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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Frente a VOX, habr izquierda para la clase obrera?
Por el socialismo y la disolucin del resto de -ismos

Jon E. Illescas
El Viejo Topo


Los trabajadores no tienen partido poltico al que votar. Al menos, no tienen ninguno que represente sus intereses y ello tiene consecuencias graves. Una de ellas es el aumento de la derecha populista y filofascista por todo el orbe. Tambin en Espaa, como se certific tras las elecciones andaluzas. Analicemos el fenmeno El aumento de votos de Vox es consecuencia directa de dos factores principales: 1) la ltima crisis econmica iniciada en 2007/8 y 2) el psimo trabajo de los lderes de las organizaciones de izquierda. Como las consecuencias de la crisis son por todos conocidas, centrar el anlisis en el segundo fenmeno que lleva al escenario que enfrentamos hoy.

Desde la disolucin de la URSS y los pases de su rbita entre 1989 y 1991, la izquierda no reformista perdi su referente mayoritario y entr en un periodo de indefinicin ideolgica. Sin ningn enemigo importante al que enfrentar, la clase capitalista avanz sus posiciones en la lucha de clases global. Esto permiti la ofensiva neoliberal que llega hasta nuestros das y ha posibilitado que, en lo econmico, todo el espectro se haya desplazado hacia la derecha: los socialdemcratas se hicieron social-liberales incluso antes de arribar a los gobiernos y los comunistas, socialdemcratas (en el mejor de los casos). Al mismo tiempo, gracias al control de la industria cultural (medios de comunicacin, industria editorial, musical, cinematogrfica, etc.), el feminismo, el movimiento LGTB, el ecologismo y el animalismo se fueron infiltrando y agrandando en el mercado de izquierdas. Ello debido a que eran ideologas que 1) no podan ser mayoritarias al basarse en su especificidad y representar a colectivos concretos, lo que resultaba funcional para las lites porque divida y consuma los esfuerzos de los explotados por emanciparse y 2) porque generaban un nicho de mercado capitalista (e institucional) que no entraba en contradicciones con el modo de produccin actual en su conjunto. Por esas razones, tanto cierto feminismo ahora transformado en mainstream, como el ecologismo menos combativo, el movimiento LGTB y el animalismo consumista fueron promovidos desde los medios y las instituciones controlados directa o pasivamente por la burguesa [1]

Justo en un momento en que la izquierda era impotente para llevar a cabo polticas de izquierda en lo econmico, desde la industria cultural se podan hacer series con gays o lesbianas para aumentar el nicho de espectadores o promocionar cantantes con mensajes feministas sin que el sistema sufriera ningn varapalo. Al contrario: era una forma de ampliar el mercado por acumulacin de nichos y asimilar para su hegemona poltica (capitalista) a estos sectores bajo un barniz cultural supuestamente de izquierdas. En definitiva, todos esos -ismos eran ideologas polticas alternativas, pero no contrahegemnicas. Mucho ms benvolas para la clase dirigente y su oligarqua que el marxismo o cualquier otra tendencia socialista o libertaria que buscara superar el sistema actual de donde esta lite extraa sus privilegios. Es algo que explica con acierto Daniel Bernab en su ensayo La trampa de la diversidad (Akal, 2018) [2] Todo ello supuso la sustitucin en la izquierda de narrativas integrales y holsticas con potencial movilizador trasversal para la mayora de la poblacin (como el materialismo histrico) por el posmodernismo neoliberal y todas sus customizaciones identitarias de hipertrofia de la diferencia, mercantilizadas bajo un activismo poltico entendido como pasatiempo folclrico inofensivo para el dominio del capital. De hecho, todas estas organizaciones portadoras de las ideologas de la diversidad se multiplicaran como hongos con ayudas pblicas de las diferentes administraciones locales, regionales, nacionales e internacionales. Tambin encontraran una generosa parcela de reproduccin en las universidades tanto pblicas como privadas.

Otra cuestin a sealar es que estos problemas de sectores por definicin minoritarios no son prioritarios ni nunca lo sern para el conjunto de la clase trabajadora que, recordmoslo, sigue siendo el mayor y mejor agente del que dispone la izquierda para la transformacin social (por nmero y por posicionamiento en el sistema productivo). Es ms, estas preocupaciones relativas a la identidad suelen ser problemas del sector de los trabajadores ms aburguesado ideolgicamente que, una vez alcanzado un mnimo material, puede preocuparse por cuestiones de representacin simblica. Un sector de profesionales liberales y/o funcionarios con estudios universitarios y a menudo con varios idiomas que suele ser visto como privilegiado por gran parte de la clase trabajadora (que a su vez es estigmatizada por estos aspirantes a la inexistente clase media bajo los nombres de chonis, garrulos, etc.).

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Lo cierto es que incluso el trabajador gay o la trabajadora lesbiana de una cadena de montaje, de un supermercado o de un call center, no estn preocupados todo el da cavilando sobre si en la cabalgata de los Reyes Magos el Ayuntamiento de Madrid sacar una carroza que visibilice la diversidad de gnero, sino por cundo podrn coger las vacaciones para disfrutar con su pareja o si les van a subir el salario y podrn llegar a fin de mes con su familia sin pedir un prstamo, por ejemplo. Pero an ms: de esas ideologas, la que aspira a apelar a un pblico mayor y ya se ha convertido en mainstream en gran parte de la izquierda no silenciosa (el feminismo), si se coloca en primer lugar como frecuentemente ocurre en los discursos de los polticos de la izquierda electoral (tanto Iglesias como Garzn apelaron al movimiento feminista antes que al obrero para luchar contra el avance de VOX) [3] tiene la funcionalidad (para los poderosos) de dividir a los aplastadxs por el sistema. Cuando no enfrentarlos justo por su mitad: entre hombres y mujeres. Algo muy interesante para los interesados en que nada cambie.

