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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2019

Sobrevive la izquierda?

Eugenio del Ro
Infolibre


Episodios polticos relevantes como la eleccin de Donald Trump, el Brexit o la movilizacin de los chalecos amarillos en Francia han alentado la exploracin de nuevas configuraciones en los cambiantes mapas sociales y polticos.

En los tres casos y no son los nicos se puede comprobar que disminuye la importancia relativa de la delimitacin clases trabajadoras propietarios, y su correlato izquierda-derecha.

Se afirma con ms y ms nfasis que los conflictos relevantes nos remiten a diferencias socio-territoriales : en Estados Unidos, las costas, ms modernas y de mayor nivel de vida y cultural, frente a las zonas interiores, ms conservadoras; en Gran Bretaa, el Brexit sale triunfante frente a Londres y otras grandes ciudades; en Francia, los chalecos amarillos estn arraigados principalmente en territorios alejados de las ciudades ms dinmicas que son tambin las que producen ms empleos cuyos habitantes se consideran desatendidos por el Estado.

Autores como David Goodhart (The Road to Somewhere, Londres: C. Hurst & Co. Publishers Ltd., 2017) y Christophe Guilluy (La France Priphrique, Paris: Flammarion, 2014) vienen estudiando desde hace aos las nuevas fracturas sociales.

La referencia francesa

Debido a la envergadura, la novedad y la actualidad de los chalecos amarillos, las concepciones de este ltimo han adquirido notoriedad en Francia.

Entre las tesis de Guilluy figura la que sostiene que estamos ante dos Francias, la metropolitana, en torno a las 25 principales reas urbanas, y la perifrica, que, segn l, agrupa a un 60% de la poblacin. La base de esta distincin es lo que el autor llama el ndice de fragilidad. Evoluciones parecidas, sostiene, se registran en el Este de Alemania o en el Mezzogiorno italiano. Subraya que en los pases ms desarrollados se advierten dinmicas que tienen en comn los siguientes rasgos: la polarizacin del empleo, el reforzamiento de las desigualdades sociales y territoriales, la fragilizacin de la poblacin ms modesta, una fatiga del Estado providencia y algunas crisis identitarias.

El trabajo de Guilluy ha suscitado algunos debates. Sus crticos le reprochan que se refiere a una clase media occidental , en singular y en general, de la que no suministra un concepto claro, y que, segn dice, nutre el grueso de las clases populares actuales. Esta visin no recoge la diversidad de las clases medias, que, en buena parte, siguen existiendo e incluso creciendo. Las clases medias a las que hace referencia Guilluy (que habitan lejos de las metrpolis y que son vctimas del abandono social) no tienen las magnitudes que l supone. Quienes critican a Guilluy indican que forman una fraccin minoritaria de la sociedad francesa contempornea.

Ms all de las tesis de Guilluy, y de las crticas que se le han dirigido, es fcil comprobar que el impulso de los chalecos amarillos tiene una base territorial relativamente delimitada.

El demgrafo Herv Le Bras ha realizado un excelente trabajo cartogrfico sobre los gillets jaunes , para lo que ha comparado las cifras suministradas por las Prefecturas sobre la participacin en las barreras colocadas en las carreteras por los chalecos amarillos en la jornada del 17 de noviembre.

Lo que salta a la vista ha declarado es la diagonal del vaco, que va desde las Ardenas [en el norte] a los Pirineos Atlnticos [en la frontera con Irn]: todos los departamentos que ms se estn despoblando, la Francia rural profunda. All donde los comercios y los servicios van desapareciendo. () En cambio, en los departamentos rurales que van mejor, la proporcin de participantes es a menudo nfima. () Es verdad que los habitantes de las zonas periurbanas han sido muy visibles en las manifestaciones. Pero, en proporcin, se han movilizado mucho menos.

Los chalecos amarillos no corresponden a las reas de mayor pobreza, ubicadas en los barrios perifricos de las ciudades, sino gentes que temen la pobreza, estn alejados de todo y en situaciones inestables (Le Nouvel Observateur, 21 de noviembre de 2018).

Quienes intervienen en las movilizaciones encajan mal en el cuadro izquierdaderecha. Asimismo, como ha observado Herv Le Bras, el mapa de los chalecos amarillos no tiene ninguna relacin con el del lepenismo (arco mediterrneo, Este y parte del Norte).

Lo cierto es que la parte de la sociedad francesa que se ha movilizado con los chalecos amarillos se muestra sumamente distante de los partidos ms instalados, de izquierda o de derecha, y no parece proclive a insertarse buenamente en la clasificacin de identidades polticas izquierdaderecha.

