perpetan la explotacin de sus riquezas naturales y humanas.

* Jos Carlos Garca Fajardo es profesor de Historia del Pensamiento Poltico (UCM) y presidente fundador de la ONG Solidarios.




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