Pese a lo que predica el feliz idealismo multiculturalista y posmodernista de la izquierda actual, que agota a la militancia con sus continuas ocurrencias y las dobles y triples militancias en sus matrioskas de siglas, hay que reconocer que no hay tiempo para todo. Por ejemplo, cuando un grupo de militantes de izquierda se est reuniendo semanalmente para discutir sobre feminismo y violencia de gnero, ocupando su tiempo y sus esfuerzos preparando la siguiente reunin y efectuando las tareas asignadas, es un tiempo que no se est dedicando a otros objetivos prioritarios como el brutal aumento de la desigualdad entre mujeres y hombres ricos y mujeres y hombres pobres a escala internacional. Recordemos que estamos en las cifras ms altas de desigualdad jams alcanzadas, con 8 personas que tienen la MISMA riqueza que la mitad de la poblacin mundial [4]. Es decir, 8 = 3.650.000.000. Qu le parece? Si esas y esos militantes estn dedicando su esfuerzo a combatir la violencia de algunos hombres contra algunas mujeres, que le ha costado la vida a 48 mujeres el ao pasado en nuestro pas [5] no estn luchando contra la siniestralidad laboral capitalista que le cost la vida a 618 trabajadores y trabajadoras [6] Todava menos por los ms de 3.600 espaoles que, desesperados, se suicidan anualmente por la alienacin de una sociedad de mercado que les enferma el alma y las mentes [7] Y desde luego, tampoco estn centrando su tiempo en ayudar a las ms de 800 millones de personas que pasan hambre en este maltratado mundo [8] lo que afecta a 1 de cada 9 seres humanos del globo y explica muchos de los movimientos migratorios de los que tanto rdito electoral saca la derecha. Es una cuestin material: si dedicas la mayora de tu tiempo a una cosa, no tienes tiempo para otra.

Con lo apuntado, parece sensato estipular que s hay niveles de importancia si partimos de la base que todas las vidas humanas valen igual. Si la mayora de la militancia de izquierdas est centrada en cuestiones que afectan a muy pocas personas pero que estn infladas emocionalmente en sus psiques por los grandes medios con intencin de establecer la agenda (agenda-setting) para hacerla impotente contra sus privilegios y enfrentarla, la victoria ideolgica est claro del lado de quien descansa. Significa eso que hay que abandonar a su suerte a las mujeres que son vctimas de la violencia? No, significa que hay que establecer prioridades porque los recursos econmicos y temporales de la izquierda son reducidos. No hay que dejar de hablar ni de analizar seriamente el tema, ni mucho menos, pero s ponerlo en el lugar que racionalmente merece por su presencia en el mundo real fuera de la interesada manipulacin meditica que de ste sufrimos da a da.

En realidad, la mayora de los trabajadores ignoran la martilleante prdica feminista o de la diversidad posmoderna de otros -ismos. Incluso muchos (y muchas) militantes la critican en privado por miedo a reprimendas. Otros se cansan y vuelven a casa aumentando las cifras de la abstencin, agotados de escuchar a una izquierda dogmtica que ante su impotencia material se ha convertido en una especie de Nueva Inquisicin con todo el poder para expedir y quitar carnets de lo polticamente correcto. Aplastando, incluso, la libertad de expresin que asegura defender en las nicas fronteras feudales que conserva con derecho a administrar por el imperio del capital: las simblicas [9]. Esta falta de seriedad y de un proyecto socialista coherente ha provocado, lgicamente, el hasto de la mayora trabajadora y un ascenso importante de la extrema derecha en Europa y en el mundo.

La clase asalariada se encuentra desamparada, hurfana de ningn sueo global de emancipacin. Como mucho, los sectores ms conscientes se hallan a la defensiva en un escenario de recortes y/o recuperacin econmica sin restablecimiento de derechos donde el objetivo final parece ser quedarse como estbamos antes. Algo totalmente quimrico y a la vez deprimente en un mundo donde la tecnologa y las posibilidades objetivas de reduccin de la jornada laboral para la poblacin no dejan de aumentar con los avances de la Inteligencia Artificial. En un mundo donde podramos ser ms felices que nunca ansiamos serlo tanto como nuestros padres y/o abuelos. En honor a la verdad, la izquierda actual no solo asiste impotente ante este derroche de posibilidades histricas queriendo que seamos tan felices como en los tiempos dorados del Estado del Bienestar pudiendo tener un trabajo fijo, comprarnos una vivienda o aspirar a un proyecto familiar; sino que realmente se conforma con feminizar toda esta precariedad sin cuestionar de raz sus fundamentos materiales. Todo ello acaba colocando al hombre en una tramposa situacin de eleccin binaria y mutuamente excluyente de 1) apoyo dogmtico, ortodoxo y entusiasta cuando no fantico al feminismo sectario imperante o 2) expulsin a las filas del Hades del machismo y el patriarcado.

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Ante este escenario, en Espaa VOX conecta con parte del buen sentido comn de la gente corriente que Gramsci conceptualizaba como progresivo (haba otro que caracterizaba como regresivo, irracional y supersticioso). Esta parte de buen sentido comn gramsciano lleva a los votantes de VOX a atender a preocupaciones reales y materiales que cualquier trabajador entiende perfectamente. As, desde lo que llamo la izquierda seria, alejada de las alertas anfifascistas proclamadas a modo rimbombante ante los medios que los parieron por personajes pblicos de errtica trayectoria que viven en residencias seoriales en la sierra madrilea [10], hemos de entender que los votantes de VOX no son todos fascistas, al menos, de momento. Son gentes de distinta procedencia que observan y denuncian problemas reales pero se apoyan en soluciones regresivas y protofascistas predicadas por oportunistas personajes de derecha populista auspiciados por una parte del gran capital que siempre conserva la carta del fascismo como un as en la manga dispuesto a ordenar el desorden creado por sus bacanales neoliberales.

