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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2019

Una breve consideracin econmica, social y poltico-normativa del delito
Delito a la venta

Ibon Rejas Izaguirre
Rebelin


Compremos un delito. Sin duda puede sonar extraa esta frase. Comprar un delito? Ciertamente es adoptar una perspectiva extraa para tratar el asunto. Sin embargo, la realizacin de un acto delictivo no difiere tanto de la compra de un producto o servicio cualquiera. Al fin y al cabo parece responder tambin al axioma econmico bsico de racionalidad. Parece lgico pensar que si decido llevar a cabo una accin constitutiva de delito lo hago al considerar que el resultado obtenido por tal accin me otorga una satisfaccin o utilidad igual o mayor a su precio estimado (en base a la interaccin entre el castigo correspondiente y la probabilidad de ser, de hecho, castigado, junto con posibles factores de otra ndole). El nico factor que parece diferir con respecto a una compra o contratacin habitual es la falta de certeza del coste final de tal accin, elemento que an as s toma parte en la decisin de compra de otro tipo de bienes o servicios (aquellos sujetos al azar o a una gran variabilidad). Esta racionalidad del delito es claramente visible por medio de acciones habituales, y, en principio, de poco calado, como pueden ser aparcar el coche en un espacio prohibido o cruzar la carretera estando el semforo en rojo (en este caso el posible riesgo fsico constituira un factor de otra ndole a tener en cuenta). No obstante, es aplicable a cualquier tipo de delito adquiriendo quizs los elementos de utilidad y precio otras formas.

Pero, teniendo esto en cuenta, cmo se debe actuar desde un punto de vista poltico-normativo ante el delito? Al fin y al cabo el considerar un acto como delictivo debe responder a su efecto daino hacia el sistema (o conjunto de sistemas, incluyendo la consideracin de cada uno de ellos por separado) que conforma la sociedad. Lo ideal sera, por tanto, la supresin completa del delito. Pero, es esto posible?, y en caso de serlo, sera deseable? Por un lado, teoras acerca de la inevitabilidad del crimen en las sociedades humanas bien sea por motivos sociolgicos o psico-fsicos, parecen rechazar su posibilidad. Este tipo de teoras encuentran apoyo tambin en la constatacin emprica del delito en todo tipo de sociedad a lo largo de la historia. Sin embargo, estas teoras, a pesar de poder parecer probable la verdad de su tesis, carecen de una plena confirmacin, y, a pesar del argumento de cuanto la constatacin emprica, cabra todava la posibilidad utpica de la abolicin del delito. Esta ltima posibilidad requiere a da de hoy de, sin duda, un mayor desarrollo, para comenzar terico. En las condiciones actuales, la remota posibilidad de eliminacin del delito (hasta niveles de delito considerables como residuales) en la sociedad se topa con que los medios necesarios para tal no son en ningn caso deseables. Tal posibilidad pasara por aumentar la probabilidad de ser culpado por un delito cometido (la cual tiene un mayor efecto a la hora de disuadir al individuo de cometer una accin delictiva que la propia sancin correspondiente a tal acto). El resultado: un estado policial que sin duda recuerda a las ms infames distopas presentadas en la historia de la literatura. Adems, se debe tambin tener en cuenta el impacto econmico positivo que supone el delito. Tras de l se estructura toda una industria que engloba desde producciones literarias hasta lecciones de derecho penal. Adems, la multa constituye una fuente de ingreso estatal a modo prcticamente de impuesto indirecto sobre el consumo (teniendo en cuenta la predictibilidad de los actos delictivos al menos en cifras generales). Por tanto, parece que la solucin normativa ante el delito es, teniendo en cuenta las posibilidades de accin sobre tal, encontrar el ptimo de bienestar social constituido por la minimizacin del dao de la industria delictiva en la sociedad, ponderando tanto el dao directo causado por el delito como los costes de la prevencin de tales.

