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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Citar mucho, decir poco

Miguel Alejandro Hayes Martnez
Rebelin


En cada ocasin que se va a escribir un artculo cientfico, o mejor dicho, socialmente reconocido como cientfico, es necesario usar ciertas normas.

Una de ellas -bien parametrada-, es la dosis de citas que deben emplearse en dichos artculos. Se hace necesario un cierto nmero de estas, y preferentemente que sean de revistas o referentes de renombre.

El investigador debe referenciar lo que han dicho otros sobre el tema. Por eso, uno encuentra textos -no solo cientficos-, que citan, y citan, y citan, a diferentes autores. Los que escriben estos textos vuelven a decir lo que otros han dicho, y ellos, qu tienen que decir?

Cuentan que en una ocasin alguien se le acerc, nada ms y nada menos que a Sigmund Freud. Le comento a la figura del psicoanlisis, que deban estudiar la obra de Nietzsche. Tal propuesta recibi una negativa. Claro estaba que regresar a la obra de aquel filsofo implicaba hasta cierto punto reconocer algunos antecedentes, y por tanto, aceptar en el pasado ideas atribuidas al presente.

Aunque pudiera cuestionarse la integridad intelectual de Freud, en realidad la leccin es positiva: Freud tena algo que decir. No poda dedicarse a estudiar a alguien del pasado y a replicarlo, deba expresar todo aquello que haba estudiado y estaba desarrollando, porque l tena su propio objeto de estudio.

Claro est que tal actitud tiene sus lmites, y mal empleada puede caer en la ignorancia, o en pensamientos de lo ms malo de lo posmoderno. Veamos la leccin positiva, para valorar la importancia de sostener con responsabilidad dicha actitud. Para ello, se puede pensar en cul es la repercusin o implicacin de esas reglas de escritura que se observan hoy.

Al mirar con detenimiento toda esa estructura que es generada dentro del capitalismo, que hace lgicas de negocios en cualquier actividad humana, claro est, que la acadmica no escapa.

Por eso, habra que preguntarse quin se beneficia con todo eso. Resulta ser la maquinaria de la industria acadmica el beneficiario (no es slo dinero, sino en dominacin). Esta establece cul es el conocimiento cientfico.

En ese proceso de diferenciacin, como en toda lucha de clases, van a imponerse los que poseen los medios de produccin -y en este caso ms- de la realidad en cuestin. As, los crculos acadmicos de las zonas ms avanzadas y con ms recursos, imponen sus condiciones.

Al sistema dominante le es necesario que exista la propiedad intelectual, para comercializar con ella. Se imponen las normas de citado, para obligar a que el investigador tenga que ir a las fuentes que a los que dominan el sector, les interesa que vayan. Entonces, que en el mundo acadmico haya que citar para escribir, es un mecanismo de los que lucran con el conocimiento, una herramienta para controlar la distribucin de este.

Esto es parte de la hegemonizacin de la produccin intelectual, y para lo cual se crean las reglas que favorecen a unos sobre otros. Por eso, en nombre de la "honestidad cientfica", el que pone esas reglas para la produccin cientfica, terica, acadmica, te dice a su conveniencia - en funcin de la industria que ah habita- qu, y cmo hay que referenciar.

Esa cuestin de citar tiene muchas ms determinaciones que bastaran no menos de un ensayo sobre ellas, por lo que solo quera descartar lo que mencion. Despus de todo, ese asunto tiene sus matices, y la hegemona sobre el conocimiento puede ser bien aprovechada para el bien de las mayoras.

Ocurre que hay otra cara de esa realidad que me parece que puede ser ms preocupante, y es el esquema colonizador que est escondido, no solo del conocimiento edificado, sino de las lgicas que ensea.