Los ejes de VOX son la unidad de Espaa, efectivamente cuestionada por un nacional-independentismo regresivo y posfeudal como el cataln o el vasco; la locura del feminismo mainstream actual avivado por ciertos sectores de la clase capitalista para dividir a la clase trabajadora por sexos; o la duplicacin de instituciones estatales como el Senado o las comunidades autnomas que, efectivamente, tienen una productividad muy baja y en muchos lugares producen ms dao que beneficios a la poblacin (por ejemplo, en el sistema nacional de salud o en ciertos sectores de la educacin). Sin embargo, obsrvese como Vox no cuestiona una institucin tan poco productiva para las gentes que moran y trabajan en Espaa como la monarqua, es ms: la celebran [11]. Tampoco en lo econmico aportan nada nuevo, son bsicamente neoliberales sin complejos, muy parecidos a la mayora de polticos del PP o Ciudadanos que pretenden conseguir el apoyo obrero en base a venderles la clsica moto de que si los empresarios pagan menos impuestos, ganarn ms y sus salarios sern ms grandes con lo cual todos se irn felices y contentos a comer perdices.

As que, pese a sus serias limitaciones programticas y discursivas [12] VOX conecta con parte de la poblacin hastiada de muchas sandeces y omisiones de la izquierda posmoderna. Ejemplos? El feminismo exaltado de algunas y algunos que como ya no se atreven a cuestionar el sistema econmico porque no saben ni tienen formacin (para tenerla no cuentan los tweets ni las horas de activismo en Facebook) ni planes alternativos (socialistas) que proponer a la poblacin, deben entrar en el mercado (capitalista) de la diversidad para parecer diferentes a la derecha gobernante (diferentes en lo simblico, no en lo material donde son del todo yermos). As apoyan un feminismo productor de nuevas injusticias con su lamentable discriminacin positiva que genera ms resentimiento que afecto entre la clase obrera (polticas que hunden sus races en los gobiernos liberales estadounidenses de Kennedy y Nixon) [13] Un feminismo hipertrofiado por la testosterona de hombres irrisoriamente acomplejados por algn pecado original que del mismo modo que no fue culpa ni autora de ninguna Eva, tampoco lo fue de ningn Adn, sino de las limitaciones propias de un estadio concreto del desarrollo sociocultural del ser humano y la divisin sexual del trabajo.

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Llegados a este punto, quiero dejar claro (aunque seguro muchos lo obviarn intencionadamente) que no es que opine que no queden cuestiones por cambiar para conseguir la igualdad de la mujer respecto al hombre. El problema es que los mtodos para conseguirla pueden producir nuevas injusticias y por otra parte es honesto reconocer que ya la mujer se ha igualado en numerosos aspectos al hombre cuando no se ha puesto por encima suyo en algunas cuestiones en los pases desarrollados [14] . En este sentido, las polticas discriminatorias no ayudarn a resolver los problemas donde efectivamente la mujer est por debajo del hombre en estas sociedades donde la lgica del capitalismo ha ayudado a que con la incorporacin de la mujer al mercado laboral sta haya ganado una autonoma econmica y poltica indita en cualquier poca anterior. Las mejoras que la situacin de las mujeres han experimentado en los pases capitalistas desarrollados las ltimas dcadas ha sido espectaculares y no reconocerlas es falsear la historia.

El movimiento socialista debe luchar por la igualdad de los seres humanos, no por la desigualdad (y por eso hay que finiquitar las clases sociales que dividen y enfrentan a unos con otros). No se puede luchar izando la bandera de lo que nos hace diferentes sino con aquella que representa lo que nos iguala. No para obviar o marginar la diferencia, sino al contrario: para aceptarla como algo natural que no tiene ni aspira a tener ms protagonismo del que posee. Adems, hay que recordar a las y los comunistas que confunden churras con merinas que, tanto Marx como Engels afirmaron en un documento tan popular como el Manifiesto Comunista (que tantsimos autoproclamados marxistas ni han ledo ni entendido) que el capitalismo era el mximo destructor de la sociedad patriarcal [15]. Por tanto aquellas teoras del feminismo marxista donde se igualan el funcionamiento del capitalismo con el patriarcado son simplemente falsas, careciendo de todo rigor histrico y terico suficiente excepto para las y los convencidos. En este sentido, es muy interesante leer las crticas que dos marxistas que no se consideraban feministas como Rosa Luxemburg o Aleksandra Kollonti dedicaban al movimiento sufragista [16].

Muchos (y muchas) estn cada vez ms cansados de que se estigmatice a los hombres, que se implementen polticas de discriminacin positiva como las listas cremallera y/u otras en base a diferencias de acceso o brechas salariales que en no pocos casos provienen de estudios tendenciosos con una metodologa cientfica y heurstica ms que cuestionable [17]. Hay que recordar que, en Espaa, con la ley en la mano, a igual ocupacin no puede existir diferente salario y, de hecho, no lo hay. Sumado a ello, cada vez ms mujeres y hombres estn hartos de que se privilegie a la mujer en el tratamiento de ciertas noticias por el mero hecho de ser mujer (como si eso fuera una debilidad) o se estigmatice a los hombres como protoacosadores, agresores, abusadores, violadores y proxenetas latentes en potencia (dnde dej nuestra izquierda uno de sus mejores vstagos histricos como fue la presuncin de inocencia?) [18]

