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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Cien aos de la Semana Trgica y del asesinato de Rosa Luxemburgo

Marcelo F. Rodrguez
Rebelin


En estos das se cumplen cien aos de la sangrienta represin contra el movimiento obrero conocida como la Semana Trgica en la ciudad de Buenos Aires y del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Berln.

Qu tienen en comn estos hechos? El accionar represivo y asesino contra obreros, obreras y militantes que lucharon por sus derechos y la revolucin enfrentando al poder del capital.

Resulta un acto de total justicia recordar y homenajear a estos luchadores en estos tiempos en que las derechas se muestran envalentonadas en buena parte del mundo.

Basta ver a Donald Trump agitar nuevamente el fantasma del comunismo en su enfrentamiento con China y a una Europa donde los grupos filonazis crecen impulsando la xenofobia contra los migrantes y se imponen polticas represivas.

Ver como en nuestro continente los gobiernos de derecha atacan constantemente a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, impulsando bloqueos y campaas de desestabilizacin para provocar sus cadas, mientras en Brasil, en un acto de extrema transparencia reaccionaria Jair Bolsonaro propone limpiar las estructuras estatales brasileras de simpatizantes del PT y anuncia persecucin para los comunistas mientras un ministro suyo manda a los indios a vivir a Bolivia.

En nuestro pas, el gobierno de Mauricio Macri continua en su poltica de ajuste, entrega, saqueo y represin contra el pueblo argentino y, para dar solo algunos ejemplos, avanza en un plan de militarizacin en acuerdo con EEUU e Israel, vuelve a proponer la baja de la edad de imputabilidad a la vez que desfinancia la educacin y se propone cerrar profesorados, defiende el gatillo fcil, carga con los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel entre otros y mantiene presos y presas polticas como Milagro Sala, mientras ensaya alquimias electorales para reelegirse este ao.

Por eso, estos dos aniversarios que nos recuerdan, por si haca falta, la coherencia asesina de las derechas en su permanente tarea de sojuzgar y explotar al movimiento obrero y la vigencia de la lucha de clases.

El 7 de enero de 1919 comenz la feroz represin contra los obreros de los Talleres Metalrgicos Vasena, en la ciudad de Buenos Aires, quienes desde principios de diciembre de 1918, venan organizando huelgas para exigir la reduccin de la jornada laboral de 11 a 8 horas, mejores condiciones de salubridad, la vigencia del descanso dominical y aumento de salarios.

La respuesta de la patronal no se hizo esperar. Como bien seal Osvaldo Bayer:

La respuesta del poder fue bala y ms bala. Con los uniformados de siempre. Esta vez ya con la ayuda de los muchachos del barrio Norte, las guardias blancas, la llamada despus `Liga Patritica Argentina. Salieron a matar `anarquistas, rusos, judos y enemigos de la Patria. Las calles de Buenos Aires quedaron teidas de sangre obrera.

A la represin, llevada adelante por la polica, el ejrcito y rompehuelgas, se sumo un grupo de de la oligarqua argentina que, aterrada por la fuerza de la protesta y el peligro de que se instale un soviet obrero en Buenos Aires inspirado en la reciente revolucin bolchevique, se propuso aplastar la conspiracin judeo-maximalista y anarquista formando la Liga Patritica, responsable de cientos de asesinatos y de haber llevado adelante una cacera de ciudadanos judos en el barrio de Once en lo que se conoce como el primer pogrom que tuvo lugar en Amrica Latina.

El testimonio de Jos Mendelsohn en Di Idische Tzaitung (La Gaceta Israelita), del 10 de enero de 1919 es elocuente: En la comisara 7, los soldados, vigilantes y jueces encerraban en los baos a los presos (en su mayora judos) para orinarles en la boca. Los torturadores gritaban: `viva la patria, mueran los maximalistas y todos los extranjeros!.

Al finalizar la huelga el 14 de enero, la patronal cedi un acuerdo con el aval del gobierno radical de Yrigoyen en el cual se otorgaba la libertad a los ms de dos mil presos, un aumento salarial de entre un 20 y un 40 %, segn las categoras, el establecimiento de una jornada laboral de nueve horas y la reincorporacin de los huelguistas despedidos.

El saldo fue, segn diversas fuentes, de entre 700 y 1300 muertos y ms de 4000 heridos. Como deca Bayer, Las calles de Buenos Aires quedaron teidas de sangre obrera .