En Francia, hace mucho que el Partido Socialista ha perdido influencia en los sectores sociales que en otro tiempo le respaldaron. El Partido Comunista, por su parte, viene sufriendo desde tiempo atrs un creciente xodo de quienes le apoyaron en el pasado. Es ya un lugar comn la marcha de electores y hasta de militantes del Partido Comunista hacia el Front National (Rassemblement National a partir de 2018). Una investigacin cualitativa llevada a cabo hace ms de veinte aos en Vnissieux, en la periferia de Lyon, describa un electorado de procedencias polticas diversas y de variadas categoras socio-profesionales. El Front National se beneficiaba del vaco poltico existente, tanto por el lado de la derecha clsica como por el del Partido Comunista (Le Monde, 27 de octubre de 1995).

Unos aos despus, un artculo editorial del mismo diario aseguraba premonitoriamente que el sistema poltico francs est en crisis y que, si no se hace nada para remediarlo, esta crisis se ir agravando (Le Monde, 9-10 de junio de 2002).

De cualquier modo, lo que pone de relieve la recomposicin del sistema de partidos no es una evaporacin simtrica de derecha e izquierda sino el pronunciado declive de la izquierda mientras pasan a primer plano el partido del presidente Macron y el de Marine Le Pen, es decir, la ocupacin de buena parte del espacio poltico por dos partidos de derecha (ambos fueron los finalistas en la segunda vuelta de las ltimas elecciones presidenciales).

Indicaciones andaluzas

Las movilizaciones francesas y los resultados de las elecciones andaluzas han alimentado nuevos interrogantes sobre los posibles cambios en el sistema espaol de partidos.

Los conflictos de la Espaa actual se traducen polticamente a travs de un sistema de partidos en el que destacan dos campos poltico-partidistas : los referidos a reivindicaciones nacional-territoriales y los que entran dentro del binomio izquierda-derecha. No son raros los solapamientos y las hibridaciones entre ambas dimensiones, lo que otorga una especial complejidad tanto a los electorados como a las operaciones polticas y a las alianzas entre partidos.

Ambas vertientes, a mi parecer, siguen siendo determinantes en la actualidad. As y todo, los resultados electorales del 2 de diciembre invitan a reflexionar acerca de algunos problemas que gravitan sobre el actual panorama poltico espaol.

.El marco izquierdaderecha sigue siendo operativo. Las opciones electorales destacadas han sido cinco: tres de derecha y dos de izquierda. Derecha e izquierda conservan una fuerte implantacin social.

. El electorado de las derechas crece en Andaluca, aunque no lo hace con la avasalladora amplitud con que lo ha hecho en Francia. No todas sus piezas progresan en la misma medida. El reparto de cartas en su interior cambia notablemente el paisaje poltico. Son tres partidos en lugar de dos y, mientras que dos crecen (Ciudadanos y Vox), el tercero (el PP) pierde posiciones. La derecha, pasa de 1.435.581 a 1.804.884, pero la fuerza ms votada de ese campo, el PP, pierde 316.41votos y 7 escaos.

La izquierda retrocede en escaos y en votos (ha obtenido 1.593.283 frente a los 2.277.837 de 2015). La mitad de quienes votaron al PSOE en 2015 no le han vuelto a votar. En total consigue 402.035 votos menos que en 2015, pero sigue siendo la primera fuerza electoral. Adelante Andaluca, a su vez, pierde 350.000 en comparacin con la suma de Podemos e IU en 2015. Aun as, la izquierda es una fuerza electoral sobresaliente. Nada que ver con la situacin francesa. Un 9,9% de las personas que votaron al PSOE en 2015 se han abstenido. El 8,9% de cuantos votaron a Podemos en 2015 tambin lo han hecho y el 11,6 han emitido votos nulos o en blanco. Entre quienes votaron a IU en 2015, estos porcentajes son de 13,5% y 5,6% respectivamente (40dB). Ciudadanos logra hacerse con un 8,8% del anterior voto del PSOE, con el 3,6% del que fue para Podemos y con el 3,4 del de IU (40dB).

La distribucin social y territorial no se parece a la francesa. Los diferentes sondeos postelectorales, sobre todo el de 40dB (con 1.514 entrevistas y un trabajo de campo realizado el 4 y el 5 de diciembre), proporcionan informaciones valiosas. As, se puede percibir que el electorado de Vox no es el de una hipottica Andaluca perifrica desatendida. Se localiza en ncleos de poblacin ms urbanos que rurales.

Vox tampoco es el portavoz electoral de una fraccin de la poblacin particularmente empobrecida. En trminos generales, la derecha, Vox incluida, se asienta preferentemente en lugares con un mayor nivel de renta. As lo muestra un estudio llevado a cabo por eldiario.es en Sevilla, Mlaga y Crdoba.