En contraposicin, la izquierda de la diversidad que baila al ritmo de las modas del capital, cada vez trata mejor a los animales a tenor del aumento de activismo animalista. O eso dicen, pese a que cada vez observo a ms animales por la calle castrados y/o zarandeados por el cuello con las correas de sus amos. En un mundo gobernado por la lgica del capital y el beneficio, donde la alienacin social y el individualismo narcisista y competitivo no cesa de aumentar quebrando las relaciones de confianza y solidaridad entre las personas, las mascotas (que ya no animales) vienen a sustituir ese hueco emocional dejado por el marido que se march, la novia que no se encuentra, el amigo que no se tiene, la hermanita que no llega o el hijo que se fue a otro pas para encontrar trabajo. El aumento del nmero de personas con animales-mascotas ha crecido exponencialmente al ritmo de una industria que ya mueve, solo en la Unin Europea, 36.500 millones de euros anuales (la mitad de lo que gasta en salud pblica el gobierno de Espaa) [19] En un momento en que en nuestro pas crece el nmero de hambrientos hasta las 600.000 personas [20] ya tenemos a 20 millones de mascotas entre nosotros (repartidas en 4 de cada 10 hogares) [21] La gente del primer mundo se gasta ms en mantener a animales que tienen esclavizados disponiendo de ellos como objetos de consumo o como juguetes biolgicos de divertimento para intentar llenar su vaco existencial (ms de 800 euros anuales en caso de los perros) [22] que en alimentar a las ms de 25.000 personas que se mueren de hambre al da (conoce usted a alguien que se gaste casi mil euros anuales para alimentar a los hambrientos?) [23] As es nuestra izquierda: cada vez ms ducha en el conocimiento del Manifiesto Animalista de Pellunchon y menos en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Desconocemos el apoyo que recibirn de los animales que algunxs aspiran a transformar en sujetos con derechos polticos [24] pero que pensamos tendr un psimo efecto como reclamo para una clase trabajadora que ver, sobre todo si es blanca, heterosexual y masculina, cmo despus de llamarla eurocntrica, machista y especista se la trata peor que a todos los colectivos de la diversidad, incluidos los que aspiran a liberar al simptico gatito Michu y al perrito Bobby de las garras de sus (quizs veganos) propietarios. Ah tenemos a una parte importante de nuestra izquierda: absolutamente desnortada.

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Deca Terry Eagleton que debemos ser capaces de ver la parte de verdad que los rivales polticos tienen en sus argumentos. De nada sirve descalificar al oponente ni llamar a la calle a tus seguidores para conseguir lo que no has conseguido en las urnas, como imprudentemente animan ciertos polticos que cada vez se diferencian menos de la casta que otrora criticaron excepto, quizs, en su corte de pelo. Hay que separar lo bueno de la paja, lo autntico de lo regresivo, para entenderlos y evitar el avance de sus posiciones dainas (de nada sirve condenarlos). Es decir: pura dialctica. La gente que vota a VOX no son enloquecidos electores que de repente apoyan con su voto a un partido de sanguinarios aliengenas dispuestos a conquistar el mundo, no; tampoco son ciudadanos que busquen respaldar electoralmente el inicio de la construccin del IV Reich en Europa. En realidad, los votantes de este nuevo partido son en su mayora personas sencillas y frustradas (muchas de clase trabajadora), gentes que anhelan orden y sentido en un mundo desordenado por el imperio del capital, personas que podran ser usted o yo mismo en distinto contexto econmico y con diferente educacin, que estn desencantadas con las explicaciones y las promesas de una izquierda infantil, dbil, incapaz, yerma y sectaria que ha sido educada en la universidad por autores que casi nunca tuvieron militancia en organizaciones de masas y jams se han preocupado por conocer lo que en realidad piensan los obreros porque con una actitud elitista y paternalista desconfiaban de ellos por, simplemente, considerarlos incapaces cuando no directamente gilipollas [25]

Tenemos que recuperar a la izquierda seria y a todas las personas vlidas que la progresa posmoderna ha mandado a sus casas durante estos aos. Dcadas donde los marxistas hemos sido arrinconados como reliquias del Pleistoceno por sus discursos multicolor apoyados por ciertos medios. Debemos recuperar aquella izquierda que produca orgullo de clase, que ensanchaba el corazn a aquellos obreros y obreras valientes y solidarios de todas las profesiones que sentan eran parte de una fraternidad mayor pese a sus mltiples, legtimas y enriquecedoras diferencias. Aquella izquierda que militaba desde finales del siglo XIX en el Partido Socialdemcrata o desde principios del XX en el Partido Comunista, por polticas reales de superacin del sistema capitalista y que, mientras tanto, dentro de este sistema, abogaban por mejoras tangibles en los derechos de los trabajadores ufanndose por autoeducarse con programas de formacin que aumentaran su humanismo y capacidad de anlisis. Pues sin cultura contrahegemnica no puede existir praxis poltica contrahegemnica. Curiosamente hoy, la lectura poltica de moda en la izquierda no son autores marxistas ni anarquistas sino feministas, promocionados por las editoriales propiedad del gran capital.26

En nuestros das, ni Pablo Iglesias ni Alberto Garzn estn en disposicin de liderar (veremos si de acompasar, si las bases les obligaran) esta necesaria revolucin que debe darse desde abajo y (sinceramente) tiene pocas posibilidades de que acontezca antes de que el nuevo fascismo nos engulla a todxs en sus fauces (sin importar las siglas de la derecha que lo ejecuten). Tanto Iglesias como Garzn estn totalmente insertos en organizaciones atravesadas por las dinmicas ideolgicas del mercado de la diversidad y su propia posicin de lderes depende de las prebendas y la representacin que cedan a estos sectores. Pese al poder que se les presupone, en realidad estn muy debilitados y sujetos a estas familias que les dominan ideolgica y polticamente. Poco o nada debemos esperar de ellos.