El sistema por referentes, y antecedentes tericos, de la obligatoriedad de consultar a otros que hayan desarrollado el tema, condiciona a usar constantemente ideas de otros, a estar mezclando conocimientos ya hechos. Por lo que delimita a trabajar dentro de un marco de saberes establecidos. Es decir, a reproducir paradigmas. Le pone en el campo del desenvolvimiento del pensamiento, un lmite a este.

Por otro lado, al reproducirse conocimientos se arrastra tambin la lgica que reproduce el sistema que lo cre. Cul? Una lgica formal que te establece los lmites. A quin le es funcional ponerle lmites al conocimiento? Cmo siempre ha sido, a quien ejerce la dominacin.

El sistema dominante ejerce esa capacidad a travs de los conocimientos y los esquemas mentales que produce y reproduce. Para ello, se intenta generar las subjetividades que creen el instrumental para la reproduccin del sistema y que, parte de ello, es un pensamiento que no vea ms all del sistema. No digo que esas lgicas las haga el sistema, estas son generadas por la propia forma en que el hombre se relaciona con el mundo (1), pero lo cierto es que le es funcional al sistema dominante la forma en que actualmente se hace ciencia -me limito a hablar de la social-.

Pinsese en la investigacin. El que la realiza, en el ejercicio de citar, en la bsqueda de algn criterio de autoridad, saca una idea que fue resultado de la investigacin de otro objeto terico, y se le impone al objeto que se va a estudiar.

Eso es ms comn de lo que parece. Est en cualquier apreciacin que se hace a priori sobre un objeto, e incluso, en otras que son resultado de profundas investigaciones.

Cualquier reflexin, como le llama la dialctica a la investigacin (2), el intento de conocer un objeto, debe generar la propia lgica del objeto. Si no se hace esto, no se est viendo al objeto, o s, pero a la luz de la dinmica de otro. Algo as, como la sabia del genio, de juzgar a un pez por su capacidad de volar. Para esos casos, la capacidad de reflexionar, de reflejar al objeto, se ha quedado en la reflexin extrnseca, es decir, ni siquiera es reflexin. No lo es, porque se cree que est reflejando al objeto pero es a otro, porque arrastra su lgica (la de otro objeto).

Pero si se revisa en los alrededores, se ver como el sistema de pensamiento dominante, lejos de darnos la idea de elaborar la propia lgica del objeto que se quiere aprender (sin asumir contradicciones en este, sin asumir antagonismos o teleologas), se dan lgicas, frmulas, esquemas que se pretenden ser universales, cuando no es otra cosa que el esquema del objeto del pensamiento del dominante, que intenta imponerlo.

Entonces, nos queda un mundo, donde algunos hacen las lgicas, otros construyen conocimientos sobre estas, para que otros, tengan que ir a reproducir esos conocimientos, y que impide decir mucho sobre lo que intenta estudiar.

A eso nos ha llevado el esquema de reproduccin intelectual y acadmico que muchos producen. Por eso hay, mucho que citar, y poco que decir. No solo porque hay que y qu citar, sino porque se est entrenando a la gente para citar.

Al igual que Freud, con responsabilidad, no se trata de tener qu citar, sino qu decir. Es necesario crear formas propias de pensamiento. Algo necesario para romper los esquemas mentales del sistema dominante.

Y no se trata de que este se haga ms rico monetariamente hablando, como si fuera el problema. Se trata de que con esos esquemas que perpetan el pensamiento actual, se perpeta tambin el estado de cosas, donde a los que estn bien les conviene.

Mejorar siempre ha sido superar lo existente. Se trata de que es necesario pensar el objeto desde su lgica, y no desde la que se impone. Sin eso, siquiera se ver el problema. Y as, difcilmente se resolver.


Bibliografa

1. Hayes Martnez, Miguel Alejandro. Forma y movimiento. La Trinchera. [En lnea] 2018. [Citado el: 07 de 01 de 2019.] desdetutrinchera.com/teoria/forma-y-movimiento-marxismo.

2. Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. La Ciencia de la Lgica. s.l. : Ediciones Solar, 1982.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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