Vox no se hace con un caudal cuantioso del anterior voto de izquierda. Es una parte pequea la que se traslada a Vox. El grueso de sus votos actuales procede de lo que fue el electorado del PP en 2015 (54,5%) y de Ciudadanos (23,9%). Quienes votan a Vox habiendo votado antes al PSOE o a Podemos e IU son una pequea minora: entre un 7 y un 8% de los casi 400.000 votos de Vox.

Apenas alcanzados sus resultados del 2 de diciembre, Vox ha tomado una decisin estratgica: no ha optado por atrincherarse en un espacio exterior sino que prefiere actuar dentro de la derecha establecida. Renuncia a los beneficios que pudiera concederle permanecer fuera y prefiere hacer valer la posicin ventajosa que le dan sus doce escaos, de los que depender el futuro gobierno andaluz.

Por descontado que todo esto corresponde a un momento y a un territorio . No se pueden extrapolar las conclusiones a toda Espaa ni proyectarlas hacia el futuro como si estuviramos ante una tendencia general e imparable.

Incgnitas

El mantenimiento, aunque en retroceso, de la izquierda poltica y electoral en Andaluca, no permite fundar previsiones consistentes sobre el conjunto de Espaa.

Las peculiaridades polticas territoriales y la naturaleza de las elecciones de mayo prximo especialmente las de las municipales y las autonmicas potencia situaciones variadas. Tampoco es posible prever cmo van a incidir en esas elecciones la accin del Gobierno de Pedro Snchez, y, en general, los episodios polticos que se sucedern en los prximos meses.

La izquierda, si bien sigue teniendo una existencia destacada, ha experimentado un retroceso en Andaluca, lo que debera motivar una reflexin en profundidad sobre sus causas.

Sigue existiendo, pero, cmo? En qu estado? Con qu recursos para actuar? Cules son sus puntos dbiles ms acusados? Qu modificaciones deberan introducirse en su actividad para prevenir nuevos retrocesos? Conseguir propiciar el PSOE esta reflexin y acometer las transformaciones necesarias? Lograr Unidos Podemos afrontar las pruebas actuales ?

Unos y otros sern capaces de promover un horizonte ideolgico y poltico en el que tengan adecuada cabida las principales cuestiones de la accin poltica presente con la vista puesta en la reconstruccin del contrato social hoy erosionado? Entre ellas sobresalen la defensa de un sistema de solidaridad pblica y de redistribucin, lo que incluye la poltica fiscal, la de vivienda, la laboral, con especial atencin al empleo de los jvenes, y la seguridad social; un proyecto interterritorial para Espaa en un sentido federal, con un tratamiento eficaz respecto a Catalua; proseguir la accin en favor de la igualdad entre mujeres y hombres y contra la violencia machista; una nueva perspectiva sobre la inmigracin, los derechos de la poblacin refugiada e inmigrada y las relaciones interculturales; un concepto de la economa que d toda su importancia a la cuestin de la sostenibilidad.

Acertarn los partidos de izquierda a emprender la necesaria renovacin de sus prcticas polticas? No solo para acabar con la gran corrupcin, sino tambin con la ms comn y extendida, las pequeas chapuzas, la colocacin de amigos y familiares, el clientelismo, los favores a los nuestros Renovacin debera significar tambin un nuevo concepto de las formas de representacin, que quienes se dedican a la poltica profesionalmente no vivan de espaldas a la sociedad, como sucede a menudo, que la rendicin de cuentas se convierta en un hbito, que no prolifere, como hoy ocurre, el uso del engao, de la simulacin y de la manipulacin.

Sobre esta base acaso sea posible rehacer la comunicacin y los vnculos con sectores de la sociedad que estn desconectando del mundo poltico oficial. Y tambin impulsar amplias alianzas no solo polticas entre partidos, lo que sin duda tiene su importancia, sino tambin sociales entre mujeres y hombres , entre diferentes sectores sociales, entre distintas generaciones y variados agentes territoriales, y retomar la iniciativa frente a una derecha que se est creciendo a ojos vista.

Hoy por hoy, sigue vivo el sistema de identificacin y representacin poltica izquierdaderecha. La izquierda sigue existiendo aunque no faltan las incertidumbres sobre su futuro. Nos preguntamos cmo administrar sus recursos; qu lazos tejer con las mayoras sociales; qu cooperacin mantendrn los partidos de izquierda y al servicio de qu ideas ; qu propuestas, qu estilo y qu prcticas desarrollarn en su labor institucional; qu capacidad de autotransformacin tendrn.

 

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2019/01/07/sobrevive_izquierda_90462_2003.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=smmshare&utm_campaign=noticias



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