De hecho, como ya argument en diversos lugares, Podemos fue una creacin de profesores de la izquierda posmoderna y posmarxista de la Universidad Complutense propulsada al calor de sus propios egos y la fuerza del capital de una parte de la lite meditica que, oportunamente, los apoy para dividir al movimiento obrero y restarle votos a una Izquierda Unida por entonces emergente [27] Podemos dependi y depende desde su nacimiento de la oligarqua meditica igual o ms que un cantante de Operacin Triunfo para tener una carrera de xito en la msica. Del mismo modo que el segundo depende de la buena sintona que tenga con los dueos de las empresas musicales y mediticas que sustentan el programa televisivo, los primeros dependen de los dueos de los medios para llegar a la poblacin, pues su nivel de militancia (aunque sea online y sin cuota) es pattico en relacin a su tamao electoral (en torno al 1%) [28]

Por eso ahora Podemos es un barco lleno de agujeros a la deriva, adelantado por otro velero meditico llamada Ciudadanos [29] con una prisionera casi por completo fagocitada llamada Izquierda Unida que a su vez alberga en sus entraas un padre-hijo marxista (el PCE) del que los medios no dirn ni una palabra. De hecho, aunque no lo crean las preclaras mentes dirigentes de Unidos Podemos, atrapadas en la capital madrilea y en el guetorizado microsistema de las redes sociales de sus partidarios, actualmente, ya hay amplios sectores de la poblacin joven que desconocen qu es IU y, por supuesto, no saben ni que en Espaa siquiera existe un partido llamado Comunista ni que fue la principal organizacin poltica que luch contra la Dictadura Franquista que ahora algunos ensalzan con su revisionismo histrico. No hay estudio ni suficiente formacin: son los efectos secundarios de que tus pensamientos se nutran del establecimiento de agenda que los dueos de las corporaciones mediticas propagan.

Incluso si Iglesias y Garzn estuviesen de acuerdo con la crtica defendida en este artculo jams lo declararan, porque se arriesgaran a perder el puesto de liderazgo de sus formaciones polticas. Como miembro de Izquierda Unida y el Partido Comunista de Espaa, quien les escribe ha recibido frecuentemente correos de militantes que me expresaban su acuerdo con estos puntos de vista, pero a rengln seguido, me pedan por favor que no hiciese pblicas sus opiniones porque se enfrentaran al ostracismo y la irrelevancia poltica en sus organizaciones. Desde luego, el panorama es desolador. Si dentro de la izquierda no hay espacios para la disensin y el debate sobre los diversos -ismos, nos enfrentamos a un futuro francamente oscuro donde las fuerzas de la reaccin nos aplastarn como a cucarachas en un momento histrico donde, sin acabar de salir de la crisis econmica anterior, ya se avizoran nuevas que revolucionarn los escenarios polticos [30] El dilema es serio y requiere altura de miras histricas, algo que organizaciones tan personalistas y electoralistas como Podemos y tan crecientemente dogmticas como Izquierda Unida no pueden ofrecer. El problema es que ese dilema tampoco es posible de resolver sin muchos de sus militantes de base ni de sus cuadros medios y algunos dirigentes que son, en realidad, gran parte de las fuerzas vivas de la otra Espaa que no se emociona con las banderas heredadas del dictador ni con la reconquista prometida por los nuevos rostros de la derecha.

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Entonces, qu hacer? En opinin de quien les escribe, debemos disolver (que no eliminar) todos los elementos progresivos del resto de -ismos para fortalecer el socialismo. Como si fuesen unos azucarillos colocados en una bebida que deben desaparecer en pequeas partculas que lo impregnen todo para mejorar el sabor del resto sin restarle protagonismo a la bebida en s. El socialismo debe ser ese brebaje revolucionario a producir por el movimiento obrero para lograr la emancipacin de todo el ser humano sin importar bajo qu banderas naci ni bajo qu alambradas ha crecido. Y para ello, como izquierda debemos hablar de temas serios que no tratamos y adquirir posiciones fcilmente defendibles ante las preguntas de cualquier trabajador: Cul es nuestra posicin respecto al independentismo? Cul nuestro modelo de Estado? Cul nuestra posicin respecto a la Unin Europea? Cul respecto a la migracin? Cmo solucionar la desigualdad y la terrible pobreza en el mundo? En qu consistira ese socialismo por el que luchamos? Y as un largo etctera con respuestas claras y concisas, no mareando la perdiz como acostumbra a hacer la izquierda posmoderna.

La izquierda seria debe incluir elementos del feminismo, la defensa de los colectivos LGTBI, el medio ambiente o la razonable proteccin de los animales, entre otros -ismos, como partes de un programa mayor de emancipacin social, con realismo y sin sectarismos; pero no puede poner sus reivindicaciones encima del tapete ni obcecarse con ellas. El movimiento socialista debe luchar, como afirmaba Rosa Luxemburg, por la igualdad real de la mujer. Algo que ya est dentro del programa socialista de igualdad entre hombres y mujeres de todos los pueblos del mundo. La izquierda para los trabajadores debe dejar de hablar de feminismo garantizando la igualdad de hombres y mujeres, educando a sus militantes en el fin de los restos del machismo, ha de dejar de hablar del movimiento LGTBI garantizando la mxima integracin de la gente de su colectivo en igualdad con la mayora heterosexual y, desde luego, debe incorporar los elementos ms objetivos y realistas del ecologismo para garantizar un mundo con futuro y calidad de vida donde el medio ambiente no sea una fuente constante de problemas de salud, migraciones y muertes.

Hay que crear un discurso claro basado en un proyecto poltico coherente que llegue de un modo sencillo a todos sin importar el nivel de estudios y sin contradicciones alarmantes (como ocurre ahora). Debe alcanzar a todos los trabajadores: hombres y mujeres, lesbianas y heteros, blancos y negros, jugadores del parchs y aficionados al ajedrez, seguidores de la salsa, el rock o la msica clsica, etc. Un discurso claro, fcilmente reproducible y defendible por todos los seres humanos que a partir de una inteligencia normal y al margen de sus especificidades comparten algo que los ubica en el mismo espacio social frente al capital: la necesidad de vender su fuerza de trabajo (su capacidad de emplearse en un determinado puesto laboral) por un salario (por horas o por pieza) inferior a lo que hacen ganar (ganancia) a los dueos de las empresas (es decir, los capitalistas).