Esta es la opcin planteada por el economista Gary Becker en su artculo de 1968, Crime and Punishment: An Economic Approach. En este trata de encontrar el nmero ptimo de medidas de seguridad tanto pblicas como privadas empleadas para combatir las acciones delictivas. Aunque llegados a este punto de la reflexin parezca sin duda que es este el estudio que se debe llevar a cabo, cae Gary Becker en ciertos puntos sin duda criticables. Por un lado, el trabajo de Becker es en exceso pretencioso. En l se da por hecho la perfecta informacin del coste a pagar por parte de los actores de un delito (crtica habitual a la concepcin econmica neoclsica), pero, sobre todo, peca en la consideracin de una total posibilidad de medicin econmica de valores que afectan a mbitos de carcter subjetivo, personal, estructural e ideolgico, como puede ser el dao o beneficio social. La completa reduccin a la consideracin econmica oculta o elimina elementos de gran calado que se sitan ms all del desarrollo matemtico que Becker lleva a cabo. Adems, el hecho de considerar las ganancias del infractor en la frmula de clculo del dao social (frmula simplificada: dao social= dao generado a la sociedad - ganancia de los delincuentes) expone una visin individual que impide hablar propiamente de sociedad (el "No hay tal cosa como la sociedad. Hay hombres y mujeres y hay familias" de Margaret Thatcher). Esta perspectiva es difcilmente conciliable con el enfoque social que la propia cuestin plantea.

Tras esta consideracin parece imposible encontrar una solucin del todo satisfactoria a la cuestin del delito en la sociedad, dado que se rechazan (al menos en las condiciones actuales) tanto el ideal de la erradicacin del delito, como el clculo de un ptimo de tal (al quedar cuestiones de ndole no econmica fuera de tal posible operacin). Siendo este el caso, no me queda ms que realizar ciertas consideraciones puntuales para la realizacin de acciones que traten de prevenir y evitar el delito.

Por un lado, se debe sin duda distinguir entre tipos y niveles de delitos. De hecho, existen ciertos tipos de delito producto de lo que puede ser considerada una inadecuacin del sistema legislativo respecto al inters de la ciudadana o respecto a ideales o pilares que pueden ser considerados como buenos o al menos convenientes desde una perspectiva poltica o tica. Son por tanto delitos que contribuyen al desarrollo social mediante la explicitacin de tal inadecuacin. A esto hay que sumar la necesidad de distinguir los delitos a la hora de enfrentarse a ellos segn su nivel de gravedad. No son equiparables delitos que afectan a convenciones socio-legales menores a aquellos que atentan directamente contra la dignidad humana.

Por otro lado, atendiendo a la concepcin del crimen expuesta al comienzo del artculo, en base a la cual es, en cierta manera, equiparable a un bien o servicio de consumo, queda subyugada la capacidad delictiva al poder adquisitivo. Del mismo modo en que el poder adquisitivo condiciona irremediablemente el nivel de consumo (o al menos la posibilidad de tal), la consideracin de la ejecucin de un acto delictivo est tambin sujeta al poder adquisitivo en aquellos casos penados econmicamente. Es decir, cuanto mayor sea el poder adquisitivo de un individuo, mayor ser tambin su capacidad delictiva para actos penados econmicamente. Esto se debe a la variacin que supone en la consideracin subjetiva del precio de un acto delictivo. Mayor ser este efecto cuanto ms predecible sea la probabilidad de ser culpado por un delito. El hecho de que no se cumpla estrictamente esta relacin en los datos efectivos del delito responde al influjo de otros factores de ndole estrictamente no econmica para la consideracin por parte del individuo de la utilidad y del precio de cometer tal delito (aquellos cuya medicin no le es posible a un anlisis como el de Becker). Por tpico que suene se da sin duda cierta necesidad de delinquir en determinadas situaciones de ciertos colectivos o estratos sociales que afectan a la consideracin de la utilidad del delito, o, una diferencia en la consideracin del precio de tal acto. Es en estos donde debe incidir la labor estatal, hacia la educacin e integracin social. Es esta la nica manera de acercarnos, al menos tmidamente, hacia la utopa de la erradicacin del delito.

Por ltimo, se debe considerar tambin la funcin de las medidas reguladoras del delito. Se trata, con las sanciones establecidas y las medidas diseadas para su realizacin efectiva, de disuadir total o parcialmente, o se trata de una medida meramente recaudatoria? Se trata de una consideracin bsica pero cuyo recordatorio parece necesario a la vista de acciones recientes como la intencin recaudatoria en Espaa (para la hucha de las pensiones) de una tasa de intencin disuasoria, de erradicacin de las transacciones financieras especulativas, como es la tasa Tobin. Adems, se debe tener en cuenta el efecto no redistributivo de aquellas sanciones de ndole econmica de intencin recaudatoria (equiparables, como expresado previamente, a impuestos indirectos al consumo).

En definitiva, ante una situacin donde no es posible la realizacin ni del ideal ni del ptimo exacto, debemos tener siempre en cuenta, cmo y qu delitos queremos poner a la venta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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