Un da despus de haber finalizado la Semana Trgica en Buenos Aires, el 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, eran asesinados en Berln.

Oradora encendida, polemista implacable, trabajadora incansable y llena de amor propio, Rosa la Roja como la llamaban sus detractores se encontraba empeada en una empresa teida de originalidad para su poca.

La experiencia vivida en carne propia de la situacin de opresin y sobreexplotacin sufrida en su doble condicin de mujer y juda, fue convertida por ella en una va de acceso clara y definitiva a la experiencia de la necesidad de la revolucin comunista integrando los contenidos de estas problemticas en sus anlisis sobre la explotacin de clase en el sistema social capitalista.

Es as que Rosa Luxemburgo emprendi una tarea cuya necesidad otros no atinaban siquiera a vislumbrar: el rescate de la radicalidad comunista como condicin de existencia y eficacia no solo del movimiento revolucionario, sino del movimiento obrero sin ms.

Esta idea constituy el eje central de una serie de artculos en los cuales polemiza con las posturas revisionistas de Eduard Bernstein que luego fueron recopilados bajo el ttulo de Reforma social o Revolucin?

En ellos, Rosa planteaba que el arribo a metas mnimas e inmediatas o de transicin por parte del partido revolucionario del proletariado, solo es efectivo polticamente si est organizado de tal manera que anticipa o hace presentes, en el contexto histrico concreto, las metas mximas del movimiento revolucionario, a saber: la conquista del poder, la abolicin del capitalismo y la propiedad privada, de las clases y del Estado, logrando la instauracin de la comunidad democrtica. Este rescate de la radicalidad comunista gui siempre la actividad y el discurso poltico de Rosa Luxemburgo.

En 1907, Rosa particip en Stuttgart en el Congreso de la II Internacional, donde se hace un llamamiento a la clase obrera para que se oponga a la inminente guerra interimperialista, llamado que se repite en el Congreso de Basilea de 1912.

Sin embargo, arrastrado por la ola nacionalista impulsada por la burguesa en Alemania, el Partido Socialdemcrata Alemn (SPD) termina votando en el Parlamento los crditos de guerra, con la sola oposicin de la izquierda del Partido representada por Karl Liebknecht, quien luego sera asesinado junto a Rosa.

La capitulacin de la socialdemocracia fue para Rosa Luxemburgo un golpe terrible. La traicin de un partido del cual se senta parte, por el cual haba luchado, y cuyo programa poltico y antimilitarismo fueron decisivamente impulsados por ella a lo largo de aos la impulsaron a organizar la resistencia a la guerra y al militarismo desde la Liga Espartaquista.

Las consecuentes campaas pblicas emprendidas por Rosa contra el militarismo y la guerra imperialista dieron lugar a que fuera detenida poco antes de la Primera Guerra Mundial, bajo el cargo de Traicin a la Patria. Por este mismo motivo, permaneci bajo prisin preventiva desde 1915 hasta fines de 1918.

Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berln, junto a Karl Liebknecht, el 15 de enero de 1919, a los 48 aos, dos meses despus de haber sido liberada y dos semanas despus de haber pronunciado su ltimo discurso en el Congreso fundacional del Partido Comunista Alemn.

Su vigorosa intervencin en los debates de la poca, su inclaudicable compromiso con la causa del socialismo, la coherencia con que llev adelante el debate terico y la militancia revolucionaria hacen de Rosa uno de los referentes ms importantes del pensamiento revolucionario comunista.

A cien aos de estos sucesos, la memoria de los asesinados y reprimidos en la Semana Trgica y en tantas luchas obreras en la historia sigue legndonos su mensaje, un mensaje de lucha inclaudicable, de fortaleza para enfrentar estos tiempos difciles tal como lo hizo Rosa Luxemburgo en su ltimo artculo, escrito el da previo a su asesinato:

Qu nos ensea toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acab con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra tambin acab con una derrota. La insurreccin del proletariado de Pars, en los das de junio de 1848, finaliz con una derrota asoladora. La Comuna de Pars se cerr con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- est sembrado de grandes derrotas.

Y, sin embargo, ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! Dnde estaramos nosotros hoy sin esas "derrotas", de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo!

[] `El orden reina en Berln...pobres imbciles. El orden de ustedes est construido sobre la arena. Maana la revolucin volver a levantarse y tronar con sus trompetas: yo fui, soy y ser.

Marcelo F. Rodrguez. Socilogo. Director del CEFMA

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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