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Qu hacer para convertirnos en una izquierda seria para nuestra clase?

  1. Colocar la construccin del Socialismo como espacio libre de explotacin en el imaginario colectivo como objetivo prioritario de la izquierda a nivel nacional, europeo e internacional, tanto en la prdica en los centros de trabajo o en mtines como respecto a los discursos dirigidos a los medios [31] Adems de fomentar debates, charlas y reuniones con los expertos de diferentes reas para concretar un programa de cmo funcionara ese nuevo socialismo a la luz de lo bueno y lo malo de las experiencias fracasadas junto a las posibilidades que ofrece la nueva tecnologa.

  2. Colocar la defensa de la clase trabajadora como la base de nuestro programa. Una clase que entenderemos internacionalmente debido a las conexiones del mercado global que asocia las bondades y desgracias de unos trabajadores con otros (algo que es progresivo, pues permite la unin internacional de los obreros y la futura conquista internacional del Socialismo). Eso quiere decir que frente a la inmigracin se aceptarn acuerdos de integracin geogrficamente distribuida entre ciudadanos y regiones espaolas de los recin llegados en relacin a programas de empleo y repoblacin planificados por el Estado. Pero tambin quiere decir que no se aceptarn ms inmigrantes (aunque s se garantizarn los primeros auxilios) que los que puedan integrarse en estos planes estatales. Al mismo tiempo, se trabajar a nivel europeo e internacional por la construccin de una ciudadana universal con su documento de identidad internacional que otorgue a todas estas personas de unos derechos mnimos a respetar con respaldo jurdico y econmico (presupuestario) en cualquier parte del globo. Para ello habr que trabajar con Naciones Unidas o la organizacin mundial que venga a substituirla para compartir esfuerzos en la distribucin de una inmigracin que, por otra parte, tambin necesitamos como sociedades envejecidas.

  3. Disolver (integrar por disolucin) los elementos progresivos del resto de -ismos que actualmente se encuentran en la izquierda (feminismo, defensa de la diversidad sexual LGTBI, ecologismo, animalismo, etc.) en el movimiento obrero y eliminar todos los elementos regresivos, irracionales, pequeoburgueses y/o directamente capitalistas de los mismos [32]

  4. Defender la unidad de Espaa y una recentralizacin de las competencias que actualmente tienen las Comunidades Autnomas frente a los nacionalismos regresivos que buscan volver al pasado. Defender la unidad de este estado (actualmente) burgus para su conquista obrera dentro del marco de la Unin Europea y todas las organizaciones internacionales que podamos estar (hasta que nos echen si nuestra poltica y la suya difieren hasta el punto de tener que expulsarnos, pero nunca nos iremos por iniciativa propia lo que tendra efectos desastrosos porque siempre es ms progresivo para el buen sentido comn de la gente hasta que se demuestre lo contrario unir que dividir, del mismo modo que lo es ms centralizar que descentralizar) [33] Deberemos tambin suprimir el Senado como vestigio del pasado a la vez que abogamos por la construccin y democratizacin de la Unin Europea como un agente interestatal diferenciado del poder de Estados Unidos, Rusia o China. Buscaremos alianzas y avanzaremos en la integracin poltica de las sociedades europeas ahora que pronto estarn disponibles las tecnologas que nos harn parlantes de cualquier idioma [34]. Todo ello facilitar la poltica internacionalista de la clase obrera. Si cometiramos el error de replegarnos a las fronteras estatales y acuramos nuestra propia moneda, seramos destruidos por los pases competidores. Adems, no hay esperanza para construir ningn socialismo ni intento de este que merezca la pena en una Espaa autrquica asediada por diversos poderes mucho ms grandes. La clase trabajadora necesita a la Unin Europea como tambin necesita defender la unidad de Espaa frente a las aventuras pequeoburguesas de los nacionalistas/independentistas del Pas Vasco o Catalua, entre otros todava ms peregrinos.

  5. Construccin de una Repblica con asamblea unicameral con acuerdo de los sectores republicanos de izquierda, centro y derecha, como mnimo comn mltiplo para conquistas posteriores y para acabar con el nepotismo y la corrupcin tradicionalmente adosadas a las formas monrquicas de gobierno.

  6. Construir una industria cultural prosocialista (a nivel regional, nacional, europeo e internacional) en base a la unin de todos los proyectos que actualmente estn esparcidos por la red y las ondas. Esto incluye crear una red colaborativa de medios de comunicacin, industria musical, televisin online, ateneos, centros de deporte, etc. que popularicen nuestros valores y objetivos de una forma pedaggica y esttica entre las masas. No habr proyecto socialista mientras el mayor sueo de los jvenes y no pocos adultos sea hacerse ricos o mientras triunfe entre ellos la desidia cultural, el individualismo narcisista o la falta de solidaridad, esfuerzo, compromiso y seriedad.

  7. Crear una nueva Internacional Socialista apoyada por todas las agrupaciones polticas, sindicales y culturales socialistas, comunistas y/o anarquistas que busquen la superacin del capitalismo y la conquista del socialismo bajo unos mnimos compartidos. Ha sido pattico comprobar que existe ms internacionalismo entre la derecha populista e hipernacionalista europea de Le Pen y VOX que entre la que (debera) representar el movimiento obrero. Los obreros deben ser tanto o ms cosmopolitas que los empresarios, si quieren tener posibilidades de vencerles como apuntaba Marx hace ms de 150 aos!35

  8. Instaurar la democracia de base en nuestras organizaciones a todos los niveles de decisin (incluyendo las decisiones econmicas de calado) eliminando las listas cremalleras y todo atisbo de discriminacin positiva de ningn colectivo, que lo nico que consigue es hundir las prdicas a favor de la democracia participativa. Aumentar las cuotas de los militantes y afiliados segn sus ingresos (pagar mayor porcentaje quien ms tenga) y acabar con las votaciones de los simpatizantes. Quien quiera tener derecho a voto deber tener el deber de sustentar con sus esfuerzos econmicos y vitales la organizacin. Ningn derecho sin deber.

