Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Carta abierta para la necesaria revolucin en la izquierda revolucionaria

Gustavo Robles
Rebelin


As como la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases (tal como postularon Marx y Engels), el desarrollo de la civilizacin ha sido posible slo gracias a una de las principales capacidades de la especie: resolver problemas.

Esa capacidad, la de sortear las dificultades permanentemente, desde concretas hasta abstractas, desde las ms sencillas hasta las ms intrincadas de la ciencia y la tecnologa, es lo que finalmente diferenci al ser humano del resto del reino animal.

La solucin de un problema (objetivo), requiere del reconocimiento de la existencia de la dificultad a resolver (observacin), de una determinada hiptesis (idea de los efectos que causa el problema), una tesis (desarrollo de cmo resolver: la estrategia) y los medios para lograr el objetivo aplicando la estrategia: las herramientas, las tcticas. Pero sobre todo, un despiadado espritu crtico que implique reconocer errores para poder sortearlos. Prueba y error, que le dicen.

Lo que se acaba de describir en las lneas anteriores es, sencillamente, el mtodo cientfico.

El mtodo cientfico es una de las bases fundamentales del marxismo. Sin embargo, a ojos vista de la realidad de la izquierda marxista en el pas y en el mundo, est claro que, ms all de la utilizacin de ese mtodo en situaciones puntuales, brilla por su ausencia en lo esencial: todo intento de resolver un problema en general, no puede lograrse observando slo una parte de la realidad.

En nuestro pas la izquierda ha dado muestras de combatividad, de entrega, hasta de herosmo en el marco de la lucha de clases local. Pero esas virtudes necesarias para encarar el camino hacia la revolucin, no son suficientes: hay que lograr coherencia, inteligencia, arrojo y solidaridad para enamorar a las masas.

Es por eso que la realidad nos muestra al movimiento revolucionario no como algo coherente, inteligente y maduro, sino como cambalache delirante, donde pequeas verdades de cada uno de sus componentes se contraponen las unas con las otras, contradicindose, dividindose, enarbolando las banderas de la soberbia y la intolerancia, ni siquiera para combatir al enemigo de clase, sino para mancillar al resto de las corrientes que pugnan entre s por los mismos objetivos: la Revolucin, el Socialismo y el Comunismo.

Es difcil de explicar cmo, en el sector que aparenta ms formacin, informacin, fraternidad y humanismo de la sociedad, puede materializarse semejante delirio infantil que la lleva a ser constantemente funcional a los intereses que dice combatir.

Es cierto que el movimiento revolucionario actual est compuesto por sobrevivientes de una catstrofe: el derrumbe de la Unin Sovitica. Todo aquello que se construy por 70 aos constitua un norte para la clase trabajadora del mundo, an para los que tenan fuertes crticas y cuestionamientos. La cuestin era mejorarlo, no destruirlo. Su debacle dej hurfana no slo a la clase obrera, sino a toda la militancia revolucionaria mundial, sin sustento ni credibilidad.

En nuestro pas, termin de sepultar toda la impronta que ya haba sido derrotada por la ltima Dictadura Genocida una dcada antes.

La clase obrera mundial pas de pelear por el poder para modelar la sociedad planetaria, a resignarse a luchar por modos menos inhumanos de explotacin.

Las izquierdas, salvo contadas excepciones, se aggiornaron al nuevo orden mundial, pasando a ser las izquierdas del sistema. El eurocomunismo fue el modelo a seguir.

En nuestro pas pas algo semejante:

- El Partido Comunista, luego de la experiencia de Izquierda Unida junto al MST troskista, decidi claudicar, correrse al centro del mapa ideolgico y se constituy orgullosamente en furgn de cola del kirchnerismo peronista.

- PO, PTS, IS conformaron el FIT (Frente de Izquierda y los Trabajadores), que se instituy en el pequeo xito del espectro marxista y aglutin a grupos ms pequeos a su alrededor, para presentarse en cada lucha de los asalariados tratando de encauzarlos hacia el terreno electoral, bajo su hegemona. Justamente por eso, el FIT se conform en uno de los ms grandes obstculos para la unidad de las izquierdas, porque limit sus expectativas al mbito de las urnas, se present como la nica izquierda y cort el imprescindible debate acerca de las estrategias necesarias a seguir, de raz.

- El MST y el PCR, luego de su derrape en 2008 cuando apoyaron la rebelin de la patronal agraria, pretendieron hegemonizar la CTA liderada por Pablo Michelli, y cada uno por su lado intentaron construir herramientas electorales. El MST junto con el MAS, el PCR con sectores de la CTEP. Ellos tambin se constituyeron en trabas para la unidad de los revolucionarios, porque ms all de la retrica unitaria y de las denuncias contra el FIT por su autoproclamacin y sectarismo, reprodujeron y reproducen sus mismos vicios.