  9. Aumentar la formacin de nuestros militantes y promover el debate como sana y dialctica forma de mejorar la conceptualizacin y el entendimiento de las posibilidades que ofrece la realidad (material). Habr que fomentar los cursos de marxismo, economa, historia, cultura general, artes, comunicacin y deportes para tener un movimiento lleno de militantes cultos y en forma (mens sana in corpore sano). No habr socialismo sin un movimiento socialista formado, serio y sano liberado de las diversas drogas que lo debilitan hacindolo dependiente de las dinmicas del capital. Precisamos de robustez, coherencia y seriedad para seducir y dar ejemplo a las masas. Se requiere la formacin de un Renacimiento obrero que sea capaz de crear una contrahegemona socialista lo suficientemente atractiva para ser hegemnica entre la poblacin tras la conquista del poder poltico.

  10. Acabar con el culto a la personalidad de los lderes que es una forma cmoda de reproducir las dinmicas de dominacin que requiere la oligarqua capitalista a travs de su control de la industria del espectculo. Esto no significar que no haya lderes o caras conocidas que sirvan de portavoces de nuestro proyecto frente al pueblo, sino que su desempeo en los cargos estar temporalmente limitado y ello permitir que haya un sano reemplazo tambin desde las bases y el necesario debate ideolgico se produzca de un modo natural sin estar proscrito (como ocurre en la actualidad con las opiniones heterodoxas). Algo que inevitablemente esclerotiza estas formaciones polticas transformndolas en organizaciones electoralistas con dinmicas de vasallaje y traicin propias de la aristocracia medieval.

En sntesis, los trabajadores que viven en Espaa y en el mundo necesitan de esta izquierda seria que actualmente apenas existe mas que como voces disidentes fragmentadas y asustadas dentro de una izquierda hegemnica de sesgo posmoderno, modales y simbologa irreverentes, pero praxis econmica obedientemente social-liberal (como demuestran tantos gobiernos locales). Los trabajadores necesitan una izquierda con la que sentirse representados, defendidos e identificados, a la que votar y amar y, por ahora, no la tienen. As que: Ayudamos a construirla antes que todos seamos engullidos por las fauces del nuevo fascismo financiado por una parte del capital mundializado o seguimos echndole la culpa a los dems?

Notas

  1. Por todo ello se potenci la creacin y publicit la existencia de ONG y asociaciones con estas temticas entre los jvenes, mientras que en las universidades de todo el mundo se creaban departamentos que producan un hbitat donde los antiguos intelectuales de la izquierda comunista se encontraban a salvo de la reaccin neoliberal (aunque en realidad, ayudaban a sustentarla, como veremos ms adelante).

  2. El cual ha sido contestado por dirigentes de izquierda como: Garzn Espinosa, Alberto (2018), Crtica de la crtica a la diversidad. En eldiario.es, 24 de junio.

  3. Pablo Iglesias con su alerta antifascista llam primero a las feministas que a lxs trabajadores y Alberto Garzn (tericamente comunista) riz el rizo llamando primero a los y las ecologistas y luego a las feministas antes que a los sindicatos. Se puede ver en: http://www.youtube.com/watch?v=WQXyoRkCApE

  4. BBC (2017), Los 8 millonarios que tienen ms dinero que la mitad de la poblacin del mundo. En BBC, 16 de enero.

  5. Agencia Efe (2017), 48 mujeres son asesinadas por violencia de gnero en Espaa. En El Nuevo Da, 31 de diciembre.

  6. Europa Press (2018), Mueren 618 personas en accidente laboral en 2017, un 1,8% ms. En Europa Press, 15 de febrero.

  7. RTVE/EFE (2018), El suicidio en Espaa en cifras. En RTVE, 10 de septiembre.

  8. Melguizo, Soraya (2017), La FAO denuncia que 815 millones de personas pasan hambre en el mundo. En El Mundo, 15 de septiembre.

  9. Marcos, Ana (2018), Condenado el autor de un poema machista a pagar 50.000 euros a Irene Montero. En El Pas, 8 de noviembre.

  10. No me refiero a Alberto Garzn, que vive con su mujer en un piso de clase trabajadora en Rivas-Vaciamadrid.

  11. Viva Espaa y viva el Rey clamaba su lder, Santiago Abascal, en Vistalegre. Ver en: Europa Press (2018), Vox llena Vistalegre con la Espaa viva de la resistencia: Desbordaremos las urnas. En Europa Press, 7 de octubre.

  12. Santiago Abascal, lder de Vox, en su discurso en Vistalegre en octubre pasado fue capaz de emplear a Espaa como sujeto 12 veces en tres minutos de discurso mientras que no utiliz el sujeto espaoles ni ciudadanos o trabajadores. S que mencion dos veces a Dios. Adems, en diversas ocasiones clam por la Espaa viva recordando de un modo explcito tiempos pasados. Ver en: VOX (2018), Discurso de Santiago Abascal en Vistalegre. En YouTube, 7 de octubre.

  13. Illescas, Jon E. (2018), Feminismo con o sin clase?. En Topo Express, 27 de marzo.

  14. En cuestiones electorales, divorcios, malos tratos, legalmente, tienen las de ganar en sus disputas con los hombres (otra cosa es la mentalidad machista de algunos jueces, la cual hay que solventar con educacin y con paciencia a medida que las nuevas generaciones sustituyan a las viejas).

  15. Marx y Engels (1999), El Manifiesto Comunista. Libros de la Frontera, Madrid, p.39 [1848].

  16. http://www.elviejotopo.com/topoexpress/feminismo-con-o-sin-clase/ Illescas, Jon E. (2018), Feminismo con o sin clase?. En Topo Express, 27 de marzo.

  17. Las estadsticas difieren mucho en relacin a la metodologa empleada y es difcil de probar debido a que se basa, segn las propias feministas, en discriminaciones indirectas que tienen un componente muy alto de subjetividad y son difcilmente medibles y por ende, solucionables: Requena Aguilar, Ana (2017), La brecha salarial no es lo que pensabas. En eldiario.es, 26 de febrero. Tambin en: Barcel Larrn, Diego (2017), El mito de la brecha salarial. En Libre Mercado, [en lnea], 16 de diciembre.

  18. En la actualidad, en las redes sociales, pareciera suficiente que alguien dijera que un hombre ha abusado de una mujer para obtener una avalancha de apoyo femenino diciendo yo te creo, y cuestiones que nada tienen que ver con el esclarecimiento racional de responsabilidades y s mucho con los dogmas de fe y el hooliganismo poltico.

  19. Durn Castell, Vernica (2018), Mascotas, un negocio que mueve 36.500 millones de euros al ao en la Unin Europea. En Expansin, 9 de octubre. Respecto al gasto pblico en Espaa en: Ruiz-Tagle, J., El gasto pblico en Sanidad an no alcanza los datos de 2009. En Gaceta Mdica, 7 de septiembre.

  20. Medina Rey, Jos Mara (2018), El hambre vuelve a aumentar tambin en Espaa!. En El Pas, 24 de septiembre.

  21. EFE (2017), Hay 20 millones de mascotas en Espaa, segn datos registrados por los veterinarios. En 20 Minutos, 16 de marzo.

  22. Ibidem.

  23. Amayuelas, Andrs R. (2016), En pie frente a un sistema que agrede a la humanidad. En eldiario.es, 15 de octubre.

  24. Faria, Catia (2018), Entrevista a Will Kymlicka. Necesitamos vincular los derechos de los animales con debates ms amplios, como el significado de la democracia, de la representacin y de la autoridad legtima. En eldiario.es, 9 de noviembre.

  25. Algo que, dicho sea de paso, tambin les ocurre a las feministas abolicionistas con respecto a la opinin de las prostitutas, que las lleva a actitudes vergonzantes, sectarias, agresivas y al insulto: La Sexta (2018), Duro cara a cara entre Elisa Beni y la lder del sindicato de prostitutas OTRAS: Que te penetren 10 tos por todos los agujeros a diario no es un trabajo. En La Sexta, 18 de noviembre.

  26. El 22 de noviembre de 2018, 7 de los 10 libros ms vendidos en Amazon del apartado de Sociedad y cultura eran libros feministas publicados en su totalidad por grandes editoriales controladas por la oligarqua meditica que gobierna la industria cultural hegemnica del capital.

  27. http://www.elviejotopo.com/topoexpress/feminismo-con-o-sin-clase/ Illescas, Jon E. (2018), Feminismo con o sin clase?. En Topo Express, 27 de marzo.

  28. Solo son 40.000 sus miembros activos: El Pas (2018), El Partido de Podemos en 10 cifras. En El Pas, 17 de enero.

  29. Aunque Ciudadanos exista previamente como un artefacto para el escenario cataln, no fue hasta la irrupcin electoral de Podemos que los medios masivos (controlados por la oligarqua meditica) se dignaron a auparlo al imaginario colectivo espaol. Precisamente para recoger ese voto de descontento bipartidista que Podemos haba recogido en las europeas de 2014 y lo haba transformado en un partido tan peligroso. Su propio Frankenstein se hizo ms grande de lo deseado y crearon otro orientado hacia el centro para reducirlo hasta el tamao que sola tener la izquierda que la propia Podemos haba ayudado a reducir y sustituir (Izquierda Unida).

  30. Roberts, Michael (2018), Se avecina una crisis global de la deuda?. En Sin Permiso, 15 de mayo.

  31. Aunque luego estos medios burgueses harn lo que deseen reconfigurando el mensaje a su gusto gracias al montaje y a su condicin de herramienta de la clase explotadora, pero esto se contrarrestar con el punto 6.

  32. Lo que quiere decir que se defender la igualdad entre hombres y mujeres all donde no se d o se vea cuestionada, entre heteros, gays y lesbianas y la defensa del medio ambiente como una necesidad biolgica para nuestra especie y el futuro en el planeta, pero nunca se defendern con sectarismos, programas extremistas que alejen a los obreros y su buen sentido comn ni citando sus marcas o a sus activistas (feministas, ecologistas, etc.) sino integrndolas en el movimiento socialista bajo el sencillo adjetivo de militantes socialistas (esto facilitar la unin poltica y la comprensin por economa del lenguaje y por ordenamiento de lo que es comn en todas las personas).

  33. Las economas de escala hacen que centralizando los recursos se puedan ofrecer mejores servicios con menor costo o lo que es lo mismo: la unin hace la fuerza. Adems, todos los problemas que enfrentamos son de naturaleza global y los Estados-nacin son unidades improductivas e inferiores al cosmopolitismo del capital para enfrentarlos como seres humanos y clase trabajadora.

  34. Tejerina, Laura (2018), Travis Touch, probamos este traductor porttil de 105 idiomas. En tuexperto.com, 8 de noviembre.

  35. En palabras de Karl Marx: Los socialistas han demostrado que la lucha general entre el capital y el trabajo se da en todas partes; han demostrado, en suma, su carcter cosmopolita. Por lo tanto han tratado de poner de acuerdo a los trabajadores de distintos pases. Algo muy necesario, porque los mismos capitalistas cada vez se volvan ms cosmopolitas [] Hoy est claro que el socialismo no es solo un problema local, sino internacional, que debe resolverse mediante una accin internacional de los trabajadores. En: Tridon, G. (2018), Espiando a Marx. Barcelona, El Viejo Topo.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/articulo/frente-a-vox-habra-izquierda-para-la-clase-obrera/



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