- El resto de la izquierda verncula, un sector variopinto donde los ex PRT son mayora, esos que se autoproclaman guevaristas pero donde tambin pueden encontrarse grupos troskistas, maostas o estalinistas, constituye el sector que en teora defiende las banderas de la insurreccin, la violencia popular como mtodo para enfrentar a la violencia de arriba, el camino directo hacia la Revolucin que instaure el Socialismo en el pas. Pero este sector est plagado de incoherencias, infantilismos, posturas delirantes, negacin de la realidad, desconocimiento de la relacin de fuerzas para encarar tcticas y una estrategia acordes. Son inflexibles con los electoralistas y constituyen el ncleo ms duro del sectarismo izquierdista.

- Otro sector al que algunos consideran izquierda son las organizaciones sociales. Muchos de ellos son los brazos piqueteros de organizaciones polticas (como el Polo Obrero del PO). Pero hay algunos que se han desarrollado independientemente de los partidos polticos, muchas veces en contraposicin a ellos. Ninguno se salva del crtico desbarranque: adems de autoproclamados como el resto, su discurso antisistema se contradice con la dependencia hacia los planes sociales que pergea el propio sistema para aplacar al pobrero, y su lucha en lo concreto se limita a la pelea callejera para conseguir mejoras a esas ddivas del Estado Burgus, en lugar de luchar para destruirlo.

- Todos, desde los grupos ms grandes hasta los ms pequeos, han construido espacios aislados de los movimientos reales de las masas y son absolutamente minoritarios en la clase trabajadora organizada, por lo que, sumado ello a la soberbia y ceguera autoproclamatoria, constituyen el obstculo ms grande para la masificacin de las ideas revolucionarias.

Es tan grande la incomprensin de la realidad en cada uno de los grupos que conformamos el espectro de la izquierda autoproclamada revolucionaria, que ni siquiera un gobierno nefasto como el que asumi en el 2015, claramente antiobrero, cipayo y de tendencias fascistas ha logrado que se produzca un aglutinamiento, nada ms que para enfrentarlo.

Es tan grande la confusin y el retroceso ideolgico, que llamados a la desobediencia civil y a la rebelin son impensables y hasta vistos como polticamente incorrectos.

Tan difcil es darse cuenta que para voltear a un gobierno de estas caractersticas, hay que construir una amplia unidad para esa lucha, con cualquiera que est dispuesto a concretar ese objetivo?

Slo los credos, infantiles o delirantes pueden pretender delimitarse del resto para semejante tarea, por ms diferencias que se tengan, an en los objetivos.

Tanto cuesta entender por otra parte- que cuando se ponen todas las fichas en los procesos electorales, lo tctico se termina transformando en estratgico, y de esa forma se pone a las urnas por encima de lo principal, que es la organizacin de la clase para la lucha concreta, en las fbricas, en las empresas, en los gremios, en las aulas, en las universidades, en las calles, en los barrios, en las ciudades y en el campo, para destruir al sistema burgus?

Tan complicado es ver que para organizar a la clase y al pueblo contra sus explotadores, hay que hacerlo desde la coherencia de UNA SOLA herramienta, que sintetice las inquietudes de todas las corrientes, ms all de que las discusiones continen en su seno?

A casi 30 aos de la cada del Bloque Sovitico, ya es tiempo de darse cuenta de que la divisin es funcional al poder burgus, y que por lo tanto la nica salida teniendo en cuenta la realidad concreta del movimiento revolucionario en nuestro pas, es generar UN espacio donde se discutan los pasos a seguir, la estrategia y las tcticas, pero no desde la concepcin pequeoburguesa que atraviesa a todas las corrientes que se creen dueas de la roja verdad, sino dejando de lado la soberbia, la intolerancia hacia quien plantea matices pero tiene el mismo objetivo, la autoproclamacin y el sectarismo que lleva a la divisin permanente, tan festejada por el enemigo de clase, la burguesa.

La experiencia de dcadas de militancia nos indica que esta posibilidad hoy es prcticamente nula. Las dirigencias de cada uno de los grupos que constituyen el movimiento revolucionario argentino son los diques de contencin que impiden la unidad de los revolucionarios.

La solucin pasar entonces por abrir los ojos por parte de la estoica militancia izquierdista y conformar un nuevo movimiento que luche por la unidad, no slo del espectro ideolgico sino de la clase y el pueblo, bajo las viejas banderas del marxismo encarnada en sus tres maestros: Marx, Engels y Lenin; y que deje atrs todos los vicios generados por las corrientes surgidas de las luchas revolucionarias del siglo 20, que ya han cumplido su misin en la lucha de clases y cuya existencia a lo nico que conlleva es al conflicto, la intriga y la divisin entre camaradas.

El da en que las direcciones actuales reconozcan que la divisin que provocan en el movimiento revolucionario hace imposible el objetivo de la Revolucin, o el da en que las bases pasen por arriba de esas direcciones porque se dieron cuenta de ello, podr convocarse a un Congreso de la Izquierda donde cada militante tenga voz y voto para la construccin de la imprescindible herramienta que hoy brilla por su ausencia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter